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Divide y ¿vencerás?

Dicen que cada quien cosecha lo que siembra, y es por eso que debemos estar conscientes de cómo nuestras acciones puedan repercutirnos en el futuro. No mientas, porque las mentiras te persiguen, tarde o temprano vienes pagando la confianza que generas o desechas. Claro ejemplo de esto es nuestro actual presidente Andrés Manuel López Obrador, quien durante los últimos 18 años se ha dedicado a desprestigiar a sus oponentes y a generar discordia entre quienes lo apoyan a él y quienes lo critican. Siendo jefe de gobierno de la Ciudad de México no perdía oportunidad en criticar a Vicente Fox, entonces presidente de la República. Cada tropiezo (y vaya que Fox tuvo incontables errores) eran un deleite para AMLO que lo exhibía diariamente en sus conferencias matutinas achacándole todo lo malo del país al presidente. Y así, durante la campaña electoral del 2006, a diestra y siniestra en los sexenios de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto acusó de vendida a la prensa, a Calderón de robar la elección (cosa que nunca probó ni denunció oficialmente), descalificó a las instituciones, llamó culpable de la desaparición de 43 estudiantes normalistas a Peña Nieto y fundó su propio partido por estar en desacuerdo con el partido que lo postuló dos veces a la presidencia, a quienes llamó corruptos. Incluso en 2006 vimos cómo una chica que fue observadora de casilla por parte del PRD (partido del que era candidato AMLO) fue acusada por el mismo López Obrador de haberse vendido por haber afirmado que en su casilla no habían hecho fraude. La chica, indignada, respondió que ella ni siquiera conocía a López Obrador y había participado como observadora para dar certeza a la elección, que la acusación era falsa y que exigía una disculpa de parte del candidato. Esta disculpa, como era de esperarse, nunca llegó, así como tampoco llegó la prueba de que la chica hubiera sido beneficiada por su declaración. 

Y el problema de desprestigiar a quien no esté de tu lado, de atacar a tus contrincantes polarizando a la población, y culpar a todos de tus propias fallas, es que cuando suceden accidentes que nada tiene que ver contigo, eres el principal sospechoso. Si has evidenciado tu obsesión por quitar el poder a gobernadores contrarios a tu movimiento, ¿qué puedes esperar que hagan tus enemigos cuando uno de estos muere en un accidente? Cuando promueves que la gente no crea en la versión oficial del gobierno, eres responsable de que no te crean cuando siendo gobierno ocurran eventualidades sospechosas.

No me gustan las teorías de conspiración, de hecho me molestan mucho. Una de las razones por las que me volví ateo fue porque no me gusta creer en cosas que no tienen fundamento. Creer en las conspiraciones me parece desgastante. Cuando he sido suspicaz con las explicaciones recibidas es por la falta de información, por la omisión de datos o por la poco clara evidencia mostrada. Mas no pretendo nunca saber una verdad que los demás no conocen y nunca presumo tener pruebas que los demás no tienen, que demostrarían que lo que nos dicen es mentira. Simplemente expongo mis dudas, preguntas y aclaraciones omitidas en explicaciones que nos dan. Y entre más evidentemente omitan información más crece mi suspicacia.

En el caso del accidente en el que murieron el senador Rafael Moreno Valle y su esposa, la gobernadora de Puebla Martha Érika Alonso, sobra decir que no creo ni tengo razón para creer que haya sido un asesinato orquestado por el gobierno (ni por nadie). Lo que creo es que fue un accidente como han sucedido otros en el pasado. No tengo ningún argumento para pensar que hubo un complot para eliminarlos ni por parte del gobierno ni por parte de alguien cercano a ellos que se pudiera beneficiar con su muerte. Y no creo que, de no tratarse de un accidente, haya sido AMLO quien ordenó el atentado. Así como tampoco creo que Peña Nieto haya ordenado la matanza de Ayotzinapa, ni que Felipe Calderón tuviera algo que ver con los dos accidentes aéreos donde perdieron la vida dos de sus secretarios de gobernación en funciones.

Hay muchas dudas que quedan en este tipo de accidentes y que la gente siempre va a aprovechar para señalar falsas culpas hacia personas que al final no pueden comprobar y por lo tanto quedan siempre en posibles causas. Por eso mismo insisto en el peligro de acusar sin probar confiando en la mala reputación de una persona. Se pueden suponer muchas malas acciones de los políticos, lo que no significa que sea cierto. No importa que AMLO sea capaz de asesinar a alguien, eso no es prueba de que lo hizo. No importa que Felipe Calderón fuera capaz de organizar un fraude electoral, eso no significa que lo hizo. No importa la reputación de los políticos, es muy peligroso acusarlos sin tener ni siquiera una prueba confiable. Y no quiero decir que si no hay una investigación formal y un juicio no se pueda determinar si algo es cierto o no, simplemente se trata de tener un criterio más educado antes de creer en cualquier cosa; sobre todo si sabemos que tenemos prejuicios de las personas.

También tengo que decir que me molestan mucho las declaraciones de todos los twiteros a favor y en contra de la teoría de conspiración, y en especial las personas que están en contra de AMLO que lo acusan de asesino sin ninguna prueba. Pero también me queda claro que AMLO se benefició muchísimo de promover la desconfianza en el gobierno, y ahora mucha gente se lo está cobrando. Y el hecho de que haya peleado tan firmemente en contra de la elección en Puebla donde su candidato quedó en un cercano segundo lugar, y la acusación de fraude, no ayudan en nada a quien quiera defender su inocencia.

Las acusaciones sin pruebas y el ataque agresivo a las personas únicamente profundizan la polarización de la sociedad. Las personas reaccionan a sus sentimientos (o intereses) y no a las evidencias. Si está en contra de AMLO, no pierde tiempo en lanzar acusaciones, si es partidario del presidente, piden pruebas inobjetables y etiquetan de ridículos los señalamientos. Otros cuántos de estos últimos no pierden tiempo en señalar que, aunque no le desean la muerte a nadie, el senador y la gobernadora lo tenían bien merecido, o que fue el karma quien les cobró factura, o que simplemente no dejan de ser unos criminales corruptos. Y todo esto solo evidencia el bajo nivel del debate que estamos entablando.

Fue este año que volví a utilizar twitter activamente. A pesar de que ya sabía de los usuarios falsos, las personas que apoyan a quien sea por dinero o hueso, y de los fanáticos obsesionados que no escuchan razones lógicas, como quiera me sorprendí por la manera en que la gente se expresa por este medio. Como no conocía a muchos tuiteros, fui escogiendo las opiniones que me parecían más atinadas e imparciales; opiniones críticas y educadas. Evité seguir a personajes con opiniones unilaterales (fuera de políticos e informadores que sigo por estar enterado de lo que dicen) o que solo comparten información sin verificar si es real o no. Es muy frustrante darse cuenta que personas que parecían objetivas y serias sean exactamente iguales que las personas a las que critican. No hay diferencia entre la ceguera de los fans de AMLO y la ceguera de sus detractores. Parece que repiten mantras, adoctrinados por sus propios prejuicios, y buscan quién esté de acuerdo con ellos para sentir que tienen la razón. 

Repito, la razón por la que dejé de creer en dios y la religión es justamente que le temen a la confrontación de ideas: es pecado dudar, cuestionar, sospechar. La religión es lenta para identificar sus errores y aun más lenta para redimirlos. Mi decisión fue la de tratar de ser objetivo al buscar la verdad; cuestionar todo lo que me digan; aceptar que se puede estar equivocado y que más vale reconocer el error que tratar de defenderlo. Tener tendencias, ideologías y prejuicios no nos impide ser objetivos cuando recibimos información nueva. No importa cuánto queramos creer en AMLO, si lo que dice contradice a todas luces lo que hace ¿por qué defenderlo? Si no nos gustan las ideas de AMLO y creemos que lo que plantea está equivocado ¿qué nos impide aceptar sus aciertos? No tenemos que estar de acuerdo con él para aceptar que ha tomado buenas acciones que el anterior presidente no se atrevió ni a plantear como posibilidad. No tenemos que ser opositores para reclamar las tonterías que ha dicho y hecho. No tenemos que exagerar los aciertos ni los fracasos. Eso dejémoselo a los políticos, los únicos payasos que sí ganan dinero por apoyar o criticar a uno u otro gobernante. A nosotros eso no nos conviene, y cuando los políticos se dan cuenta que las personas no los apoyan incondicionalmente mejoran su desempeño. Mientras, solo utilizan para su beneficio a esos que incondicionalmente les dan su voto de confianza, y todos perdemos.





El cambio de AMLO

Ya estoy viendo los papeles invertidos. Los que antes criticaban al PRI por postular a Peña Nieto, por casarlo con La Gaviota para darle circo al pueblo, y por postular a candidatos tan limitados y ridículos como Carmen Salinas o Ivonne Álvarez, ahora salen a defender a los candidatos igual de ridículos y sin preparación que postuló MORENA. Su argumento, el más fácil de todos, “antes no te quejabas de aquellos, no exijas nada ahora”. El chiste se cuenta solo. 

Somos muchas las personas que jamás apoyamos las candidaturas absurdas de los partidos políticos; ni falta hace decir que tampoco les dimos el voto. Es absurdo defender a un actor de telenovela como diputado, o a un exfutbolista como gobernador, o a un ex boxeador para cualquier puesto de política. ¿Por qué si se quejaban de Carmen Salinas no se quejan de Sergio Mayer? ¿No es un cambio lo que querían? ¿Por qué ahora sí se conforman con basura?

El argumento más razonable sería “votamos por quien mejor va a combatir la corrupción, aunque no sea lo mejor, aunque tenga muchas fallas”; si esa fuera la respuesta, se entendería. Pero no, la respuesta es la defensa de la decisión absurda: no te quejes, ustedes votan por sus ineptos, y nosotros por los nuestros. Ante esta situación dan ganas de llorar de frustración. ¿No somos capaces de exigir lo correcto? ¿Tenemos que conformarnos con miserias? ¿Cómo esperamos realmente salir adelante cuando el empleado al que le pagamos hace un mal trabajo y en vez de reclamarle, lo protegemos ante las críticas, solo porque nosotros lo escogimos? 

Si somos tan miopes para reconocer lo malo solo cuando no es de nuestro equipo, no podemos aspirar a triunfar. En las elecciones pareciera que los ciudadanos nos dividimos en equipos según por qué partido votemos, sin entender que los verdaderos equipos son los políticos contra los ciudadanos. Nosotros los escogemos, nosotros les pagamos, nosotros les exigimos que hagan bien su trabajo. Si no nos atrevemos a criticarlos, que no nos sorprenda que nos sigan metiendo goles.

La razón por la que el PRI postuló a un candidato “ciudadano” y con mucha preparación, en lugar de un chango salido de su camada, fue por un intento desesperado de ganar confianza ante la sociedad. Sabían que los odiamos, sabían que si no hacían eso no tenían ni un ápice de oportunidad de ganar votos. Conocían el descontento de la ciudadanía y trataron de engañarnos mostrando una fachada limpia. Afortunadamente la menor parte del electorado les creyó.  Parece que no nos damos cuenta del enorme poder que tenemos como votantes. Gracias al desastroso trabajo del PRI fue que MORENA no tuvo que hacer más que el mínimo esfuerzo para arrasar en las elecciones. El PRI y el PAN no aprendieron del ejemplo de Nuevo León, donde el Bronco arrasó con 48% de las preferencias. Los ciudadanos estamos completamente hartos de los políticos que tienen secuestrado el poder y no hacen nada para mejorar las cosas. Y sin embargo, AMLO tampoco parece estar preocupado por la imagen de su partido. Al postular a personajes mediáticos en vez de personas preparadas no muestra el mismo interés que tenía en presentar a un gabinete destacado. Al no lanzar ni una crítica a Layda Sansores ni delinearse de ella, parece no importarle que se manche la imagen de MORENA. Siempre que la gente siga descontenta con el PRI y el PAN, él no tiene necesidad de hacer grandes cambios a la clase política actual.

Dicen que chango viejo no aprende maroma nueva. Si MORENA no aprende de lo que hundió al PRI a un lejano tercer lugar,  no puede aspirar a seguir triunfando como lo hizo el domingo. AMLO se supone que representa el cambio, pero todavía falta que lo demuestre con los hechos, si no, lo único que logró fue cambiar el nombre del partido en el poder. 


Pero ¿y los ciudadanos? ¿Aprenderemos maromas nuevas? ¿Aprenderemos a defendernos de nuestras propias decisiones? Si no nos atrevemos a exigir buenos candidatos, sin importar qué tan malo sea el del partido opositor, nunca podremos aspirar a deshacernos de la corrupción, sin importar qué redentor nos prometa venir a salvarnos.  


Cualquiera menos AMLO... o Meade (segunda parte)

(Primera parte)...

Bueno, algo tengo claro, no voy a votar por el PRI y no voy a votar por Andrés Manuel. 

Hay algo que debe de quedar claro para entender por qué me rehuso a apoyar a un candidato que promete un cambio verdadero en el país: Andrés Manuel López Obrador no representa el cambio. Los que dicen que PRI y PAN son más de lo mismo deberían de tener claro que Andrés Manuel también es más de lo mismo. Tal vez la corrupción sea en otra forma, pero no va a hacer absolutamente nada para tratar de mejorar al país. Va inventar instituciones, va a inventar programas de ayuda, va a inventar propuestas, pero no va a mejorar al país. Los más pobres van a seguir siendo los más pobres. Los ricos van a seguir siendo los más ricos, tal vez solo se vayan a otro país, o tal vez solo sean menos ricos, pero seguirán siendo los mismos. Los políticos van a seguir haciendo de las suyas, y los que sean parte de su circulo cercano, esos sí se van a enriquecer. Esto lo tengo claro, el país no va a mejorar, solo va a cambiar de villano. 

Pero entonces si creo que no va a cambiar nada, ¿por qué no darle una oportunidad? Si como quiera son solo 6 años y luego podemos intentar con algún otro villano ¿por qué no votar por él? El problema es que Andrés Manuel es realmente un dictador en potencia. No repito lo que alguien más me dijo, evaluó lo que veo. Andrés Manuel no acepta que alguien lo contradiga. No acepta sus errores, descalifica a quién lo critique. Esto es lo que veo en él y cualquiera que lo conozca puede darse cuenta. Y cuando una persona no acepta sus errores y culpa a todos los demás por sus propias fallas jamás va a mejorar ni va a realizar un cambio, porque está seguro de que si algo no funciona quien tiene que cambiar es alguien más, no él, no su estrategia, no su ideología. No tiene autoridad moral para criticar a los demás porque no trata con respeto a nadie que dude de su palabra. Cuando alguien contradice lo que él asegura, lo descalifica, y la gente que lo sigue le cree ciegamente. Él sabe esto y lo usa a su favor, engaña a la gente porque sabe que confían en él. Su candidatura ya se volvió una religión, los hechos no importan, solo importa lo que él diga. 

Otra razón por la que no quiero que sea presidente es que no tiene ideas razonables. Cuando le preguntaron qué iba a hacer con la gente que robaba combustible su respuesta fue “vamos a llamar a los mexicanos a un acuerdo por la honestidad, esto va a cambiar, si el presidente es honesto los gobernadores van a ser honestos y todo el pueblo", "[¿eso va a desaparecer a la gente que se roba la gasolina?] claro que sí, porque no van a tener necesidad”. Esa fue su respuesta, la gente va a cambiar porque él no va a robar. Eso no es un plan, eso es un deseo, y ni siquiera él puede cumplir algo solo porque lo desea. De hecho se contradice a sí mismo, porque el fue jefe de gobierno de la ciudad de México del 2000 al 2005 y aunque dicen que hizo un buen trabajo no acabó con la corrupción (claro que él alegará que el presidente sí era corrupto y por eso no podía evitar la corrupción en su ciudad); pero veamos a su partido, donde él manda: la gente de su partido es corrupta, queda claro que si él no es corrupto no ayuda a que otros no lo sean, aunque en realidad yo pienso que sí es muy corrupto, tal vez por eso no le sale su plan. Y ese es el tipo de ideas ilógicas con las que Andrés Manuel responde cuando le hacen preguntas de fondo. Repite y repite que él es congruente y que no es corrupto, pero las evidencias hablan por sí solas; quienes le creen es porque lo idolatran y no quieren ver lo malo.

Desde el año pasado propuso una amnistía para los delincuentes, con lo que abre una ventana muuuuy grande para poder escapar cuando le cuestionen su incongruencia al aceptar a políticos corruptos o cuando no pueda acabar con el narcotráfico. Con cada idea descarrilada que menciona se puede ver un plan con el cual justificar algún acto de corrupción futuro o alguna política fallida. Se niega a aceptar que la universidad que creó solo sirvió para mantener a más personas desempleadas y mantenidas por el gobierno, y lo peor es que lo quiere implementar a nivel nacional cuando sea presidente. Todo bajo una ideología socialista, y es aquí donde entra mi miedo.

Está comprobado que el socialismo no funciona; el país que salió adelante siendo comunista (China) no lo hizo siguiendo las políticas económicas del comunismo, sino que se abrió al capitalismo. Regalar dinero a las personas no funciona y no dejo de escuchar a Andrés Manuel repetir eso. Y lo peor de todo es que conocemos en América un caso donde se implementaron ideas muy parecidas a las de Andrés Manuel. Venezuela lleva 18 años bajo el mismo régimen Chavista que los ha dejado hundidos en una crisis económica y social de las peores que hemos visto en las ultimas décadas. Yo no quiero poner en riesgo lo que tenemos (por más criticable que pueda ser) eligiendo al único candidato que tiene tintes de dictador. Y si no lo creen, busquen videos de Hugo Chavez antes de ser elegido presidente, escuchen lo que dice, es prácticamente Andrés Manuel. 

Los que critican a los partidos políticos, deben de criticar a Andrés Manuel, es lo mismo que todos. Salió del PRI, luego estuvo en el PRD y fue parte de la peor tribu de este partido, que ahora lo siguen en MORENA. Si pudiera cambiar algo, ya lo habría hecho. 

Y el otro candidato por el que jamás votaría es Jose Antonio Meade, y no porque él sea un mal candidato, sino por el partido que lo postuló. El PRI para mí representa lo peor que tenemos en este país. El PRI para mí es sinónimo de corrupción, de avaricia, de saqueo, de asco. Son los peores políticos en los que puedo pensar (y vaya que ya es decir mucho porque los odio a todos). En los gobiernos del PRI cambiaron los tratamientos de quimioterapia por agua destilada para los enfermos y se robaron el dinero que ahorraron. El PRI pacta con el crimen organizado y los dejan hacer lo que quieran. El PRI roba decenas de miles de millones de pesos cada sexenio en diferentes estados para financiar las campañas presidenciales o las de otros estados. Son el escaño más bajo en el que puede caer un político mexicano. Ellos inventaron las trabas en los trámites para poder pedir dinero al que necesite que sean eficientes. Se mueven solo por intereses y nada más. Jamás van a mover un solo dedo por algo que no les traiga algún beneficio personal y no se preocupan en absoluto por la gente necesitada del país. Para mí los priístas no valen nada. 

Por el PRI no voy a votar jamás, pero eso no me preocupa porque Meade empieza con el pie izquierdo, abajo de Ricardo Anaya. Ricardo Anaya, al día de hoy, 20 de febrero, es el candidato por quien votaría si hoy fueran las elecciones.

Creo que queda claro que odio a los políticos, y no defiendo a ninguno; pero yo creo que votar es lo correcto y que anular mi voto ayuda a los malos, prefiero votar por el menos peor, y ese es hoy Ricardo Anaya; en algunos meses veremos qué pasa y puede que mi decisión cambie, pero el PAN en esta ocasión no me parece mala opción, y si son la esperanza para que Andrés Manuel Lopez Obrador no sea presidente, entonces los voy a apoyar con mi voto. 

De los independientes no tengo muchas ganas de perder tiempo hablando de ellos. Margarita Zavala, la niña chiflada que se enojó porque quería ser la maestra y no la dejaron entonces se fue a jugar sola. El Bronco, un mentiroso que dejó su puesto de gobernador tirado sin importar sus promesas ni su dignidad (mi único consuelo es que lo más probable es que la gente que vote por él, votaría por Andrés Manuel de no estar en la boleta). Y a Armando Ríos Piter no lo conozco, no puedo dar una opinión de él. Recuerdo haber escuchado algo sobre él en las noticias el año pasado que me molestó, mas no sé nada de su trayectoria más que formó parte del PRD. 


En conclusión, la política de mi país es una burla. Los políticos son corruptos, todos. La gente que apoya a uno u otro o está negada a aceptar la realidad en la que viven, o van a recibir algún beneficio por su apoyo. Tengo esperanza en que un día llegue un político desinteresado que no pueda ser comprado con dinero o favores. Pero también tengo mucho miedo de que sigamos los pasos de Venezuela y perdamos la poca democracia que tenemos.  

Cualquiera menos AMLO... o Meade

Las elecciones este año arrancaron antes de lo que yo quisiera. Arrancaron el año pasado. Tres candidatos ÚNICOS se registraron como “pre-candidatos” para poder utilizar el tiempo de “pre-campaña” en el que se supone que deben de convencer a los militantes de su partido para que voten por ellos como candidatos a la presidencia. Los descarados  y corruptos políticos encontraron una manera legal de alargar las campañas y gastar más dinero del que se necesita, como si no fuera suficiente lo que ya despilfarran cada 3 años. Y entonces llegamos así al inicio de las campañas presidenciales con tres candidatos representando a los partidos políticos y tres más con la falsa bandera de independientes. 

De los tres candidatos representando a los odiados partidos políticos uno de ellos lleva haciendo campaña desde el 2005, o desde el 2000 si se quiere ver así. Andrés Manuel Lopez Obrador está contendiendo por tercera vez por la presidencia de la república, ahora con un nuevo partido, el suyo. No ganó en 2006 con el PRD, no ganó en 2012 con el PRD, y cuando se cansó por no poder controlar a los militantes de ese partido, fundó el suyo. ¿Alguien tenía alguna duda de quién iba a ser el candidato presidencial por ese partido cuando obtuvo su registro en 2014? Claro que no, iba a ser él y nadie más que él. 

En 2006 era el favorito para ganar la presidencia durante casi toda la campaña. Fue en los últimos meses que Felipe Calderón le arrancó la presidencia. Con una campaña de desprestigio en contra de Andrés Manuel y vendiendo el miedo de elegir a un dictador en potencia, las elecciones fueron las más cerradas de la historia de nuestro país. Estoy 100% seguro de que si Andrés Manuel hubiera sido un poco, solo un poco, más moderado, hubiera ganado la presidencia ese año. Pero ¿qué hizo? Despreció a los empresarios, a los medios de comunicación (¿les recuerda a alguien?) descalificó al organismo electoral y cada vez que alguien lo criticaba descalificaba a esa persona también. 

Cuando perdió las elecciones, en vez de moderar su forma de hablar y esperar 6 años, incitó a sus seguidores a organizar un plantón en la avenida Reforma de la Ciudad de México durante tres meses que afectó a miles de personas. Después se autoproclamó presidente de la república y mandó al diablo a las instituciones. Cuando se dio cuenta de que eso no funcionaba lo dejó por la paz (sinceramente no recuerdo qué hizo como “presidente legítimo”, creo que se fue a pasear por todo el país). Y después, contendió de nuevo por la presidencia en 2012. 

Ese año, 2012, no iba como favorito. El favorito era Enrique Peña Nieto, a quien Televisa le venía haciendo una campaña de imagen; el entonces gobernador del Estado de México tenía el completo apoyo de la televisora más importante del país. Peña Nieto, con números positivos inalcanzables por cualquier otro personaje político que quisiera contender contra él, comenzó la campaña en primer lugar con alrededor de 20 puntos de ventaja contra su siguiente competidor. No terminarían así las preferencias.

En esas elecciones solo el PAN realizó una elección interna para definir a su candidato, por lo que en diciembre de 2011 y hasta febrero de 2012 solo escuchamos spots del PAN en la radio y televisión. Andrés Manuel y Enrique Peña no podían hacer campaña; y por eso se entiende que esta vez los tres se hayan proclamado precandidatos, en vez de candidatos, y hayan hecho la faramalla de la precampaña, cuando claramente no tenían adversario contra quién competir. 

Josefina Vazquez Mota fue la candidata ganadora del PAN en 2012, y no fue su mejor carta; aunque sí era la única, me queda claro. Sus dos contrincantes no tenían nada qué hacer contra el desgastado gobierno de Felipe Calderón. Era Josefina o nadie. Ella empezó la campaña electoral en segundo lugar, pero su forma de hablar y la poca presencia que mostró pronto le cobró factura y empezó a perder simpatía rápidamente. El PAN la dejó prácticamente sola, de tal modo que fue la única que no rebasó los topes de campaña (aparte de Quadri, claro, quién acabo con 3% de los votos). No solo no los rebasó sino que se quedó corta por 100 millones de pesos. Quedó en tercer lugar. Andrés Manuel en segundo. Enrique Peña Nieto ganó las elecciones con 38.2% de la votación electoral, solo 6 puntos arriba del segundo. Pero esta vez Andrés Manuel por lo menos no exigió el recuento de votos como lo hizo seis años atrás ni hizo un plantón en Reforma (que porque la gente no quería). 

Un año antes de las elecciones Andrés Manuel había fundado una asociación civil llamada Movimiento Regeneración Nacional, formando el acrónimo MORENA. Esta asociación ganaría su registro en 2014 como partido político (uno más). Y así, Andrés Manuel Lopez Obrador, que había mandado al diablo a las instituciones 8 años antes, ahora estiraba la mano y exigía que le dieran recursos para hacer campañas electorales. El partido tuvo mucho éxito sus primeros años, creció en varios estados del centro del país y arrastró a los políticos de siempre a sus filas. Todo estaba listo para competir en el 2018. 

Ahora sí, Andrés Manuel llega en primer lugar (otra vez) con el 33% de la preferencia de electores según la mayoría de las encuestas. El PRI en un intento desesperado por recuperar algo de credibilidad con la población después de 6 años de saqueos y corrupción, nombra como su candidato a Jose Antonio Meade quien no está afiliado a ese partido. Creen y tienen la esperanza que al romper su tradición de escoger uno de los suyos tendrán la oportunidad de distanciarse de todos los militantes con cargos políticos que no hacen otra cosa que robar. Terminando las precampañas, Meade está en tercer lugar. A pesar de todos sus esfuerzos, el PRI no puede limpiar su imagen, y parecen sorprendidos, no están acostumbrados a eso. 

El PAN, desde hace dos años, libra una guerra civil que lo deja cada vez peor parado como partido. Sin embargo su candidato no es una mala carta. Ricardo Anaya logró nombrarse candidato a pesar de tener en contra a un personaje muy poderoso, la esposa del ex presidente Felipe Calderón. Margarita Zavala desde el 2015 anunció que iba a contender en las elecciones de 2018. Sin preguntarle a nadie lanzó su campaña por la candidatura y armó su ejercito para imponerse como candidata. Cuando no lo logró, se lanzó como independiente (cositas). El PAN se quedó resquebrajado y muchos militantes empezaron a saltar. La más mencionada, Gabriela Cuevas, quien después de más de 20 años de pertenecer a ese partido, renuncia y se integra ¡a MORENA! Al lado del candidato que llamó un fraude a las elecciones que dieron vencedor a su partido en 2006. Más panistas se unirían a Andrés Manuel. También priistas. También perredistas. Así son los políticos en este país: no trabajan para nadie más que para ellos mismos. Cuando huelen que algo se cocina tiran todo y se acercan con su plato en la mano. 


Entonces llegamos a las campañas del 2018 con un claro puntero y dos segundos lugares; uno mejor posicionado que el otro. Y la pregunta es ¿por quién voy a votar…? 


El mundo con un Donald Trump

Este post se iba a llamar "el 'hubiera' del mundo con Trump", pero desgraciadamente los estadounidenses nos sorprendieron esta madrugada con un presidente de caricatura que se ha vuelto un fastidio mundial. La locura le ganó a la cordura. Prefirieron arriesgarse con quién hondeaba la bandera en contra del sistema a pesar de las consecuencias. Porque el problema con Donald Trump no es su forma de expresarse ni las amenazas que hizo a diferentes países, culturas y religiones. El peor defecto de Trump es no aceptar sus fallas. Esa es la verdadera amenaza. Cuando las cosas no salen a su favor, culpa a alguien más. Cuando las encuestas no le favorecían, decía que estaban amañadas.  Aceptó que no reconocería el resultado si no resultaba vencedor. Culpó a los mexicanos, a los musulmanes y a los chinos de que Estados Unidos estuviera perdiendo trabajos y seguridad. Todo lo que sucede en su contra, no es su culpa; no cuestiona su discurso racista, agresivo y pueril, ese no le quita popularidad. Si algo le sale mal es porque alguien le está haciendo trampa.

Y yo entiendo que en los Estados Unidos no les interesa lo que pase en otros países, y nada importa si no sucede directamente en su territorio, pero esta vez les hubiera convenido mucho analizar los resultados en todos los países donde un candidato mesiánico logró imponerse con promesas absurdas. Donald Trump es un dictador como cualquiera de los de América latina o los países socialistas en Asia. Habla igual que Fidel Castro en Cuba, Nicolás Maduro en Venezuela, Evo Morales en Bolivia, Kim Jong-un en Corea del Norte o Lopez Obrador en México. Según todos ellos, incluido Trump, solo ellos pueden salvar al pueblo. No hay nadie más. Quienes no los apoyan, es porque tienen una agenda oculta donde los grandes beneficios a la sociedad les afectan. Son absolutistas que creen que siempre tienen la razón. Y por eso, cuando las adversidades se les salen de control necesitan poder señalar a alguien para culparlo y ponerle un rostro al adversario; así la gente no se enoja con ellos, sino con el "enemigo". Se vuelve un juego de "nosotros" contra "ellos" en donde hay que odiar a los que no hacen lo que queremos porque ellos nos odian a nosotros. 

Cuando resultó vencedor en las elecciones primarias, yo no estaba tan preocupado por que Donald Trump resultara presidente en Noviembre. Lo que yo pensaba era que sus promesas de campaña resultarían en lo que todas resultan, solo promesas. Ni Obama, ni ningún presidente cumple la mitad de sus promesas de campaña. No me preocupaba el muro, ni el tratado de libre comercio ni las deportaciones masivas. El señor, como cualquier candidato hambriento de votos decía lo que cada quien quería escuchar; y sabemos que no le puedes dar gusto a todos. Por eso me mantenía tranquilo, si ganaba, serían 4 años de aguantar a un payaso, pero nada más. Me comenzó a preocupar cuando escuché los disparates y ocurrencias que escupía ya en campaña por la presidencia. Decía cualquier cosa para responder a preguntas importantes, mentía, respondía con insultos, y cuando se le cuestionaba sobre sus planes para llevar su administración, no contestaba nada en concreto. Despotricaba contra todo aquel que lo cuestionara y contestaba con absurdas exageraciones: 'te escuchamos como hablabas de las mujeres como si fueran objetos’, 'no hay nadie que respete a las mujeres más que yo'. Era el típico bully de la escuela que aparte de molestar a los demás, era rico y tenía guardaespaldas; nadie se podía meter con él. Se veía como el mirrey que cree que puede hacer lo que quiera a pesar de lo que sea. ¿Qué clase de persona votaría por alguien así? Las comparaciones con Adolfo Hitler no eran desproporcionadas. 

Y la culpa de que haya ganado la tienen los políticos. Nadie más. La gente puede ser tonta y elegir mal, no me cabe duda. Pero la culpa de que resulten electos este tipo de personajes es el hartazgo de la sociedad contra una élite de políticos que no se preocupa en absoluto por ellos. A pesar de que Hillary Clinton era una candidata poco popular, seguía siendo peor elegir a Trump. ¿Por que resultó ganador? Por culpa de Hillary Clinton y de la bola de orangutanes que durante más de un siglo lo único que les importa es tener poder. La gente se da cuenta que ellos tienen el poder de hacer un cambio y no lo hacen. Saben que a pesar de todo siempre van a estar sus intereses personales antes de los del pueblo. Ya no les creen. Nadie les cree. Y por eso llega cualquier persona fuera de su grupo selecto que les promete escucharlos, y toman la primera oportunidad para darles una patada en el culo a los políticos de siempre. Hillary Clinton es muy corrupta, es muy ambiciosa y muy hipócrita. Pero no menos que Donald Trump. Puede ser más políticamente correcta y más preparada en la política, pero no es mejor que Donald Trump. Ninguno de los dos era una buena opción. Pero la gente se negó a escoger al "malo por conocido" y eligió al "peor por conocer, pero que por lo menos no es lo mismo". No les lograron explicar que lo que les prometía Donald Trump es imposible de cumplir. 

Desgraciadamente yo pienso que esta decisión les va a explotar en la cara a los estadounidenses. En su hartazgo nublaron su juicio y soltaron su rabia contra todos por igual. Y lo peor de todo es que nos van a llevar de encuentro a muchos países. Existe una responsabilidad moral de ser el país más poderoso del mundo; no puedes hacer estupideces. Si ya te dedicaste a robar la soberanía de otros pueblos; si ya invadiste los países que quisiste, si ya impusiste tu agenda en el mundo: no puedes dejar que un niño chiflado tenga acceso a tanto poder. Sí, Hillary Clinton es tan corrupta y nefasta como Trump; pero ella es responsable. No culpa a los demás de sus errores. 


Es una lástima que las personas lleguen a esto por desesperación. Me gusta pensar que el mundo va avanzando y que somos mejores que las personas que vivieron antes de nosotros. Pero a veces no quisiera estar viviendo en estos tiempos. No me gusta pensar que esta generación escogió a un Donald Trump, a un Peña Nieto, a un Hugo Chávez, a Vladimir Putin, a Evo Morales y anteriormente a Silvio Berlusconi y George Bush. Esta entrada iba a ser sobre el "hubiera" con Donald Trump. Ahora es sobre lo que nos toca vivir en carne propia. Ay de nosotros.  


Despertó el México Bronco

"Quítate a la chingada" se le escuchaba decir al Bronco a una señora que supuestamente cobraba piso en un puesto de mercados. El Bronco se defendió diciendo que el video estaba editado, pero independientemente de si dijo eso o no, esa frase le hizo mucha publicidad. Decirle 'quítate a la chingada' a alguien corrupto es justamente lo que queremos escuchar. Y se reflejó claramente en las elecciones. 

El Bronco no solo ganó las elecciones en Nuevo León, arrasó con los partidos en este estado. Incluso si el PAN y el PRI se hubieran unido para evitar que ganara un independiente, no lo hubieran logrado. Los resultados son contundentes y el mensaje es claro: "quítense a la chingada". No los queremos. Estamos hartos de ustedes. No confiamos en sus promesas, porque nunca las cumplen. Preferimos confiar en alguien "nuevo" que seguir con los mismos rateros de siempre. 

Con 48.8% de los votos para el Bronco contra 23.5% del PRI y 22.5% del PAN, queda claro que los únicos que votaron por el bipartidismo son el voto duro que siempre han tenido. No les salió la campaña negativa en contra del Bronco; no entendieron que atacar a otro candidato sin proponer algo mejor no sirve para nada. No se dieron cuenta que la sociedad está más despierta que nunca, y que estamos pendientes de todo lo que pasa con nuestro gobierno. Se les hizo fácil a los del PRI postular a alguien poco preparado, pero con popularidad para las masas. El PAN, haciendo un esfuerzo por rescatar su credibilidad, postuló a un candidato muy preparado, con carisma y con buena reputación, pero no les alcanzó para remontar la racha de alcaldes y dirigentes tan desprestigiados y corruptos que nos tienen cansados de la política local y nacional. Hasta Felipe Calderón tuvo que entrar a defender al PAN, pero lo que no entienden es que si no cambian su imagen de fondo y con acciones, lo que nos digan no nos va a hacer pensar diferente de ellos.

Al final fue todos contra el Bronco: partidos políticos, televisoras, medios de comunicación impresos y radio. Pero con orgullo puedo decir que no fue suficiente para malinformar a la ciudadanía cansada de escuchar lo mismo. Los partidos políticos están en apuros; les acaban de demostrar que no los necesitamos. Los medios de comunicación deben estar temblando: las redes sociales los acaban de desplazar, y su peso especifico cayó estrepitosamente. ¿Quién le va a creer ahora a Milenio, o a María Julia la Fuente y su Multimedios? ¿Quién intentaría comprar publicidad cara si podemos ver que los resultados de un medio mucho más económico son mejores? El Bronco vino a darle una sacudida a esta sociedad. Esperamos que este fenómeno se replique en muchos lugares de México. Necesitamos quitarnos a una clase política desentendida de los ciudadanos, indiferente de los problemas, inundada de cinismo, ratera y asesina.

No se si los partidos en realidad les importe lo que piensen los ciudadanos y lo que exijan, pero sí me queda claro que les interesa tener poder y dinero para sus propósitos individuales. Esta elección les acaba de quitar ambas cosas. El PRI, acostumbrado a ganar con la compra descarada de votos, engañando a la gente con promesas estúpidas, y repartiendo 'lonches' como decimos, no pudo retener el gobierno a pesar de contar con toda una maquinaria a nivel nacional. Los millones y millones de pesos gastados en la campaña no fueron suficientes para engañar a la gente.  Con encuestas arregladas para confundir, y ninguneando a las pocas encuestas que mostraban la realidad diciendo 'solo una encuesta lo pone arriba' como si por pagar muchas encuestas fueran a cambiar la realidad, o como si por solo ser una la verdadera, esa no contara. Y ahora estoy seguro de que el PRI se quedó rascándose la cabeza pensando '¿y ahora cómo le vamos a hacer?'; en un mundo ideal, los partidos políticos dirían 'tenemos que ofrecer mejores candidatos y dejar de robar para que la gente confíe en nosotros', pero dudo que esa vaya a ser su primera reflexión. Un video compartido en facebook del PRI lo confirma: se quejan de una campaña de desprestigio y calumnias hacia su partido; no entienden que no hay ninguna campaña de desprestigio, es una acusación de corrupción. Sabemos que roban, no podemos atacarlos legalmente porque ellos controlan todo, pero ahora si encontramos un nicho donde poder atacarlos: votar por los independientes. 


Eduardo Galeano una vez dijo "si votar sirviera para cambiar algo, ya estaría prohibido". Hace algunos años lo hubiera creído. Ahora no. Afortunadamente los ciudadanos aprovechamos la pequeña ventana que abrieron los partidos, a pesar de que se burlaban de nosotros aprobado candidaturas ciudadanas pero sin presupuesto y con condiciones de recaudar miles de firmas para poder postularse, e hicimos efectiva esa nueva ventaja. Estoy seguro que si pudieran regresar el tiempo, los partidos rechazarían esta propuesta y jamás le hubieran dado oportunidad, pero confiados en que eran suficientes desventajas aprobadas por ellos, nos dieron la mínima oportunidad, y no la desaprovechamos. Y si nos ponemos las pilas, esto va a ser una inercia muy fuerte. En un inicio el Bronco tuvo sus dificultades para convencer al electorado. Poco a poco durante la campaña, gente conocida que se mostraba escéptica hacia el Bronco fue tomando confianza. Y al final, con la declinación y apoyo de Fernando Elizondo, se consiguió que la mitad de la población votara por un cambio. 

Esto es lo que está en juego ahora: que el cambio se materialice. No basta quedarnos con la emoción de haber vencido a los partidos. Ahora tenemos que asegurarnos de que nuestra opción no se descarrile como suele suceder. Vamos a evitar que se acostumbren al poder y vamos a apoyar para que tengan un gobierno efectivo, porque no sirve de nada cambiar al gobernante si los gobernados no quieren cambiar.  

En México raramente se dan cambios importantes sin violencia. Dicen los analistas e historiadores que hay que tener cuidado para no despertar al México bronco que sabemos que existe; no hay que dejar que la violencia sea el medio por el cual los ciudadanos muestren su inconformidad. Pero en esta ocasión fue el Bronco el que despertó a México. 


Las Preguntas Que Nadie Hace Y No Sé Por Qué (acerca de las elecciones del 2015)


Cuando no confío en la información que recibo, que es muy frecuentemente, me gusta razonar si hace sentido. Me gusta hacer preguntas para encontrar una respuesta que me satisfaga. Si no me satisface la respuesta, tiendo a desconfiar. El escepticismo comienza con dudar, y para despejar dudas ayuda mucho preguntar.

En estas elecciones de 2015 que por fin el domingo terminan , al igual que las ultimas 3 que recuerdo, 2012, 2009 y 2006, la información en los medios de comunicación fue mucho muy dudosa, por lo que me atenía a cuestionar y hacer juicios de sentido común para determinar a quien creerle y a quien no.
 Estas son las preguntas que me hice en esta ocasión para formar un criterio propio:



¿Por qué nadie le ha preguntado a Ivonne Alvarez cómo espera que creamos cualquiera de sus promesas si no cumplió la más sencilla y básica (y firmada ante notario) de su alcadía: terminar?

¿Por qué el PRI invierte tanto dinero en sacar una nota en Televisa a nivel nacional para atacar al Bronco?

¿Por qué el PRI gasta tanto dinero en Multimedios, periódicos, radio (Imagen Informativa) para tratar de desprestigiar al Bronco?

¿Por qué si en algunas encuestas ponen al Bronco en un  lejano tercer lugar, el PRI no ataca a Felipe de Jesús, a quien muestran con un punto de desventaja?

¿Por que las televisoras locales y nacionales no hablan de la corrupción de Ivonne Alvarez y su shalalá?


¿Por qué la FEPADE no está haciendo nada ante las denuncias de compra de votos de parte del PRI y ante la evidencia de corrupción en la Universidad Autónoma de Nuevo León donde piden a estudiantes apoyar en las redes sociales a Ivonne Alvarez a cambio de calificaciones aprobatorias?

¿Por qué hablamos del voto duro, como si fuera voto por convicción, cuando todos sabemos que es voto comprado con dinero publico por el PRI?

¿Cuando vamos a tener el gusto de ver a un gobernador o ex gobernador acusado de corrupción y enriquecimiento ilegal en la cárcel?

¿Por qué Felipe de Jesús se queja de que el Bronco no acusó al exgobernador Sócrates Rizzo y él no denuncia a Margarita Arellanes o a Adalberto Madero, o a Larrazabal?


¿Por qué se queja del ex gobernador Socrates Rizzo si fue en una administración panista que le dictaron inejercicio de la acción penal por "falta de pruebas"?


¿Por qué el PAN acusa de manipuladas las encuestas que ponen al Bronco con ventaja y luego gasta dinero para promocionar una encuesta pagada por ellos donde ponen en empate técnico a su candidato? ¿Por qué el PAN no es congruente con lo que dice?

¿Por qué debemos de creerles al PRI y al PAN que ahora si van a acabar con la corrupción si nunca lo han hecho y siempre prometen eso?

¿Por qué el PRI está poniendo tanto tiempo, dinero y esfuerzo en imponer a su candidata siendo esta la de peor reputación y mas bajo nivel de todos? ¿Que no se supone que es una democracia?


¿Por qué le tienen los partidos tanto miedo al Bronco?