El día que nací no era el que estaba programado para que yo naciera. El día que nací mi abuela estaba en el hospital porque una vena en el cerebro se le había inflamado y la iban a operar. Mi mamá se puso muy nerviosa y le empezaron a dar dolores de parto. A pesar de que los doctores le dieron medicamentos para que se relajara y evitar la dilatación, nací ese mismo día sin que estuvieran preparados mis papás.
Esto que sucedió trajo varias consecuencias que hicieron que yo no sea quien estaba planeado ser. Me explico. Mis papás habían decidido que yo iba a nacer en Laredo, Texas. O sea, yo iba a ser gringo. También me adelanté un mes. Debí ser de Enero de 1983. Y así fue como por un incidente que le tocó sufrir a mi abuela, tuve la oportunidad de ser mexicano de nacimiento, de signo Sagitario, de Diciembre de 1982. Cambié el día, el mes, el año y el lugar de mi nacimiento.
El signo zodiacal es lo que menos me importa, pero cuando veía los Caballeros del Zodiaco, cuando era niño, siempre me gustó mucho ser el caballero que salvó a Atenea.
Me cuesta trabajo pensar que no debía nacer en ese día. A veces bromeo diciendo que yo no estaba de acuerdo con lo que mis papás habían planeado para mí, y tuve que tomar acciones para definir mi propia vida. "Querían que fuera gringo" suelo decir "y pues ni modo, me tuve que adelantar para nacer aquí."
Desde aquel 8 de Diciembre, dos años después del asesinato de John Lennon, el día que en 1854 se proclamó el dogma de la inmaculada concepción de la virgen María, yo festejo el día en que le doy la vuelta al sol.
Feliz cumpleaños a mí.