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Otra vez 40+1

Este año, de nuevo, llegué a leer 41 libros, como el año pasado. Discutible eso de 41 libros ya que lei varias novelas gráficas y estas son difíciles de contar. Siendo estrictos, fueron 46 libros: El árabe del futuro, de Riad Satouff, se divide en 6 partes, y cada una es un libro. Y Escapar, Historia de un rehén, de Guy Delisle es una novela gráfica con minima cantidad de texto y lo lei completo en menos de dos horas, contando un receso de botana. Las seis partes de El árabe del futuro los conté como un solo libro, y al libro de Guy Delisle le di valor de un libro compensando los otros 5 que ignoré.

En fin, 41 libros este año, y 41 años cumplidos también. Y como ya casi no escribo en este blog, por lo menos quiero dejar el post anual de libros leídos este año que más recomiendo.

Factfulness - Hans Rosling
Ensayo sobre una perspectiva diferente de la historia reciente de la población mundial y cómo hay evidencia de que hemos mejorado muchísimo desde hace 100 años a la fecha, sobre todo después de la segunda guerra mundial. Este libro me hizo cambiar mi forma de ver las cosas con respecto a la propaganda política (a favor y en contra del gobierno). En términos reales, hemos progresado mucho como civilización en cuanto a pobreza y salud respecta. No quiere decir que no debemos exigir esfuerzos por acabar con el hambre y la pobreza, sino que debemos reconocer el camino recorrido.

Klara y el Sol - Kazuo Ishiguro
No sé ni cómo describir este libro. Es de lo mejor que he leído, no solo en el año, sino en mi vida. Me gusto mucho la manera en que el autor usa al androide con inteligencia artificial como narrador y único punto de vista para la historia. Las ideas que percibe dan mucho para reflexionar sobre la misma naturaleza humana; en muchos aspectos me hacia pensar sobre el inicio de la conciencia, sobre todo por la manera en que el androide imprime divinidad a sucesos que no son sobrenaturales. También envuelve la relación entre personas y maquinas, entre amigos y familiares, pero sobre todo entre relaciones personales que nos son utiles y luego dejan  de serlo.
Esta novela tiene muchas capas para deshojar y fue la que me hizo interesarme más en novelas 'sci fi' con tintes filosóficos, que en algunos títulos de esta lista se verá reflejado.

El murmullo de las abejas - Sofía Segovia
Grata sorpresa me llevé con esta excelente novela de una regiomontana que se atrevió a escribir sobre nuestro estado y nuestra ciudad. La novela en sí se lleva a cabo en un pueblo cerca de Monterrey, pero todo el ambiente es muy norteño (del norte de México, claro), algo muy poco común en la literatura.
La historia es muy bonita y conmovedora. Es original, tal vez por ser muy apegada a la historia de la región. Es muy entretenida, tiene ritmo y fluye de manera muy agradable hasta llegar al climax y una conclusión que no decepciona.

Solaris - Stanislaw Lem
Segunda novela de ciencia ficción con grandes temas filosóficos. Escrita a principios de la década de los 60's, el autor examina la naturaleza humana usando replicas humanas creadas por un océano consciente que usa las memorias de humanos para fabricarlos. El autor explora qué tan humanos son estas réplicas abriendo interesantes debates filosóficos.

Twelve angry men - Reginald Rose
Clásico de 1950; nunca he visto la obra ni la película, pero el guion me encantó, sobre todo el inicio, en donde explican que en un juicio, son 12 personas en las que recae la responsabilidad de hacer justicia. Todo el sistema de leyes termina en un jurado que toma la última decisión, y que esas personas no deben tomar esa responsabilidad a la ligera, ya que la vida o la libertad de una persona dependen totalmente de su integridad.

One flew over the cuckoo's nest - Ken Kesey
Otro clásico del que no conocía absolutamente nada, y sin lugar a dudas merece la fama que tiene. La historia es muy bonita, y la profundidad de los personajes, antiheroes y villanos, hacen que el lector se interese completamente en lo que va a pasar.

Jerusalem - Guy Delisle
Muy educativa novela gráfica sobre la vida en Jerusalén. El autor describe objetivamente la situación en esa región que es hogar de multiples religiones y tradiciones que hacen imposible la paz entre los pueblos que ahí habitan, mientras que al mismo tiempo inspira respeto entre creencias que llaman hogar a esa tierra.

Pyongyang - Guy Delisle
Otro acierto de Guy Delisle que cuanta su estancia en Corea del Norte, explicando la vida en ese país y el gobierno teocrático que mantiene a la población controlada. La perspectiva objetiva de Guy Delisle aporta mucho al interés de esta lectura. 

El Arabe del Futuro (partes 1 - 6) - Riad Sattouf
Otra novela gráfica, esta de un autor francés que nos cuenta su vida desde que sus padres se conocen en los años 70's hasta la primavera árabe en 2011. Desde el primer libro la historia te engancha y quieres saber más. El final es muy bueno, y habiendo vivido esa época, se vuelve muy personal lo que nos cuenta Sattouf.

Frankenstein - Mary Shelley
Una de las primeras novelas de ciencia ficción que existen y no decepcionó en absoluto. Muy diferente a la idea de Frankenstein que yo tenía, y sobre todo una narrativa muy ágil que no aburre en ningún momento. Normalmente los clásicos antiguos no me gustan mucho por tener una manera diferente de narrar, pero este libro no es así. Sin duda lo volveré a leer para deshojar con más atención los temas que aborda. 

Confesiones - Kanae Minato
Por último una de las novelas que más me gustaron este año. Esta autora japonesa relata una historia intrigante que involucra a varios personajes y nos da el punto de vista de cada uno. Las decisiones que toman cada uno son dignas de discutirse en un salón de clases. A pesar de ser ficción, los personajes y las situaciones son muy aterrizadas en la realidad y hacen que esta novela nos deje pensando después de cerrar el libro. 


Esos son los libros que más me gustaron este año. Espero poder seguir leyendo esta misma cantidad o más el proximo año, y espero seguir encontrando tanta calidad en la lectura como lo hice este 2023. 
En Twitter (X) dejo una pequeña reseña de cada libro que leo, así como la calificación que les otorgo. 

Feliz 2024.

El reflejo en The Catcher in the Rye

Hace algunos años encontré en EBay una copia de la primera edición de The Catcher in the Rye de J.D. Salinger, de 1951, la compré de inmediato. Aparte de ser uno de mis libros favoritos, muy famoso desde que se publicó, se puede considerar un nuevo clásico. El personaje principal, Holden Caufiled, es reconocido por casi cualquier persona que sepa de literatura universal. Esa copia la guardo como un tesoro.

Leí la novela por primera vez en el 2010 sin esperar mucho. En ese entonces había comprado varios clásicos de la literatura para aumentar mi historial cultural. Uno identifica los clásicos más por lo que se dice de ellos que por lo que se conoce de primera mano, así que decidí arreglar eso e incluir de tanto en tanto un clásico en mi lista de lectura.

No resultó como yo esperaba, no por ser clásicos significa necesariamente que sean del gusto personal de todo mundo, aparte de que algunos eran muy antiguos y en la época en la que fueron escritos usaban estilos a los que yo no estaba acostumbrado, así que pronto me fui arrepintiendo de mi propio encargo y dejé de comprar ese genero. Pero me quedaban algunos, incluido The Catcher in the Rye, y eventualmente decidí darle una oportunidad.

Sabía muy poco de esta novela: el personaje principal era antihéroe, había sido a la vez uno de los libros más censurados y más asignados en escuelas de Estados Unidos, que era visto como un llamado a la rebelión, y que el asesino de John Lennon había leído algunos versos de esta novela en el momento del asesinato. Nada de eso aumentaba mi interés. Pero comencé a leer y no pude parar hasta terminarlo. Me gustó muchísimo; terminando fui a buscar ensayos que examinaran a profundidad la novela. Quería encontrar material que alargara mi experiencia con ese libro.


Lo que más me impresionaba era que la historia fuera tan sencilla: un muchacho recorre varios puntos de Nueva York después de ser expulsado de su escuela. El personaje principal, efectivamente un antihéroe, no solo era de lo más normal, sino que a veces se mostraba odioso, perdedor; incluso como un cretino. Pero al mismo tiempo, siendo también el narrador de la historia, vemos un lado comprensivo, autocritico y hasta altruista. En sí es un adolescente tan normal que cualquiera se puede identificar con su actitud.

Una ventaja mía, creo, es que tenía 27 años al momento de leerlo. Ya había pasado por esa etapa de inmadurez extrema (seguía sin madurar, claro), y pude evaluar mi comportamiento de ese entonces comparándolo con el de Holden Caufield. Tal vez si lo hubiera leído en prepa no me hubiera impactado tanto y hubiera negado tener algo que ver con ese personaje tan antipático. Pero con la distancia de la edad, mi experiencia fue de reconocimiento, aunque rechazo, de ese personaje si bien agrio, también incomprendido por la sociedad a la que pertenece.

Unos meses después, todavía en 2010, lo volví a leer. Quería saber si era tan bueno en una segunda leída, o había sido el factor sorpresa lo que le daba la ilusión de obra maestra. Pero mi gusto aumentó. Efectivamente era uno de las mejores novelas que había leído. Lo comentaba con quien estuviera dispuesto a escucharme y busqué mercancía relacionada con el título, algo que no me sucedía desde que le había agarrado cariño a El Principito. Años después encontré la edición original en EBay.

Después de 12 años de recomendárselo a quien me preguntara por un título qué leer, volví a tomar mi copia y lo leí por tercera ocasión el mes pasado. De nuevo disfruté la odisea del buen Holden, con la diferencia que en esta ocasión pude identificar por qué me gusta tanto esta novela.

No tiene qué ver con la rebeldía de Holden, con sus disparatadas ideas o con sus nobles intenciones. No son las citas citables que te hacen reflexionar, o la originalidad del relato. Lo que me atrae del libro es reconocerme en los sentimientos del personaje. No es la situación con lo que me identifico, sino la reacción del narrador. La repulsión que siente hacia algunos personajes (muchos) que le parecen hipócritas, o la perdida de interés por la chica que muestra interés por él. La frustración de sentirse estafado hasta romper en llanto, o el desconcierto cuando siente su privacidad violada por un adulto con intenciones dudosas. Durante toda la novela J.D. Salinger crea el ambiente justo para que sintamos lo que proyecta Holden. Su forma de ver el mundo puede ser absurda, tanto que cae en lo cómico, pero la manera en que se expresa de otras personas revela quién es por dentro, y creo que todos los que nos identificamos con el personaje, en algún momento de nuestras vidas (seguramente durante nuestra adolescencia), tuvimos esas sensaciones; quisimos ser importantes, evitar el ridículo, dejar todo e irnos a un lugar lejano donde nadie nos conociera para volver a empezar, creímos que no éramos falsos ni mojigatos aunque tal vez lo fuimos. Pero al final sabemos que teníamos buenas intenciones; que los errores que cometimos no fueron por mala voluntad. Simplemente éramos jóvenes inmaduros; más ecuánimes que otras personas, más tontos que muchas otras, pero al final tratando de descubrirnos.

Eso es lo que hallé en esta tercera visita a este apreciado libro. Pienso que por eso me costaba tanto explicar qué hacía tan especial a The Catcher in the Rye. Anteriormente, cuando me preguntaban, contestaba que eran los personajes y la manera en que el narrador se expresaba de ellos. Lo divertida que era la novela. El desenlace satisfactorio o la "redención" de Holden. Pero no era nada de eso. En realidad era la manera en que te hace caer en cuenta de quiénes fuimos; como ir excavando sin saber lo que encontrarías para luego encontrarte a ti mismo. Un espejo donde vi mis sentimientos. 




las películas no son libros, las películas no son cómics

No sé cuántas veces he escuchado a alguien quejarse de una película basada en material existente, porque no es fiel a la fuente. Ya sean libros, cómics, películas o caricaturas. Y el mismo número de veces he escuchado a gente defender a una película porque se parece mucho a lo que sucede en el libro, o en los cómics o en las caricaturas. A mí no me parece justo calificar las películas con respecto a su parecido al material original (cuando es el caso). Mi argumento es este: las películas no son el material original, sino que están basadas en él, por lo tanto no debemos tratarlas como cómics, o novelas, o caricaturas. La forma de contar una historia varía dependiendo de las herramientas que se tengan para hacerlo. Por ejemplo, en una novela, puedes esconder la identidad de un personaje simplemente omitiendo su nombre; de esta manera puedes preparar un giro importante si haces pensar al lector que hay dos personajes diferentes cuando en realidad solo hay uno. También en las novelas se utiliza un narrador, que se omite casi en todas las películas para no hacerlas tediosas. El narrador juega un papel muy importante en las novelas, ya que te indica, o te esconde según sea el caso, detalles importantes de la historia; si en el libro dice 'había una figura tenebrosa detrás de ella' no necesitas poner atención al entorno, te están indicando lo que debes de “ver”. En una película puedes mostrar todo lo que viene en el libro pero no puedes asegurarte que el espectador lo observe, a menos que hagas un evidente acercamiento al objeto, pero si quieres ser sutil esto no funciona. 

De la misma manera los cómics y películas recurren a las imágenes para contar una historia. Hay muchas películas cortas que no contienen ni un solo dialogo; la historia se cuenta únicamente con imágenes, como muchas veces sucede en las historietas. Los cómics utilizan contraste de sombras y colores para darle profundidad a las reacciones de los personajes; juegan con el diseño de los cuadros donde sucede la acción para dar dinamismo a las escenas. La frecuencia en que se publican los cómics también ayuda a que la historia sea más ágil. Cada dos semanas o cada mes tienes un capitulo nuevo y hay muchas series que se cruzan entre sí; MARVEL imprime alrededor de 50 números mes con mes. Y las historias toman su tiempo para desarrollarse gracias a esta frecuencia con la que pueden ofrecer capítulos, más parecido a lo que sucede con las series de televisión y totalmente contrario a lo que logran con las películas que salen cada año. En fin, cada formato utiliza sus herramientas como mejor le parezca para exponer una narración y mantener al publico expectante. Y es por eso que no siempre se puede traducir fielmente una historia del papel a la pantalla. 

A veces el director de una película decide cambiar el inicio la historia con una exposición del ambiente en el que sitúan los personajes. Otras veces comienzan con una escena intermedia de una novela, y luego cuentan con escenas retrospectivas lo que sucedió anteriormente. A veces usan el formato blanco y negro en escenas especificas para resaltar hechos importantes. Hay muchos ejemplos de cómo un director decide cambiar ligeramente la historia para adaptarla al cine. Christopher Nolan, por ejemplo, decidió cambiar un detalle de la historia original de Bruce Wayne en su película Batman Begins. En el cómic, los papás de Batman son asesinados después de ir al cine a ver la película de El Zorro. Christopher Nolan cambió el cine por la ópera, y la razón que dio es muy interesante: no es lo mismo que dentro de un cómic los personajes vayan al cine, a  que en una película los personajes vayan al cine. 

En la primera entrega de Iron Man explican de una manera coherente y moderna las 2 primeras versiones del traje de Tony Stark antes de que finalmente construya su traje típico. En la primera película de X-Men (2000), Rogue, quien en los cómics siempre ha tenido un mechón de pelo blanco, aparece al inicio de la película sin él, detalle que me llamó la atención pero que dejé pasar por alto de manera que pudiera disfrutar la película, sin embargo en el final los eventos resultan en la aparición de estos mechones blancos, dando una explicación a estos y mostrando al personaje finalmente como es en los cómics. Y así nos podemos ir con cada una de las películas exitosas que son adaptaciones del cómic enumerando las diferencias entre el trabajo original y su resultado en la pantalla. 

Por otro lado, existen películas (muy pocas, pero las hay) que superan al trabajo original, y aun en esas podemos escuchar a personas criticar a la película solo porque no se apegó a lo que sucedía en la historia que ellos conocían. También he escuchado personas defender a una mala película porque “así es como sucedía en la historia original”. ¡¿Y qué importa?! Si eso sucedía entonces la historia original también es mala. Personalmente, lo que me interesa a mí que sea fiel a la fuente son las personalidades de los personajes: que el personaje que conozco, independientemente de la situación en la que se encuentre, reaccione como esperaría que reaccionara. Si eso no sucede, los personajes se desvirtúan y ahí sí se pierde la esencia de lo que hizo al personaje o la historia famosa. Fuera de eso, los detalles de cómo suceden los eventos son poco importantes para mi gusto. 


Al parecer todavía hay gente que no logra entender que las películas no son los cómics, ni los libros, son adaptaciones para el cine, un formato que por lo general no admite más de 2 horas y media de exposición. Y el director tiene que tener el talento para encapsular la historia que sea en ese corto tiempo. Hay que tomar el material como es, y criticarlo si es malo o elogiarlo si es bueno. Pero querer que sean copias idénticas incluso les quita lo interesante al cine: si ya sabes exactamente lo que va a pasar, no te sorprende nada.  


El cuento en el cuento



Una de las habilidades que más admiro del famoso escritor Stephen King es la facilidad con la que te cuenta historias cortas que te dejan interesado en detalles simples. No es fácil contar historias que entretengan a la gente. Menos fácil es contar cuentos que, con tan pocos personajes y tan pocos eventos, logres que el lector entienda lo que sucede y el trasfondo y aparte se identifique con las situaciones o las personalidades que le muestran. 

En todos los libros de Stephen King que he leído, incluye pequeñas historias que te muestran alguna detalle de los personajes que hacen que los conozcas más. Ya sea como algún recuerdo o anécdota, o simplemente un hecho paralelo a la historia principal que descubre alguna capa del personaje y lo hace más humano, y lo acerca más a nosotros. 

En este aspecto no hay narración de este autor que me asombre más que The Body, novela corta incluida en el libro Different Seasons del año 1982. Este relato es muy corto comparado con otros libros de Stephen King que los triplican o cuadruplican en longitud. En él nos cuenta la historia de un escritor que cuenta sus remembranzas de cuando era chico; él y sus tres amigos deciden embarcarse en una aventura: ir ver el cuerpo de un niño del pueblo que había desaparecido. Estos niños que son casi adolescentes ya, atraviesan una serie de eventos que cambian al protagonista y lo llevan a enamorarse de su vocación: ser escritor. El autor nos lleva recorriendo las personalidades de los cuatro muchachos, contándonos de sus familias, sus historias de fondo, y explicando con eventos cómo es la amistad de estos cuatro personajes, mientras nos lleva del punto A al punto B en una linea que es el camino hasta el lugar donde está este niño muerto para después explicar el desenlace de lo que sucedió con cada uno. Todo esto en solo 250 páginas. Pero no es la brevedad de la historia siendo tan compleja lo que me llama la atención, lo que más me asombra es que dentro de esta novela corta el autor incluye dos cuentos independientes del relato principal e independientes entre sí. O sea que dentro de las 250 paginas hay otros dos relatos de entre 12 y 17 paginas cada uno que desarrollan eventos y personajes nuevos. Y aun más impresionante, estos relatos son entretenidos y roban tu atención en las breves paginas que abarcan. 

Es un reto importante lograr incluir dos relatos dentro de una narración compleja que haga más rica la historia y que aumente la profundidad del personaje principal. Es una de las razones por las que admiro tanto a Stephen King, y una cualidad que daría lo que fuera por tener; porque contar historias es una manera muy interesante de exponer nuestras ideas, nuestras pasiones, nuestras frustraciones, nuestras derrotas y nuestras aspiraciones. Poder hacerlo con tan pocas paginas es un don. 


La novela corta The Body es uno de mis cuentos favoritos. Esta lleno de aventuras de amistad que se pueden analizar en varios niveles. Lo recomiendo mucho hoy que se cumplen 31 años de que se estrenó la versión cinematográfica de este relato con la película Stand by Me, dirigida por Rob Reiner. Como pasa mucho, no es mejor que el libro, pero también es recomendable. Y una de las diferencias contra la versión escrita es que en el cine quitaron uno de los relatos independientes, supongo que para acortar la duración. 




Rainmaker

Cuando tenía 10 años le pedí a mi mamá que me comprara un libro que se llamaba 'El fabricante de lluvia'. La novela me aburrió desde el principio, me quedé estancado, y nunca lo terminé. Pero en 2008 me di cuenta que del total de libros que tenía en mi estante, no había leído alrededor de 25%, y lo peor era que seguía comprando libros para leer. Entonces decidí no comprar más libros hasta haber leído todos los que tenía. Los acomodé horizontalmente en mi librero para identificarlos; siempre me ha gustado ver mis libros como trofeos que gané por mi esfuerzo. Por eso más me daba pena ver tantos libros que ni siquiera sabía de qué se trataban. Me decidí a presumir solo los libros que había leído, y comencé a leer aquellos que había dejado en 'stand by'.

Como eran tantos libros y no sabía por cuál empezar, decidí retomar el primer libro que dejé trunco: ‘El fabricante de lluvia’. Ciertamente el libro es bastante aburrido, sobretodo para un niño de 10 años. De toda la historia solo hubo un episodio que me entretuvo y llamó mi atención. De nuevo batallé, pero esta vez sí lo terminé, y me perdoné por no haberlo terminado 15 años antes. Pero después de terminar ese, seguí con otros con los que me llevé muy gratas sorpresas. Retomé un libro italiano que compré cuando estudié en Turín. Enseguida recordé por qué lo había dejado inconcluso: en la primera página del libro había una frase que no había entendido. Una frase es exageración, fue una sola palabra la que no entendí y eso me hizo renunciar al libro completo. Vamos, mi italiano no era tan bueno cuando escogí el libro y mi intención era mejorarlo, no frustrarme. Pero esta vez me tragué mi orgullo, busqué el significado y continué con la lectura. Y cada vez que no entendía algo, lo buscaba en el diccionario o en internet. Aprendí más italiano, y leí uno de los mejores libros que he leído hasta ahora. 

De todos los libros que terminé, más de la mitad valieron la pena. Leí al menos dos que están en mi lista de favoritos. Y también hubo algunos que otra vez no terminé; pero esta vez no me sentí mal por no terminarlos. Les di su oportunidad, pero hay libros que no son para todos. También rompí mi propósito de no comprar más libros mientras no hubiera terminado los que tenía, pero tampoco eso me importó mucho; hay algunos libros que me llaman poderosamente mi atención, y no me da la gana dejarlos para después. Pero este ejercicio me ayudó mucho a leer más. Alguna vez leí los derechos del lector de Daniel Pennac, que compartió Sergio de Regules, y uno de ellos era dejar sin terminar un libro. Y estoy muy de acuerdo con eso, pero también pienso que hay que darle oportunidad al libro para que nos cautive. (Otro de los derechos es el derecho a no leer; muy importante para nosotros los lectores que a veces nos sentimos mal por pasar semanas o incluso meses sin levantar un solo volumen). Pero si el libro que escogimos no nos atrapa o no nos entretiene, podemos hacerlo a un lado y tomar otro. La lectura se trata de disfrutar y hay millones de libros para escoger, no hay necesidad de casarnos con uno. Es justamente por eso que fracasan los intentos de infundir la lectura en los niños cuando van a la escuela: en vez de preguntarles qué quieren leer, les obligan a leer libros que escogen otras personas. O les obligan a leer clásicos que les dicen que les deben de gustar, porque son clásicos; si a casi todos les gusta por qué a ti no. Pues porque no somos iguales todos y muchos clásicos son aburridos, por eso.

Pero lo bueno es que por material no paramos. Hay suficientes temas, cuentos, novelas, biografías, series y tragedias para entretener años y años de lectura; hay libros de todos los géneros, para todos los gustos y para todas las edades. Diferentes tipos de lectura para diferentes estados de ánimo y diferentes puntos de vista. Se puede comenzar a leer en cualquier lugar y a cualquier edad. Se puede empezar a leer con lo que le gusta y le interesa a uno; y eso te lleva a leer de otros temas que a su vez te llevan a otros temas. No se necesita ser el gran lector para ser un lector cotidiano. Se puede comenzar leyendo blogs (guiño) o revistas de los temas que nos interesan. Si no sabemos qué leer, hay muchas maneras de encontrar algo que nos interese. Podemos platicar con gente que lee, amigos que tengan el hábito y puedan contarnos sobre algún libro interesante. Podemos leer recomendaciones de libros en Amazon y otros medios electrónicos que venden libros; leer lo que otros piensan ayuda mucho a decidir si empezar a leer un libro o no. 

En fin, excusas para no leer hay muchas, y sin embargo, hay muchas más razones para empezar a leer. Y para mí, ese fabricante de lluvia que me desalentó cuando era niño también me quitó esa responsabilidad autoimpuesta de leer sin gusto, y me ayudó a  leer más, siempre disfrutando lo que leo.

 

Gris Monterrey

Cuando uno termina un proyecto que le ha costado tiempo y esfuerzo, es muy gratificante mostrarlo a los demás. Yo recuerdo cuando terminé mi primer proyecto constructivo que llevé a cabo totalmente independiente; verlo terminado fue un orgullo. Incluso cuando escribo en este blog, y la gente me dice que lo leyó y les gustó, es una satisfacción muy grande. Por eso me dio mucho gusto cuando mi amigo Efrén me llamó para decirme que iba a presentar su primer libro en la Feria Internacional del Libro de Monterrey y que me invitaba a esta presentación. Por su puesto que no iba a faltar, y estuve con él en Cintermex el primer día de la Feria del Libro de este año.

Efrén es amigo mío desde la primaria y me sorprendió cuando hace algunos años me dijo que se estaba dedicando a escribir. No recuerdo si él ya sabía que a mí me gusta escribir pero desde ese momento empezamos a platicar mucho acerca de literatura, redacción y el arte de contar historias. Cuando le pedí que me compartiera algo de lo que estuviera escribiendo me llevé una grata sorpresa. Me compartió un cuento (que esta incluido en el libro que acaba de publicar) que me atrapó de principio a fin. Es justamente el tipo de lecturas que me gusta leer: sin tratar al lector con condescendencia pueril, deja que el cuento se desarrolle con huecos que el lector llena sin darse cuenta. En realidad me gustaría tener esa calidad en las cosas que escribo y en los proyectos que tengo por escribir, porque es exactamente así como quiero que se lean mis textos y mis historias.

Hace algunos días terminé de leer este libro, titulado Gris Infierno. Libro que es una recopilación de cuentos que Efrén escribió durante varios años. Todos tratan de alguna manera de la ciudad de Monterrey, y hay que decir que son un retrato muy burdo de la ciudad. En cada historia puedes encontrar un rasgo que identifica una pequeña parte de lo que caracteriza a la urbe: desde la forma de vivir, los tabúes, las calles, hasta las tradiciones y las subculturas. Con una perspectiva de un matiz oscuro de la forma de vivir en Monterrey, los cuentos nos llevan a desconocer un poco lo que sabemos y lo que platicamos de la ciudad en la que vivimos.

Algunos cuentos son muy secos e indefinidos, y con esos tuve algunos problemas para adentrarme e interesarme en los sucesos, sin embargo en la mayoría, aunque son muy diferentes entre si, me llegue a sumergir en lo que estaban viviendo los personajes. Los finales son muy particulares; unos son una revelación de lo que estaba pasando durante la historia, en otros es solo la conclusión del cuento, y otros quedan muy abiertos. Mas es esa inconclusión lo que hace a estos cuentos muy interesantes, y, para mi gusto personal, es de lo mejor que tiene.

Este libro me agradó mucho. Es un libro con crudeza bien usada que no logra alejarte de la lectura. Estoy seguro que a mucha gente le va a gustar. 

Efrén acaba de ganar el premio de literatura de Nuevo León por una novela que todavía no ha sido publicada. Estoy seguro que es incluso mejor que los cuentos que leí, y ya no me puedo esperar a que salga en Diciembre. Al parecer tiene una carrera como escritor muy prometedora. Y yo me siento orgulloso de conocerlo desde que estaba escribiendo sus primeros cuentos.

Felicito de nuevo a mi amigo Efrén por este logro, y espero que siga escribiendo mucho durante los próximos años. Se necesitan escritores como él en la ciudad y en México.

Libros... y kindle

La Navidad pasada mi mamá me regaló un Kindle. Desde siempre he dejado claro con toda la gente con la que platico que no me gustan los libros electrónicos; a pesar de que tienen ventajas contra los libros tradicionales, a  mí me gusta mucho sentir el libro que estoy leyendo. Poder saber a simple vista si es un libro gordo o delgado; sentir su peso, hojear las páginas sin dificultad. Poder saltar de atrás a adelante en un solo movimiento. Las portadas de los libros me fascinan. También me gusta muchísimo la colección de libros que tengo en mi cuarto, los tengo como trofeos que he ganado y son un adorno muy bonito. También me gusta el hecho de que los pueda prestar a otras personas fácilmente sin la necesidad de quedarme sin leer el libro que esté leyendo. Y por último, escribir mi nombre en el libro.

Los libros como objetos me encantan, ya he escrito de esto antes. Pero ahora que tengo el Kindle, y que resistí la tentación de venderlo (porque en realidad no lo quería y es un regalo caro que podía cambiar por otra cosa) tengo que decir que le he agarrado un placer culposo. Acepto que disfruto mucho de las ventajas del Kindle. Puedo leer en la noche sin necesidad de encender la luz, y cuando me da sueño solo apago el Kindle y cierro los ojos, no hay necesidad de levantarme. También puedo acomodarme mejor para leer ya que no tengo que detener el libro para que no se cierre. Otra ventaja (y creo que es la más importante) es la facilidad para conseguir libros. En el momento que quiero comprar uno, entro a la tienda, lo descargo y lo comienzo a leer. Esto no era un problema antes de conocer el Kindle, porque como siempre compraba más libros de los que alcanzaba a leer antes de volver a la librería, siempre tenía algo pendiente. Pero ahora que puedo comprarlo en el instante que se me antoja, es una maravilla, porque me ha pasado que no tengo ganas de leer ninguno de los libros que tengo pendientes; o a veces me da por leer sobre algún tema y no tengo que hacer una visita a la librería (o esperar a que me lleguen por correo). Y cuando salgo de viaje, no hay preocupación por llevar algún libro extra por si termino el que estoy leyendo, o decidir antes de irse qué libros llevar. También, las cualidades que te ofrece son buenas. Puedes subrayar el libro y hacer un post en Facebook; incluso aparecen en el libro lo que otra gente ha subrayado. Y también tienes la opción de buscar palabras en el diccionario en el mismo aparato.

Aun así, creo que nunca voy a dejar de comprar libros físicos. Si llego a leer algún libro electrónico que me llame mucho la atención o que me identifique con él, lo voy a comprar físico para tenerlo en mi estante aunque gaste el doble y lo tenga dos veces. Por ejemplo, si hubiera leído en libro electrónico ‘The Catcher in the Rye’, o ‘El Principito’ o cualquier otro que me haya marcado, estoy seguro que como quiera lo tendría en mi estante. Incluso cuando me he comprado libros con pasta blanda, y me llegan a gustar mucho, los vuelvo a comprar en alguna versión más bonita, o en alguna versión más antigua que me llame la atención. Por lo tanto, no creo que alguna vez deje de comprar libros. De hecho hay una estadística del 2009 que dice que solo 15% de la gente que tiene un libro electrónico dejó de comprar libros tradicionales.

Otro asunto con el que tengo un problema con el Kindle es que no me dejan comprar libros de otros países. Si tengo una cuenta de México, no puedo comprar en la tienda de Estados Unidos. Cuándo me regalaron el Kindle y no sabía todavía de las ventajas y no me interesaba conservarlo, lo primero que me hizo alegrarme de tenerlo fue la posibilidad de comprar los libros en italiano que tanto quería leer y que me costaba carísimo traerlos de allá. Siempre tenía que esperar a que alguien fuera a Italia para pedirle una extensa lista de libros, y obviamente me daba pena porque tenían que pararse a buscarlos y aparte traerlos cargando de tan lejos. Entonces rápidamente me metí a amazon.it y qué desagradable sorpresa me llevé cuando me decían que no podía comprar por no estar en ese país. ¡Me parece una estupidez! No logro entender por qué no aprovechan la facilidad del internet para vender más. ¿A quién le importa si estoy en México  y quiero comprar libros en italiano? En realidad me enojé mucho porque estaba muy emocionado.

 Otra desventaja son las portadas que aparecen en el Kindle, de ofertas y libros que están promocionando, me desesperan muchísimo. No soporto traer mi aparato y que en vez de ver la portada del libro que estoy leyendo, aparezca una de un hombre y una mujer besándose, o una imagen de 5 libros con el precio de lo que cuestan. Es muy incómodo no tener la opción de cambiar esas imágenes que aparecen como si fuera el libro que estás leyendo. Ya van varias veces que gente se queda viendo el Kindle y les tengo que explicar que no es la portada de lo que estoy leyendo.

Y por último, el Kindle es frágil, y tienes que cuidarlo más. Yo nunca pensaba dos veces para dejar un libro en mi coche cuando iba a algún lugar, pero con el Kindle, tengo que estar pendiente de que no se me vaya a olvidar. No le puedes despegar el ojo en ningún lugar porque corres el riesgo de que te lo roben, lo que no sucede con un libro tradicional. Y si un libro se te olvida en el avión o en el metro, lo vuelves a comprar y no gastas más que una pequeña fracción de lo que te cuesta el libro electrónico.


Por lo tanto, las ventajas y desventajas que ofrecen los libros electrónicos hacen que estos sean más una opción agradable que un reemplazo de los libros tradicionales. Querer compararlos es difícil, pero qué bueno que no tenemos que escoger entre unos u otros; especialmente cuando son un regalo. 

"La verdad sobre el caso Harry Quebert" - reseña

Empezando el 2014. Terminé hoy una novela que no pude soltar durante 16 días que me tardé en leerlo. La verdad sobre el caso de Harry Quebert, de Joel Dicker, me gustó mucho por varias razones. Lo disfruté bastante sobre todo porque el autor habla sobre la escritura literaria. El personaje principal es un escritor que, antes de cada capítulo, comparte las lecciones que le dio su mentor, otro escritor (Harry Quebert) sobre cómo se debe de escribir un libro. Esto para mí de entrada ya es atrayente por mi gusto por la escritura, pero aparte de eso, los personajes que se desenvuelven a través de la historia son muy interesantes: no hay personajes planos ni unilaterales, y algunos son muy complicados. Los giros que da la historia son muy creíbles, te enganchan de inmediato. Hasta el final te quedas pegado al libro.

La verdad sobre el caso Harry Quebert trata sobre un escritor, Marcus Goldman, que ha ganado fama internacional con su primer libro, y que se ve envuelto, en el 2008, en la investigación de un asesinato sucedido en 1975. El principal sospechoso es su profesor y mentor, Harry Quebert, quien en 1975 publicó un libro por el que se hizo famoso, basado en su relación, hasta el 2008 desconocida, con Nola, la chica asesinada meses después de conocer al escritor.

Marcus es un escritor de 30 años que dos años antes publicó su primer libro y fue un éxito inmediato. Después de eso, no logra escribir nada durante 2 años, que es cuando regresa a visitar a su profesor de la universidad para pedirle consejos y tratar de inspirarse, ya que la editorial con la que tiene contrato lo está presionando mucho. Días después de su reencuentro, el profesor llama a Marcus desde la cárcel, donde está detenido por ser acusado de matar a Nola Kellergar, cuyo cuerpo fue encontrado enterrado en su jardín. A partir de entonces el autor nos cuenta la historia a dos tiempos: lo que sucede en el 2008 con la investigación reabierta del caso, y lo que sucedió en 1975, cuando desapareció la chica sin dejar rastro. Poco a poco vamos enterándonos de las vidas de los habitantes de Aurora, New Hampshire, un pueblito muy tranquilo donde todo mundo se conoce y no hay muchas novedades, que es donde sucede todo el enredo. A medida que el relato avanza empezamos a sospechar de los personajes que nos vamos enterando que estuvieron involucrados en mayor o menor medida en la desaparición de Nola Kellergar. Recuerdos de cada uno de los personajes nos van desvelando un pasado sombrío de la familia Kellergar, de Harry Quebert y de los personajes con los que interactúan.

Las decisiones que toman los personajes no son del tipo blanco o negro, sino la escala de grises que hacen a los sucesos más interesantes y reales. En realidad no se sabe sino hasta veinte páginas antes de terminar la novela (de 660 paginas) lo que en realidad sucedió con la chica, y antes de eso los relatos que se cuentan son importantes para entender cómo y por qué sucedió. El misterio no llega a ser agotador, y el interés por el 'qué va a pasar' no se pierde. El autor no deja cabos sueltos.


Lo que más me llamó la atención personalmente es que en el último capitulo, Harry Quebert le dice a Marcus que son 31 consejos los que le dio acerca de cómo escribir un libro, y que el numero 31 también corresponde a una edad, una edad importante en la que uno se convierte en hombre... o no. Y como el mes pasado cumplí 31 años, me llama muchísimo la atención que haya leído este libro ahora.

Le di a este libro un 10 de 10. No es que sea mi libro favorito, pero sí uno de los que más me han gustado, por muchas razones. Lo recomiendo ampliamente. Hace algunos meses critiqué el libro 'La Sombra del Viento' y hubo quien no estuvo de acuerdo con mi critica. Ahora puedo decir que justamente en lo que falló 'La Sombra del Viento', acertó Joel Dicker en 'La verdad sobre el caso Harry Quebert'; me parece bueno comparar estos dos libros, son el ejemplo de lo que busco y lo que no busco en una novela.


La Sombra del Viento- reseña

Hace una semana terminé el libro, de Carlos Ruiz Zafón, La Sombra del Viento. Lo compré porque me lo habían recomendado varias veces; después leí las calificaciones y reseñas de Amazon (uso mucho esas reseñas de los lectores, en vez de las de los críticos, porque me gusta más saber la opinión de gente común como yo) y tenía muy buenas calificaciones. Lo terminé relativamente rápido, no es una lectura complicada. Habiendo leído yo el libro, no estoy de acuerdo con las excelentes reseñas que leí. La historia me atrapó desde el principio, y una de las razones por las que lo terminé tan rápido es porque hay algunos misterios en la novela que me daban mucha curiosidad; pero casi a la mitad del libro perdí el interés en la historia: todavía tenía la curiosidad de ver revelado el misterio, pero ya la historia misma me pareció muy exagerada y sin profundidad. En las primeras páginas tomé nota de algunas citas que me gustaron, y pensé que iba a terminar escribiendo muchas. Pero no, fueron solo dos. 

Hay algunas razones por las que no me agradó el libro, la historia se lleva a cabo en dos tiempos diferentes: la historia de Daniel, que trabaja con su padre y que encuentra un libro misterioso, y la historia del autor del libro de quien se sabe poco y que se va desvelando poco a poco a medida que avanza la novela. Entre estas dos historias hay muchas coincidencias... muchísimas para mi gusto. Esa fue una de las razones que no me gustó La Sombra del Viento. Yo conozco Barcelona (la historia se lleva a cabo en esa ciudad la mayor parte del tiempo), pero no se necesita conocerla para saber que es una ciudad grande. Pero en esta historia resulta que 10 o 15 personajes con los que se arma la trama, terminan estando relacionados por alguna razón extraña en ambas líneas de tiempo de la novela: resulta que tal y cual eran amigos de la escuela, pero la mamá de uno conocía al papá del otro desde hacía mucho tiempo, y luego la hija de un bibliotecario, que conoce al protagonista de la historia, había trabajado en una editorial que imprimía los libros de otro personaje. Termina siendo un enredo que me parece más digno de una telenovela mexicana que de una novela bestseller mundial. 

Otra razón por la que no me gustó el libro son los personajes. No quiero decir que son planos o unilaterales, aunque algunos sí lo son, porque en realidad uno se puede llegar a identificar con alguno de ellos, pero el problema para mí fue que no logré entender o más bien no me convenció el motivo de las decisiones que tomaban unos y otros. No llegué a sentirme interesado por lo que iba a suceder después y, lo peor, el autor no logró sorprenderme con los giros en la trama. Incluso el cambio en el argumento que más me gustó (cuando el narrador dice que en una semana estaría muerto) no sucedió al final y no logré entender por qué el autor haría algo así. Me decepcionó.

Entiendo que a mucha gente le haya gustado el libro, y esta opinión no la comparten muchas personas. Pero yo le doy a este libro un 6 de 10 de calificación. Y no me quedaron ganas de leer las otras dos novelas de este autor que se supone son secuelas de este. Tal vez este libro haría una buena película, me gusta para eso, pero no como novela de 550 páginas.

Por lo tanto, guardaré este libro en mi estante y buscaré otro autor que me llene más.

Investigación real, y novelas mentirosas


Hace dos semanas terminé un libro que se llama Crónica de la Eternidad, del francés Christian Duverger. El autor explica detalladamente razones para creer que Bernal Díaz del Castillo, nombrado autor de la obra Historia Verdadera de la Conquista de la Nueva España, en realidad no fue su autor original. Explica con muchos argumentos respaldados por documentos, que este personaje no pudo haber escrito tal obra; algunas de estas razones son: menciones de libros que no podía haber leído, discrepancias entre lo dicho en diferentes partes de la obra, suposiciones lógicas (el autor de la Historia Verdadera presume recordar, después de 40 años, el nombre de cada uno de los más de 300 soldados que participaron en la conquista, y aparte recuerda cómo murieron y sus características físicas). En fin el libro está muy interesante, está bien documentado, y el autor explica exactamente como llegó a cada una de sus conclusiones, pasando por los diferentes personajes que participaron en la creación e impresión del documento histórico. Obviamente no solo desacredita a Bernal Díaz del Castillo como autor real de la obra, sino que explica quién fue en realidad quien escribió dicho documento. Esa es la parte más interesante.


La razón por la que menciono todo esto es, en primer lugar, porque recomiendo ampliamente esta lectura. No es un libro largo, ni su lectura pesada. El autor te lleva parte por parte con una secuencia lógica y entretenida, por los varios pasajes de la Historia Verdadera en las que se encuentran las pruebas de sus afirmaciones. No aburre, no cansa y es muy pero muy interesante. Incluso dan ganas de leer la Historia Verdadera de la Conquista de la Nueva España. Pero aparte porque quiero poner como ejemplo a este autor, Christian Duverger, como un autor digno de leerse. Este es el tipo de lecturas que se deben realizar cuando se trata de querer aprender temas serios. No se debe de leer una novela (ni siquiera una biografía novelada) cuando se quiere aprender de Historia. Se vale leer ese tipo de libros cuando se quiere conocer superficialmente de algún episodio o algún personaje; cuando el motivo es interesarse en el tema. Mas no para aprender. Para eso se necesitan autores confiables; serios. ¿Cómo saber cuál es confiable, serio, y cuales no? Investigando la trayectoria de estos. Conociendo sus estudios. Y aún así, sabiendo esto, debemos tener cuidado y leer con ojo crítico, pero por lo menos son bases necesarias para tener un mínimo de certeza de que lo que se lee tiene filtros.

El viernes pasado escuché a Francisco Martín Moreno, novelista que usa episodios históricos en sus novelas y que tiene una sección en Imagen informativa. Lo escucho porque habla de pseudohistoria, ya he hablado de él antes, y dice muchas mentiras; esto a mí me preocupa porque tiene mucha audiencia y muchos lectores, y como sus libros son muy amenos y fáciles de leer, llegan a mucha gente y quienes son ingenuos, creen lo que leen en ellos. El viernes pasado dijo otra mentira (como normalmente hace) y quiero dejar claro en esta entrada qué tan fácil es desmentirlo. 

Mencionó que Porfirio Díaz había dejado el país con 85% de analfabetismo (y que era obvio que lo iban a quitar de la presidencia solo por este hecho). Este comentario yo lo interpreto así: en 1910, cuando Porfirio Díaz fue derrocado como presidente de México, en México el 85% de la población era analfabeta; y usa este argumento como prueba de que Porfirio Díaz fue un mal presidente al que no le importaba el país. Si alguien lo entiende de otra manera, que me lo haga saber. 

A esto respondo yo: 

revisando los datos del INEGI, tenemos varias pruebas que contradicen lo que menciona el señor Moreno:

1) En 1910, la población alfabeta en México era el 27.7% 

Esto quiere decir que la población analfabeta era de 72.3% (o sea 12.7% más baja de lo que dice Moreno)

pero aparte de esto hay más información.

2) En Mexico, en el año de 1895, la población alfabeta era de 17.9% (casi 10% menos que cuando Porfirio Díaz dejó la presidencia, o sea que hubo una mejoría). Pero aparte de eso, el numero de habitantes no era el mismo en esos dos años.

En 1895 había 12,632,425 mexicanos, de los cuales el 17.9% era alfabeta; pero en 1910, había  15 millones de mexicanos, de los cuales 27.7% era alfabeta. No solo aumentó el porcentaje sino el numero de personas. 

3) Podemos constatar el numero de estudiantes en 1878 y la misma cifra para 1910; también el numero de escuelas y el numero de bibliotecas. En todos los casos creció. 

En conclusión: 

Porfirio Díaz aumentó de 2.2 millones a 4.2 millones la población alfabeta en México, solo entre 1895 y 1910, porque no sabemos qué porcentaje de la población era alfabeta en 1877 que fue cuando entró Porfirio Díaz a la presidencia (pero estoy seguro que era mucho menor). Pero más importante de todo, para 1895 el analfabetismo era de 82.1% y para 1910 se redujo, por lo tanto, ¿de dónde saca el  Moreno que Porfirio Díaz dejó México con el 85% de analfabetismo? La realidad es que no hay respuesta, o bueno sí hay: de su imaginación y de su mala intención de desinformar. Moreno quiere engañar. Según él lee mucho, pero en cada ocasión comenta datos erróneos, por lo que no creo que se equivoque, sino que, con toda la intención de tergiversar la Historia, miente. 





Pido perdón por empezar con un tema y terminar con otro (conquista de México y Porfiriato), pero se me presentaron tan cerca en tiempo estas dos situaciones que no pude dejar de comentarlos. Ya sé que es la tercera vez que critico a Moreno, pero no pienso dejar de hacerlo mientras siga diciendo tonterías al aire.

El Principito, 70° aniversario

El día de mañana, el libro de "El Principito" cumple 70 años (originalmente publicado en Estados Unidos, el 6 de Abril de 1943 con el titulo de The Little Prince). Tanto para mí como para los millones de personas que encontramos en esta historia un espacio de reflexión y aprendizaje, este acontecimiento nos emociona. En el septuagésimo aniversario de este libro tan importante para mí, quiero dedicarle una entrada como tributo.

La historia del aviador que, al haber tenido una avería su avión, se encuentra con un muchachito en medio del desierto, no ha pasado de moda y no lo hará por muchísimo tiempo. Este cuento para niños, adolescentes y adultos de todas las edades puede ser leído una y otra vez y nunca dejará de sorprendernos. Tiene mil significados que cambian con las experiencias de cada persona en cada momento de su vida. Antoine de Saint-Exupéry, en sus diferentes libros, examina las reacciones y personalidades de las personas, enfocándose en actitudes muy positivas. En este libro, que fue su obra más importante por mucho, hace una reflexión sobre las muchas situaciones en las que nos podemos ver involucrados los seres humanos, incluidos los sentimientos más profundos y valores como el amor, el egoísmo, la soledad, la esperanza, la fe, la amistad, la duda... El viaje de el Principito a la Tierra, desde su asteroide B-612, su exploración, en busca de los hombres, su amistad con el zorro y los diferentes personajes con los que se encuentra antes de conocer al narrador de la obra nos da un telón de fondo para entender por qué cuando llega con el piloto lo primero que pide es que le dibuje un cordero. Todas las incógnitas que envuelven al pequeño personaje que solo pregunta y pregunta nos van obligando a cuestionarnos nosotros mismos quién es ese niño, por qué quiere lo que quiere, y al mismo tiempo aplicamos eso a nuestras propias vidas y maneras de pensar. Lo más interesante es que las preguntas no quedan respondidas en su totalidad, dándonos margen para reflexionar e inventar nuestras propias respuestas.

Basado este cuento en la propia experiencia de Saint-Exupéry en 1935 cuando una avería lo dejó detenido solo en el desierto de Sahara, nos hace pensar sobre la capacidad del autor de traducir sus propias emociones a una parábola que todos los lectores puedan tomar como suya. Esas experiencias personales tan abstractas son las que nos ayudan a identificarnos una y otra vez con los personajes y situaciones de un cuento tan simple. 

Antes de encontrar en el 2003 los restos del avión de Antoine de Saint-Exupéry, y pruebas del derribo de su nave en 1944, su inexplicable desaparición parecía un bello epílogo para su cuento. Al igual que el Principito, había desaparecido sin saber exactamente a donde había ido. Bien podía haberse escrito que él mismo había volado hasta el asteroide B-612 para encontrarse con su amigo. 

Por esta razón el libro ha sido traducido a más de 250 idiomas y dialectos: cuando estudié en Italia me di cuenta de que por cada dialecto que hay en los diferentes países europeos, puedes encontrar un libro de 'El Principito'. Recientemente, en el 2012, se tradujo este libro al otomí. Yo estoy feliz por este hecho ya que me da gusto saber que más gente va a poder tener acceso a este maravilloso documento que nos hace reflexionar sobre nosotros mismos. 

Desde la dedicatoria (a León Werth cuando era niño), hasta el final inconcluso, este libro me ha llenado el alma con emociones indescriptibles, y es por eso que siempre recomiendo leerlo: porque no puedo explicar lo que significa, se tiene que entender por uno mismo.

Libros

Hay pocos temas en nuestra cultura de los que no se pueda aprender en los libros. Los libros nos llenan de conocimiento y nos abren la mente a nuevas ideas y formas de pensar. Gracias a los libros conocemos de Historia, de eventos que sucedieron hace miles de años, recopilados de diferentes formas de impresión que dejaron plasmados para siempre los sucesos en diferentes partes del mundo; sabemos también de ciencia, conocimientos adquiridos por personas que vivieron en otro tiempo o en otro lugar, y que sin la redacción de sus descubrimientos tendríamos la necesidad de investigar todo por nuestra cuenta; los libros nos educan y nos entretienen; la lectura de novelas es un pasatiempo inigualable en sí, pero cuántos libros han inspirado obras de teatro, películas, programas de televisión y pinturas consideradas obras de arte. Los libros son parte esencial en la civilización humana. Desde los papiros sobre los que se escribía en Egipto, pasando por el primer libro impreso en China en el año 868 d. C. y la Biblia de Gutenberg, hasta los libros electrónicos, populares hoy en día, los libros nos han ayudado a transmitir conocimiento de una generación a la otra.


El 23 de abril se conmemora el día internacional del libro y es un buen día para recordar la importancia de los libros y su lectura. Ser una persona alfabetizada no garantiza que se aproveche en gran medida esa habilidad. Si bien es indispensable para no ser considerado ignorante, la pura habilidad no nos quita la ignorancia si no se utiliza para conseguir más conocimiento. Incluso libros que su finalidad no es instruir sino entretener, como novelas o cuentos, su lectura siempre será benéfica para aumentar nuestro intelecto. Pero lo mas bonito de los libros es que hay para todo y para todos. Hay una frase de un escritor francés, André Gide, que me gusta mucho: "Ante ciertos libros uno se pregunta: ¿quién los leerá? Y ante ciertas personas uno se pregunta: ¿qué leerán? Y al final los libros y las personas se encuentran." Los libros no son celosos, puedes leer a un autor o a otro, un tema u otro, puedes leer libros de diferentes géneros literarios como poesía, novelas, crónicas, ensayos, epopeyas, etc. Hay libros científicos, libros de texto, de consulta, biografías, música, arte y muchos tipos de libros que no acabaría de mencionar. Pero estoy seguro que para cada gusto hay un libro que se acople.

¿Por qué es importante leer? En mi opinión y mi experiencia, leer te expande el criterio. Sabes de hecho que cada persona es diferente, y que hay muchas formas de pensar. Vivimos en sociedad y la tolerancia es indispensable para mantener la paz. Leer nos enseña mucho sobre las personas que no son como nosotros; nos abre los ojos acerca de los temas que no nos competen directamente pero que en aras de convivir en una sociedad multicultural es importante conocerlos, para nosotros y los demás. Leer un libro es como meterte en la cabeza de su autor y ver lo que estaba pensando en ese momento en que escribió; es ver una perspectiva desde otros ojos y entender el mundo desde otro ángulo. Es tener la experiencia de alguien más en tus manos y aprovechar sus consejos y anécdotas para tener una referencia en caso de encontrarnos en la misma situación.


Hay libros que nunca pasan de moda; hay libros con información obsoleta (lo cuál no quiere decir que deja de ser interesantes de leer); hay libros que nos entretienen un rato y otros que dejan una marca en nuestra persona. Ahora que está de moda mencionar los tres libros que han marcado nuestra vida, quiero hacer un comentario sobre esto: hay más de tres libros que a lo largo de mi vida me han marcado, y mencionar únicamente tres no es justo, pero uno que no se va a quedar fuera de esta lista nunca va a ser El Principito, de Antoine de Saint-Exupéry, libro famoso a nivel mundial por ser un libro sencillo que su significado cambia cada vez que se vuelve a leer, y que es ameno a cualquier edad; verdaderamente es el único libro que puedo decir que me marcó profundamente. Otro seguramente sería el primer libro que leí, Juan Chorlito y el indio invisible de Janosch de la editorial El Barco de Vapor, importante para mí por ser el libro que me introdujo a la lectura; una historia con la que me identifiqué profundamente y me animó a leer más; este libro es la razón por la que me gusta leer. En tercer lugar podría poner muchos libros que me han ayudado a ver el mundo, la vida, los problemas, las situaciones de manera diferente, me han hecho reflexionar mucho y en resumen, han aumentado mi criterio de una manera considerable. Entre ellos se encuentran: The Catcher in the Rye, de J. D. Salinger, Eaters of the Dead, de Michael Crichton, El canto del pájaro, de Anthony de Mello, The Body, de Stephen King, Il mio amico Abdul, de Raffaele Mangano, El mendigo alegre, Louis de Wohl,  Episode III Revenge of the Sith, de Matthew Stover, y más recientemente El Libro Vacío, de Josefina Vicens. Todos ellos me han marcado de alguna manera y es muy difícil decidir cuál fue el que más. Lo bueno es que no tengo que escoger entre ninguno de ellos, todos son míos (los llamo míos  porque forman parte de mí).


Los libros nos instruyen sin conocernos, son objetivos, no nos juzgan. Los libros nos muestran a veces nuestras fallas y nos critican nuestras acciones. Los libros nos pueden ayudar en nuestros problemas y nos pueden dar consuelo en nuestras tristezas. Son maestros que nos enseñan; son compañía que nos solaza. Un libro nos lleva a conocer lugares que no podemos alcanzar, por su lejanía o por su inexistencia, pero nos hacen sentir que estamos ahi; nos llevan a tiempos que no pudimos vivir, o a un futuro posible. La lectura de los libros es uno de los mejores hábitos que uno pueda tener. Uno de los mejores sentimientos para mí es cuando cierro un libro porque me quiero quedar pensando un buen rato sobre lo que acabo de leer.

Hoy en el día del libro, no quise dejar pasar la oportunidad de hacer un homenaje a tan valiosos objetos.

Ya como epílogo les dejo esta animación, que ganó el oscar a mejor corto animado este año. Está muy padre la historia y, bueno, tiene que ver con el tema. Ojalá lo disfruten tanto como yo.