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Hasta pronto Opus 102

Ayer vi en Facebook muchas quejas porque el gobierno del estado decidió cambiar la estación de radio Opus 102 FM a una frecuencia en AM. Vi varios comentarios como “la cultura se quedó sin casa” o “la cultura pasó a segundo plano”, lo que me hizo reflexionar por qué tanta gente se indigna y se queja sin antes hacer preguntas. 

Hay que explicar que la estación Opus 102 FM ofrecía música clásica, jazz, ópera, música contemporánea y estilos de música menos populares y más culturales. Había programas interesantes donde hablaban de libros, poemas y otros temas de ese estilo. Es una de las pocas estaciones de radio culturales que tenemos en la ciudad, por lo que no es de sorprenderse que a la gente no le haya gustado que cambien de programación.

Tengo muchas razones para estar tranquilo ante este cambio, y me sorprende que haya tanto rechazo a una idea que no conocen. Creo que hay mucho prejuicio e intolerancia ante una nueva idea que puede ser buena. La desinformación de algunos medios como Milenio y Proceso que publicaron que la estación Opus desaparece, también ayuda a que el sentimiento de rechazo y enojo crezca. Hay que aclarar que la estación no desaparece, solo cambia de banda. 

Yo necesito información que desconozco para poder emitir un juicio más educado sobre esta decisión: 
¿cuántas personas escuchan la estación Opus, y con qué frecuencia? Yo escucho normalmente esa estación, pero no frecuentemente. En una semana regular no sintonizo la estación en más de una ocasión, y casi siempre es porque no hay nada que me interese en las otras estaciones de radio. Sí conozco un programa que transmitían en la tarde (Adagio) que me gusta mucho y que probablemente escucharía más si tuviera oportunidad, pero como solo escucho la radio cuando voy manejando en mi coche, no siempre coincido con el horario.
¿Por qué medio se escucha la estación más frecuentemente? Como dije arriba, yo casi nunca escucho la radio si no es en mi coche cuando manejo, a veces ni en ese tiempo, últimamente he traído de moda escuchar podcasts (hay varios muy interesantes) pero yo sé que mucha gente escucha su radio todos los días. Mi pregunta va en el sentido de que la gente que escucha Opus, ¿cómo lo hace? ¿En su coche como yo? ¿En su casa? ¿En el trabajo? Y esto me interesa porque, fuera del lo que sucede en el carro, donde vas en movimiento, la banda AM no se escucha mal, e incluso en el coche se escucha bien, pero acepto que tiene mejor calidad la banda FM. Pero, ¿de verdad vale la pena quejarse tanto solo porque en vez de escuchar FM ahora habrá que cambiar a AM para escuchar lo que queremos?
¿A quién afecta directamente que eliminen esa estación? Y estoy hablando de quién realmente resulta afectado. Una incomodidad no es una afectación seria. Tener que cambiar a AM en vez de solo cambiar de frecuencia no es una afectación seria. Estoy preguntando ¿quién va a perder su estación favorita? 

Esas preguntas me sirven porque yo no entiendo quién puede quejarse de que tenga que escuchar la estación en la banda AM. Y estas son las razones: en primer lugar, solo las personas que no tengan radio AM se perderán de la programación. Nadie más. Si lo que les molesta es que la calidad del sonido es más baja es el único argumento que puede ser considerado, pero hay otras opciones para escuchar la misma música con buena calidad; prácticamente todos los programas de radio ya se pueden encontrar por internet; y si hay gente que no tenga acceso a internet por falta de recursos: hago esta pregunta seriamente ¿cuántas personas que no tengan acceso a internet les interesa escuchar Opus 102? No estoy criticando ni asumiendo nada, la pregunta realmente es seria y por eso fue que aclaré que necesito esta información para hacer un juicio educado; pero realmente creo que no mucha gente que no tenga acceso a internet le interese escuchar música clásica o jazz; y antes de que se me acuse de esnob repito que la estación no desaparece; incluso si no se tiene internet se sigue teniendo acceso a la cultura. Yo conocí muchas comunidades de muy escasos recursos en Nuevo León, en Hidalgo, en Coahuila, en el Estado de Mexico y en Chihuahua. En todas ellas la mayoría de la gente escuchaba la radio AM. La razón era obvia, la frecuencia FM no llega tan lejos como la AM, y en los ejidos y comunidades que están lejos de absolutamente todo, la opción era esa. Entonces si la preocupación es que existen muchas personas interesadas en escuchar música clásica pero que no tienen acceso a internet, deberían agradecer que ahora es más fácil para ellos escuchar esta estación. 

Otra razón por la que no entiendo tanta queja es la falta de argumentos. Decir que por transmitirse en AM la estación va a tener menos audiencia me lleva a preguntarme por qué no comenzar a escuchar la radio AM. ¿Alguna vez hemos escuchado esa banda? Yo sí, sobre todo para escuchar narraciones de partidos de futbol. Pero también he escuchado noticias y programas que para mi grata sorpresa me llaman la atención. ¿Por qué en vez de quejarnos no nos interesamos en conocer más lo que se transmite? A mí me llamaron “fresa” por sugerir que si queríamos escuchar música cultural lo podíamos hacer en Spotify o Jango. Pero no escuché a nadie quejarse de los “fresas” que no quieren escuchar AM en vez de FM. 

Y por último y más importante: ¿alguien sabe qué se va a transmitir ahora en vez de lo que se escuchaba antes? ¿Dan por hecho que la programación nueva no va a ser cultural? Porque lo que decían en Facebook es que la cultura era la afectada. ¿Tienen certeza de eso? El gobernador aclaró que cambia la programación para dar gusto a más personas, pero va a seguir siendo cultural; incluso seguirán transmitiendo jazz y trova en ciertos horarios. ¿Cómo saben que no les va a gustar más la nueva propuesta?


A todo esto quiero decir que estar abiertos al cambio no quiere decir estar de acuerdo con ellos, pero lo que no he visto en Facebook es alguien aportando ideas, reflexionando, cuestionando. Solo quejas, y más quejas.  

quien sabe ver, ve más

Ir a ver una película al cine en estos tiempos es un volado. Hay tanta basura importada de Estados Unidos y de los grandes estudios, y tanta urgencia por hacer dinero con esas películas que sacrifican los elementos que realmente hacen que valga la pena pagar para ver una película. El problema es que las personas comunes y corrientes no podemos distinguir entre una buena historia y una mala porque los productores se enfocan en impresionar al espectador con costosos efectos visuales que inhiben el buen gusto del consumidor. Desde que somos chicos aprendemos a ver películas en la forma de caricaturas en carne y hueso. Generamos un gusto al ver efectos visuales o maquillajes impresionantes que solo podemos ver en los filmes, cuando en realidad el buen cine se enfoca primordialmente en la historia que nos narra y la manera en que nos la narra. Al perder enfoque en esos dos aspectos dejamos de notar los detalles que hacen que ver una película sea realmente una experiencia. 

Un comercial publicitario de una cadena de cines en México (muchos sabrán a cuál me refiero) que aparece antes de cada película, muestra una secuencia en la que aparecen referencias a muchas películas recreadas en la escena. Durante el movimiento de la cámara alcanzamos reconocer diferentes personajes o escenas de películas, pero solo si conocemos las películas. Aparecen alrededor de 30 referencias en el minuto y medio que dura el comercial, pero estoy seguro que mis papás no reconocerían ni 15; y el slogan del comercial dice “donde los que saben ver, ven más”. Esto es muy cierto, y no solo aplica al cine a donde vayamos a ver alguna película, sino en general. Tener conocimientos previos nos ayuda a apreciar mejor lo que observamos. 

El conocimiento es poder. Esta es una frase que nos alienta a educarnos. El conocimiento sobre algo nos ofrece alternativas para sacar provecho de situaciones que se puedan presentar, y también nos ayuda a disfrutar de las experiencias. Discernir entre buena música y mala música puede ser muy subjetivo si no sabemos nada sobre ritmo, armonía y melodía.  Lo mismo sucede con filmes, literatura, arquitectura, teatro, pintura, etc. Si no se tiene conocimiento, aunque sea básico, cualquier cosa que nos presenten nos puede impresionar, o también podemos quedarnos indiferentes ante una obra maestra. La diferencia entre un critico y un  aficionado es justamente el conocimiento que uno tiene sobre el otro. Al ir a un museo podemos pasar por alto un gran numero de obras maestras, porque no sabemos identificar lo que las hace especiales. Es solo cuando nos explican que nos damos cuenta lo valiosas que son. 

El conocimiento se puede obtener de dos maneras: por el estudio o por la experiencia. Es difícil que una persona promedio tenga el tiempo para estudiar cada tema que le interese, pero es por eso que es importante leer, informarse y buscar experimentar cuanto más se pueda acerca de aquello que disfrutamos. Incluso existen videos en youtube que intentan ayudarnos a ser más perceptivos del arte en diferentes versiones. Pero la experiencia ayuda mucho. Entre más películas vemos podemos comparar lo que nos gusta y lo que no de cada una, y es más fácil identificar cuando un trabajo es mejor que otro. La propia experiencia puede ayudarnos a discernir entre una buena película y una que no vale la pena volver a ver. Lo mismo pasa con los libros. Entre mas leemos, creamos un criterio para evaluar lo que nos gusta, y si encima leemos sobre lo que hace que una obra tenga elegancia y cautive a los lectores, podemos identificar este tipo de cualidades en los ejemplares que llegan a nosotros. Apreciar el arte únicamente se alcanza conociendo de arte; y aunque el arte es muy subjetivo, entre más conocemos mejor podemos explicar por qué nos gusta algo y otras cosas no. Ser experto en arte no es para todos, pero teniendo un mínimo de conocimiento podemos disfrutar mucho más lo que vemos cotidianamente.

La importancia de esta idea que me interesé en escribir radica en la calidad de productos que estamos recibiendo como consumidores. Vivimos en una época en la que los XV años de Rubi genera más ganancias a los medios que noticias sobre éxitos de jóvenes mexicanos en eventos mundiales. Películas de la talla de Pixels, que tiene pésimas reseñas de críticos y público en general, genera mucho más dinero que Birdman, una película en la que podemos apreciar muchísimo arte bien hecho. En nuestra realidad existe mucha ignorancia que limita nuestra capacidad de apreciación. Algo de lo que disfruto mucho es escuchar a alguien que me cuente temas sobre los que no sé tanto. Aprender nos ayuda a poner atención de nuestro alrededor.  Si podemos ver la belleza en las cosas, despertamos el interés en ellas. Entre más cultos somos, más apreciamos el mundo. Creo que esa es la mejor manera de incentivar a alguien a leer, a aprender, a conocer más.




 

La galleta que no te corresponde

Cuando estaba chico, mis papás nos compraron a mis hermanas y a mí una caja de galletas muy ricas que no eran baratas. La caja tenia diez galletas, por lo que mis papás decidieron repartirlas entre los cuatro hermanos y la amiga de mi hermana que ese día estaba con nosotros. Le tocaban 2 galletas a cada quien. Yo me comí una y dejé otra para después, pero cuando regresé, alguien se había comido mi galleta. Me enojé muchísimo. Primero por perder mi galleta, pero también porque no podía entender quién se podía haber confundido: eran dos galletas para cada quien, si ya te habías comido dos galletas y encontrabas una más, obviamente no era tuya. Para mi mala suerte, fue la amiga de mi hermana la que se había comido mi galleta, pensando ilógicamente que alguien había decidido dejar su galleta a alguien más. Yo no cabía de coraje. ¿Por qué alguien haría eso? Si estabas tomando más de lo que te correspondía, lógicamente alguien se iba a quedar sin su parte. Lo peor del caso es que el tema resultaba cómico para todos, menos para mí, obviamente. Ella se había comido tres galletas y yo sólo una. 

En ese entonces no podía entender por qué alguien tomaría un beneficio que ya habían recibido sabiendo que eso significaba negárselo a alguien más. Y la verdad es que sigo sin comprenderlo. Por más que me lo explican como ambición, egoísmo, deshonestidad, vida fácil, etc. no puedo entender que sea tan normal en nuestra sociedad que la gente le quite a otros, no para tener algo, sino para tener más. “Ya comí, pero quiero más, quédate tú con hambre para poder saciar mi apetito como yo quiero."

Y no estoy hablando del dinero bien habido, ni del socialismo idealista. Hablo de los abusivos, de los que no se van del hotel sin llenar sus bolsas con champús y jabones del carrito de las camaristas. De los gandallas. De los que no dejan pasar la oportunidad para aprovecharse de alguien más. Y antes pensaba que solo se trataba de los políticos y los empresarios. Claro, siguen siendo los ejemplos más representativos de este tipo de gente. Pero me he dado cuenta que son mucho más comunes de lo que pensaba. De hecho, parece ya que nuestra sociedad se basa en esta práctica, que aunque se ve en todas las capas sociales, sorprende ver a la gente de clase media-alta aprovecharse de quienes batallan para tener una vida digna. 

Como ejemplo, conozco a una pareja que acaba de construir su casa. Si bien no es una casa de millonarios del tipo de Garza Sadas o de Zambranos o Maizes, es una propiedad que pocas personas en este país se pueden dar el lujo de comprar. Y ya cuando una persona te empieza a exigir respeto y cuidado porque su horno de pizzas le costó 30 mil pesos y su cocina… “no sabes cuánto le costó”, y si le rayas el mármol no vas a tener suficiente dinero en tres años para reponérselo, pues esperarías que cuando le piden a tu eléctrico que se quede a trabajar horas extra para instalar lámparas, contactos y apagadores, le pagara lo que cuesta cada uno de los trabajos realizados; pero en vez de eso le regatea. Si le habían cobrado siete mil pesos por tooooodos los trabajos que le pidió que hiciera, la pareja esta le dijo: no, yo creo que bien pagado tu trabajo vale tres mil quinientos pesos. Y todavía mi eléctrico le dice que no se va a pelear por dinero, que le pague cuatro mil pesos y ahí la deja. La pareja de esposos, que primero piden todo lo que quieren y luego rebajan el precio a la mitad, con una cara dura le dice 'ok te pago eso'. 

¿No gastaron millones de pesos en lujos? ¿Por qué le regatean al pobre? Claro que cuando le pregunté a mi eléctrico por qué había aceptado eso, lo único que me dijo fue: así ya no tengo que ir otra vez a esa casa. ¿Pero por qué tenemos que ser así? Cada vez más, en Monterrey, y en general en México, nos estamos haciendo una fama de pichicatos. De abusivos explotadores. Nos quejamos de cómo tratan a los mexicanos en Estados Unidos, pero yo pienso que nos tratamos peor entre nosotros. 

Hay hechos que duele saberlos, y aunque los tratemos de ocultar no los podemos negar, porque los vivimos. El año pasado leí un libro sobre la defensa de la ciudad de Monterrey frente al ejercito estadounidense en 1846. Me dio vergüenza leer cómo los generales gringos obligaban a sus tropas a pagar justamente lo que consumían mientras pasaban por nuestro país. Los mismos soldados gringos decían que los mexicanos estaban muy contentos de tenerlos ahí, porque sus compatriotas no pagaban justamente lo que les quitaban, y el ejercito mexicano obligaba a los mercenarios a donar sus bienes. ¿Cómo no vas a preferir al invasor en esos términos? ¿Cómo defiendes a tu país cuando en tu propia ciudad tus clientes aprovechan cada oportunidad para que paguen un peso que ellos deberían estar pagando? Se vuelve un juego de ‘a ver quién se chinga a quién’. Y es un juego muy desgastante.


Si aceptáramos pagar lo justo cuando recibimos un bien o servicio, y cobrar lo justo cuando ofrecemos un bien o servicio, creo que viviríamos vidas con menos estrés. Pensar que todos te quieren picar los ojos te vuelve muy paranóico. Y me rehuso a pensar que “así somos”. Creo que este tipo de ‘cultura’ es la que no debemos de escoger. 



El país que merecemos (o 'el cambio sí está en uno mismo')



En días pasados Alejandro Gonzalez Iñarritu dijo en su discurso, cuando ganó el Oscar a mejor película, que rogaba por que los mexicanos pudiéramos "encontrar y construir el gobierno que merecemos". Ahora todos están usando esa frase para referirse al enorme enojo que hay contra el gobierno en México. Sin embargo yo creo que utilizó las palabras equivocadas, porque yo me pregunto ¿qué gobierno nos merecemos? 


Desde hace meses quería escribir sobre una frase que también se está utilizando mucho en las redes sociales: 'el cambio está en uno mismo'. He visto esa frase para quejarse de una sociedad que se queja del gobierno pero es igual de corrupta, pero también he visto que hay quien piensa que no es así, que aunque uno mismo cambie, si tenemos el gobierno que tenemos, no se arregla nada. Yo estoy del lado de los que piensa que el cambio sí está en uno mismo. Mi razón principal para creer esto es que la mayoría somos muy corruptos en este país. Unos más y otros menos. Creo que existe gente muy buena y honesta, pero son minoría. He escuchado en un programa de radio (que no menciono porque no me gusta, y no le quiero dar publicidad) que dicen 'somos más los buenos que los malos'; perdón por mi pesimismo pero no creo eso.  No quiero decir con esto que somos un país maligno, no. Hay muchas cosas buenas y mucho bien en México, pero creo que la mayoría de nosotros somos malos. Pensamos primero en nosotros, después en nosotros y al final en nosotros. No nos preocupamos por los demás, aunque nos demos baños de elogios por ayudar a otros en las desgracias. 


Hace tres años, en las elecciones del 2012, fui suplente de funcionario de casilla. Tuve que ir una vez a la semana durante algunas semanas para prepararme. El día de las elecciones tuve que llegar temprano, antes de que abrieran la casilla; una vez que me dijeron que no faltó nadie y que ya no era necesaria mi participación, me formé en la fila para pasar a votar. Minutos después ya había una fila larga detrás de mí, y cuando llegaba alguien que me conocía, me pedían que los dejara pasar para no tardarse tanto. Ahí me di cuenta que vivimos en un país donde solo queremos cambiar a los demás, pero no a nosotros. A nadie le importa meterse a la fila, pero ¡que los partidos políticos no hagan trampa! Y obviamente te dicen, "bueno pero qué tanto mal haces metiéndote a la fila comparado con lo que hacen los políticos"; siempre creemos que el mal que hacemos es muy poco comparado con el que hacen otros, pero es ahí donde está el problema, siempre nos comparamos con el que hace más mal y no con el que hace más bien. Los políticos rateros siempre se van a justificar diciendo si no lo hago yo alguien más lo va a hacer, o sí robo pero por lo menos no tanto como otro que roba más. 

Ese mismo día de las elecciones en el Oxxo te regalaban un café si mostrabas tu dedo pintado, muestra de que habías votado. Yo claro que fui por mi café después de votar. Pero me enfadó mucho ver en facebook que una persona publicara su orgullo de haber ido a dos Oxxos diferentes para tomar dos cafés gratis. ¿Qué se puede esperar de la gente que no tiene educación si la gente educada hace esto? Y volvemos a lo mismo, "¿que tanto es tantito? no es como que pidió 10 cafés en 10 Oxxos y luego los vendió". Pues no, pero esa es la cultura del gandalla que impera en nuestra sociedad. Y aparte en la publicación decía "lo mejor de ir a votar fue que fui a dos oxxos por café". ¿Es en serio? ¿Eso fue lo mejor? 

Ejemplos hay miles. En un video que también vi en facebook mostraban a la gente de Zacatecas asistiendo a la repartición de rosca de reyes, el mes pasado. Es increíble cómo la gente llenaba bolsas lo más rápido que podía para luego marcharse. ¿Es justificable esto? Ni siquiera parecía gente pobre que no tuviera que comer (en muchos comentarios del video justificaban a esa gente con este argumento) pero aunque lo fueran, ¿por qué ibas a tomar más que el pedazo que te correspondía para que alguien más pudiera alcanzar? ¿Acaso asistió únicamente la gente más pobre de Zacatecas? Nada justifica el abuso. Hace dos semanas iba saliendo de un estacionamiento y una chica me estaba esperando para ocupar mi lugar cuando me fuera; en el momento que salí, tuvo que esperar a que yo pasara pero había un carro justo atrás de mí que acababa de llegar, y sin importarle que la chica llevara más tiempo ahí, se apresuró a estacionarse en el lugar vacío. Me enojé tanto que me bajé del carro y le toque la ventana para que se moviera. Es increíble cómo no vemos más allá de nosotros. Queremos que las reglas se ajusten a nuestros caprichos. "Qué importa que me pase el alto, soy solo yo y tengo prisa" pero si todos hacemos eso ¿qué decimos?: es que no hay cultura vial en esta ciudad. Somos en verdad muy convenencieros. 


Cuántos videos hemos visto de policías corruptos que utilizan su autoridad para abusar de las personas.  Nadie justifica esto, pero en días recientes me tocó ver uno donde los policías no son los corruptos sino una ciudadana a la que le quieren levantar el coche. Ella primero que nada se refiere a ellos como 'gatos'. Luego, después de que le enumeran las razones por las que la detuvieron y por las que le van a levantar el coche, ella ofrece dinero para que no se lo lleven. O sea que nos quejamos de los policías por corruptos, pero cuando nos conviene, cómo nos encanta que continúen así, ¿cierto?

Me gustaría mencionar más ejemplos, porque hay muchísimos, en todos los niveles sociales y con todo tipo de corrupción, desde el que roba, hasta quien utiliza sus influencias para lograr algo. Incluso quien no paga impuestos pero se queja de las calles deterioradas. Todos tienen una excusa para su corrupción y todos se quejan de la corrupción del otro. Creemos que si quién nos gobierna es honesto, mágicamente nosotros también vamos a serlo, y no pensamos en el inmenso trabajo que tienen los gobernantes cuando quieren hacer las cosas bien: tienen que cambiar a la gente.


Entonces, volviendo al tema del gobierno, si lo cambiamos, ¿a quién pondríamos? "A alguien honesto" me van a responder. Ajá, ¿a quién? Supongamos que encontramos a ese alguien honesto, que va a ser justo, que no va a robar. Y cuando obligue a todos a pagar impuestos, se van a quejar de que no ganan mucho; porque ¿quién quiere darle 30% de sus ganancias a alguien más? Cuando quiera implementar la anti alcohólica y los policías sean honestos y no dejen a nadie tomar y manejar, ¿vamos a estar contentos entonces? ¿Por qué no mejor empezar por dejar de tomar y manejar? ¿Por qué no empezar por no dar mordidas? Yo se por qué, porque preferimos hacerlo. Si quitamos al corrupto pero el que está detrás de él también es corrupto ¿de qué sirve? 

El problema está en el pueblo. Nos gusta la corrupción. Tal vez ya tenemos el gobierno que nos merecemos. Gonzalez Iñarritu debería haber rogado por un gobierno justo y ordenado. La corrupción no es un problema especifico del gobierno, o de los empresarios, o de ninguna clase social, es un problema de la cultura, y mientras no cambie la cultura, no importa quién esté en el gobierno porque va a salir de la misma cubeta en la que estamos todos. 



All'alba vincerò!

'Mi misterio está encerrado en mí,
mi nombre nadie sabrá, no, no.
Sobre tu boca lo diré
cuando la luz brille.'

'Disípate noche, ocúltense estrellas,
ocúltense estrellas,
al alba venceré, venceré,
venceré.'

Esa es la traducción literal de algunas partes del aria de la ópera Turandot, de Giacomo Puccini. Es la parte más famosa de la ópera, y con razón. La música es bellísima, sobretodo cuando es interpretada por tenores con talento. 

Hace algunos años, le puse atención a la letra, y no lograba descifrar lo que decía. En 2004 fui a estudiar al Politecnico di Torino y aprendí italiano; desde entonces me gusta escuchar música italiana y traducir lo que escucho. Esta canción no me hacía ningún sentido. ¿Qué tenía que ver el alba con que alguien triunfara? ¿Cuál era el reto que se terminaría en la mañana? ¿por qué nadie sabría su nombre? Y ¿por qué no quería que nadie durmiera? Todas esas respuestas las entendí cuando leí el resumen de la ópera. 

La historia de Turandot es la de una princesa china, bella, a la que muchos pretendientes intentan conquistar, pero ella se resiste, poniendo como condición que respondan correctamente tres acertijos, y que de responder correctamente aceptaría el matrimonio, pero de lo contrario, el pretendiente deberá morir. Esta condición ya ha acabado con la vida de varios príncipes que intentan conquistar a la princesa china, hasta que llega uno diferente. Este personaje es un desconocido de Pekín, quien estando en la ciudad ayuda a un anciano ciego que resultó ser su padre. El anciano venia ayudado de una esclava, y era un rey de otro país, que habiendo sido derrotado por un invasor, se exilió en Pekín. El desconocido, sabiéndose príncipe,  se presenta con una multitud para pedir piedad ante un pretendiente de la princesa que va a ser ejecutado por no haber respondido bien a los acertijos. El desconocido ve a la princesa y se enamora, y pide una oportunidad para casarse con ella. A pesar de los intentos de su padre, de la esclava e incluso de tres ministros del emperador para evitar que arriesgara su vida por el amor de la princesa, él pide que le formulen los tres acertijos. 

En esta parte se conoce el por qué de la frialdad y el odio de la princesa hacia los pretendientes: una de sus antepasados fue violada por un extranjero y dejada a su muerte. Turandot realiza estos actos de crueldad intentando vengar a su antepasado, matando a los extranjeros que vienen de todos lados a tratar de conquistarla. Cuando el desconocido se enfrenta a ella, esta le hace la primer pregunta: '¿Quién es el fantasma que cada noche nace de nuevo en el hombre y muere cada día?' A lo que el desconocido contesta acertadamente: 'la esperanza'. La segunda pregunta es: '¿Qué es lo que flamea como una llama y no es fuego, y arde como la fiebre, pero se enfría en la muerte?' El príncipe responde correctamente otra vez: 'la sangre'. Turandot se pone nerviosa ya que solo le queda un acertijo: '¿Qué es lo que quema como el hielo, y cuanto más frío es, más quema?' El príncipe desconocido duda algunos instantes, y la princesa se tranquiliza pensando que no va a saber la respuesta, pero el desconocido la observa y responde: 'Turandot'. La respuesta es tomada como correcta, y el reino de China celebra la hazaña. 

La princesa se rehusa a casarse con él, pero el emperador la obliga diciéndole que su palabra fue dada. Al ver, el desconocido, la fuerte oposición de la princesa, este le hace una oferta, un acertijo de su parte. Si ella adivina el nombre del príncipe antes del amanecer, él morirá; pero si no, se casará con ella. Turandot manda a todos sus sirvientes y guardias a que averigüen el nombre del desconocido, y ordena pena de muerte a quien esconda ese secreto. Toda la noche buscan el nombre del desconocido príncipe sin encontrarlo, y... es ahí donde canta el aria de 'Nessun Dorma':


Il principe ignoto
Nessun dorma! Nessun dorma!
Tu pure, o Principessa,
Nella tua fredda stanza
Guardi le stelle
Che tremano d'amore e di speranza.
Ma il mio mistero è chiuso in me,
Il nome mio nessun saprà!, no, no
Sulla tua bocca lo dirò!...
Quando la luce splenderà,
Ed il mio bacio scioglierà il silenzio
Che ti fa mia!...
Voci di donne
Il nome suo nessun saprà...
E noi dovremo, ahimè, morir, morir!...

Il principe ignoto
Dilegua, o notte!... Tramontate, stelle! Tramontate, stelle!...
All'alba vincerò!
vincerò! vincerò!



El príncipe desconocido
¡Que nadie duerma! ¡Que nadie duerma!
¡Tampoco tú, oh Princesa,
en tu fría habitación
miras las estrellas
que tiemblan de amor y de esperanza...!
¡Pero mi misterio está encerrado en mí!,
¡Mi nombre nadie lo sabrá! No, no
Sobre tu boca lo diré
Cuando la luz brille
¡Y mi beso fulminará el silencio
que te hace mía!
Voces de mujeres
Su nombre nadie sabrá...
¡Y nosotras, ay, deberemos, morir, morir!

El príncipe desconocido
¡Disípate, oh noche! ¡Ocúltense, estrellas! ¡Ocúltense, estrellas!
¡Al alba venceré!
¡venceré! ¡venceré!






Esta parte de la historia es muy conmovedora, y la música es simplemente bellísima. Me fascina. La mejor interpretación de este aria que he escuchado es de Luciano Pavarotti, en París, en 1998. Es increíble, sobre todo el final. Me gusta muchísimo y me emociono cada vez que lo escucho. Por eso quise escribir sobre esto; simplemente por un gusto personal. Es una de las piezas musicales que más disfruto. 





Epílogo:
Si quieren saber el final de la historia les recomiendo que vean la opera; es muy buena la historia. Por si no la piensan ver se los cuento aquí: los guardias encuentran a la esclava y al papá del príncipe. Los quieren obligar a decir el nombre del desconocido e incluso torturan a la esclava, pero esta no revela el nombre. Al preguntarle Turandot por qué soporta tanto castigo ella responde que es porque está enamorada de él, entonces toma un arma de un guardia y se suicida. El príncipe le reclama su frialdad y le revela al fin su nombre, al amanecer: Calaf, hijo de Timur. 

El emperador se presenta ante ella para que revele el nombre el príncipe ante todo el pueblo, y Turandot responde: su nombre es... Amor. El pueblo chino festeja el triunfo del príncipe.



Sergio de Regules nos compartió un link muy bueno: Turandot presentada en la Ciudad Prohibida en Pekin. Espero que la disfruten.

Lista completa de videos: https://www.youtube.com/playlist?list=PL2F2F79C0F91B3BCD