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La Cartilla Moral


Esta es mi opinión sobre la decisión de López Obrador de imprimir y distribuir la cartilla moral. He leído muchas criticas en internet acusando de adoctrinamiento al gobierno. En primer lugar, creo que antes de criticar la decisión deberíamos de leer el documento. No nos llevará mucho tiempo hacerlo y es importante conocer lo que se está promoviendo para entender si lo que nos molesta (en caso de ser así) es el hecho de que se reparta una cartilla que promueva los valores, o en sí los valores que esta cartilla promueve. Lo que intento discernir es si esto se llevó a cabo con una intención paternalista y propagandista del gobierno, o es un esfuerzo por exaltar valores morales que indudablemente hacen mucha falta en nuestro país desde hace décadas. Después de haber leído en su totalidad el documento difundido por el gobierno, que difiere en algunas cosas con el original de Alfonso Reyes de 1944, puedo decir que, a pesar de admitir que el texto tiene valor, me inclino más a pensar en la primera situación. El gobierno busca más hacer propaganda del presidente y su administración que de difundir los valores morales, y a continuación explico por qué pienso esto. 

La cartilla empieza con una presentación escrita por Andrés Manuel en la que, para mi gusto, desafortunadamente utiliza la frase "no solo de pan vive el hombre", frase bíblica, adjudicada a Jesús en el evangelio de Mateo y Lucas, y tomada del libro de Deuteronomio. Digo 'desafortunadamente' porque utilizar una frase a todas luces religiosa en un documento que intenta promover la moralidad desde el Estado en un país con gobierno laico, genera mucha suspicacia sobre el interés real de la difusión de este documento. Se presta el presidente a la critica de sus detractores que lo acusarán de creerse un mesías. Los que no vamos de acuerdo con él, sin llegar a despreciar todo lo que haga solo por dar la contra, nos llega a molestar esta frase que alude a la fe en un texto que habla de moral, cosa que ni es necesario ni aporta nada. Desgraciadamente la población de México, mayoritariamente cristiana  y con bajo nivel educativo, es muy manipulable, y una de las maneras más eficientes de hacerlo es la utilizando la religión. Esa frase lo que me dice es que AMLO pretende establecer un vinculo con la gente y quiere compararse con lo que ellos identifican como algo bueno, la religión. 

Continuando con la presentación, dice también que lo que pretende la difusión de la cartilla es iniciar una reflexión nacional sobre los principios y valores que pueden contribuir a una conveniencia armónica. ¿Quién en su sano juicio puede estar en contra de esto? ¿Habla acaso el presidente de un acuerdo para cumplir lo que dice la cartilla? Nada cercano a eso. Solo invita a la reflexión. No me parece en absoluto una imposición, como muchos han querido aludir. Y lo que dice la cartilla en su totalidad vale la pena analizarse. No es un documento indispensable, pero al igual que muchos otros, promueve la buena conducta y la sana convivencia. Quien critique el texto debería de igual forma criticar la Biblia, la cual contiene muchísimo más contenido condenable y es respetada como guía moral por millones de personas. Estoy seguro que la cartilla moral puede ayudar a mucha gente a considerar sus acciones y tratar de mejorar. 

Imagen eliminada de la
versión digital de la
Cartilla Moral
Pero hay algo que sí me llamó la atención desde el principio. En la cuarta página aparecía (ya fue eliminada de la versión digital) una fotografía de AMLO. En mi post anterior critiqué la enorme irresponsabilidad del gobierno de tratar de personalizar la propaganda utilizando el nombre del presidente. También expliqué por qué esto es algo que no se debe de permitir y que incluso está prohibido por la Constitución. En este documento vuelven a utilizar la personalidad del presidente mostrando su imagen y convierten el documento en una cartilla de propaganda gubernamental. Lo que debe de ser una sugerencia para tratar de ser mejores ciudadanos, se vuelve una herramienta del gobierno para promocionar a Andrés Manuel. Esto sí es algo reprobable. Como dije, en la versión digital que se encuentra en internet, la fotografía del presiente fue retirada, pero dudo que hayan vuelto a imprimir los ejemplares para quitarles esa página y dudo más que no se hayan entregado cartillas con la foto de AMLO. Con esto evidencian el verdadero propósito de la distribución de la cartilla moral, y esa es la razón por la que, a mi parecer, debería ser reprochada. 

Lic. Alfonso Reyes Ochoa
Por otro lado, habiendo aclarado esto, y después de leer lo que dice Alfonso Reyes en su ensayo, el presidente parece estar más interesado en promover la ética imprimiendo cartillas que con su ejemplo diario. A pesar de que expresó su admiración por el autor, Andrés Manuel no parece haber leído la cartilla que distribuye, y de haberlo hecho, no parece darle mucha importancia a lo que dice. Mucho bien le haría a AMLO seguir al pie de la letra lo que dice la cartilla sobre el respeto a los demás, sobre controlar los impulsos, la superación de la sociedad, el respeto a las obras de los demás, afrontar la derrota, entre otros conceptos que dejan mucho que desear de nuestro actual presidente. 

Por supuesto que predicar con el ejemplo es mucho más difícil que hacerlo de palabra. Claro ejemplo son los sacerdotes o cualquier político mexicano que se haga llamar católico (te estoy hablando PAN). Incluso los MORENOS que a pesar de tener ahora la obligación moral de leer y seguir lo que dice la cartilla, no dejan de insultar en las redes sociales e incluso de amenazar a algunas personas. Tal vez sea por esto que los críticos de AMLO tienen herramientas para atacar su Cartilla Moral. Pero si somos objetivos, nada tiene de malo contar con un documento más que nos haga reflexionar. Tan válido como la Biblia, los textos de Platón o Aristóteles, o cualquier libro de ética. Creemos que nadie nos debe de imponer una forma de pensar, y es cierto, pero rechazar un texto antes de conocerlo es justamente una  razón para preocuparnos por la falta de valores en la sociedad. 



Aqui pueden encontrar la Cartilla Moral. 
https://www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/427152/CartillaMoral_.pdf



La galleta que no te corresponde

Cuando estaba chico, mis papás nos compraron a mis hermanas y a mí una caja de galletas muy ricas que no eran baratas. La caja tenia diez galletas, por lo que mis papás decidieron repartirlas entre los cuatro hermanos y la amiga de mi hermana que ese día estaba con nosotros. Le tocaban 2 galletas a cada quien. Yo me comí una y dejé otra para después, pero cuando regresé, alguien se había comido mi galleta. Me enojé muchísimo. Primero por perder mi galleta, pero también porque no podía entender quién se podía haber confundido: eran dos galletas para cada quien, si ya te habías comido dos galletas y encontrabas una más, obviamente no era tuya. Para mi mala suerte, fue la amiga de mi hermana la que se había comido mi galleta, pensando ilógicamente que alguien había decidido dejar su galleta a alguien más. Yo no cabía de coraje. ¿Por qué alguien haría eso? Si estabas tomando más de lo que te correspondía, lógicamente alguien se iba a quedar sin su parte. Lo peor del caso es que el tema resultaba cómico para todos, menos para mí, obviamente. Ella se había comido tres galletas y yo sólo una. 

En ese entonces no podía entender por qué alguien tomaría un beneficio que ya habían recibido sabiendo que eso significaba negárselo a alguien más. Y la verdad es que sigo sin comprenderlo. Por más que me lo explican como ambición, egoísmo, deshonestidad, vida fácil, etc. no puedo entender que sea tan normal en nuestra sociedad que la gente le quite a otros, no para tener algo, sino para tener más. “Ya comí, pero quiero más, quédate tú con hambre para poder saciar mi apetito como yo quiero."

Y no estoy hablando del dinero bien habido, ni del socialismo idealista. Hablo de los abusivos, de los que no se van del hotel sin llenar sus bolsas con champús y jabones del carrito de las camaristas. De los gandallas. De los que no dejan pasar la oportunidad para aprovecharse de alguien más. Y antes pensaba que solo se trataba de los políticos y los empresarios. Claro, siguen siendo los ejemplos más representativos de este tipo de gente. Pero me he dado cuenta que son mucho más comunes de lo que pensaba. De hecho, parece ya que nuestra sociedad se basa en esta práctica, que aunque se ve en todas las capas sociales, sorprende ver a la gente de clase media-alta aprovecharse de quienes batallan para tener una vida digna. 

Como ejemplo, conozco a una pareja que acaba de construir su casa. Si bien no es una casa de millonarios del tipo de Garza Sadas o de Zambranos o Maizes, es una propiedad que pocas personas en este país se pueden dar el lujo de comprar. Y ya cuando una persona te empieza a exigir respeto y cuidado porque su horno de pizzas le costó 30 mil pesos y su cocina… “no sabes cuánto le costó”, y si le rayas el mármol no vas a tener suficiente dinero en tres años para reponérselo, pues esperarías que cuando le piden a tu eléctrico que se quede a trabajar horas extra para instalar lámparas, contactos y apagadores, le pagara lo que cuesta cada uno de los trabajos realizados; pero en vez de eso le regatea. Si le habían cobrado siete mil pesos por tooooodos los trabajos que le pidió que hiciera, la pareja esta le dijo: no, yo creo que bien pagado tu trabajo vale tres mil quinientos pesos. Y todavía mi eléctrico le dice que no se va a pelear por dinero, que le pague cuatro mil pesos y ahí la deja. La pareja de esposos, que primero piden todo lo que quieren y luego rebajan el precio a la mitad, con una cara dura le dice 'ok te pago eso'. 

¿No gastaron millones de pesos en lujos? ¿Por qué le regatean al pobre? Claro que cuando le pregunté a mi eléctrico por qué había aceptado eso, lo único que me dijo fue: así ya no tengo que ir otra vez a esa casa. ¿Pero por qué tenemos que ser así? Cada vez más, en Monterrey, y en general en México, nos estamos haciendo una fama de pichicatos. De abusivos explotadores. Nos quejamos de cómo tratan a los mexicanos en Estados Unidos, pero yo pienso que nos tratamos peor entre nosotros. 

Hay hechos que duele saberlos, y aunque los tratemos de ocultar no los podemos negar, porque los vivimos. El año pasado leí un libro sobre la defensa de la ciudad de Monterrey frente al ejercito estadounidense en 1846. Me dio vergüenza leer cómo los generales gringos obligaban a sus tropas a pagar justamente lo que consumían mientras pasaban por nuestro país. Los mismos soldados gringos decían que los mexicanos estaban muy contentos de tenerlos ahí, porque sus compatriotas no pagaban justamente lo que les quitaban, y el ejercito mexicano obligaba a los mercenarios a donar sus bienes. ¿Cómo no vas a preferir al invasor en esos términos? ¿Cómo defiendes a tu país cuando en tu propia ciudad tus clientes aprovechan cada oportunidad para que paguen un peso que ellos deberían estar pagando? Se vuelve un juego de ‘a ver quién se chinga a quién’. Y es un juego muy desgastante.


Si aceptáramos pagar lo justo cuando recibimos un bien o servicio, y cobrar lo justo cuando ofrecemos un bien o servicio, creo que viviríamos vidas con menos estrés. Pensar que todos te quieren picar los ojos te vuelve muy paranóico. Y me rehuso a pensar que “así somos”. Creo que este tipo de ‘cultura’ es la que no debemos de escoger. 



Los "peor es nada" o los "yo no sé mañana"

Me estoy dando cuenta que, a mi edad, hay mucha gente que cae en dos tipos de relaciones: la primera cae en los “peor es nada”. Este tipo de personas están desesperadas por conseguir una relación estable, y escogen superfluamente a alguien que no los hace felices, pero ante la sociedad los hacen ver bien. Se conforman con lo que sea por no estar solos; piensa que peor es nada. No siempre los “peor es nada” son feos, o tontos, o gordos; a veces son solo personas que no pueden mantener una relación estable y  piensan que se les está acabando el tiempo. Otros llevan tanto tiempo en la relación, que les da flojera dejarla y tener que empezar una nueva, como si se tuviera la obligación estar en una relación. Estas personas me he dado cuenta que o no tienen mucha autoestima y necesitan la validación de sus conocidos y amigos, o no creen que puedan encontrar algo mejor porque simplemente nunca han conocido una buena relación de pareja. 

Los "peor es nada” normalmente saben que están en una mala situación; se consuelan a sí mismos con lo que otra gente les dice y se inventan motivos para continuar con la persona. Usan Facebook para engañar a los demás; necesitan que su “peor es nada” por lo menos cumpla su propósito: simular una vida normal. Y por normal me refiero a la vida que la sociedad espera que tengas, y que te criticará hasta el cansancio si escoges algo diferente. Quienes llevan una relación “peor es nada” soportan humillación, pleitos constantes, aburrimientos y hartazgos. Lo que no entiendo es ¿por qué soportan eso todos los días dentro de su casa y no soportan lo que les dice la sociedad fuera? Entiendo que es cansado escuchar criticas constantes de personas que no te importan y no les importas, pero estoy seguro que es más el tiempo que pasas con tu pareja, que con ese tipo de personas insoportables. 

Por el otro lado están los “yo no sé mañana”. El termino viene de la canción de Luis Enrique que lleva ese título. Este tipo de personas ya superó los complejos que fácilmente nacen de vivir en una sociedad tan conservadora y mojigata como la nuestra. Tal vez nunca tuvieron esos complejos. El punto es que este tipo de personas no está preocupado por cómo se ven ante los demás, solo les importa si disfrutan estar con la compañía de su pareja o no. Normalmente buscan una relación relajada, sin muchos candados o compromisos que los abrumen. Buscan la libertad que ya tenían estando solos. Y es por esa razón que pueden llegar a tener muchas relaciones en poco tiempo, o muy pocas relaciones. No están buscando alguien con quien estar. Sin embargo, cuando encuentran a una persona interesante, son propensos a preferirla. La clave que buscan es tener libertad de irse cuando quieran, aunque no quieran. 

Las personas que llevan una relación de "yo no sé mañana” no están exentos  a fracasar en la relación, pero ciertamente los desenlaces son menos dolorosos y menos violentos. Saben que quieren estar con su pareja hoy, pero no saben mañana. Son más egoístas. Y les puede costar mucho dar el paso de comprometerse. Pero si la relación mejora, son más capaces de disfrutar su vida en pareja porque no están preocupados por seguir lineamientos que no desean seguir. Toman lo que les gusta; establecen acuerdos mutuamente. 

Conozco personas en ambas situaciones. Personalmente jamás voy a preferir una relación de "peor es nada”. No creo sinceramente que ‘nada’ sea peor que estar con alguien que no te interesa. Y aunque me molesta mucho escuchar criticas absurdas por no ser ‘normal’, nunca voy a cambiar la comodidad de ser yo mismo, a la molesta actuación por complacer a los demás. En mi vida primero voy yo. Y lo peor de todo: la sociedad siempre te va a criticar, hagas lo que hagas, por lo tanto es preferible por lo menos disfrutar la vida de uno; al menos no puedes culpar a nadie por tu situación. 


Al final es una elección, preferir soportar el señalamiento de la sociedad, o vivir en una ilusión que no te deja contento, pero te muestra presentable ante los demás. Tiene mucho que ver con cuánto te importa lo que piensan los demás de ti. Y aunque me cuesta un poco admitirlo, no creo que ninguna de las dos sea buena o mala, ni una mejor que la otra. Al final en ambas tienes una parte de satisfacción y en las dos tienes que soportar la incomodidad de tu decisión.  

El país que merecemos (o 'el cambio sí está en uno mismo')



En días pasados Alejandro Gonzalez Iñarritu dijo en su discurso, cuando ganó el Oscar a mejor película, que rogaba por que los mexicanos pudiéramos "encontrar y construir el gobierno que merecemos". Ahora todos están usando esa frase para referirse al enorme enojo que hay contra el gobierno en México. Sin embargo yo creo que utilizó las palabras equivocadas, porque yo me pregunto ¿qué gobierno nos merecemos? 


Desde hace meses quería escribir sobre una frase que también se está utilizando mucho en las redes sociales: 'el cambio está en uno mismo'. He visto esa frase para quejarse de una sociedad que se queja del gobierno pero es igual de corrupta, pero también he visto que hay quien piensa que no es así, que aunque uno mismo cambie, si tenemos el gobierno que tenemos, no se arregla nada. Yo estoy del lado de los que piensa que el cambio sí está en uno mismo. Mi razón principal para creer esto es que la mayoría somos muy corruptos en este país. Unos más y otros menos. Creo que existe gente muy buena y honesta, pero son minoría. He escuchado en un programa de radio (que no menciono porque no me gusta, y no le quiero dar publicidad) que dicen 'somos más los buenos que los malos'; perdón por mi pesimismo pero no creo eso.  No quiero decir con esto que somos un país maligno, no. Hay muchas cosas buenas y mucho bien en México, pero creo que la mayoría de nosotros somos malos. Pensamos primero en nosotros, después en nosotros y al final en nosotros. No nos preocupamos por los demás, aunque nos demos baños de elogios por ayudar a otros en las desgracias. 


Hace tres años, en las elecciones del 2012, fui suplente de funcionario de casilla. Tuve que ir una vez a la semana durante algunas semanas para prepararme. El día de las elecciones tuve que llegar temprano, antes de que abrieran la casilla; una vez que me dijeron que no faltó nadie y que ya no era necesaria mi participación, me formé en la fila para pasar a votar. Minutos después ya había una fila larga detrás de mí, y cuando llegaba alguien que me conocía, me pedían que los dejara pasar para no tardarse tanto. Ahí me di cuenta que vivimos en un país donde solo queremos cambiar a los demás, pero no a nosotros. A nadie le importa meterse a la fila, pero ¡que los partidos políticos no hagan trampa! Y obviamente te dicen, "bueno pero qué tanto mal haces metiéndote a la fila comparado con lo que hacen los políticos"; siempre creemos que el mal que hacemos es muy poco comparado con el que hacen otros, pero es ahí donde está el problema, siempre nos comparamos con el que hace más mal y no con el que hace más bien. Los políticos rateros siempre se van a justificar diciendo si no lo hago yo alguien más lo va a hacer, o sí robo pero por lo menos no tanto como otro que roba más. 

Ese mismo día de las elecciones en el Oxxo te regalaban un café si mostrabas tu dedo pintado, muestra de que habías votado. Yo claro que fui por mi café después de votar. Pero me enfadó mucho ver en facebook que una persona publicara su orgullo de haber ido a dos Oxxos diferentes para tomar dos cafés gratis. ¿Qué se puede esperar de la gente que no tiene educación si la gente educada hace esto? Y volvemos a lo mismo, "¿que tanto es tantito? no es como que pidió 10 cafés en 10 Oxxos y luego los vendió". Pues no, pero esa es la cultura del gandalla que impera en nuestra sociedad. Y aparte en la publicación decía "lo mejor de ir a votar fue que fui a dos oxxos por café". ¿Es en serio? ¿Eso fue lo mejor? 

Ejemplos hay miles. En un video que también vi en facebook mostraban a la gente de Zacatecas asistiendo a la repartición de rosca de reyes, el mes pasado. Es increíble cómo la gente llenaba bolsas lo más rápido que podía para luego marcharse. ¿Es justificable esto? Ni siquiera parecía gente pobre que no tuviera que comer (en muchos comentarios del video justificaban a esa gente con este argumento) pero aunque lo fueran, ¿por qué ibas a tomar más que el pedazo que te correspondía para que alguien más pudiera alcanzar? ¿Acaso asistió únicamente la gente más pobre de Zacatecas? Nada justifica el abuso. Hace dos semanas iba saliendo de un estacionamiento y una chica me estaba esperando para ocupar mi lugar cuando me fuera; en el momento que salí, tuvo que esperar a que yo pasara pero había un carro justo atrás de mí que acababa de llegar, y sin importarle que la chica llevara más tiempo ahí, se apresuró a estacionarse en el lugar vacío. Me enojé tanto que me bajé del carro y le toque la ventana para que se moviera. Es increíble cómo no vemos más allá de nosotros. Queremos que las reglas se ajusten a nuestros caprichos. "Qué importa que me pase el alto, soy solo yo y tengo prisa" pero si todos hacemos eso ¿qué decimos?: es que no hay cultura vial en esta ciudad. Somos en verdad muy convenencieros. 


Cuántos videos hemos visto de policías corruptos que utilizan su autoridad para abusar de las personas.  Nadie justifica esto, pero en días recientes me tocó ver uno donde los policías no son los corruptos sino una ciudadana a la que le quieren levantar el coche. Ella primero que nada se refiere a ellos como 'gatos'. Luego, después de que le enumeran las razones por las que la detuvieron y por las que le van a levantar el coche, ella ofrece dinero para que no se lo lleven. O sea que nos quejamos de los policías por corruptos, pero cuando nos conviene, cómo nos encanta que continúen así, ¿cierto?

Me gustaría mencionar más ejemplos, porque hay muchísimos, en todos los niveles sociales y con todo tipo de corrupción, desde el que roba, hasta quien utiliza sus influencias para lograr algo. Incluso quien no paga impuestos pero se queja de las calles deterioradas. Todos tienen una excusa para su corrupción y todos se quejan de la corrupción del otro. Creemos que si quién nos gobierna es honesto, mágicamente nosotros también vamos a serlo, y no pensamos en el inmenso trabajo que tienen los gobernantes cuando quieren hacer las cosas bien: tienen que cambiar a la gente.


Entonces, volviendo al tema del gobierno, si lo cambiamos, ¿a quién pondríamos? "A alguien honesto" me van a responder. Ajá, ¿a quién? Supongamos que encontramos a ese alguien honesto, que va a ser justo, que no va a robar. Y cuando obligue a todos a pagar impuestos, se van a quejar de que no ganan mucho; porque ¿quién quiere darle 30% de sus ganancias a alguien más? Cuando quiera implementar la anti alcohólica y los policías sean honestos y no dejen a nadie tomar y manejar, ¿vamos a estar contentos entonces? ¿Por qué no mejor empezar por dejar de tomar y manejar? ¿Por qué no empezar por no dar mordidas? Yo se por qué, porque preferimos hacerlo. Si quitamos al corrupto pero el que está detrás de él también es corrupto ¿de qué sirve? 

El problema está en el pueblo. Nos gusta la corrupción. Tal vez ya tenemos el gobierno que nos merecemos. Gonzalez Iñarritu debería haber rogado por un gobierno justo y ordenado. La corrupción no es un problema especifico del gobierno, o de los empresarios, o de ninguna clase social, es un problema de la cultura, y mientras no cambie la cultura, no importa quién esté en el gobierno porque va a salir de la misma cubeta en la que estamos todos. 



Una entrevista larga y divertida


Hace casi un año y medio empecé un trabajo nuevo. Cuando fui a la entrevista con quien ahora es mi jefe, él me preguntaba: ¿cómo te ves en 10 años? ¿qué esperas lograr? ¿cómo eres tú en tu vida diaria? Un tipo diferente de preguntas que poco tenía que ver con mi capacidad de realizar el trabajo que se me iba a encomendar. Nunca me ha gustado que me pregunten sobre el futuro. Una vez vi una imagen en internet donde hacían una broma sobre esta pregunta, la respuesta era una cita del Guasón en The Dark Knight: "do I really look like a guy with a plan?" (¿en realidad parezco un tipo que tenga un plan?). Pero entiendo que me hayan preguntado eso. Lo que hacía mi jefe era tratar de conocerme antes de decidirse por contratarme, por que no sólo se trata de que la persona pueda hacer el trabajo; o sea no solo se miden las capacidades de una persona sino otros aspectos que pueden llegar a ser igual de importantes (o más bien la falta de aspectos deseados es lo que puede llegar a ser importante). A nadie le gustaría tener en la oficina a una persona conflictiva, o demasiado introvertida cuando el ambiente en la oficina es relajado y amigable. O tal vez buscaran a alguien que pueda desempeñar diferentes funciones a las que se le solicitan en un inicio, y si esa persona es muy inflexible o reacia al cambio, sería conveniente buscar a alguien que no lo fuera. 

Todos estos aspectos cuentan cuando se trata de contratar a alguien a quien se quiere mantener en la empresa por un tiempo indeterminado; si fuera un trabajo temporal, seguramente poco importaría la personalidad o defectos del trabajador. 

Eso mismo es lo que pienso que se debe hacer en un noviazgo. He conocido parejas que después de varios años de noviazgo terminan una relación al poco tiempo de haberse casado. De estos casos he sabido que llevaban desde 4 o 5 años ¡hasta 10 años! Y me pregunto qué estaban haciendo en todos esos años de salir con sus parejas. 

A mí no me gusta regresar con alguien con quien ya terminé una relación (aunque claro, nunca digas nunca); porque siento que yo sí hago todo por estar con alguien, así que si no funcionó ahora, muy probablemente no funcione después. Pero lo más importante, yo pienso que si vas a ser novio o novia de alguien es para conocer a esa persona porque lo que quieres es estar con ella (o él). Hay personas que no se quieren casar y no les preocupa mucho pasar el resto de su vida con una misma persona, y yo respeto mucho eso, pero si la idea de alguien es andar con alguien para casarse, entonces sí deberían de tener más curiosidad de conocer a esa persona con la que salen. ¿De qué sirve casarte con alguien si no sabes a qué te estas ateniendo? ¿Para qué actuar como enamorados si en realidad lo único que hacen es evitar la soledad? 

No entiendo a las personas que se quejan de sus parejas diciendo que son celosos, o son egoístas, o que son de tal o cual manera. ¿Acaso no eran así cuando los conociste? ¿Por qué te sorprende ahora esa actitud? Eso es un ejemplo de no utilizar el tiempo dedicado a la persona en conocerla. Muchas de esas parejas solo querían estar con alguien, o divertirse sin pensar en un futuro. Y ejemplos hay muchísimos. 

Para mí el noviazgo es como una entrevista de trabajo, solo que más larga y más divertida. Pero el objetivo final es el mismo, conocer a una persona para saber si te conviene o no quedarte con ella el resto de tu vida. El matrimonio es como una empresa y para eso hay que escoger a un buen socio; y una vez elegido el socio, hay que trabajar el resto de la vida para que sobreviva la empresa, o sea el matrimonio. 

Yo no estoy en contra de que parejas vivan juntos antes de casarse (de hecho lo apoyo) porque es una manera muy buena de conocerse: saber como es en la vida diaria, si es ordenado(a), si tiene manías que no nos gusten o si nosotros tenemos manías que no le gusten a la otra persona. Es preferible, pienso yo, vivir con alguien y darte cuenta que no es tu estilo, a casarte sin saber cómo es la otra persona en realidad y terminar haciendo lo mismo.

En una sociedad tan conservadora como la nuestra, esto está casi prohibido. Y antes no hubiera publicado esto para que todos lo vieran. Creo que he madurado algo. Tal vez quiero que me conozcan como soy, para que no le sorprenda a nadie cuando lo diga en algún otro lugar.