Mostrando entradas con la etiqueta corrupcion. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta corrupcion. Mostrar todas las entradas

El cambio de AMLO

Ya estoy viendo los papeles invertidos. Los que antes criticaban al PRI por postular a Peña Nieto, por casarlo con La Gaviota para darle circo al pueblo, y por postular a candidatos tan limitados y ridículos como Carmen Salinas o Ivonne Álvarez, ahora salen a defender a los candidatos igual de ridículos y sin preparación que postuló MORENA. Su argumento, el más fácil de todos, “antes no te quejabas de aquellos, no exijas nada ahora”. El chiste se cuenta solo. 

Somos muchas las personas que jamás apoyamos las candidaturas absurdas de los partidos políticos; ni falta hace decir que tampoco les dimos el voto. Es absurdo defender a un actor de telenovela como diputado, o a un exfutbolista como gobernador, o a un ex boxeador para cualquier puesto de política. ¿Por qué si se quejaban de Carmen Salinas no se quejan de Sergio Mayer? ¿No es un cambio lo que querían? ¿Por qué ahora sí se conforman con basura?

El argumento más razonable sería “votamos por quien mejor va a combatir la corrupción, aunque no sea lo mejor, aunque tenga muchas fallas”; si esa fuera la respuesta, se entendería. Pero no, la respuesta es la defensa de la decisión absurda: no te quejes, ustedes votan por sus ineptos, y nosotros por los nuestros. Ante esta situación dan ganas de llorar de frustración. ¿No somos capaces de exigir lo correcto? ¿Tenemos que conformarnos con miserias? ¿Cómo esperamos realmente salir adelante cuando el empleado al que le pagamos hace un mal trabajo y en vez de reclamarle, lo protegemos ante las críticas, solo porque nosotros lo escogimos? 

Si somos tan miopes para reconocer lo malo solo cuando no es de nuestro equipo, no podemos aspirar a triunfar. En las elecciones pareciera que los ciudadanos nos dividimos en equipos según por qué partido votemos, sin entender que los verdaderos equipos son los políticos contra los ciudadanos. Nosotros los escogemos, nosotros les pagamos, nosotros les exigimos que hagan bien su trabajo. Si no nos atrevemos a criticarlos, que no nos sorprenda que nos sigan metiendo goles.

La razón por la que el PRI postuló a un candidato “ciudadano” y con mucha preparación, en lugar de un chango salido de su camada, fue por un intento desesperado de ganar confianza ante la sociedad. Sabían que los odiamos, sabían que si no hacían eso no tenían ni un ápice de oportunidad de ganar votos. Conocían el descontento de la ciudadanía y trataron de engañarnos mostrando una fachada limpia. Afortunadamente la menor parte del electorado les creyó.  Parece que no nos damos cuenta del enorme poder que tenemos como votantes. Gracias al desastroso trabajo del PRI fue que MORENA no tuvo que hacer más que el mínimo esfuerzo para arrasar en las elecciones. El PRI y el PAN no aprendieron del ejemplo de Nuevo León, donde el Bronco arrasó con 48% de las preferencias. Los ciudadanos estamos completamente hartos de los políticos que tienen secuestrado el poder y no hacen nada para mejorar las cosas. Y sin embargo, AMLO tampoco parece estar preocupado por la imagen de su partido. Al postular a personajes mediáticos en vez de personas preparadas no muestra el mismo interés que tenía en presentar a un gabinete destacado. Al no lanzar ni una crítica a Layda Sansores ni delinearse de ella, parece no importarle que se manche la imagen de MORENA. Siempre que la gente siga descontenta con el PRI y el PAN, él no tiene necesidad de hacer grandes cambios a la clase política actual.

Dicen que chango viejo no aprende maroma nueva. Si MORENA no aprende de lo que hundió al PRI a un lejano tercer lugar,  no puede aspirar a seguir triunfando como lo hizo el domingo. AMLO se supone que representa el cambio, pero todavía falta que lo demuestre con los hechos, si no, lo único que logró fue cambiar el nombre del partido en el poder. 


Pero ¿y los ciudadanos? ¿Aprenderemos maromas nuevas? ¿Aprenderemos a defendernos de nuestras propias decisiones? Si no nos atrevemos a exigir buenos candidatos, sin importar qué tan malo sea el del partido opositor, nunca podremos aspirar a deshacernos de la corrupción, sin importar qué redentor nos prometa venir a salvarnos.  


Cualquiera menos AMLO... o Meade (segunda parte)

(Primera parte)...

Bueno, algo tengo claro, no voy a votar por el PRI y no voy a votar por Andrés Manuel. 

Hay algo que debe de quedar claro para entender por qué me rehuso a apoyar a un candidato que promete un cambio verdadero en el país: Andrés Manuel López Obrador no representa el cambio. Los que dicen que PRI y PAN son más de lo mismo deberían de tener claro que Andrés Manuel también es más de lo mismo. Tal vez la corrupción sea en otra forma, pero no va a hacer absolutamente nada para tratar de mejorar al país. Va inventar instituciones, va a inventar programas de ayuda, va a inventar propuestas, pero no va a mejorar al país. Los más pobres van a seguir siendo los más pobres. Los ricos van a seguir siendo los más ricos, tal vez solo se vayan a otro país, o tal vez solo sean menos ricos, pero seguirán siendo los mismos. Los políticos van a seguir haciendo de las suyas, y los que sean parte de su circulo cercano, esos sí se van a enriquecer. Esto lo tengo claro, el país no va a mejorar, solo va a cambiar de villano. 

Pero entonces si creo que no va a cambiar nada, ¿por qué no darle una oportunidad? Si como quiera son solo 6 años y luego podemos intentar con algún otro villano ¿por qué no votar por él? El problema es que Andrés Manuel es realmente un dictador en potencia. No repito lo que alguien más me dijo, evaluó lo que veo. Andrés Manuel no acepta que alguien lo contradiga. No acepta sus errores, descalifica a quién lo critique. Esto es lo que veo en él y cualquiera que lo conozca puede darse cuenta. Y cuando una persona no acepta sus errores y culpa a todos los demás por sus propias fallas jamás va a mejorar ni va a realizar un cambio, porque está seguro de que si algo no funciona quien tiene que cambiar es alguien más, no él, no su estrategia, no su ideología. No tiene autoridad moral para criticar a los demás porque no trata con respeto a nadie que dude de su palabra. Cuando alguien contradice lo que él asegura, lo descalifica, y la gente que lo sigue le cree ciegamente. Él sabe esto y lo usa a su favor, engaña a la gente porque sabe que confían en él. Su candidatura ya se volvió una religión, los hechos no importan, solo importa lo que él diga. 

Otra razón por la que no quiero que sea presidente es que no tiene ideas razonables. Cuando le preguntaron qué iba a hacer con la gente que robaba combustible su respuesta fue “vamos a llamar a los mexicanos a un acuerdo por la honestidad, esto va a cambiar, si el presidente es honesto los gobernadores van a ser honestos y todo el pueblo", "[¿eso va a desaparecer a la gente que se roba la gasolina?] claro que sí, porque no van a tener necesidad”. Esa fue su respuesta, la gente va a cambiar porque él no va a robar. Eso no es un plan, eso es un deseo, y ni siquiera él puede cumplir algo solo porque lo desea. De hecho se contradice a sí mismo, porque el fue jefe de gobierno de la ciudad de México del 2000 al 2005 y aunque dicen que hizo un buen trabajo no acabó con la corrupción (claro que él alegará que el presidente sí era corrupto y por eso no podía evitar la corrupción en su ciudad); pero veamos a su partido, donde él manda: la gente de su partido es corrupta, queda claro que si él no es corrupto no ayuda a que otros no lo sean, aunque en realidad yo pienso que sí es muy corrupto, tal vez por eso no le sale su plan. Y ese es el tipo de ideas ilógicas con las que Andrés Manuel responde cuando le hacen preguntas de fondo. Repite y repite que él es congruente y que no es corrupto, pero las evidencias hablan por sí solas; quienes le creen es porque lo idolatran y no quieren ver lo malo.

Desde el año pasado propuso una amnistía para los delincuentes, con lo que abre una ventana muuuuy grande para poder escapar cuando le cuestionen su incongruencia al aceptar a políticos corruptos o cuando no pueda acabar con el narcotráfico. Con cada idea descarrilada que menciona se puede ver un plan con el cual justificar algún acto de corrupción futuro o alguna política fallida. Se niega a aceptar que la universidad que creó solo sirvió para mantener a más personas desempleadas y mantenidas por el gobierno, y lo peor es que lo quiere implementar a nivel nacional cuando sea presidente. Todo bajo una ideología socialista, y es aquí donde entra mi miedo.

Está comprobado que el socialismo no funciona; el país que salió adelante siendo comunista (China) no lo hizo siguiendo las políticas económicas del comunismo, sino que se abrió al capitalismo. Regalar dinero a las personas no funciona y no dejo de escuchar a Andrés Manuel repetir eso. Y lo peor de todo es que conocemos en América un caso donde se implementaron ideas muy parecidas a las de Andrés Manuel. Venezuela lleva 18 años bajo el mismo régimen Chavista que los ha dejado hundidos en una crisis económica y social de las peores que hemos visto en las ultimas décadas. Yo no quiero poner en riesgo lo que tenemos (por más criticable que pueda ser) eligiendo al único candidato que tiene tintes de dictador. Y si no lo creen, busquen videos de Hugo Chavez antes de ser elegido presidente, escuchen lo que dice, es prácticamente Andrés Manuel. 

Los que critican a los partidos políticos, deben de criticar a Andrés Manuel, es lo mismo que todos. Salió del PRI, luego estuvo en el PRD y fue parte de la peor tribu de este partido, que ahora lo siguen en MORENA. Si pudiera cambiar algo, ya lo habría hecho. 

Y el otro candidato por el que jamás votaría es Jose Antonio Meade, y no porque él sea un mal candidato, sino por el partido que lo postuló. El PRI para mí representa lo peor que tenemos en este país. El PRI para mí es sinónimo de corrupción, de avaricia, de saqueo, de asco. Son los peores políticos en los que puedo pensar (y vaya que ya es decir mucho porque los odio a todos). En los gobiernos del PRI cambiaron los tratamientos de quimioterapia por agua destilada para los enfermos y se robaron el dinero que ahorraron. El PRI pacta con el crimen organizado y los dejan hacer lo que quieran. El PRI roba decenas de miles de millones de pesos cada sexenio en diferentes estados para financiar las campañas presidenciales o las de otros estados. Son el escaño más bajo en el que puede caer un político mexicano. Ellos inventaron las trabas en los trámites para poder pedir dinero al que necesite que sean eficientes. Se mueven solo por intereses y nada más. Jamás van a mover un solo dedo por algo que no les traiga algún beneficio personal y no se preocupan en absoluto por la gente necesitada del país. Para mí los priístas no valen nada. 

Por el PRI no voy a votar jamás, pero eso no me preocupa porque Meade empieza con el pie izquierdo, abajo de Ricardo Anaya. Ricardo Anaya, al día de hoy, 20 de febrero, es el candidato por quien votaría si hoy fueran las elecciones.

Creo que queda claro que odio a los políticos, y no defiendo a ninguno; pero yo creo que votar es lo correcto y que anular mi voto ayuda a los malos, prefiero votar por el menos peor, y ese es hoy Ricardo Anaya; en algunos meses veremos qué pasa y puede que mi decisión cambie, pero el PAN en esta ocasión no me parece mala opción, y si son la esperanza para que Andrés Manuel Lopez Obrador no sea presidente, entonces los voy a apoyar con mi voto. 

De los independientes no tengo muchas ganas de perder tiempo hablando de ellos. Margarita Zavala, la niña chiflada que se enojó porque quería ser la maestra y no la dejaron entonces se fue a jugar sola. El Bronco, un mentiroso que dejó su puesto de gobernador tirado sin importar sus promesas ni su dignidad (mi único consuelo es que lo más probable es que la gente que vote por él, votaría por Andrés Manuel de no estar en la boleta). Y a Armando Ríos Piter no lo conozco, no puedo dar una opinión de él. Recuerdo haber escuchado algo sobre él en las noticias el año pasado que me molestó, mas no sé nada de su trayectoria más que formó parte del PRD. 


En conclusión, la política de mi país es una burla. Los políticos son corruptos, todos. La gente que apoya a uno u otro o está negada a aceptar la realidad en la que viven, o van a recibir algún beneficio por su apoyo. Tengo esperanza en que un día llegue un político desinteresado que no pueda ser comprado con dinero o favores. Pero también tengo mucho miedo de que sigamos los pasos de Venezuela y perdamos la poca democracia que tenemos.  

Cualquiera menos AMLO... o Meade

Las elecciones este año arrancaron antes de lo que yo quisiera. Arrancaron el año pasado. Tres candidatos ÚNICOS se registraron como “pre-candidatos” para poder utilizar el tiempo de “pre-campaña” en el que se supone que deben de convencer a los militantes de su partido para que voten por ellos como candidatos a la presidencia. Los descarados  y corruptos políticos encontraron una manera legal de alargar las campañas y gastar más dinero del que se necesita, como si no fuera suficiente lo que ya despilfarran cada 3 años. Y entonces llegamos así al inicio de las campañas presidenciales con tres candidatos representando a los partidos políticos y tres más con la falsa bandera de independientes. 

De los tres candidatos representando a los odiados partidos políticos uno de ellos lleva haciendo campaña desde el 2005, o desde el 2000 si se quiere ver así. Andrés Manuel Lopez Obrador está contendiendo por tercera vez por la presidencia de la república, ahora con un nuevo partido, el suyo. No ganó en 2006 con el PRD, no ganó en 2012 con el PRD, y cuando se cansó por no poder controlar a los militantes de ese partido, fundó el suyo. ¿Alguien tenía alguna duda de quién iba a ser el candidato presidencial por ese partido cuando obtuvo su registro en 2014? Claro que no, iba a ser él y nadie más que él. 

En 2006 era el favorito para ganar la presidencia durante casi toda la campaña. Fue en los últimos meses que Felipe Calderón le arrancó la presidencia. Con una campaña de desprestigio en contra de Andrés Manuel y vendiendo el miedo de elegir a un dictador en potencia, las elecciones fueron las más cerradas de la historia de nuestro país. Estoy 100% seguro de que si Andrés Manuel hubiera sido un poco, solo un poco, más moderado, hubiera ganado la presidencia ese año. Pero ¿qué hizo? Despreció a los empresarios, a los medios de comunicación (¿les recuerda a alguien?) descalificó al organismo electoral y cada vez que alguien lo criticaba descalificaba a esa persona también. 

Cuando perdió las elecciones, en vez de moderar su forma de hablar y esperar 6 años, incitó a sus seguidores a organizar un plantón en la avenida Reforma de la Ciudad de México durante tres meses que afectó a miles de personas. Después se autoproclamó presidente de la república y mandó al diablo a las instituciones. Cuando se dio cuenta de que eso no funcionaba lo dejó por la paz (sinceramente no recuerdo qué hizo como “presidente legítimo”, creo que se fue a pasear por todo el país). Y después, contendió de nuevo por la presidencia en 2012. 

Ese año, 2012, no iba como favorito. El favorito era Enrique Peña Nieto, a quien Televisa le venía haciendo una campaña de imagen; el entonces gobernador del Estado de México tenía el completo apoyo de la televisora más importante del país. Peña Nieto, con números positivos inalcanzables por cualquier otro personaje político que quisiera contender contra él, comenzó la campaña en primer lugar con alrededor de 20 puntos de ventaja contra su siguiente competidor. No terminarían así las preferencias.

En esas elecciones solo el PAN realizó una elección interna para definir a su candidato, por lo que en diciembre de 2011 y hasta febrero de 2012 solo escuchamos spots del PAN en la radio y televisión. Andrés Manuel y Enrique Peña no podían hacer campaña; y por eso se entiende que esta vez los tres se hayan proclamado precandidatos, en vez de candidatos, y hayan hecho la faramalla de la precampaña, cuando claramente no tenían adversario contra quién competir. 

Josefina Vazquez Mota fue la candidata ganadora del PAN en 2012, y no fue su mejor carta; aunque sí era la única, me queda claro. Sus dos contrincantes no tenían nada qué hacer contra el desgastado gobierno de Felipe Calderón. Era Josefina o nadie. Ella empezó la campaña electoral en segundo lugar, pero su forma de hablar y la poca presencia que mostró pronto le cobró factura y empezó a perder simpatía rápidamente. El PAN la dejó prácticamente sola, de tal modo que fue la única que no rebasó los topes de campaña (aparte de Quadri, claro, quién acabo con 3% de los votos). No solo no los rebasó sino que se quedó corta por 100 millones de pesos. Quedó en tercer lugar. Andrés Manuel en segundo. Enrique Peña Nieto ganó las elecciones con 38.2% de la votación electoral, solo 6 puntos arriba del segundo. Pero esta vez Andrés Manuel por lo menos no exigió el recuento de votos como lo hizo seis años atrás ni hizo un plantón en Reforma (que porque la gente no quería). 

Un año antes de las elecciones Andrés Manuel había fundado una asociación civil llamada Movimiento Regeneración Nacional, formando el acrónimo MORENA. Esta asociación ganaría su registro en 2014 como partido político (uno más). Y así, Andrés Manuel Lopez Obrador, que había mandado al diablo a las instituciones 8 años antes, ahora estiraba la mano y exigía que le dieran recursos para hacer campañas electorales. El partido tuvo mucho éxito sus primeros años, creció en varios estados del centro del país y arrastró a los políticos de siempre a sus filas. Todo estaba listo para competir en el 2018. 

Ahora sí, Andrés Manuel llega en primer lugar (otra vez) con el 33% de la preferencia de electores según la mayoría de las encuestas. El PRI en un intento desesperado por recuperar algo de credibilidad con la población después de 6 años de saqueos y corrupción, nombra como su candidato a Jose Antonio Meade quien no está afiliado a ese partido. Creen y tienen la esperanza que al romper su tradición de escoger uno de los suyos tendrán la oportunidad de distanciarse de todos los militantes con cargos políticos que no hacen otra cosa que robar. Terminando las precampañas, Meade está en tercer lugar. A pesar de todos sus esfuerzos, el PRI no puede limpiar su imagen, y parecen sorprendidos, no están acostumbrados a eso. 

El PAN, desde hace dos años, libra una guerra civil que lo deja cada vez peor parado como partido. Sin embargo su candidato no es una mala carta. Ricardo Anaya logró nombrarse candidato a pesar de tener en contra a un personaje muy poderoso, la esposa del ex presidente Felipe Calderón. Margarita Zavala desde el 2015 anunció que iba a contender en las elecciones de 2018. Sin preguntarle a nadie lanzó su campaña por la candidatura y armó su ejercito para imponerse como candidata. Cuando no lo logró, se lanzó como independiente (cositas). El PAN se quedó resquebrajado y muchos militantes empezaron a saltar. La más mencionada, Gabriela Cuevas, quien después de más de 20 años de pertenecer a ese partido, renuncia y se integra ¡a MORENA! Al lado del candidato que llamó un fraude a las elecciones que dieron vencedor a su partido en 2006. Más panistas se unirían a Andrés Manuel. También priistas. También perredistas. Así son los políticos en este país: no trabajan para nadie más que para ellos mismos. Cuando huelen que algo se cocina tiran todo y se acercan con su plato en la mano. 


Entonces llegamos a las campañas del 2018 con un claro puntero y dos segundos lugares; uno mejor posicionado que el otro. Y la pregunta es ¿por quién voy a votar…? 


cuando puedes palpar la corrupción

La corrupción en México es muy evidente y podemos llegar a sentirnos muy impotentes porque sabemos que los políticos se salen con la suya cada vez que roban y hay poco que podamos hacer al respecto. Pero es aun más frustrante cuando la corrupción te hace perder el tiempo y pasar malos ratos, que fue lo que me sucedió el día de ayer. Tuvo que ver con el hecho de que no podía saber cuánto ahorro tengo en el INFONAVIT porque en internet me decía que mi fecha de nacimiento estaba mal. Cuando llamé al infonavit para revisar esto me dijeron que tenía que ir a las oficinas del con mi numero del seguro social, pero tenía que ser expedido por el IMSS (o sea que aunque me supiera mi numero y tuviera documentos oficiales que indican cuál es, tenía que ir a fuerza a alguna subdelegación del IMSS a tramitarlo), también tenía que llevar mi RFC pero tenía que ser expedido por el SAT, igual que el numero de seguro social, el RFC es una clave muy común que aparece en documentos oficiales, pero por alguna extraña razón el infonavit quería que fuera al SAT a recoger una hoja impresa que cualquiera puede imprimir en su casa, pero que ya no te dejan hacerlo. 

Desde ese momento empecé a sospechar que el trámite estaba hecho para fastidiar más que por seguridad o organización. Incluso cuando llegué al IMSS y le dije a la recepcionista la razón de mi visita hizo un gesto de risa sarcástica que me indicó que mucha gente llega por ese trámite y que igual que todos los demás creía que era ridículo el requisito. En el SAT fue la misma cosa, una muchacha imprimía el RFC de una fila larga de personas y comentaba que esta información antes se podía imprimir en cualquier lugar pero que ahora se necesitaba una contraseña que solo le daban a ellos para poder acceder al portal y obtener la información. 

Una vez que estuve en las oficinas del infonavit me encontré con que dos personas más aparte de mí iban a hacer el mismo trámite, por lo que me di cuenta que no era una situación extraordinaria. Incluso mi esposa tiene exactamente el mismo problema, un error en su fecha de nacimiento. ¿Qué probabilidades hay de que a dos personas que están casados les hayan tomado mal su fecha de nacimiento? Cabe mencionar que jamás había tenido un problema parecido en ninguna instancia: ni en la escuela, ni en el trabajo, ni en el seguro, ni pasaporte ni ningún otro trámite que haya tenido que hacer antes. La persona que me atendió se defendió diciendo que ellos no capturan ningún dato, por lo que si estaba mal es porque la empresa que me dio de alta había pasado mal mis datos. Le pregunté si no le parecía raro que las empresas se equivocaran con ellos únicamente. 

La corrección de la fecha no tomo ni 3 minutos, pero cuando terminó me advirtió que tenía que esperar de 15 a 30 DÍAS HÁBILES para que la información apareciera en la página y pudiera corroborar la cantidad que tenía ahorrada. Ahí fue cuando mi molestia llegó al límite y empecé a cuestionar a la muchacha que me estaba entendiendo. ¿Cómo era posible que se tardaran entre 15 y 30 días (incluso si no fueran hábiles) en corregir la información? Esto ya era el colmo de la ineficiencia. Le pregunté cómo era posible que la información tardara tanto cuando los sistemas se actualizan automáticamente, para lo que ella respondía que así era el proceso y que no podía hacer nada. Al final le pedí que me indicara dónde poner una queja y me indicó que el encargado estaba en su oficina y que podía pasar. 

Fui con el encargado a quejarme de su ineptitud, sabiendo que no iba a resolver el problema, pero quería dejarle claro que la gente se da cuenta de sus marrullerías y que no nos están engañando. Le pedí que me explicara por qué no me podían dar la información si ya tenían mi fecha correcta, a lo que me respondía que el calculo de mis aportaciones se hace en base a mi edad y al tiempo que llevo trabajando, pero cuando le pedía que me diera la información aunque fuera errónea, se negaba a contestar diciendo que no me servia porque no estaba correcta. Seguí cuestionándolo, y para todo me decía que no me podía dar nada de información porque mi fecha había estado mal, como si ellos hubieran sabido eso desde el principio y por lo tanto no hubieran hecho su trabajo. 

Al final le dije lo que yo creía: que ellos a propósito cambiaban las fechas para que estuvieran erróneas y poder exigirle a la gente que llevara a cabo ese largo y molesto trámite, sabiendo que mucha gente no lo va a hacer y poder utilizar ese dinero que les corresponde para robárselo y usarlo como ellos quieran. El encargado obviamente me decía no era así, y que si yo quería creer eso podía hacer lo que quisiera. Me dijo que yo no era el único, que al menos recibían 20 casos diarios con personas con el mismo problema, como si eso fuera un alivio para mí. De hecho saber eso me daba más coraje, si yo hubiera sido el único hubiera pensado que tenia mala suerte y ya, pero saber que 6,000 personas al año tienen que corregir sus datos, me habla de la cantidad de dinero que se están robando.

Salí de ahi molesto, indignado, y queriendo hablar con toda la gente que tiene que ir a corregir su fecha para urgirlos a quejarse igual que yo. No puedo imaginar qué pasaría si todos los que tienen este problema confrontaran a la autoridad. Los gobernantes no se preocupan por la gente porque confían en que en vez de levantar la voz se van a acostumbrar al sistema. Me acordé que esas eran las maneras del PRI en los 90’s, y me acordé que cuando cambió el gobierno en el año 2000 los trámites se hicieron más fáciles. No me queda duda que quieren regresarnos a como era antes, a que todos batallen en realizar cualquier cosa y así se acostumbren a dar mordidas o a no hacer nada. 


Esto es lo que se siente vivir en un país con gobiernos corruptos. No hay peor evidencia que esta. Tener que arreglar problemas que ellos mismos te provocan. Me gustaría que todos revisaran sus aportaciones de infonavit, y que todos fueran quejarse cuando encontraran algún error, porque eso es lo que más les molesta a los rateros de nuestros gobernantes, que los señalemos, que no los dejemos robar, que estemos inconformes. Ay de nosotros este próximo año de elecciones.  

Las reglas de Uber

Las leyes humanas son un producto de la imaginación. La única manera en que pueden funcionar es que todos estemos de acuerdo con ellas y que la gran mayoría las cumplamos. Sabiendo eso, podemos entender muy fácilmente por qué Uber es un negocio tan exitoso.

Los taxistas inconformes con Uber tienen buenas razones para estar enojados: a ellos les pusieron muchas trabas para poder trabajar, tuvieron que comprar placas especiales para poder operar o se tuvieron que mochar con alguna autoridad (y esos moches no son nada baratos). Ganaron su poder a base de paciencia y colmillo. Y cuando llega un negocio que no ha tenido que pasar por nada de eso, ni sobornar al gobierno, ni años de pleito para ganar plazas, es obvio que van a defender su negocio. 

En realidad las reglas que pone el gobierno para poder operar con una red de taxis son necesarias. Aquí en Monterrey, antes de que existieran los “ecotaxis”, había puros taxis amarillos (como todavía hay en muchos lugares de México, como Saltillo, donde viví hace tiempo) que te cobran lo que quieren; no tienen una tarifa definida, y no te puedes quejar con nadie de que te cobraran de más. En realidad si el gobierno no pusiera orden en ese aspecto, viviríamos en una especie de anarquía. Pero como en todo lo que hace el gobierno, la corrupción se adueña rápidamente de lo que caiga en sus manos. Por esta razón las reglas dejan de ser justas. Ya no le dan la concesión a quien de mejor servicio. Se empieza a pudrir el sistema con favores, mordidas, y desfalcos. La ley deja de funcionar.

Y lo que sucede es que las reglas, como decíamos, son producto de la imaginación. Si jugamos un juego y no seguimos las reglas, el juego es absurdo. Lo mismo pasa con las leyes. Lo que hizo Uber, es que llegó y nos propuso nuevas reglas, más efectivas y que todos estamos dispuestos a cumplir. Y le ganó al gobierno.

La gente está más a gusto con el servicio que da Uber y con las tarifas que le cobran. La comodidad del celular es mucho mas efectiva que las llamadas a la central de taxis o las filas en la calle para esperar el servicio. El sistema de localización todo mundo lo sabe usar, y los sistemas de cobro son muy transparentes. Y lo más importante: cada quien decide si usa Uber o no. A nadie lo obligan a utilizar el servicio, lo que no sucede por ejemplo en los aeropuertos, donde si necesitas transporte publico te limitan a los que tengan en disponibilidad. Cobran más de lo que cobra el servicio de Uber, y, a veces, tienen un servicio de peor calidad. 

Es por eso que no se va a poder eliminar a Uber. Porque proponen algo que la gran mayoría prefiere; no es algo impuesto, ni es la única opción. Y es aquí donde vemos que la corrupción nos afecta a todos, y que el gobierno no se preocupa por la gente, sino por sus propios intereses. Sabemos que los servicios regulados por el gobierno son extorsionados por este, y por eso tiene que subir el precio del servicio, para poder pagar los moches que exigen los políticos corruptos. Cuando llega el que no tiene que pagar eso, ¿quien es el que se enoja? El que compró su exclusividad con el gobierno para poder cobrar lo que quisiera. y ¿a qué defiende el gobierno? Al que le paga el dinero que exige ilegalmente. En vez de entender que los ciudadanos vamos a preferir un servicio que nos convenga, contra una ley que sabemos que ya no sirve para poner orden, sino para aprovecharse de nosotros.


¿Qué pasaría si algo similar a lo que sucede hoy con Uber, sucediera en la construcción de obras para la ciudad? Las grandes constructoras acostumbradas a cobrar lo que quieren por trabajos de mala calidad estarían muy disgustas; pero la ciudadanía se llevaría todos los beneficios. ¿Qué pasaría si entrara al país competencia para Pemex, para CFE, para los partidos políticos? No durarían mucho tiempo más. Las reglas cambiarían. Serán más eficientes. Se cambiarían las reglas por unas que todos estamos dispuestos a cumplir, porque nos convienen. Porque la ley a final de cuentas, sigue siendo una invención humana, que no tiene ningún valor si nadie esta dispuesta a cumplirla (empezando por nuestros gobernantes). 


El país que merecemos (o 'el cambio sí está en uno mismo')



En días pasados Alejandro Gonzalez Iñarritu dijo en su discurso, cuando ganó el Oscar a mejor película, que rogaba por que los mexicanos pudiéramos "encontrar y construir el gobierno que merecemos". Ahora todos están usando esa frase para referirse al enorme enojo que hay contra el gobierno en México. Sin embargo yo creo que utilizó las palabras equivocadas, porque yo me pregunto ¿qué gobierno nos merecemos? 


Desde hace meses quería escribir sobre una frase que también se está utilizando mucho en las redes sociales: 'el cambio está en uno mismo'. He visto esa frase para quejarse de una sociedad que se queja del gobierno pero es igual de corrupta, pero también he visto que hay quien piensa que no es así, que aunque uno mismo cambie, si tenemos el gobierno que tenemos, no se arregla nada. Yo estoy del lado de los que piensa que el cambio sí está en uno mismo. Mi razón principal para creer esto es que la mayoría somos muy corruptos en este país. Unos más y otros menos. Creo que existe gente muy buena y honesta, pero son minoría. He escuchado en un programa de radio (que no menciono porque no me gusta, y no le quiero dar publicidad) que dicen 'somos más los buenos que los malos'; perdón por mi pesimismo pero no creo eso.  No quiero decir con esto que somos un país maligno, no. Hay muchas cosas buenas y mucho bien en México, pero creo que la mayoría de nosotros somos malos. Pensamos primero en nosotros, después en nosotros y al final en nosotros. No nos preocupamos por los demás, aunque nos demos baños de elogios por ayudar a otros en las desgracias. 


Hace tres años, en las elecciones del 2012, fui suplente de funcionario de casilla. Tuve que ir una vez a la semana durante algunas semanas para prepararme. El día de las elecciones tuve que llegar temprano, antes de que abrieran la casilla; una vez que me dijeron que no faltó nadie y que ya no era necesaria mi participación, me formé en la fila para pasar a votar. Minutos después ya había una fila larga detrás de mí, y cuando llegaba alguien que me conocía, me pedían que los dejara pasar para no tardarse tanto. Ahí me di cuenta que vivimos en un país donde solo queremos cambiar a los demás, pero no a nosotros. A nadie le importa meterse a la fila, pero ¡que los partidos políticos no hagan trampa! Y obviamente te dicen, "bueno pero qué tanto mal haces metiéndote a la fila comparado con lo que hacen los políticos"; siempre creemos que el mal que hacemos es muy poco comparado con el que hacen otros, pero es ahí donde está el problema, siempre nos comparamos con el que hace más mal y no con el que hace más bien. Los políticos rateros siempre se van a justificar diciendo si no lo hago yo alguien más lo va a hacer, o sí robo pero por lo menos no tanto como otro que roba más. 

Ese mismo día de las elecciones en el Oxxo te regalaban un café si mostrabas tu dedo pintado, muestra de que habías votado. Yo claro que fui por mi café después de votar. Pero me enfadó mucho ver en facebook que una persona publicara su orgullo de haber ido a dos Oxxos diferentes para tomar dos cafés gratis. ¿Qué se puede esperar de la gente que no tiene educación si la gente educada hace esto? Y volvemos a lo mismo, "¿que tanto es tantito? no es como que pidió 10 cafés en 10 Oxxos y luego los vendió". Pues no, pero esa es la cultura del gandalla que impera en nuestra sociedad. Y aparte en la publicación decía "lo mejor de ir a votar fue que fui a dos oxxos por café". ¿Es en serio? ¿Eso fue lo mejor? 

Ejemplos hay miles. En un video que también vi en facebook mostraban a la gente de Zacatecas asistiendo a la repartición de rosca de reyes, el mes pasado. Es increíble cómo la gente llenaba bolsas lo más rápido que podía para luego marcharse. ¿Es justificable esto? Ni siquiera parecía gente pobre que no tuviera que comer (en muchos comentarios del video justificaban a esa gente con este argumento) pero aunque lo fueran, ¿por qué ibas a tomar más que el pedazo que te correspondía para que alguien más pudiera alcanzar? ¿Acaso asistió únicamente la gente más pobre de Zacatecas? Nada justifica el abuso. Hace dos semanas iba saliendo de un estacionamiento y una chica me estaba esperando para ocupar mi lugar cuando me fuera; en el momento que salí, tuvo que esperar a que yo pasara pero había un carro justo atrás de mí que acababa de llegar, y sin importarle que la chica llevara más tiempo ahí, se apresuró a estacionarse en el lugar vacío. Me enojé tanto que me bajé del carro y le toque la ventana para que se moviera. Es increíble cómo no vemos más allá de nosotros. Queremos que las reglas se ajusten a nuestros caprichos. "Qué importa que me pase el alto, soy solo yo y tengo prisa" pero si todos hacemos eso ¿qué decimos?: es que no hay cultura vial en esta ciudad. Somos en verdad muy convenencieros. 


Cuántos videos hemos visto de policías corruptos que utilizan su autoridad para abusar de las personas.  Nadie justifica esto, pero en días recientes me tocó ver uno donde los policías no son los corruptos sino una ciudadana a la que le quieren levantar el coche. Ella primero que nada se refiere a ellos como 'gatos'. Luego, después de que le enumeran las razones por las que la detuvieron y por las que le van a levantar el coche, ella ofrece dinero para que no se lo lleven. O sea que nos quejamos de los policías por corruptos, pero cuando nos conviene, cómo nos encanta que continúen así, ¿cierto?

Me gustaría mencionar más ejemplos, porque hay muchísimos, en todos los niveles sociales y con todo tipo de corrupción, desde el que roba, hasta quien utiliza sus influencias para lograr algo. Incluso quien no paga impuestos pero se queja de las calles deterioradas. Todos tienen una excusa para su corrupción y todos se quejan de la corrupción del otro. Creemos que si quién nos gobierna es honesto, mágicamente nosotros también vamos a serlo, y no pensamos en el inmenso trabajo que tienen los gobernantes cuando quieren hacer las cosas bien: tienen que cambiar a la gente.


Entonces, volviendo al tema del gobierno, si lo cambiamos, ¿a quién pondríamos? "A alguien honesto" me van a responder. Ajá, ¿a quién? Supongamos que encontramos a ese alguien honesto, que va a ser justo, que no va a robar. Y cuando obligue a todos a pagar impuestos, se van a quejar de que no ganan mucho; porque ¿quién quiere darle 30% de sus ganancias a alguien más? Cuando quiera implementar la anti alcohólica y los policías sean honestos y no dejen a nadie tomar y manejar, ¿vamos a estar contentos entonces? ¿Por qué no mejor empezar por dejar de tomar y manejar? ¿Por qué no empezar por no dar mordidas? Yo se por qué, porque preferimos hacerlo. Si quitamos al corrupto pero el que está detrás de él también es corrupto ¿de qué sirve? 

El problema está en el pueblo. Nos gusta la corrupción. Tal vez ya tenemos el gobierno que nos merecemos. Gonzalez Iñarritu debería haber rogado por un gobierno justo y ordenado. La corrupción no es un problema especifico del gobierno, o de los empresarios, o de ninguna clase social, es un problema de la cultura, y mientras no cambie la cultura, no importa quién esté en el gobierno porque va a salir de la misma cubeta en la que estamos todos. 



Lo peor de la politica son los politicos


Ya sé que me quejo mucho de lo mismo. Parece que deberíamos estar acostumbrados. Pero me niego a platicar de estos temas sin estar indignado. Sin entrar muchos detalles explico lo que sucedió: el gobernador de Veracruz, Fidel Herrera, ha estado metiendo su propia cuchara en las elecciones de su estado apoyando al candidato de su partido. Alguien grabó algunas conversaciones suyas por teléfono y las difundió a los medios de comunicación. Las grabaciones son claras y deja en evidencia lo que todos ya sabemos, que los que están en el gobierno, sin importar el partido en que militen, usan el dinero del estado para apoyar a los candidatos de sus partidos. Esta vez fue alguien del PRI (que la verdad es casi sinónimo de corrupción aquí en México), pero todos los políticos son una mafia sin escrúpulos que no les importa nada que no sea estar en el poder.

Se puede decir que la corrupción es lo peor que se puede ver en los políticos, pero en este caso es el descaro lo que más rabia me causa. Los priístas se quejan de que son tácticas sucias ya que son ilegales las grabaciones de llamadas telefónicas. Se defienden diciendo que son los panistas los que utilizan estas mañas porque están desesperados al no poder ganar elecciones. Se quejan de que están ensuciando la política, de que están ayudando a que la gente dude aun más de una muy desprestigiada política, como si la gente no creyera en los políticos por mentiras que les inventan; la gente no cree en los políticos por lo corruptos que son, y la gente sabe que son corruptos no por las grabaciones que sacan a la luz. La presidenta nacional del PRI, Beatriz Paredes, se atreve a decir que los panistas no respetan la política. ¡¿No respetan la política?! Solo si se refiere a que la política es lo que los políticos hacen en nuestro país, que es robar, manipular y sobre todo callar lo que hacen otros políticos, entonces sí, no están respetando la política.

He escuchado lo que dijeron dos diputados priístas, uno dijo que eran los panistas los que estaban detrás de todo el espionaje, que porque solo el gobierno federal tiene acceso a equipo de grabaciones tan sofisticado para realizar eso y que aparte los priístas no están preocupados por grabar a los contrarios, que ellos están trabajando para la gente, dando propuestas en sus campañas electorales; la otra dijo que lo más importante era que las grabaciones son ilegales, y que se está dejando de lado que es un peligro para la privacidad de las personas. En primer lugar, si estuvieran trabajando para la gente y dando propuestas en sus campañas no estaría el gobernador en turno ayudando al candidato de su partido con dinero que se supone es de todos, es del pueblo. Segundo, lo más importante no es que sean ilegales las grabaciones, lo más importante es que ni si quiera están tratando de desmentir que las grabaciones sean reales. Según esta diputada, no importa tanto que el gobernador de un estado este utilizando recursos públicos para apoyar a que gane un candidato de su preferencia, sino que alguien lo grabó haciendo eso. Después salió Beatriz Paredes a decir que no reconoce la autenticidad de las grabaciones, pero como se puede observar, esas sí son declaraciones desesperadas de alguien a quien pusieron en evidencia.

Grabar las conversaciones de alguien está mal, no me cabe la menor duda. Pero no se debe confundir que un delito anule otro delito. Quien haya grabado esas conversaciones por teléfono debe ser juzgado y pagar una condena. El presidente nacional del PAN, que también difundió algunas conversaciones donde se evidencia la corrupción de este sinvergüenza, debe de responder quién les dio las grabaciones o cómo las obtuvieron. Pero todo eso es aparte. Estamos hablando de dos delitos diferentes y los dos deben ser castigados. El gobernador Fidel Herrera debe también ser juzgado y condenado por la ley. Lo peor de todo es que no es la primera vez que se pone en evidencia la corrupción de los políticos, y en ninguno de los casos anteriores, como el de Mario Marín, o los videos de René Bejarano recibiendo dinero de Carlos Ahumada, han sido ajusticiados por la ley, y aunque este último sí recibió una pena por sus delitos, no fue nada comparado con lo que debió de debió purgar. Aparte de que, obviamente, esto es solo lo que sale a la luz, pero así es como se mueven los políticos, todo el tiempo.

Ahora dicen que esto solo ayuda a que haya más abstencionismo en las elecciones. ¿Y eso qué? El abstencionismo solo perjudica a los políticos. Dicen que hay que votar porque si no, estamos dejando a la suerte el futuro del país. Que estamos dejando que ganen los que compren los votos. Yo les pregunto ¿quién no compra votos? ¿Qué partido piensa primero en los ciudadanos antes que en ganar las elecciones para poder hacer con el poder lo que ellos quieran? Es lo mismo un partido que otro, al final todos perdemos menos ellos. Los odio, a todos los políticos, por descarados, irrespetuosos y delincuentes.