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Una vida plena

“Si alguien ama una flor de la que existe solo un ejemplar en millones y millones de estrellas, basta que las mire para ser dichoso.” - El Principito

Ya lo decía Séneca hace como dos mil años: No tenemos escaso tiempo, sino que perdemos mucho. No recibimos una vida corta, sino que nos la hacemos. Y así es. La vida no es corta, la vida es tan basta como nos alcanza nuestra propia razón. El tiempo se consume a pesar de nuestros mejores deseos. Ya sea que estemos durmiendo o trabajando, o corriendo o danzando, el tiempo pasa. Pero si ponemos atención, el tiempo rinde más. La misma flor que ayer estaba y hoy no está, para alguien fue perfume y color, y para otros ni siquiera fue. Si no disfrutamos y aprovechamos el tiempo que tenemos, bien pudiéramos no tenerlo y sería lo mismo.

No tiene caso guardar tiempo para después, como si pudiéramos congelarlo mientras se hace algo más; el tiempo no se recicla, se escapa entre las manos y nunca lo volvemos a ver. Nosotros no gastamos el tiempo, es el tiempo el que nos desgasta a nosotros. De nada sirve encender una vela para después salir del cuarto. Y tampoco nos sirve una vela nueva si nunca nos atrevemos a encenderla. En ambos casos, la vela se desperdicia. En ambos casos nos negamos la luz. 

Pasó un año ya desde que se apagó tu brillo. Y entre más pienso en ti, más me doy cuenta de que tu tiempo con nosotros bastó para que dejaras una hermosa marca que llevo a todos lados. La manera que viviste tu vida fue una lección que poca gente puede instruir. La fuerza que mostrabas, a pesar de tu delicado cuerpecito, me hacía sentir tan humilde que me obligaba a reflexionar si yo hubiera soportado eso, si yo hubiera aprovechado, como tú, cada segundo. 

Ahi es donde estás ahora. No hay momento de duda en el que no piense en ti y me hagas cambiar mi actitud. No hay alegría que no se acreciente al pensar en ti. Haces que cada momento tenga una energía especial, porque pienso en ti y me esfuerzo por disfrutar como tú lo hubieras hecho. Recuerdo tu risa, tu sencillez, tus palabras amorosas que me decías, los juegos que te gustaban, y mi vida se vuelve más hermosa. Mis segundos se vuelven más valiosos. Recuerdo que no estas conmigo y me nace el ánimo para gozar cada instante que estoy viviendo. Cada malestar que tengo que soportar se vuelve ligero, porque tú me enseñaste que no es tan grave; que no vale la pena desgastarse con pequeñeces, porque tengo tiempo, tengo vida. No hay manera de que no me duela un poco tu recuerdo, pero aprendí de ti a convertirlo en amor. 


Esa eres tú. El ejemplo de carácter, de valentía, de entusiasmo, hasta el final. Por ti aprendi a estar tranquilo con mi conciencia. Por ti tengo los brazos abiertos a la muerte. Por ti siento alegría de saber que si este fuera mi último momento, no sentiría pena de dejar la vida, porque la hice valer. Eres tú, Constancita, mi gran ejemplo de amor por la vida. Tengo la esperanza que sea lo que sea que me quede de vida, me alcance para que se parezca al menos un poco a la tuya, sin desperdicios, llena de amor, llena de pasión, plena. Desde hace un año ya no eres la niña hermosa que conocí; eres amor puro en mi corazón. 


Sigues aqui


Hace tiempo que no veo tu rostro. Hace tiempo que no escucho tu risa. Hace tiempo que no juego contigo. Y sin embargo te siento presente. Noto algo que no he dejado de sentir desde que te conocí.

Parece que no estás, parece que nos dejaste, pero no es así. Cuando partiste, no te fuiste. Te quedaste con nosotros. Porque lo que nos diste lo dejaste aquí. El amor puro que nos regalaste no se acaba de pronto. Porque nunca vamos a ser como éramos antes de conocerte. Porque nos enseñaste tanto.

Te siento conmigo. Porque estás tatuada en mi persona, te quedaste, cerca de mí, dentro de mi pecho, en las sonrisas de cada día, en los juegos simples que dan alegría. En el ejemplo que imitaste. En las canciones que cantabas.

Te quedaste con nosotros, conmigo. Porque alguien que llenaba los sábados con su presencia no se diluye en el aire así nada más. Esa huella sigue presente y me sigue llenando el corazón, con cada abrazo cálido, con cada memoria indeleble. En las risas simples. Con cada salto en el aire, con cada mirada alrededor. Sigues aquí. Cuando disfruto de la compañía de alguien; mientras tomo café en las mañanas de domingo. Entendiendo letras nuevas en melodías conocidas. Pensando en ti cada vez que estoy contento. Gozando hasta las cosas más simples de mi día común. Aprovechando cada momento para ser feliz. Aquí estás. En el halo que aparece a veces a medio día. En la lluvia que disfruto viendo la ventana. Cuando veo tu rostro en mi memoria sin razón alguna. 


Siempre aquí. Siempre con nosotros. En nosotros, y nosotros en ti. Ni siquiera tengo que poner mucha atención, porque te encuentro a donde voy, porque no te fuiste. Sigues viva, Constancita.  



Recordando con amor a
Constanza Laborín Hernández 
2011-2018




You are still here

It's been a while since I last saw your face. It's been a while since I last heard you laugh. It's been a while since I last played with you. And yet I feel you present. I feel something I haven't stopped feeling since I met you. 

It seems like you're not here; it seems like you left; but you didn't. When you left you didn't leave. You stayed with us. Because everything you gave us stayed here. Your pure love was a gift that doesn't end suddenly. Because we're never going to be as we were before we met you. You taught us so much. 

I feel you with me because you are printed in me; you stayed, near me, inside my chest, in the everyday smiles, in the games that give us joy. In the lessons you learned. In the songs that you sang. 

You stayed with us; with me. Because someone who filled my Saturdays with her presence does not fade in the wind just like that. Your mark is still present, filling up my heart, with every warm hug, with every indelible memory. In the simplest laugh. With every jump in the air, with every look around. You are still here. When I enjoy someone's company; when i drink coffee on Sunday mornings. Understanding new words in known melodies. Thinking of you every time I'm happy. Taking a delight even in the simplest things of an ordinary day. Seizing every moment to be joyful. You are here. In the halo I sometimes see at noon. In the rain I enjoy watching outside my window. When i see your face in my mind for no reason at all. 

Always here. With us. In us, and us in you. I don't even have to try hard, because I find you wherever I go, because you didn't leave. You are alive, Constancita.


In loving memory of
Constanza Laborín Hernández
2011 - 2018


El aire de mañana

Hoy quise abrazar el aire, pero se escapó de mis brazos. Pasaba entre mis dedos. Se escurría por mi cuerpo. Traté de encerrarlo en mi pecho, pero me quedaba exhausto, y se volvía a escapar.

Logré encerrarlo en esferas de jabón, que reflejaban mi cara, y mis ojos, y luego estallaban. Y otra vez escapaba. Y pasaba el tiempo; yo tenía miedo del día de mañana. 

Lo vi rozar las plantas, las ramas, las flores, y quise resguardarlo para que no se perdiera, y se quedara aquí. Las plantas, las ramas, las flores no iban a durar siempre, y el aire no iba a estar aquí el día de mañana.

Corrí y el aire se volvió viento y me golpeaba la cara, y me decía “detente, no hay prisa". Pero sí la había porque mañana ya no estaría ahí. 

Entonces me detuve, y respiré. El viento se calmó y música empezó a sonar. Me di cuenta que era el aire dándome vida y alegría. No podía detenerlo, pero podía disfrutarlo, el tiempo que estuviera ahí. 

Gocé la melodía, refresqué mi cara, percibí el jazmín. Vi el jardín bailar y las aves volar. Y una vez más traté de sujetar al aire para que se quedara conmigo. Y huía de mí, y me volteaba a ver, quizá con lástima de mí, de mi soledad al siguiente día. 

El tiempo pasaba, la noche cada vez más cerca. Luna, no despiertes. Nubes, no se vayan. Sombras, no se alarguen. Sol no te apagues, que mañana se va una flor, y el aire con su perfume.  

Ocaso. Estrellas y oscuridad. Y el aire se había ido. Ya no volvería. Al amanecer no estaría aquí, y otro aire tomaría su lugar para que yo extrañara al que se marchó. Yo, solo. 

Pero ese aire fue bueno, y estuvo aquí. Y lo disfruté, todo el día, y más. Y se diluyó en la montaña, quién sabe dónde. Lejos.

Me quedé triste, y melancólico. Viendo a la distancia, cuando caí en cuenta del tiempo; corto. Mañana yo también me iré, como brisa que pasa, sin que nadie sepa el destino, ni cuándo regresa o si regresará. Y estaré con el aire, siempre, mañana, tocando el cielo, creando olas de mar, escapando de la espuma. 


Ayer ya se fue. Pero el sol brilla hoy. Yo estoy aquí hoy. Recuerdo el aire hoy. Vendrá otro mañana, pero eso no me quita que respire hoy.


quien sabe ver, ve más

Ir a ver una película al cine en estos tiempos es un volado. Hay tanta basura importada de Estados Unidos y de los grandes estudios, y tanta urgencia por hacer dinero con esas películas que sacrifican los elementos que realmente hacen que valga la pena pagar para ver una película. El problema es que las personas comunes y corrientes no podemos distinguir entre una buena historia y una mala porque los productores se enfocan en impresionar al espectador con costosos efectos visuales que inhiben el buen gusto del consumidor. Desde que somos chicos aprendemos a ver películas en la forma de caricaturas en carne y hueso. Generamos un gusto al ver efectos visuales o maquillajes impresionantes que solo podemos ver en los filmes, cuando en realidad el buen cine se enfoca primordialmente en la historia que nos narra y la manera en que nos la narra. Al perder enfoque en esos dos aspectos dejamos de notar los detalles que hacen que ver una película sea realmente una experiencia. 

Un comercial publicitario de una cadena de cines en México (muchos sabrán a cuál me refiero) que aparece antes de cada película, muestra una secuencia en la que aparecen referencias a muchas películas recreadas en la escena. Durante el movimiento de la cámara alcanzamos reconocer diferentes personajes o escenas de películas, pero solo si conocemos las películas. Aparecen alrededor de 30 referencias en el minuto y medio que dura el comercial, pero estoy seguro que mis papás no reconocerían ni 15; y el slogan del comercial dice “donde los que saben ver, ven más”. Esto es muy cierto, y no solo aplica al cine a donde vayamos a ver alguna película, sino en general. Tener conocimientos previos nos ayuda a apreciar mejor lo que observamos. 

El conocimiento es poder. Esta es una frase que nos alienta a educarnos. El conocimiento sobre algo nos ofrece alternativas para sacar provecho de situaciones que se puedan presentar, y también nos ayuda a disfrutar de las experiencias. Discernir entre buena música y mala música puede ser muy subjetivo si no sabemos nada sobre ritmo, armonía y melodía.  Lo mismo sucede con filmes, literatura, arquitectura, teatro, pintura, etc. Si no se tiene conocimiento, aunque sea básico, cualquier cosa que nos presenten nos puede impresionar, o también podemos quedarnos indiferentes ante una obra maestra. La diferencia entre un critico y un  aficionado es justamente el conocimiento que uno tiene sobre el otro. Al ir a un museo podemos pasar por alto un gran numero de obras maestras, porque no sabemos identificar lo que las hace especiales. Es solo cuando nos explican que nos damos cuenta lo valiosas que son. 

El conocimiento se puede obtener de dos maneras: por el estudio o por la experiencia. Es difícil que una persona promedio tenga el tiempo para estudiar cada tema que le interese, pero es por eso que es importante leer, informarse y buscar experimentar cuanto más se pueda acerca de aquello que disfrutamos. Incluso existen videos en youtube que intentan ayudarnos a ser más perceptivos del arte en diferentes versiones. Pero la experiencia ayuda mucho. Entre más películas vemos podemos comparar lo que nos gusta y lo que no de cada una, y es más fácil identificar cuando un trabajo es mejor que otro. La propia experiencia puede ayudarnos a discernir entre una buena película y una que no vale la pena volver a ver. Lo mismo pasa con los libros. Entre mas leemos, creamos un criterio para evaluar lo que nos gusta, y si encima leemos sobre lo que hace que una obra tenga elegancia y cautive a los lectores, podemos identificar este tipo de cualidades en los ejemplares que llegan a nosotros. Apreciar el arte únicamente se alcanza conociendo de arte; y aunque el arte es muy subjetivo, entre más conocemos mejor podemos explicar por qué nos gusta algo y otras cosas no. Ser experto en arte no es para todos, pero teniendo un mínimo de conocimiento podemos disfrutar mucho más lo que vemos cotidianamente.

La importancia de esta idea que me interesé en escribir radica en la calidad de productos que estamos recibiendo como consumidores. Vivimos en una época en la que los XV años de Rubi genera más ganancias a los medios que noticias sobre éxitos de jóvenes mexicanos en eventos mundiales. Películas de la talla de Pixels, que tiene pésimas reseñas de críticos y público en general, genera mucho más dinero que Birdman, una película en la que podemos apreciar muchísimo arte bien hecho. En nuestra realidad existe mucha ignorancia que limita nuestra capacidad de apreciación. Algo de lo que disfruto mucho es escuchar a alguien que me cuente temas sobre los que no sé tanto. Aprender nos ayuda a poner atención de nuestro alrededor.  Si podemos ver la belleza en las cosas, despertamos el interés en ellas. Entre más cultos somos, más apreciamos el mundo. Creo que esa es la mejor manera de incentivar a alguien a leer, a aprender, a conocer más.




 

El tren

El tren se descarriló veintitrés minutos después de salir de la estación de trenes. Una pieza de las vías se había dañado por el frío intenso y el tren se fue de lado. Murieron 86 personas incluyéndome a mí y a Jess. Era la primera vez que viajábamos para visitar a su familia que vivía a 3 horas en tren de la ciudad de Chicago. También era la primera navidad que yo iba a pasar fuera. Y pasó esto. 

Las dos familias, la mía y al de Jess, estuvieron de luto un mes. Oficialmente solo 7 días, pero en realidad les tomó un mes volver a sus actividades normales. La familia de Jess se juntó por completo para el velorio. Mis papás creo que nunca lo superaron. Todos hablaban de la tragedia con coraje. Cómo era posible que esto hubiera pasado solo nueve meses antes de casarnos. Cómo había pasado esto cuando por fin yo había encontrado a alguien con quien compartir mi vida. ¿Cómo? Si todo iba bien. No quiero que parezca alarde, pero yo era muy querido entre mis familiares, amigos y conocidos. Y por eso a todos les dio mucha pena por mí. Mis amigos en verdad no lo podían creer. 

Pero se les olvidó que yo ya no estaba ahí. A mí no me dio coraje haberme muerto en ese tren a las 2:08 de la tarde del miércoles. Yo estaba muy contento de ir a pasar navidad con la familia de Jess. Cuando el tren se volteó estábamos hablando de lo increíble que sería realizar un viaje en tren por Chihuahua; hasta empezamos a pensar cuándo podríamos tomar una semana entera de vacaciones los dos para hacer ese viaje. Nuestras vidas nos gustaban cada días más. Y como nos morimos, no fuimos capaces de saber si iban a ser así de increíbles o no; pero en nuestros planes era muy interesante. 

Ya en la muerte no sentimos lástima por no haber cumplido nuestros viajes, ni nuestra boda ni nuestra casa. Ya no importa nada. Ya nos fuimos. Nos fuimos juntos. Ninguno lloró al otro. Ninguno se quedó solo. Son los que se quedaron los que piensan en lo que pudo haber pasado, y cuánto querían que yo fuera feliz y que disfrutara todos esos planes. Piensan que tal vez si yo no hubiera sido tan selectivo y tan quisquilloso. Si no me hubiera esperado tanto para tener novia, tal vez ya estaría casado, y con una mexicana, y no hubiera hecho este viaje y no hubiera estado en este tren y todavía estaría vivo con ellos, tal vez ya con hijos. Si hubiera hecho como hacen muchos otros, seguir con el negocio familiar, no arriesgar tanto en lo que te va a dar estabilidad económica. Cada decisión que tomé me llevó a estar sentado en ese tren a la hora del accidente. Y ahora ya no había manera de que yo regresara. 

Lo que no saben es que esa vida hipotética en la que no hubiera muerto en un accidente de tren, me hubiera llevado a donde yo no deseaba. Ese camino me hubiera dado una vida más larga, pero menos rica. El tiempo extra de esa vida paralela jamás hubiera compensado los 23 meses vividos con Jess. Qué importa haber vivido más si hubiera sido todo lo que ya sabía que existía; si no hubiera descubierto nada por mí mismo. Es más, esa vida longeva y tranquila, ya la había vivido, al menos en experiencia ajena. Ya había visto a mucha gente seguir ese camino marcado y que todos sabemos dónde termina. 

No me arrepiento de las decisiones que tomé, aun ahora, muerto. Si me hubieran dado la opción de no morir hoy a cambio de la vida que escogí vivir, me hubiera reído, y hubiera pagado tal vez el doble por los pasajes de tren al pueblo al que íbamos. 

El viaje en tren es emocionante no por el destino que ya sabes cuál es y dónde termina, sino por el paisaje que recorres; por la gente que va contigo en el mismo carro; por la posibilidad de bajarte en cualquiera de las paradas y tomar el siguiente tren que venga. El destino final todos lo sabemos, pero hay quienes se la pasan todo el trayecto leyendo el boleto para asegurarse que van a llegar ahí. Otros preferimos pasar de un carro a otro para ver quien está por allá; ver de lejos los cambios de vías y tratar de adivinar cuál va a tomar nuestro tren, mirar por la ventana y observar. 

Al final nadie me aseguraba un trayecto seguro en otro viaje en otra vida. Este tren por lo menos lo escogí yo. 




‘Gravedad’ desde mi microscopio, Parte 6:

Vida, muerte y renacimiento

La esencia de la película de Gravedad es el viaje de una persona para reinventarse a sí misma. El personaje que realiza este viaje es Ryan Stone, quien está sumida en un profundo duelo. Durante toda la película vamos viendo el cambio de ser una persona indiferente, asustada, sin saber qué hacer en las dificultades, a ser una persona que lucha por su vida y se esfuerza hasta el último aliento para sobrevivir.

La primera vez que vemos al personaje reaccionando, después de estar asustada es cuando sale disparada después de soltarse del transbordador, y la vemos totalmente iluminada girando y cayéndose hacia la nada. Cuando la camara se acerca hasta su cara y luego vemos en primera persona lo que ella está viviendo, es como si nos hubiéramos metido en el personaje; ya no somos un espectador sino que estamos girando con ella. Cuando la cámara se aleja y volvemos a ver a Ryan Stone girando en el espacio, ya está del lado oscuro de la Tierra. La vemos en la sombra. Anocheció. Es la parte donde el personaje, tal y como es hasta ese entonces, muere. Todavía no sabemos por qué tiene que cambiar, pero sabemos que está a en el punto intermedio, entre ser quien era y ser alguien nuevo.

Matt la salva. Llegan juntos al transbordador donde todos están muertos, y comienzan el viaje hacia la Estación Espacial Internacional, y en medio de ese viaje comienza a amanecer. Un nuevo comienzo. Y aunque Ryan no repara en eso, es Matt quien nos dice que el amanecer es hermoso. Nadie nos acordamos de cuando nacimos, sin embargo sabemos que el comienzo de una vida es hermoso, no por que lo vivimos en carne propia, sino por lo que hemos visto nosotros mismos; en experiencia ajena; en persectiva. A Ryan le pasa lo mismo. No se ha dado cuenta que se está transformando, pero nosotros sí. Y a un lado de la Tierra, los dos personajes se ven íntimamente chicos.

El momento más ilustrativo del renacimiento del personaje de Ryan Stone es cuando esta entra a la EEI. Después de estar a punto de asfixiarse, y quitarse el traje de astronauta batallando, Ryan comienza a respirar profundamente, exhausta. Cuando por fin se libera de todo lo que traía puesto  se queda flotando, y se acomoda en una posición que recuerda perfectamente a un niño no nacido en el vientre de su madre. Antes de eso ha tenido que desprenderse de Matt Kowalski, que le ha ayudado a sobrevivir hasta entonces; desde ese momento Ryan está sola. Desde ese momento tiene que decidir si reinventarse o morir.

El personaje pasa por varias etapas que hacen una referencia metafórica al nacimiento de un bebé. Cuando está dentro de la capsula y el paracaídas está atorado con la EEI, tiene que salir a cortar las cuerdas que los unen. Como si estuviera cortando un cordón umbilical que no la deja seguir su viaje. Y cuando está dentro de la capsula y llegan sonidos de la Tierra y Ryan se desespera y empieza a llorar, podemos escuchar a un bebé llorando mientras vemos a Ryan con las dos manos frente a su pecho con los brazos retraídos. Todavía frágil. Entonces viene Matt una vez más, ahora como una ilusión, pero que le salva la vida. Alguien ya muerto viene a regresarle vida para que siga adelante. Y lo logra. Matt está dentro de ella, es ella. En realidad es una alucinación de su interior, que se representa en alguien más. Ryan no se siente preparada, sin embargo lo está.

Es en ese momento en el que Matt (Ryan) la convence de que no hay opción más que dejarse vencer o seguir adelante, con la condición de que si sigue adelante no es para quedarse pasiva viendo la vida pasar, ella toma el valor de arriesgar todo con la convicción de que vivir vale la pena, aun con las dificultades, las angustias y las tristezas que conlleva sentirse vivo. En ese momento utiliza la única oportunidad que le queda confiada en que si se queda en esa situación no llegará a nada, pero que si se arriesga, tiene un mínimo de probabilidad de salir adelante.

Esa última oportunidad que le queda es utilizar una capsula de reingreso de la estación china. Para llegar a ella utiliza todas las herramientas que tiene: los propulsores de aterrizaje suave, el impulso que le va a dar abrir la compuerta súbitamente, y por último, el extinguidor de incendios. “Siempre hay algo que podemos hacer” le había dicho Matt, y ella está haciendo todo lo que puede; incluso cuando está dentro de la capsula china, el Shenzou, utiliza el azar para intentar conducir el aparato.

Su actitud en ese momento ya es el de la nueva persona en la que se convirtió Ryan Stone. Muy parecida a Matt Kowalski, el admirador de la vida. Se ríe, utiliza las mismas frases que Matt, y al final demuestra que ya no tiene miedo: pase lo que pase, no importa, porque el viaje será extraordinario. Ya no importa lo que venga, porque es la trayectoria lo que en realidad vale la pena. Abraza la vida, con lo bueno y con lo malo. Con las alegrías y las adversidades, porque ya se da cuenta de que son parte de la trayectoria que se va a recorrer, y son esas situaciones y sentimientos lo que hacen que el camino valga la pena ser recorrido.

Las partes de la estación china empiezan a arder y se ponen de un rojo vivo que a mí en lo personal me recuerda al ave fénix, ardiendo para renacer de sus cenizas. Y la cápsula entra al planeta. De pronto en la ventana, donde todo se veía oscuro, entra la luz del sol. Volvió a la Tierra. A la vida. Y cae en el agua, de donde sale Ryan, como saliendo del vientre materno.

Los cambios del personaje de Ryan se muestran de diferentes maneras. Al final ella nada por el lago, luego se arrastra, se trata de levantar y no puede, por lo que gatea; luego se levanta y, por fin, camina. Como la evolución de la vida en la Tierra; es una referencia de la evolución del mismo personaje. Al final vemos a Ryan de pie, grande. Ya no se ve chica como cuando estaba en el espacio. El personaje triunfó, vivió. Y ¿qué sigue? Eso. Seguir. La última toma la vemos caminando; ¿hacia dónde? Hacia adelante. De eso se trata.


Eso es para mí la película de Gravedad. Un gran homenaje a la vida. A lo que realmente significa estar vivo. Es una película con la que todos nos podemos identificar porque a todos nos llegan esos momentos oscuros en nuestra vida, y todos hemos tenido ese sentimiento de superación, de darnos cuenta que pudimos sobrellevar los problemas. Y los momentos que nos han hecho diferentes personas, aunque en ese momento no nos diéramos cuenta. La muerte se presenta durante nuestra vida, y no nacemos solo una vez. 


‘Gravedad’ desde mi microscopio, Parte 5:

Vivir no es solo sobrevivir


La contra parte del personaje de Ryan Stone en la película se llama Matt Kowalski. Kowalski es el tipo de persona que disfruta cada momento. No desperdicia una sola puesta de sol. Es el tipo de persona que le gusta lo que hace y lo disfruta cada segundo.  Él vive cada instante al máximo y no se detiene en pensar que va a pasar después. Es el justamente quien le devuelve el ánimo a Ryan y la convence de que vale la pena esforzarse por salir adelante y seguir viviendo aunque parezca que no hay ningún motivo para eso.

La vida se presenta en esta película como la experiencia de estar en cada momento consiente que se está aquí solo por un rato. La Tierra aparece siempre detrás de los astronautas cuando están flotando fuera de las naves, y nos recuerda lo pequeños que somos los humanos. Desde que la pedacería golpea el Explorer, empieza la hazaña de sobrevivir. Sin embargo, Matt Kowalski sabe que no vale la pena sobrevivir si no se va a disfrutar la vida una vez que se haya superado el peligro. Cada vez que ve algo que le sorprende, lo dice: "Hermoso, ¿no lo crees? El amanecer".  No lo detiene, el hecho de estar en una situación de vida o muerte, de admirar lo que ve. Trata a cada oportunidad de calmar a Ryan y hacerla recordar lo que tiene, para darle un sentido a su existencia y que así no se rinda en el intento de regresar a la Tierra; a la vida. Matt es el equivalente a Pepe Grillo en Pinocho. Es quien le dice a Ryan qué hacer en cada dificultad. Es el astronauta experimentado. Pero no solo ayuda a Ryan a sobrevivir, sino que le abre los ojos para que se dé cuenta de su situación, y salga de ella. Porque él está en otro nivel de conciencia: él sabe disfrutar la vida y le importa poco cuando termine esta, porque no quedará desaprovechada.

Siempre he pensado que es mejor ser del tipo de persona de Matt Kowalski. Siempre me ha gustado más esa actitud de disfrutar los pequeños detalles; es una manera de darnos cuenta constantemente de que estamos vivos. Esa capacidad de sorprendernos con sucesos cotidianos, pero que no por ser frecuentes dejan de ser hermosos. Encontrar nuevas formas de ver el día a día. Romper con la rutina aunque sea un poco, para que cada día podamos disfrutarlo sin acostumbrarnos o aburrirnos de nosotros mismos. Para sobrevivir se necesita únicamente alimento, agua y descanso. Sin embargo para vivir se necesita mucho más que eso.

En la parte que Ryan alucina a Matt entrando a la capsula de escape, este le da una lección sobre lo que es vivir, y lo que es sobrevivir únicamente:


"Listen, do you wanna go back? Or do you want to stay here? I get it, its nice up here. You could just . . . shut down all the systems, turn out all the lights, just close your eyes and tune out everyone. There is nobody up here who can hurt you. It's safe. Then, what's the point of going on? What's the point of living? Your kid died. It doesn't get any rougher than that. But still it's a matter of what you do now. If you decide to go, then you gotta just get on with it. Sit back, enjoy the ride. You gotta plant both your feet on the ground and start living life... Hey Ryan? It's time to go home."

"Escucha, ¿quieres regresar? ¿O te quieres quedar aquí? Lo entiendo, está muy a gusto aquí arriba. Puedes nada más... apagar los sistemas, apagar todas las luces, cerrar los ojos y olvidarte de todos. No hay nadie aquí que pueda dañarte. Estás a salvo. Entonces, ¿qué caso tiene seguir? ¿Qué caso tiene vivir? Tu hija murió. No hay nada más duro que eso. Pero lo que importa es lo que hagas ahora. Si decides continuar, entonces tienes que seguir adelante. Siéntate, disfruta el viaje. Tienes que poner ambos pies en la Tierra y comenzar a vivir la vida. Ey, ¿Ryan? Es hora de ir a casa.”

No se puede describir más claro que eso. Estar a salvo no quiere decir estar vivo. Solo se vive cuando se tiene plena conciencia de la vida. En el momento en que Ryan se dispone a seguir adelante pase lo que pase, es cuando realmente ella empieza a vivir otra vez.

"There's only two possible outcomes: either I make it down there in one piece and I have one hell of a story to tell, or I burn out in the next ten minutes. Either way whichever way, no harm no foul. 'Cause either way... it will be one hell of a ride."

"Solo veo dos posibles desenlaces: o llego ahí abajo en una sola pieza y tengo una increíble historia que contar, o me quemo en los próximos diez minutos. Cualquiera de las dos maneras, no hay problema ni resentimientos. Porque de cualquier manera, será un viaje extraordinario."