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La noche triste medio milenio después


1520.

Cortés mantiene a Moctezuma preso. Tratando de calmar los ánimos de los mexicas, que comenzaba a levantarse en armas al ver a sus líderes prisioneras de los españoles, le pide al tlatoani que salga a tranquilizar a su pueblo. Moctezuma es asesinado por la multitud enfurecida; al salir al balcón, su propia gente desconfía de su lealtad. Hernán Cortés y sus soldados, acorralados, deciden que deben huir. Blas Botello, un astrólogo (adivino), convence a Cortes que la noche del 30 de Junio es el día que deben fugarse o de lo contrario todos morirán; Cortés lo escucha y planean la retirada.

Tenochtitlán no está conquistada, no está sometida. Los españoles que acompañan a Cortés tienen ya joyas y oro, pero no han logrado su objetivo. Por miedo a perder la riqueza de la que ya se habían hecho, huyen con ella, y es por ella que encuentran la muerte. Las joyas y las armaduras pesan demasiado y dificultan la huida. El terreno está rodeado de agua; el estrecho camino que recorren es una trampa mortal para los avaros. Los guerreros locales los persiguen, los alcanzan y los matan. Hernán Cortés logra escapar, pero al ver que pierde a la mitad de su ejercito, llora. 

Quinientos años después nos encontramos en un país dividido, tan dividido como el territorio en 1520. Españoles aliándose con enemigos de los mexicas para conquistar su gran ciudad. Mexicas desconfiando de su líder por salir a dialogar con ellos. El líder español escuchando al adivino sobre la mejor fecha para escapar de la furia del pueblo. Soldados prefiriendo la muerte antes que perder sus joyas robadas.

Hoy ya no somos un conjunto de pueblos en guerra. Somos un país buscando reconciliación entre sus habitantes. Desconfiamos del tlatoani. Linchamos a los contrarios. Preferimos la muerte antes de perder nuestras joyas (robadas o no). Atendemos a quienes nos dicen lo que queremos escuchar, aunque no tengan sustento sus palabras. Permanecemos divididos; casi queremos delimitar territorios y separarnos en pueblos independientes. 


La guerra y la sangre que nos hizo un solo pueblo, rico en cultura y tradiciones, parece no importarnos, porque no hay confianza en las intenciones del que tenemos a un lado. Y nos hundimos con nuestras armaduras. Cómo no llorar.

Dra. Matilde Montoya


Lunes 9 de Marzo. Prometí no mencionar a López Obrador en mi cuenta de twitter todo el día para dar más énfasis a las mujeres que ese día realizaban un paro nacional. Entonces decidí publicar nombres de mujeres ejemplares para conmemorar el esfuerzo feminista. 

Publiqué a Meryl Streep, luego a Frida Kahlo, y pensé que debería enfocarme mujeres mexicanas poco reconocidas; así encontré nombres como Elva Carrillo, Andrea Cruz y María Izquierdo. Pero un personaje me llamó la atención más que los demás: Matilde Montoya, la primera mujer mexicana en recibir el título de Médico. No solo fue conocer lo que logró, sino la época en la que lo hizo. Las mujeres del siglo XIX no estudiaban. Vamos, pocos hombres lo hacían: para 1895, el 80% de las personas adultas en México eran analfabetas. Una mujer,  con la cultura machista en contra, logrando lo que pocas personas lograban, merece un reconocimiento mayúsculo. Sobre todo porque (y que no le sorprenda a nadie) hubo muchos profesores que estaba en contra de que una mujer entrara a la escuela de medicina. 

Matilde Montoya nació en la ciudad de México el 14 de Marzo de 1859. Desde pequeña mostró mucha capacidad para aprender.  A los 4 años sabia leer y escribir; a los 12 terminó su educación escolar. Y para la edad de 16 años obtuvo el título de partera. Pero todo esto no fue suficiente para impresionar a algunos hombres de su época que se opusieron a que obtuviera educación superior. La acusaron de masona y protestante por lo que tuvo que posponer sus estudios.

Vuelve a intentar ingresar a la Universidad en la ciudad de México y vuelven a atacarla y a desprestigiar su nombre alegando que no había acreditado ciertas materias; la verdad era que les molestaba que fuera la única mujer en la universidad. Pero en esta parte de la historia, Matilde tuvo suerte, ya que después de buscar apoyo en diferente instancias, fue nada menos que el presidente Porfirio Díaz quien envió un decreto para que pudiera presentar su examen, entrara a la escuela de medicina y eventualmente recibiera su título. 

El legado de Matilde Montoya no termina ahí. No solo abrió la puerta para que más mujeres pudieran ser médicos, sino que trabajó en pro de la educación de las mujeres en México, fundo una escuela para hijas de obreras, fue parte de la Liga Medica Humanitaria, fundó la Asociación de Médicas Mexicanas, y logró que el término de partera dejara de usarse de manera despectiva, entre muchos otras cosas. Es ejemplo de feminismo, qué mejor manera de representar a las mujeres que luchando por su educación. Me sorprende no escuchar más de ella por parte de las feministas de estos tiempos, me parece una imagen que representa perfectamente su movimiento. Es un ejemplo, no solo para las mujeres, sino para todo mundo. 

En el aniversario de su nacimiento, que viva Matilde Montoya.



México Liendre

Con tal de quitar un pésimo gobierno estamos dispuestos a escoger otro igual o peor. México Libre obtuvo su registro como partido y pues bueno, ahora tenemos un partido más en México, el octavo, sin contar a Nueva Alianza ni a Encuentro Social. Otro partido que va a recibir dinero público sin rendir cuentas. Y lo peor, fundado por el expresidente Felipe Calderón y su esposa Margarita Zavala, quienes por su berrinche hicieron el camino más fácil para que López Obrador llegara a la presidencia (sin olvidar que lograron también que el PRI volviera al poder en 2012). 

¿Son oposición al presidente? Sí. ¿Son lo mejor que hay en este momento? Es muy cuestionable. Pero aunque lo fueran, que sean la única opción para quitar a MORENA del poder no quiere decir que son una buena opción. Es el mismo problema en el que nos metimos para quitar al PRI y al PAN de la presidencia. Votamos (yo no) por la opción que podía quitarlos, pero resultó lo mismo, solo que con poder absoluto para hacer lo que quiera.

Difícilmente Calderón y Zavala van a lograr lo que logró López. Pero es para preocuparse que no entendamos como país que los extremos no son buenos, y que la experiencia que tuvimos con un político debe de contar para algo. Calderón no  fue un pésimo presidente, pero está muy lejos de ser lo que necesitamos para progresar. En su sexenio no combatió la corrupción, ni en el gobierno y mucho menos en su partido.

¿Para qué quiere volver al poder Calderón a través de su esposa? Lo que no hizo cuando era presidente no lo va a hacer ahora. ¿No nos quejamos de que López vive de nuestros impuestos desde siempre? ¿Por qué querríamos cambiar a la extrema izquierda por la extrema derecha? ¿De verdad no hay mejores opciones? Y lo peor es que veo a gente muy contenta porque piensan que con tal de quitar a López del poder, es justificable dar un cheque en blanco a quien sea.

Me da tristeza ver cómo no se distingue lo que hizo un demagogo ignorante como López Obrador, de lo que hace alguien mucho más inteligente y capaz como Calderón. Ambos quisieron ser obedecidos por todos en su partido, ambos renunciaron a quienes impulsaron sus candidaturas presidenciales, y ambos formaron su partido para no tener que rendir cuentas a nadie. 

Si somos honestos, no es escandaloso culpar a Calderón de que López esté en la presidencia. Su obsesión por llevar a su esposa al poder lo cegó. Sus errores en 2018 costaron muy caro; ¿y ahora vuelve con la bandera de "soy oposición"? Es patetico. Su imagen y la de su esposa están muy deterioradas; no puede quitarse la losa de corrupción que conocimos en su sexenio. No podemos borrar esos destellos de autoritarismo al no aceptar la derrota por la candidatura del PAN. No está en posición de pedir un cargo público cuando ya demostró durante 6 años lo que puede y no puede hacer.

Me queda claro que lo mejor que pueden hacer los expresidentes es callarse y olvidarse de la vida pública. 

Qué lástima de país. 

F1 y... pigmentocracia, pff

¿Quién gana con el espectáculo de la F1 en México? ¿Los que gastan su dinero para acudir? ¿O los que hacen negocio con el espectáculo? ¿A dónde llega el dinero de la derrama económica que genera la F1? ¿A los fifís? ¿A los pirrurris?

El racismo en México existe. El clasísmo existe. La discriminación es real. Pero ¿es la F1 una muestra de todas esas fallas? ¿De verdad somos tan miopes? Como dijo el filósofo estadounidense Sam Harris, cuando las acusaciones no están bien fundadas, fallan y se vuelve contra ti. Si Estefania Veloz quería señalar el racismo en el país, una de las peores maneras de hacerlo fue como lo hizo, señalando que a la Formula 1 asisten, en su mayoría, “güeritos de ojo verde”. ¿Eso es racista? ¿Eso es clasista? A la Formula 1 puede acudir quien sea que compre un boleto. Sí, los boletos son caros, pero no por eso se le niega a nadie la entrada. Menos por su color de piel.

Trescientos treinta y siete mil espectadores en 2017, y 335 mil en 2018 ¿de verdad piensa Estefania que “todo mundo” es como ella los describió? Realmente me parece patético el comentario de esta panelista que claramente solo busca provocar a una parte de la sociedad a la que parece tener cierto resentimiento. No entiende que la F1 es muy popular en México, y no solo los que asisten al evento están contentos de tener el Gran Premio en nuestro país. Ya sabemos de la derrama económica que genera este evento, y es por la gente rica (rubios y morenos, nacionales y extranjeros por igual), a la que tanto critica Estefania, por la que esto es un éxito. Pero al ser el gobierno quien patrocina el evento, era el gobierno el encargado de proporcionar los empleos temporales a la sociedad, y es la marca MEXICO la que era exhibida en todo el mundo. Ahora serán las marcas de las compañías que patrocinen el evento quienes tengan el beneficio, por cierto, muy “neoliberal”, algo con lo que también Estefania tiene una fijación.

Pero lo frustrante es que aquí nos tienen a todos hablando de la “pigmentocracia” en la F1. Este es el nivel de debate que proporcionan los ridículos panelistas políticos que tenemos en este país. Nada de investigar las razones por las que la proporción de las posiciones de mayor jerarquía en los trabajos es mayoritariamente de tez blanca; nada de investigar el clasísmo en la sociedad (que no tiene que ver con el color de piel), obviamente nada de presentar investigaciones sobre las tendencias sociales en todo el mundo, nada que represente un esfuerzo mental. Se van directo a lo que causa polémica, lo que enciende a las masas. Dudo que les interese lo que piense la gente gente sobre la “pigmentocracia”. La distracción y la polarización, ése  es su objetivo. Mientras tanto, los políticos, felices, mueven lo que quieren, a su antojo. A ellos sí les importa muy poco la “pigmentocracia”.


Qué se contesta a un berrinche


¿Se puede tratar de razonar con quien no quiere hacerlo? En mi experiencia no es posible. Cada vez que quiero discutir algún tema con alguien que no está dispuesto a escuchar me doy cuenta que pierdo mi tiempo. No importan las razones que se expongan cuando el objetivo de la otra persona sea estar en contra a como de lugar. 

Donald Trump escupe amenazas e insultos en twitter no para confrontar a quien amenaza o insulta, lo hace para engañar a sus electores y hacerles creer que busca el bien de su país. Claramente las decisiones que toma no ayudan al propósito que presuntamente busca, por lo tanto solo podemos asumir que su intención es crear faramalla y espectáculo, no dar resultados. Cuando el día de ayer, 30 de Mayo, Trump publicó en twitter que iba a imponer aranceles a los productos importados por su país provenientes de México para obligar a nuestro país a frenar el flujo migratorio, dejó claro que no entiende cómo funciona la economía y el mercado. Pero también quedó claro que su base electoral tampoco entiende nada de eso, y le aplaudieron que defendiera a Estados Unidos (por que eso es lo que creen que hizo).
La carta que envió Andrés Manuel como respuesta al tuit de Trump no sorprende más que en el contraste del tono con el que el presidente gringo ataca. López Obrador invita a Trump al dialogo, a la diplomacia y al respeto. En ningún momento se humilla ante el bully estadounidense, aparte de que le recrimina la postura de su gobierno para con los inmigrantes quienes, le recuerda, son bienvenidos en ese país según su misma tradición. También le señala que el slogan utilizado, America First, no aplica para un país que se jacta de procurar la justicia. Y finalmente le pide resolver cualquier desacuerdo en lo privado y con los funcionarios de los gobiernos de ambos países. Esto último es lo que más me gustó de la carta, hacer énfasis en evitar los señalamientos en twitter o en los medios. 

Pero es claro que, al igual que Trump, López le habla a su electorado. Empieza la carta mencionando al "mejor presidente de México", Benito Juárez, cuya mención no aporta absolutamente en nada al mensaje que envía. Luego menciona a Cárdenas y a Roosevelt como ejemplo de presidentes que se entendieron a pesar de los desacuerdos que tuvieron, como si los conflictos entre ellos hubieran sido simples discusiones que terminaron en un apretón de manos. López intenta compararse con estos dos presidentes que si bien la historia los evaluó bien, no se puede decir que fueron ejemplares, en especial Benito Juárez. Pero López, al igual que Trump, confía en la ignorancia de la gente. Y para rematar le deja claro "a Trump" que él es muy valiente y no es timorato, que al aclararlo casi casi suena como una afirmación de lo contrario, pero pues como digo, la carta es para los mexicanos más que para Trump.

A final de cuentas, yo creo que esta carta de López es un acierto. Si bien es muy suave en su reclamo a Trump, sobre todo por el nivel de amenaza que lanza el presidente del país vecino, el nivel tan pueril de Trump no se debe de contestar de la misma manera. Cuando un niño hace un berrinche exigiendo algo ¿qué se le contesta? ¿se pone uno a hacer un berrinche que lo iguale? El berrinche no obedece a una razón lógica, sino a una reacción por algo que no gusta. Eso es lo que está haciendo Trump. No está a gusto con la situación en la que lo tienen en su país: el reporte de Mueller lo tiene señalado por corrupción ante todos. El tuit de ayer es un esfuerzo por distraer a los ciudadanos; ataca a México para aparentar fortaleza. Hace apenas algunas semanas que Trump felicitó a López por su esfuerzo en detener a los migrantes en nuestro país, ¿ahora nos castiga por no detenerlos? 

Si López le hubiera contestado con más amenazas o con agresividad, solo le daría armas a Trump para seguir distrayendo al público general. Y más aún, con esto se cuelga una medalla con sus simpatizantes en México. Creo que esta reacción es de lo poco que puedo contarle a López como un movimiento medianamente inteligente. Si aprendiera más de historia, si no fuera tan condescendiente y si fuera mas conciso en lo que dice, la carta tal vez hubiera tenido un mayor impacto.  


 


"Olvidan quién los sacó de la pobreza"


Recuerdo haber escuchado a Yedickol Polevnsky decir que cuando el gobierno saca a la gente de la pobreza y esta llega a ser clase media se le olvida de dónde viene y quién los sacó de la pobreza. Este comentario por sí solo da para escribir tres ensayos por lo irónico, absurdo, hipócrita y soberbio. Pero lo que me llama la atención ahora es ver cómo ese comentario se revela como una línea dictada desde la cabeza del gobierno. Me queda claro ahora que el comentario de Yeidckol no fue espontáneo, sino que fue parte de conversaciones y discusiones durante mucho tiempo en las juntas de su partido y con el presidente y que tomaron decisiones basados en esa falacia. La prueba está en que AMLO está obsesionado con repartir dinero directamente a las personas que se benefician de él. No permite en absoluto que alguien más se lleve el crédito de la ayuda que recibe el pueblo. 

No solo son las estancias infantiles. El gobierno ha quitado el apoyo a todas las organizaciones sociales, civiles o ciudadanas para supuestamente evitar "discrecionalidad, opacidad y corrupción". Estas organizaciones brindan apoyos de diversos tipos que el gobierno no cubre; entre refugio para personas maltratadas, estancias infantiles para mujeres que trabajan, alimentación y ayuda médica. Todo para personas de bajos recursos que no pueden pagar estos servicios. 

El gobierno de Andrés Manuel claramente tiene sus prioridades equivocadas en lo que repartir el dinero respecta. En la educación quiere que no haya examen de admisión para que todos puedan acceder a la universidad (y colgarse la medalla de que busca la igualdad de oportunidades) y no se da cuenta que de esta manera los recursos se desperdician al no haber rendición de cuentas con los “estudiantes”: todos reciben el mismo apoyo, tanto los buenos estudiantes que quieren educarse para obtener mejores oportunidades, como los malos estudiantes que no tienen intención de salir de la escuela sino seguir obteniendo recursos del estado. En este caso en concreto, la ayuda debe de ser focalizada: solo ayudar a los alumnos que en realidad muestran interés por instruirse y tengan capacidad para hacerlo. 

Contrariamente, el apoyo a estancias infantiles y refugios para mujeres y niños en situación de violencia, la ayuda debe de ser a las organizaciones, no personalizada. Los recursos, utilizados eficientemente, ayudan a más personas.  De la misma manera que los impuestos, si cada quien aporta un poco, con lo que se junta se puede realizar algo para el beneficio de todos o de la mayoría. Si buscáramos hacer algo individualmente con nuestros impuestos, no lograríamos nada de relevancia. Lo mismo pasa con el apoyo a estas organizaciones: si en promedio hay 100 personas al día que necesitan apoyo para alimentarse, es mejor preparar alimentos para 100 personas, así si alguien no llega a comer un día cualquiera será porque consiguió alimentos en otro lugar, y si alguien nuevo necesita ayuda para comer solo ese día, puede pasar sin perder tiempo. 

Claro, dando el dinero a las organizaciones no se garantiza que no haya mal uso de éste o robo o corrupción, sin embargo, justo para eso está el gobierno, para auditar y vigilar que el dinero que se entrega sea bien utilizado. Lo ilógico es que el gobierno piense que repartiendo el dinero entre más individuos se garantice menos corrupción. Y no solo es que quién reciba el dinero lo utilice de mala manera; una mujer o un joven que llegue con dinero en efectivo a su casa es presa fácil de personas abusivas que pueda tener en su familia. Ya sea el esposo que malgasta el dinero o algún familiar que le pida dinero con una falsa necesidad y, esta persona, con buenas intenciones le dé el dinero y busque cómo resolver el problema de otra manera.

El colmo es que ahora hasta a las mujeres en situación de violencia quieren entregarles el dinero personalmente. Esto cae ya en lo absurdo. Los refugios para mujeres son eso, refugios. Se necesitan en momentos de emergencia, no se puede esperar que una mujer que necesita un refugio se registre y llene toda la papelería para esperar a que el gobierno le de dinero para... ¿para que? ¿para irse a un hotel una noche? ¿para esconderse en casa de sus papás? Es increíble lo que el gobierno está dispuesto a sacrificar con tal de ganarse todos los reflectores y que la gente los vea a ellos como sus únicos salvadores. 

Esta actitud de López Obrador me recuerda una película del 2005, 'V de Venganza', donde un gobierno totalitario tiene la misma obsesión de ser la única opción de estabilidad para la gente, y utiliza todo su aparato mediático y económico para mantener al pueblo sometido con miedo. En una escena el canciller le dice a los miembros de su gabinete que quiere enviar un mensaje a través de todos los medios que controlan, la tv, la radio, los periódicos, y el mensaje es para recordarles por qué "ellos" necesitan al gobierno. Y la único que pretende el canciller en esa película es continuar en el poder. 


Un amigo me platicó en 2012 que la empleada doméstica de casa de sus papás, que era del Estado de México, iba a votar por el PRI porque estaba muy contenta con el gobierno, y esto era porque habían construido una carretera que les facilitaba el transporte de su casa a la ciudad. Sin embargo mi amigo le explicaba a la empleada que no era el gobierno del estado quien había construido esa carretera sino el gobierno federal o sea Felipe Calderón. Entonces, sí, claramente la gente no sabe de quién viene verdaderamente la ayuda, sin embargo es ridículo el esfuerzo del gobierno por tratar de llevarse el crédito de todo, más aún cuando en realidad no se lo merecen. Se supone que los escogemos para que sean eficientes, no para que se hagan promoción a cada oportunidad. Una estancia necesita apoyo económico del gobierno, pero todo el trabajo que representa lo pone la sociedad que se encarga de esa estancia. Sabemos que el dinero no es lo único que se necesita, sino gente competente que tenga compromiso. Y aparte, el dinero no lo genera el gobierno, sino los contribuyentes. Por lo que si a Yeidckol le preocupa que la gente recuerde quién los sacó de la pobreza, debería de mostrarles que es el pago de impuestos junto con una buena administración lo que otorga oportunidades para que la gente salga de la pobreza. Nadie "saca" de la pobreza a la población, y menos regalando dinero. 



La Cartilla Moral


Esta es mi opinión sobre la decisión de López Obrador de imprimir y distribuir la cartilla moral. He leído muchas criticas en internet acusando de adoctrinamiento al gobierno. En primer lugar, creo que antes de criticar la decisión deberíamos de leer el documento. No nos llevará mucho tiempo hacerlo y es importante conocer lo que se está promoviendo para entender si lo que nos molesta (en caso de ser así) es el hecho de que se reparta una cartilla que promueva los valores, o en sí los valores que esta cartilla promueve. Lo que intento discernir es si esto se llevó a cabo con una intención paternalista y propagandista del gobierno, o es un esfuerzo por exaltar valores morales que indudablemente hacen mucha falta en nuestro país desde hace décadas. Después de haber leído en su totalidad el documento difundido por el gobierno, que difiere en algunas cosas con el original de Alfonso Reyes de 1944, puedo decir que, a pesar de admitir que el texto tiene valor, me inclino más a pensar en la primera situación. El gobierno busca más hacer propaganda del presidente y su administración que de difundir los valores morales, y a continuación explico por qué pienso esto. 

La cartilla empieza con una presentación escrita por Andrés Manuel en la que, para mi gusto, desafortunadamente utiliza la frase "no solo de pan vive el hombre", frase bíblica, adjudicada a Jesús en el evangelio de Mateo y Lucas, y tomada del libro de Deuteronomio. Digo 'desafortunadamente' porque utilizar una frase a todas luces religiosa en un documento que intenta promover la moralidad desde el Estado en un país con gobierno laico, genera mucha suspicacia sobre el interés real de la difusión de este documento. Se presta el presidente a la critica de sus detractores que lo acusarán de creerse un mesías. Los que no vamos de acuerdo con él, sin llegar a despreciar todo lo que haga solo por dar la contra, nos llega a molestar esta frase que alude a la fe en un texto que habla de moral, cosa que ni es necesario ni aporta nada. Desgraciadamente la población de México, mayoritariamente cristiana  y con bajo nivel educativo, es muy manipulable, y una de las maneras más eficientes de hacerlo es la utilizando la religión. Esa frase lo que me dice es que AMLO pretende establecer un vinculo con la gente y quiere compararse con lo que ellos identifican como algo bueno, la religión. 

Continuando con la presentación, dice también que lo que pretende la difusión de la cartilla es iniciar una reflexión nacional sobre los principios y valores que pueden contribuir a una conveniencia armónica. ¿Quién en su sano juicio puede estar en contra de esto? ¿Habla acaso el presidente de un acuerdo para cumplir lo que dice la cartilla? Nada cercano a eso. Solo invita a la reflexión. No me parece en absoluto una imposición, como muchos han querido aludir. Y lo que dice la cartilla en su totalidad vale la pena analizarse. No es un documento indispensable, pero al igual que muchos otros, promueve la buena conducta y la sana convivencia. Quien critique el texto debería de igual forma criticar la Biblia, la cual contiene muchísimo más contenido condenable y es respetada como guía moral por millones de personas. Estoy seguro que la cartilla moral puede ayudar a mucha gente a considerar sus acciones y tratar de mejorar. 

Imagen eliminada de la
versión digital de la
Cartilla Moral
Pero hay algo que sí me llamó la atención desde el principio. En la cuarta página aparecía (ya fue eliminada de la versión digital) una fotografía de AMLO. En mi post anterior critiqué la enorme irresponsabilidad del gobierno de tratar de personalizar la propaganda utilizando el nombre del presidente. También expliqué por qué esto es algo que no se debe de permitir y que incluso está prohibido por la Constitución. En este documento vuelven a utilizar la personalidad del presidente mostrando su imagen y convierten el documento en una cartilla de propaganda gubernamental. Lo que debe de ser una sugerencia para tratar de ser mejores ciudadanos, se vuelve una herramienta del gobierno para promocionar a Andrés Manuel. Esto sí es algo reprobable. Como dije, en la versión digital que se encuentra en internet, la fotografía del presiente fue retirada, pero dudo que hayan vuelto a imprimir los ejemplares para quitarles esa página y dudo más que no se hayan entregado cartillas con la foto de AMLO. Con esto evidencian el verdadero propósito de la distribución de la cartilla moral, y esa es la razón por la que, a mi parecer, debería ser reprochada. 

Lic. Alfonso Reyes Ochoa
Por otro lado, habiendo aclarado esto, y después de leer lo que dice Alfonso Reyes en su ensayo, el presidente parece estar más interesado en promover la ética imprimiendo cartillas que con su ejemplo diario. A pesar de que expresó su admiración por el autor, Andrés Manuel no parece haber leído la cartilla que distribuye, y de haberlo hecho, no parece darle mucha importancia a lo que dice. Mucho bien le haría a AMLO seguir al pie de la letra lo que dice la cartilla sobre el respeto a los demás, sobre controlar los impulsos, la superación de la sociedad, el respeto a las obras de los demás, afrontar la derrota, entre otros conceptos que dejan mucho que desear de nuestro actual presidente. 

Por supuesto que predicar con el ejemplo es mucho más difícil que hacerlo de palabra. Claro ejemplo son los sacerdotes o cualquier político mexicano que se haga llamar católico (te estoy hablando PAN). Incluso los MORENOS que a pesar de tener ahora la obligación moral de leer y seguir lo que dice la cartilla, no dejan de insultar en las redes sociales e incluso de amenazar a algunas personas. Tal vez sea por esto que los críticos de AMLO tienen herramientas para atacar su Cartilla Moral. Pero si somos objetivos, nada tiene de malo contar con un documento más que nos haga reflexionar. Tan válido como la Biblia, los textos de Platón o Aristóteles, o cualquier libro de ética. Creemos que nadie nos debe de imponer una forma de pensar, y es cierto, pero rechazar un texto antes de conocerlo es justamente una  razón para preocuparnos por la falta de valores en la sociedad. 



Aqui pueden encontrar la Cartilla Moral. 
https://www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/427152/CartillaMoral_.pdf



Instituciones, no personalidades


En 1911 Porfirio Díaz renunció a su cargo como presidente de México después de casi tres décadas de gobernar este país. Cuando fue derrocado de la silla presidencial la paz que se había mantenido durante tantos años se esfumó de repente. En mayo de ese año el presidente partió hacia el exilio en Europa y en octubre Francisco I. Madero gana la presidencia. Pero lo asesinaron 16 meses después. Tuvieron que pasar años para que otro presidente pudiera terminar su mandato; décadas para que la violencia cesara y hubiera orden. 

La razón por la que sucedió esto fue porque la estabilidad del país dependía de un solo hombre. Lo que Porfirio Díaz logró no se soportaba en la sociedad ni en las leyes, era él quien soportaba al país. Si se enfermaba el presidente, temblaba la economía porque los inversionistas confiaban únicamente en la palabra del presidente, en nadie más. Ese fue su gran error y por lo que la historia lo condenó. Cuando su lugar quedó vacante, las disputas por el poder acabaron con el progreso que se había logrado hasta entonces. La falta de madurez de la política mexicana, acostumbrada a obedecer al líder, se quedó acéfala. Al no tener una mano dura que castigara al que se portaba mal, salió a la superficie la “novatez” de los ciudadanos y se mataron entre todos. México vivió años de anarquía que después llamarían “revolución” para evitar llamarle fratricidio y para tener un culpable a quien señalar. En realidad Porfirio Díaz fue derrocado en unos cuantos meses, la guerra que se desató después nada tuvo que ver con ninguna revolución. 

En contra parte, los Estados Unidos entendieron desde su autocreación que no podían confiar en personas individuales para desarrollarse como nación, sino que necesitaban instituciones independientes para que no hubiera una sola cabeza que pudiera derrumbar todo. Si uno de los poderes fallaba, los otros podían intervenir y garantizar estabilidad. Ese es el gran éxito de los Estados Unidos, entender que entre más plural sea la decisión que se tome hay menos posibilidades de que se llegue a una mala decisión. 

En México nunca sucedió eso. Desde que llegaron los españoles a conquistar los pueblos originarios de la región, cada uno jalaba para su propio lado. Parece que mucha gente no sabe o no recuerda que fue gracias a la ayuda de los tlaxcaltecas que Hernán Cortés pudo conquistar Tenochtitlán. Tampoco se menciona con la frecuencia necesaria que Miguel Hidalgo fue fusilado menos de un año después de su levantamiento, y que la guerra de independencia duró 10 años sin progreso, y que no fue hasta que se unieron dos ejércitos enemigos que se logró independizar y crear al nuevo país. Aunque inmediatamente comenzaron a pelear para imponer una manera de hacer las cosas y tuvieron que pasar décadas de guerras, inestabilidad, invasiones extranjeras, pérdida del territorio y decenas de presidentes hasta que se logró la paz (con Porfirio Díaz).

Culto a la personalidad de Stalin en la Unión Soviética
Nuestra historia nos demuestra que existen personajes que pueden lograr cambios importantes, pero que al final ningún individuo es más fuerte que las organizaciones. Y que las instituciones garantizan que los gobernantes no sean indispensables. Si alguien muere, o delinque, o simplemente renuncia, será suplantado por alguien más. Las personas son corruptibles. Si una sola persona tiene todo el poder, y esta falla, no hay más que hacer. Las instituciones también son corruptibles, pero sus integrantes pueden ser separados del cargo, pueden ser juzgados, pueden reemplazarse. Confiar en que una sola persona lleve a cabo un cambio es muy peligroso. No digo que no se deba de admirar a las personalidades, de hecho me parece importante exaltar los triunfos de líderes connacionales. Pero eso es muy diferente a tener un culto a la personalidad, a idealizar a una persona y crear mitos en un servidor que debe de dar cuentas claras por su desempeño. 

Se debe más bien apostar por las instituciones; robustecerlas, mejorarlas, vigilarlas y cuidarlas. Sin estas, la estabilidad de un país es tan frágil como la salud de un anciano.

Esta imagen fue compartida en Twitter por la Secretaria de 
Relaciones Exteriores. Viola la constitución ya que en el 
articulo 134 se prohíbe la propaganda personalizada a favor 
de cualquier servidor público.


Coco

La película Coco merece una reflexión, y si me tardé en escribirla es porque me tardé en ir a ver la película y luego esperé a repensar la historia y dejar que las ideas llegaran, para no escribir una versión simplista de reseña.  A mí, personalmente, me gustó desde que la vi, pero ahora después de algunos días de haber organizado las ideas y después verla por segunda vez, me parece una historia muy profunda que retrata nuestra cultura muy bien, y además mucha gente se puede identificar con ella aunque no sean mexicanos. 

Coco es una película literalmente familiar. La trama gira en torno a una familia tradicional mexicana, que como cualquier familia en el mundo tiene sus problemas y su pasado. Incluyen en la historia de fondo a la 'mamá luchona’ que fue abandonada por su marido y sale adelante aprendiendo a trabajar, a la abuela típica mexicana que te da de comer aunque no quieras y es la matriarca de la familia poniendo orden imposible de desobedecer; la tradición familiar que en este caso es el negocio de zapatería, los tabúes inexplicables que en este caso es la fobia a la música y el miembro rebelde de la familia que quiere romper con la fijación absurda de evitar a toda costa que alguien se dedique a otra cosa que no sea la fabricación de zapatos. 

Me parece que hicieron un muy buen trabajo explicando la tradición del Día de Muertos y utilizándola para desarrollar una historia íntima. La música es tradicional mexicana, que también fue un riesgo, pero acertaron completamente por lo que representa para la historia del personaje principal. La cultura mexicana que muestran está muy apegada a la verdad, aunque algunas personas se ofendieron porque la historia sucede en un pueblo chico, pobre, con tecnología antigua,  sin mucho que ver con lo que vivimos en las grandes ciudades que también existen en México, la realidad es que esos pueblos existen hoy en día en nuestro país, y aunque no nos guste reconocerlo, una gran parte de la población vive como los personajes de la película. 

Me gustó mucho como mezclaron diferentes tradiciones de la cultura mexicana; utilizaron al xoloizcuintle, que es el perro que se supone que te ayuda a cruzar al más allá, como acompañante del niño Miguel, y dentro del mundo de los muertos aparecen los alebrijes como si fueran los guías espirituales de las personas fallecidas. También aparecen los pétalos de flor de cempasúchil como los puentes entre el mundo de los vivos y los muertos por los cuales viajan el día de muertos para visitar a sus familiares vivos.  Y utilizan la tradición de poner fotos de nuestros familiares fallecidos en el altar de muertos como condición para que los muertos puedan cruzar a visitar a los vivos, solo los que son recordados pueden cruzar. 

Pero fuera de lo especifica que es la película con respecto a la familia mexicana, yo creo que muchas personas nos podemos sentir muy identificados con las situaciones que se presentan. La mayoría de la gente ha pasado por alguno de esos problemas familiares que nos ponen en una situación difícil por entrar en conflicto los ideales personales con el respeto a la familia. Cuántas veces no hemos escuchado decir a nuestros padres o abuelos que nos prohiben algo “por nuestro bien”, cuando en realidad lo hacen por el bien de ellos, porque ellos son los que tienen el problema personal. También vemos los malos entendidos que suceden frecuentemente porque las intenciones de cada persona son malinterpretadas por alguien más. Y al final el mensaje de la película es la importancia de la familia, de ser unidos a pesar de las diferencias que puedan existir y que el amor de la familia no se acaba nunca. Incluso muestran en la película que hay veces que debemos escoger entre el éxito profesional o la familia, y que ambas decisiones conllevan un sacrificio, y esa decisión va a depender de lo que nosotros valoremos más.

La película es exitosa no porque nos haga llorar, eso lo logran otras películas con trucos baratos. La película triunfa porque nos podemos identificar con los personajes. Todos hemos sido rebeldes contra nuestros papás alguna vez, todos hemos sentido que nadie nos entiende. Todos tenemos reglas absurdas en nuestra familia que no sabemos de dónde vienen. Todos hemos sido decepcionados por alguien a quien admirábamos, y todos hemos sido sorprendidos al aprender algo de nuestros antepasados que nos hacen sentirnos orgullosos. Cuando vemos Coco podemos sentir que lo que le pasa a los personajes alguna vez nos pasó a nosotros y conocemos ese sentimiento. 


Coco nos muestra lo que es entender de dónde venimos como personas, a aceptar lo malo y acoger lo bueno que tenemos en nuestro pasado. Que a veces necesitamos desobedecer lo que nos piden, pero siempre debemos ante todo ser respetuosos con nuestra familia, y tratar de hacerse entender sin rechazar rotundamente a nuestros parientes, que al final son los únicos que siempre van a estar con nosotros cuando pasemos por momentos difíciles o lugares desconocidos, y nos ayudarán a volver a casa. 




Se les olvidó otra vez

Enrique Peña Nieto está pasando por sus peores momentos como presidente. No parece dar pie con bola. Si bien cualquier cosa que haga es motivo de critica por quienes se oponen a él, ha tenido una serie de desafortunadas decisiones que lo dejan muy mal parado y expuesto a una gran cantidad acusaciones. Cierto es que no todo lo que hace lo hace mal, pero ha dejado mucho que desear, y creo que el problema principal radica en el partido que lo puso en el poder. El PRI durante muchas décadas se acostumbró a que la sociedad mexicana, a quienes gobernaban, era completamente pasiva y sumisa. No se quejaban de nada y si se quejaban sabían cómo lidiar con el problema: desaparécelos, mételos a la cárcel, cómpralos, distráelos con algún espectáculo.  Esa era la manera de gobernar durante los 70 años que duró el PRI en el gobierno. Y lo peor del caso es que lo hicieron una cultura. Los partidos políticos que se oponían a estas prácticas terminaban siendo iguales. La forma absolutamente corrupta de ganar elecciones la inventó el PRI. 

En el año 2000 perdieron por primera vez las elecciones presidenciales, y no volvieron a ver la casa de Los Pinos sino hasta después de 12 años. Regresaron con la mercadotecnia de “el nuevo PRI”, que de nuevo solo tenía el adjetivo, y ganaron la presidencia con la más descarada corrupción que se puede ver. Ayudados por la televisora más importante del país y comprando votos como nunca se había visto. Les resultó de tal manera que creyeron que de la misma manera iban a poder gobernar. Creyeron que habían vuelto a los 70’s. Esa niña gorda que estuvo a dieta por 12 años no podía esperar a tener de nuevo el pastel enfrente para acabar con él. Y vaya que no se midieron. Pero se les olvidó que el país ya cambió. Poco. Algo. Pero ya no es el mismo país al que le daban atole con el dedo. 

El PRI se parece a las personas de avanzada edad que no saben usar el internet. Están aferrados a no cambiar sus practicas ni sus métodos; no aprenden a usar la tecnología y creen que no existen ventajas de usar computadoras entonces siguen haciendo todo a mano. El PRI no se da cuenta que ya no pueden esconder sus cochinadas tan fácilmente; la gente se entera de todo, y existen periodistas que se dedican a asegurarse de que la gente se entere de todo. En un mundo tan globalizado ya no puedes matar a 43 personas y esperar a que a la gente se le pase la conmoción como si fuera nada. Ya no puedes comprar casas de 86 millones de pesos y esperar que la gente lo comprenda y no cuestione el origen de ese dinero. Siguen saliéndose con la suya y robando cuanto pueden, pero ya no se van limpios. Y Enrique Peña Nieto en su cuarto año de gobierno no ha entendido en qué época está gobernando. 

Mientras sigan creyendo que la sociedad les cree todas sus mentiras no van a cambiar sus formas, y menos credibilidad van a tener. El presidente piensa que pidiendo perdón por el escándalo de la casa blanca basta para tener una mejor imagen. El muy torpe provoca su propia burla invitando a Donald Trump al país y tratándolo como huésped de honor en vez de reclamarle las ofensas que de él recibimos, y luego se defiende diciendo que solo está pensando en el bienestar del país. Si eso fuera, metería a la cárcel a la bola de corruptos que están en su gabinete. Hubiera exigido la renuncia del titular de la CONADE. Habría ya enfrentado al sindicato de PEMEX y a los gobernadores ineptos de su partido. 

La sociedad no perdona por el puro hecho de que le pidan perdón. Necesita ver hechos. Y aunque se tarden en aceptarlos, porque nadie le va a dar el beneficio de la duda así sin nada más, y lo van a seguir criticando aunque haga cosas buenas, eventualmente ganará adeptos que le crean y su imagen mejorará. Dicen que la burra no era arisca, y así somos los mexicanos. Por más que haya críticos, que siempre va a haber, la realidad prevalecerá. Si el presidente hace más cosas buenas que malas, aunque lo critiquen, su imagen va a ser aceptada; pero si la corrupción del presidente es más desastrosa que su buena administración, no hay manera de defenderlo en absoluto. 


El presidente que tenemos no es muy brillante, no inspira orgullo y es blanco de burlas constantes. Carece de carácter firme, lo que lo hace ver muy débil; solo sobresale cuando tiene escenarios arreglados. No sabe que hacer ante situaciones que le sean adversas o cuando no cuente con el apoyo de su equipo, cuando no haya practicado antes. Un presidente así no puede darse el lujo de ser un ratero. Si tuviera tantita decencia, empezaría a comportarse mas coherentemente, acorde con sus discursos, y se preocuparía por su imagen real ante la sociedad. Si recordara cuanto cambió el país probablemente tomaría mejores decisiones. Si fuera más inteligente… Pero bueno, soñar no cuesta.  


Obligado escribir sobre Juan Gabriel

Porque es uno de los últimos artistas mexicanos que supo triunfar haciendo lo que él quería y no necesitó de escándalos ni publicidad barata para llegar a lo más alto de la popularidad. Juan Gabriel se ganó lo que tenía, nadie le regaló nada y empezó desde los más humilde que alguien puede empezar. 

Juan Gabriel escribió canciones que se quedan tatuadas en la cultura popular de México. Aunque hay gente a quien no le gusta su música o no le llama la atención, yo comparo su legado con el de Jose Alfredo Jimenez. Canciones como Querida, Se me olvidó otra vez y Amor Eterno son canciones que se van a seguir cantando por mucho años. Canciones que todo mundo conoce y muchas otras que la gente no sabe que son de Juan Gabriel y que hicieron grandes a otros artistas; porque Juan Gabriel también era un gran ser humano.  Ayudó mucho a otros a conseguir el éxito que él tuvo, algo que hay que reconocerle a todo aquel que lo haga, sobretodo porque es una virtud rara en México. Le escribió a José José una de sus canciones más famosas, Lo pasado, pasado. También le escribió completamente a Isabel Pantoja uno de sus álbumes más famosos. Le escribió canciones a Luis Miguel, a Thalia y a Rocío Durcal. 

Fue un artista nato. Escribía e interpretaba su música. Escribió muchísimas canciones de desamor, pero también de amor, y sobre todo acerca de disfrutar la vida. Muchas de sus canciones hablan simplemente acerca de ser felices. Fue una persona muy positiva a pesar de todo lo que le toco sufrir cuando era niño; escribió sus experiencias de todo aquello y lo compartió con su música. Sus letras que a veces pudieran parecer muy simples, contenían frases tan profundas que a todos nos hacían reflexionar de una u otra manera. Por eso era tan popular, realmente le cantaba a todos, desde el más humilde hasta el más educado. 


Y por último, me parece importante recalcar que Juan Gabriel nunca dejó de trabajar. Murió después del segundo concierto de su gira a los 66 años. Un año antes también estuvo de gira, en 2013 se presentó por tercera vez en Bellas Artes, y un año antes dio 12 conciertos en el Auditorio Nacional. El año pasado sacó el segundo álbum de sus éxitos a dueto con otros artistas.  Juanga era un apasionado de lo que hacía, tenemos mucho que aprenderle. Y ahora que murió se convierte en una leyenda, de las que no quedan muchas en nuestros tiempos. Todavía nos quedan Armando Manzanero y Marco Antonio Solis, pero Juanga será siempre una referencia de la música mexicana en todo el mundo.



Orgulloso de mi seleccion nacional de futbol


Vivir es existir. Sentir que pertenecemos a un lugar. Desear que algo suceda, trabajar para obtener algo, y esperar que la suerte nos ayude porque sabemos que no todo depende de nosotros. Vivir es vibrar a cada instante y disfrutar cada momento. Emocionarse con las victorias y sufrir con las derrotas sin perder la esperanza y confiando siempre en que podemos ser mejores. El fútbol hace que muchas personas se sientan vivas, disfrutando la emoción de cada partido. Con cada jugada, esperando que esa sea la que termine en gol. Sintiendo la presión del tiempo que resta para terminar con un marcador en contra o a favor. El fútbol, sobre todo en un mundial, nos pone a la orilla de nuestro asiento, esperando que nuestro equipo venza al contrario.
Desde que estoy chico he escuchado críticas a la selección; me acostumbré a que los llamaran mediocres, faltos de hambre de triunfo; y que cuando ganaran todos estuvieran contentos y los llenaran de halagos, pero cuando perdían, despotricaban contra ellos  con severas críticas y un pesimismo que poco coincidían con el apoyo que se mostraba en los juegos en que se obtenía un buen resultado. Así crecí, escuchando burlas y quejas, y hasta malos deseos hacia la selección mexicana, y después gritos de ‘gol’ y porras a México que no parecían venir de las mismas personas, más sin embargo así era. ¿Cómo no íbamos a reclamar lo mal que jugaba un equipo al que cada jugador recibía un salario ridículamente alto? ¿Cómo no íbamos a burlarnos de las 11 personas que salían al campo y nos dejaban en ridículo frente a otros países? Y aunque me parecían legítimas esas preguntas, también me comenzaron a molestar. Yo quería estar orgulloso de mi país y de mi equipo. También empecé a notar que otros países estaban siempre orgullosos de sus equipos, incluso cuando no tenían una buena actuación, y empecé a cuestionar el pesimismo que vivíamos en este país.
Cuando crecí, me empezaron a molestar los comentarios donde se daba por hecho que no podíamos aspirar a más. ‘No van a ganar, no te ilusiones’, ‘no importa si ganamos, contra el siguiente vamos a perder’, ‘ojalá que no clasifiquen al mundial’, ‘ojalá que pierdan’. ¿Por qué? Era mi pregunta a todos esos comentarios. Llegó un momento en que decidí no tomar esa actitud que tenía la mayoría de las personas y empezar a apoyar siempre a mi selección. Criticar no tiene nada de malo, cuando no se hacen las cosas bien o no se ve compromiso en el equipo, pero ¿desear el fracaso de nuestro equipo? ¿perder la esperanza de que se puede ganar contra rivales importantes antes de competir contra ellos? Eso no. Eso lo eliminé de mi personalidad. Cada partido lo empecé a vivir de manera diferente, siempre confiando en que la selección mexicana iba a ganar. Y defenderlos cuando alguien cuestionaba su capacidad.
Y luego empezamos a ganar. Primero el mundial sub17, del que no mucha gente se enteró hasta que ya había ganado México. Luego otro mundial sub17 del que todos nos enteramos, y del que aun mucha gente dudaba. Al momento en que Alemania aventajaba por un gol a México, supe de mucha gente que dejó de ver el juego, en el que México ganó 3 a 2. Aun se escuchaban los comentarios que cuestionaban a los muchachos en caso de que se hubiera definido en penales el encuentro. Y a mí me seguía molestando todo eso que escuchaba. Luego ganamos la medalla de oro en las olimpiadas, contra un excelente equipo, de primera. Y aun así, la mentalidad de mucha gente sigue siendo derrotista. Pesimista.
Me rehúso a volver a tomar esa actitud. No me importa cuántas veces vea a mi país ser vencido. Nunca voy a ver un partido pensando que no pueden ganar. Aun si clasifican gracias a combinación de resultados, pensar que alguien más debía de ir no es opción para mí, si México hizo más puntos que otro equipo entonces no me parece que el otro tenga más derecho de clasificar.
Cuando supimos que íbamos contra Brasil nunca pensé que ya estaba perdido el partido. Reconocer que el partido es complicado y muy difícil de ganar es diferente a ‘saber’ que ya se perdió. Cada triunfo, cada punto que se logra, es una razón para estar contento. Conformarse, no, pero tampoco menospreciar lo que se logra.
El día de ayer viví intensamente un partido que, aunque me dejó triste por el resultado e insatisfecho por lo logrado, me dejó contento y esperanzado a que cosas mejores pueden venir. Lo que noté en los jugadores mexicanos, la entrega que dieron, el valor que mostraron durante los 4 juegos que disputaron, me dejó muy contento. Nunca dudé que pudieran ganar. Me dan pena ajena y un poco de lástima todos los que apostaron en contra de México siendo mexicanos. Incluso después de que nos eliminaron del mundial, leer comentarios que dicen ‘ya sabíamos’, ‘siempre es lo mismo’, ‘jugamos como nunca y perdimos como siempre’ es lo que me hace pensar que en realidad nos falta mucho camino por recorrer; y no solamente en fútbol, sino en orgullo de nuestro país, en patriotismo. Sentirnos como se sienten muchos otros países. ¿Cuándo vas a saber de un inglés que apostó en contra de Inglaterra? ¿O a un argentino hablando pestes de su selección? ¿O a un alemán, o a un brasileño? Nos falta creer que podemos.
Ayer grité, me emocioné, y en realidad pensé que íbamos a ganar, porque podíamos ganar. Y también sufrí por la derrota de México; pero estoy orgulloso del buen juego que demostramos; orgulloso de que nos pusimos a la altura de una de las mejores (si acaso no es la mejor) selecciones de este mundial. Nos tuvieron miedo, los pusimos nerviosos. Es un paso. Es bueno. Tal vez si fuéramos más fieles a nuestra selección y demostráramos eso a los más jóvenes para que crezcan sin prejuicios, y sabiendo que podemos, tal vez en un futuro sí podamos ganarle a cualquier selección.

Yo estoy muy orgulloso de mi selección nacional de fútbol. Y sigo confiando en que podemos ganar, y en cada juego que vea voy a creer que vamos a ganar.