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Sacerdotes Pederastas

La pederastia en la Iglesia Católica es una realidad. Los casos de niños abusados desde los años  50’s salieron a la luz décadas después, y nuevos testimonios siguen apareciendo todos los años. 

Mucha gente intenta defender a la Iglesia alegando que se trata de una minoría, lo que en términos reales, es cierto. Pero que sea una minoría de sacerdotes que incurre en abusos a menores no quiere decir que son pocos los casos que suceden. Y lo que es peor, tratar de defender al sacerdocio alegando que hay más casos de pederastia fuera de la iglesia que dentro de ella, lo que es absolutamente lógico: si en el mundo hay solo 400,000 sacerdotes católicos, y solo en México hay 90 millones de personas mayores de 18 años, si se toma el porcentaje promedio de pedófilos en una población general (entre 1% y 4%, según algunos estudios) por estadística hay más pedófilos mexicanos que sacerdotes en el mundo. Sin embargo esto no es razón para sentir alivio por lo que sucede en la Iglesia. 

En primer lugar, los sacerdotes son personajes con autoridad sobre la gente que confía en ellos. Al igual que maestros, entrenadores y familiares de las víctimas, estos utilizan su influencia sobre los menores para abusar de ellos. Obviamente todos los casos de pederastia son repugnantes, escandalosos y reprobables, pero se entiende que viniendo de sacerdotes católicos, sea más grave la falta. Ellos representan a Dios en el mundo. Ellos toman el papel de guías para los menores y sus padres. Ellos son quienes deberían de defender y cuidar a estos niños de los males del mundo. Esa es la razón por la que su falta es peor, y querer defenderlos es un insulto a las víctimas.

Más de una vez he escuchado que el porcentaje de sacerdotes pederastas es menor al 1%. Hace poco creo haber descubierto de dónde salió esa información. En un articulo publicado en catholic.net, la entonces directora de este portal, Lucrecia Rego de Planas, absurdamente intenta minimizar el escándalo que refiere que sacerdotes católicos sean capaces de pervertir a menores de edad y abusar de ellos (incluido un niño de 4 años). Toma como referencia una entrevista que le hicieron al fiscal del Vaticano en 2010 donde afirma que ha recibido 3,000 casos referentes a delitos de pederastia en los últimos 50 años, cometiendo el error de asumir que estos tres mil casos son los únicos que han sucedido en los últimos 50 años. En vez de salirse de su burbuja católica, toma como única referencia a la institución acusada de tener miembros criminales. Luego intenta otra vez minimizar la gravedad de los delitos diciendo que en el 60% de los casos se trató de abuso de adolescentes “mayorcitos" (y no de niños) que “ya son plenamente conscientes y están de acuerdo con lo que está sucediendo”. Leer esto me hace sentir una rabia por la falta de respeto y falta de empatía con personas cuyas vidas fueron totalmente destruidas por sacerdotes que no deberían de tener derecho de caminar libremente por la calle. No creo que sepa esta señora que un adolescente es muy manipulable, y que es por eso que la ley prohibe a adultos tener relaciones sexuales con menores de 18 años. Es increíble el fanatismo que puede tener una persona al punto de culpar a las víctimas por los delitos de sus agresores. 

Continua el articulo con más mentiras, ya que afirma que un 30% de los casos no fue de abusos homosexuales sino heterosexuales mayores de 18 años. De nuevo asume que las víctimas que acusaron a los sacerdotes eran mayores de edad, lo que no queda para nada claro en la entrevista que dio el fiscal. En ella el solo dice que el 30% fueron casos heterosexuales, no que no hayan sido menores de edad; ¿de dónde saca Lucrecia esta información? no queda claro. Después se atreve a decir que quitando el 90% de los casos (60%+30%) “solo quedan 300 casos de sacerdotes acusados de pederastia”. ¡¿Solo 300?! ¡Vaya! Habría que darles un premio a los sacerdotes por respetar a los niños, al parecer. 

Es indignante este tipo de comentarios, y me sorprende (aunque pensándolo bien, no) que la Iglesia siga aceptando a este tipo de personas como parte de su organización.

Concluye la autora que es menos del 0.1% de sacerdotes pederastas en 50 años. Y que en 180 de los casos ni siquiera se investigó a fondo porque los sacerdotes su avanzada edad, por lo que solo se les pidió que se retiraran de la vida sacerdotal. Me imagino a las víctimas sobrevivientes de estos depravados sexuales festejando en sus casas porque el sacerdote que les tiró la vida a la basura ya no va a poder oficiar misa. Es ridículo. Lo que merecían era que los metieran a la cárcel. Solo con sentir el miedo de ser violados ahí se hubiera resarcido un poco el daño. 

Para la mala fortuna de Lucrecia, en 2014 el papa Francisco aceptó que 1 de cada 50 sacerdotes ha incurrido en la pederastia. ¡¿Cómo?! ¿Al menos 2% de los sacerdotes y no menos de 0.1%?  Me pregunto qué dirá Lucrecia al conocer este dato. Porque algo que no menciona ella ni nadie que defiende a la Iglesia, es que los sacerdotes pederastas no son los únicos culpables de estos crímenes. La mayoría (si no es que todos) estuvieron protegidos por la misma Iglesia. Sus superiores sabían de los delitos que cometían y no hicieron nada para detenerlos. Cambiarlos de parroquia, su solución favorita,  no es proteger a la población, solo mover al criminal a un nuevo territorio donde nadie lo conocía y por lo tanto la gente era más vulnerable. Todo eso se debe de tomar en cuenta cuando se cuentan a los sacerdotes abusivos. No son solo los que realizan el acto sin quienes lo esconden. 

¿Por qué les importa tanto proteger la reputación de la Iglesia? ¿Por qué no se interesan más por el bienestar de los niños que por la investidura que representan? Dudo que sea por alcanzar la vida eterna, ya que de ser así harían exactamente lo contrario. Yo creo que buscan mantener su influencia y el poder que esta les otorga. Vamos, el hecho de que el numero de sacerdotes pedófilos esté de acuerdo al porcentaje de la población general, no normaliza el hecho, lo único que demuestra es que los sacerdotes católicos no tienen ninguna ayuda divina o especial que quienes llevan una vida alejada de Dios. Por lo tanto necesitan fingir que sí la tienen, de otra manera por qué alguien se acercaría a cualquiera de ellos. 


Hablar de porcentajes y estadísticas nos puede hacer perder el enfoque. El hecho de que niños, ¡niños! fueran abusados por sacerdotes que deberían estar enseñándoles lo que está bien y lo que no, deja mucho que pensar sobre Dios. Un informe de la BBC de 2004 afirma que fueron 4000 sacerdotes quienes abusaron de niños y adolescentes, ¡solo en Estados Unidos! Pero las víctimas no son 1 cada 1, no, cada sacerdote abusaba  de más de un menor, algunos de decenas de jóvenes. Y esos son solo los casos que se denuncian. Faltan muchos más, ya sea porque el agresor murió o porque la víctima murió o porque la Iglesia amedrentó al joven o porque compró su silencio. Tratemos de visualizar el numero de vidas destruidas gracias a que la Iglesia prefirió no manchar su nombre. Y ahora sí podemos preguntarnos si la prensa exagera, cuando habla de los sacerdotes pederastas. 



La industria de los Harvey Weinstein

¿Por qué será que se puso de moda denunciar los abusos y acosos de las personalidades famosas de Hollywood? Me da gusto que por fin esto haya sucedido y que después de la acusación a Harvey Weinstein hayan salido muchas más personas a denunciar a agresores sexuales. También me da gusto que hayan “castigado” y hecho ejemplo de estas personalidades, aunque obviamente me hubiera gustado alguna acción legal contra ellos, pero al menos su imagen se manchó y su trabajo se vio afectado. 

A mí lo que en realidad me hace ruido es que haya tardado tanto esto en hacerse público. 
Me sorprende que ahora todos se hagan los sorprendidos; esto era un secreto a voces. ¿Quién no conoce la oscura fama que tienen los  productores abuso de poder? ¿O la reputación del ambiente en el que se mueven los artistas y cantantes? Drogas, excesos, abuso sexual, y todo porque "así es en ese ámbito".  Roman Polanski, Bill Cosby y Woody Allen son solo algunos de los nombres que nos vienen a la mente pensando en escándalos de Hollywood, pero estos son solo los casos más famosos que salen a la luz porque es lo que vende en la prensa de farándula, pero es bien sabido que el ambiente de esa industria es muy sucio y pocas personas pueden presumir no haber participado en alguna conducta incorrecta. 

Cuando estaba estudiando en Italia el amigo de un amigo italiano trabajaba en una agencia de modelos y le contó a mi amigo cómo los directores y agentes de la empresa se acostaban con niñas de 14 años que querían ser modelos. Y la gente sabe esto, nadie es tan ingenuo para no saber en lo que se está metiendo, pero el problema es que los “beneficios” que les ofrecen, de fama y dinero, le ganan a la sensatez y al amor propio. Incluso algunos padres de estas pobres niñas las incitan a que tomen este papel, porque saben que es lo que se necesita para que tengan éxito en ese ambiente. Lo peor es que saben bien que si no están dispuestas a hacer eso no llegarán lejos, pero acostarse con los agentes no les garantiza que tengan éxito al final del día. 

Y continuando con esta línea, también debemos reconocer que este problema no es exclusivo de Hollywood. Ya mencioné lo que sucede con la industria de la moda en Italia, pero esto es básicamente el mismo ambiente, pero bien sabemos igualmente que en muchas empresas esta es una practica común. No es raro escuchar del empresario que solicita asistentes que estén dispuestas a olvidarse de sus valores para obtener el puesto. O sin ir tan lejos, la mamá que educa a su hija para que sea una esposa de millonario. Les enseñan que para conseguir a un hombre rico no es importante ser pudorosa ni casta, mientras te pague los lujos que buscas, qué importa complacerlo en lo que le gusta. Y ese es el punto esencial, es el dinero el que manda en estas situaciones. 

Volviendo al tema de Hollywood, nadie se atrevía a enfrentarse a Harvey Weinstein y denunciarlo porque el hombre generaba mucho dinero. Su poder en la industria lo hacia intocable. La Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas (responsable de otorgar los premios Oscar) ahora se da sus baños de pureza y lo expulsa de sus filas, pero ¿por qué no lo hicieron antes? ¿Por qué tuvieron que denunciarlo treinta mujeres antes de que saliera una publicación al respecto? ¿Esperan que creamos que no sabían acerca de esto? Claro que lo sabían, y hasta estoy seguro que todavía saben de más casos de los que no han dicho nada. Lo mismo que pasó con el presidente Trump y quienes lo acusaban de acoso, ¿por qué no se le dio el mismo trato que a los ahora expulsados de la academia? Porque el dinero es el que manda. Todos sabemos eso. Aquí en México esto es más que evidente, pero incluso en Estados Unidos, donde presumen mucho su sistema de justicia, vemos cómo esta no funciona igual para alguien con dinero que para alguien que no lo tiene. El influyente se saldrá con la suya, mientras que el transeúnte tendrá que pagar todas de todas. 

¿De qué nos quejamos cuando nos enteramos de estos casos si es una situación que
sucede a diario? ¿Qué pasaría si todas las mujeres (y hombres también) que fueran acosados dejaran de trabajar hasta que despidieran al acosador? De eso se trata quitarle el poder al poderoso. Las víctimas son las menos responsables de este fenómeno, pero yo creo que nuestra sociedad no hace el suficiente esfuerzo para evitar que los jóvenes idolatren el estilo de vida de los famosos. Los más responsables después del culpable directo son las personas que teniendo el poder suficiente para hacer algo no lo hacen por avaricia. Durante 30 años Harvey Weinstein fue solapado por una comunidad que permite este tipo de conductas; recibió premios y reconocimientos sin que nadie dijera nada, y peor aún, cada vez le daban más poder. El pecado de omisión es igual de grave que el de obra. ¿Cuantos de nosotros hubiéramos dejado de ver una película en protesta de un acosador? Que no nos sorprenda que estas cosas sigan sucediendo cuando no tenemos valor de renunciar a los beneficios que recibimos a costa del agobio de alguien más. 


Me queda claro que Weinstein no es el único criminal, y también me queda claro que este problema es soslayado porque se acostumbran a él. Pero sobre aviso no hay engaño, y si dejamos que la ambición le gane a nuestro sentido común, perdemos simpatía cuando nos convertimos en victimas de lo que idolatramos.