Mostrando entradas con la etiqueta lectura. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta lectura. Mostrar todas las entradas

Permanecer en un libro una nota sobre volver a leer sin prisa

Durante el último año y medio, algo cambió en mi forma de leer.

No fue de golpe. Simplemente empecé a notar que me costaba más trabajo. Los libros me aburrían, me tardaba en terminarlos, y muchas veces tenía que obligarme a continuar. La lectura, que siempre había sido algo natural para mí, empezó a sentirse pesada.

Seguí leyendo, claro. Como siempre. Incluso dentro del club de lectura en el que llevo tiempo. Pero ya no era lo mismo. Había una especie de resistencia constante, como si algo no terminara de enganchar.

En algún punto pensé que el problema era el ritmo. Que quizá necesitaba libros más cortos, más fáciles de terminar. Hice listas, escogí novelas breves, traté de mantener cierta constancia.

No cambió mucho.

Podía terminar algunos libros, sí. Algunos incluso me gustaban. Pero aun así, me costaba sentarme a leerlos. Como si el interés no fuera suficiente para sostener el hábito.

Hace unas semanas, un amigo me comentó que estaba leyendo Los hermanos Karamázov, de Fyodor Dostoevsky.

Me sorprendió. No tanto por el libro en sí, sino por él. No lleva toda la vida leyendo, y aun así estaba metido en una novela enorme que yo había estado posponiendo desde hace años.

Eso me incomodó un poco. Me tocó el orgullo.

Ese libro llevaba rato en mi lista de pendientes, pero lo evitaba por lo mismo: es largo, denso, exigente. Y en ese momento, yo ni siquiera podía con libros cortos.

Aun así, lo busqué.

Intenté empezarlo en Kindle, no funcionó. Algo no terminaba de hacer clic. Así que compré una edición física, una que me llamara la atención, y la pedí.

Y entonces sí.

Empecé a leer Los hermanos Karamázov.

Lo que pasó después me sorprendió más que el libro en sí.

De pronto, la presión desapareció.

No porque me lo propusiera, sino porque el propio tamaño del libro lo hacía evidente: esto no se va a acabar pronto. No importa cuánto lea hoy, mañana o la siguiente semana.

Y, en lugar de desesperarme, eso me tranquilizó.

Empecé a leer sin pensar en terminar.

Sin urgencia.

Solo por seguir.

Y algo se acomodó.

En apenas un par de semanas avancé más de lo que había avanzado en meses. No porque me estuviera forzando, sino porque quería volver al libro. Porque me interesaba. Porque estaba ahí.

Es extraño que haya sido justamente una novela larga, con diálogos interminables y páginas densas, la que me sacara de ese bloqueo.

Pero así fue.

Ahora estoy leyendo con una facilidad que no sentía desde hace tiempo. No estoy pensando en cuántos libros llevo, ni en cuánto me falta. Solo estoy leyendo.

Y lo más curioso es que ya no me intimidan los libros largos.

Al contrario.

Son los que ahora más me llaman.




El reflejo en The Catcher in the Rye

Hace algunos años encontré en EBay una copia de la primera edición de The Catcher in the Rye de J.D. Salinger, de 1951, la compré de inmediato. Aparte de ser uno de mis libros favoritos, muy famoso desde que se publicó, se puede considerar un nuevo clásico. El personaje principal, Holden Caufiled, es reconocido por casi cualquier persona que sepa de literatura universal. Esa copia la guardo como un tesoro.

Leí la novela por primera vez en el 2010 sin esperar mucho. En ese entonces había comprado varios clásicos de la literatura para aumentar mi historial cultural. Uno identifica los clásicos más por lo que se dice de ellos que por lo que se conoce de primera mano, así que decidí arreglar eso e incluir de tanto en tanto un clásico en mi lista de lectura.

No resultó como yo esperaba, no por ser clásicos significa necesariamente que sean del gusto personal de todo mundo, aparte de que algunos eran muy antiguos y en la época en la que fueron escritos usaban estilos a los que yo no estaba acostumbrado, así que pronto me fui arrepintiendo de mi propio encargo y dejé de comprar ese genero. Pero me quedaban algunos, incluido The Catcher in the Rye, y eventualmente decidí darle una oportunidad.

Sabía muy poco de esta novela: el personaje principal era antihéroe, había sido a la vez uno de los libros más censurados y más asignados en escuelas de Estados Unidos, que era visto como un llamado a la rebelión, y que el asesino de John Lennon había leído algunos versos de esta novela en el momento del asesinato. Nada de eso aumentaba mi interés. Pero comencé a leer y no pude parar hasta terminarlo. Me gustó muchísimo; terminando fui a buscar ensayos que examinaran a profundidad la novela. Quería encontrar material que alargara mi experiencia con ese libro.


Lo que más me impresionaba era que la historia fuera tan sencilla: un muchacho recorre varios puntos de Nueva York después de ser expulsado de su escuela. El personaje principal, efectivamente un antihéroe, no solo era de lo más normal, sino que a veces se mostraba odioso, perdedor; incluso como un cretino. Pero al mismo tiempo, siendo también el narrador de la historia, vemos un lado comprensivo, autocritico y hasta altruista. En sí es un adolescente tan normal que cualquiera se puede identificar con su actitud.

Una ventaja mía, creo, es que tenía 27 años al momento de leerlo. Ya había pasado por esa etapa de inmadurez extrema (seguía sin madurar, claro), y pude evaluar mi comportamiento de ese entonces comparándolo con el de Holden Caufield. Tal vez si lo hubiera leído en prepa no me hubiera impactado tanto y hubiera negado tener algo que ver con ese personaje tan antipático. Pero con la distancia de la edad, mi experiencia fue de reconocimiento, aunque rechazo, de ese personaje si bien agrio, también incomprendido por la sociedad a la que pertenece.

Unos meses después, todavía en 2010, lo volví a leer. Quería saber si era tan bueno en una segunda leída, o había sido el factor sorpresa lo que le daba la ilusión de obra maestra. Pero mi gusto aumentó. Efectivamente era uno de las mejores novelas que había leído. Lo comentaba con quien estuviera dispuesto a escucharme y busqué mercancía relacionada con el título, algo que no me sucedía desde que le había agarrado cariño a El Principito. Años después encontré la edición original en EBay.

Después de 12 años de recomendárselo a quien me preguntara por un título qué leer, volví a tomar mi copia y lo leí por tercera ocasión el mes pasado. De nuevo disfruté la odisea del buen Holden, con la diferencia que en esta ocasión pude identificar por qué me gusta tanto esta novela.

No tiene qué ver con la rebeldía de Holden, con sus disparatadas ideas o con sus nobles intenciones. No son las citas citables que te hacen reflexionar, o la originalidad del relato. Lo que me atrae del libro es reconocerme en los sentimientos del personaje. No es la situación con lo que me identifico, sino la reacción del narrador. La repulsión que siente hacia algunos personajes (muchos) que le parecen hipócritas, o la perdida de interés por la chica que muestra interés por él. La frustración de sentirse estafado hasta romper en llanto, o el desconcierto cuando siente su privacidad violada por un adulto con intenciones dudosas. Durante toda la novela J.D. Salinger crea el ambiente justo para que sintamos lo que proyecta Holden. Su forma de ver el mundo puede ser absurda, tanto que cae en lo cómico, pero la manera en que se expresa de otras personas revela quién es por dentro, y creo que todos los que nos identificamos con el personaje, en algún momento de nuestras vidas (seguramente durante nuestra adolescencia), tuvimos esas sensaciones; quisimos ser importantes, evitar el ridículo, dejar todo e irnos a un lugar lejano donde nadie nos conociera para volver a empezar, creímos que no éramos falsos ni mojigatos aunque tal vez lo fuimos. Pero al final sabemos que teníamos buenas intenciones; que los errores que cometimos no fueron por mala voluntad. Simplemente éramos jóvenes inmaduros; más ecuánimes que otras personas, más tontos que muchas otras, pero al final tratando de descubrirnos.

Eso es lo que hallé en esta tercera visita a este apreciado libro. Pienso que por eso me costaba tanto explicar qué hacía tan especial a The Catcher in the Rye. Anteriormente, cuando me preguntaban, contestaba que eran los personajes y la manera en que el narrador se expresaba de ellos. Lo divertida que era la novela. El desenlace satisfactorio o la "redención" de Holden. Pero no era nada de eso. En realidad era la manera en que te hace caer en cuenta de quiénes fuimos; como ir excavando sin saber lo que encontrarías para luego encontrarte a ti mismo. Un espejo donde vi mis sentimientos. 




Rainmaker

Cuando tenía 10 años le pedí a mi mamá que me comprara un libro que se llamaba 'El fabricante de lluvia'. La novela me aburrió desde el principio, me quedé estancado, y nunca lo terminé. Pero en 2008 me di cuenta que del total de libros que tenía en mi estante, no había leído alrededor de 25%, y lo peor era que seguía comprando libros para leer. Entonces decidí no comprar más libros hasta haber leído todos los que tenía. Los acomodé horizontalmente en mi librero para identificarlos; siempre me ha gustado ver mis libros como trofeos que gané por mi esfuerzo. Por eso más me daba pena ver tantos libros que ni siquiera sabía de qué se trataban. Me decidí a presumir solo los libros que había leído, y comencé a leer aquellos que había dejado en 'stand by'.

Como eran tantos libros y no sabía por cuál empezar, decidí retomar el primer libro que dejé trunco: ‘El fabricante de lluvia’. Ciertamente el libro es bastante aburrido, sobretodo para un niño de 10 años. De toda la historia solo hubo un episodio que me entretuvo y llamó mi atención. De nuevo batallé, pero esta vez sí lo terminé, y me perdoné por no haberlo terminado 15 años antes. Pero después de terminar ese, seguí con otros con los que me llevé muy gratas sorpresas. Retomé un libro italiano que compré cuando estudié en Turín. Enseguida recordé por qué lo había dejado inconcluso: en la primera página del libro había una frase que no había entendido. Una frase es exageración, fue una sola palabra la que no entendí y eso me hizo renunciar al libro completo. Vamos, mi italiano no era tan bueno cuando escogí el libro y mi intención era mejorarlo, no frustrarme. Pero esta vez me tragué mi orgullo, busqué el significado y continué con la lectura. Y cada vez que no entendía algo, lo buscaba en el diccionario o en internet. Aprendí más italiano, y leí uno de los mejores libros que he leído hasta ahora. 

De todos los libros que terminé, más de la mitad valieron la pena. Leí al menos dos que están en mi lista de favoritos. Y también hubo algunos que otra vez no terminé; pero esta vez no me sentí mal por no terminarlos. Les di su oportunidad, pero hay libros que no son para todos. También rompí mi propósito de no comprar más libros mientras no hubiera terminado los que tenía, pero tampoco eso me importó mucho; hay algunos libros que me llaman poderosamente mi atención, y no me da la gana dejarlos para después. Pero este ejercicio me ayudó mucho a leer más. Alguna vez leí los derechos del lector de Daniel Pennac, que compartió Sergio de Regules, y uno de ellos era dejar sin terminar un libro. Y estoy muy de acuerdo con eso, pero también pienso que hay que darle oportunidad al libro para que nos cautive. (Otro de los derechos es el derecho a no leer; muy importante para nosotros los lectores que a veces nos sentimos mal por pasar semanas o incluso meses sin levantar un solo volumen). Pero si el libro que escogimos no nos atrapa o no nos entretiene, podemos hacerlo a un lado y tomar otro. La lectura se trata de disfrutar y hay millones de libros para escoger, no hay necesidad de casarnos con uno. Es justamente por eso que fracasan los intentos de infundir la lectura en los niños cuando van a la escuela: en vez de preguntarles qué quieren leer, les obligan a leer libros que escogen otras personas. O les obligan a leer clásicos que les dicen que les deben de gustar, porque son clásicos; si a casi todos les gusta por qué a ti no. Pues porque no somos iguales todos y muchos clásicos son aburridos, por eso.

Pero lo bueno es que por material no paramos. Hay suficientes temas, cuentos, novelas, biografías, series y tragedias para entretener años y años de lectura; hay libros de todos los géneros, para todos los gustos y para todas las edades. Diferentes tipos de lectura para diferentes estados de ánimo y diferentes puntos de vista. Se puede comenzar a leer en cualquier lugar y a cualquier edad. Se puede empezar a leer con lo que le gusta y le interesa a uno; y eso te lleva a leer de otros temas que a su vez te llevan a otros temas. No se necesita ser el gran lector para ser un lector cotidiano. Se puede comenzar leyendo blogs (guiño) o revistas de los temas que nos interesan. Si no sabemos qué leer, hay muchas maneras de encontrar algo que nos interese. Podemos platicar con gente que lee, amigos que tengan el hábito y puedan contarnos sobre algún libro interesante. Podemos leer recomendaciones de libros en Amazon y otros medios electrónicos que venden libros; leer lo que otros piensan ayuda mucho a decidir si empezar a leer un libro o no. 

En fin, excusas para no leer hay muchas, y sin embargo, hay muchas más razones para empezar a leer. Y para mí, ese fabricante de lluvia que me desalentó cuando era niño también me quitó esa responsabilidad autoimpuesta de leer sin gusto, y me ayudó a  leer más, siempre disfrutando lo que leo.

 

Gris Monterrey

Cuando uno termina un proyecto que le ha costado tiempo y esfuerzo, es muy gratificante mostrarlo a los demás. Yo recuerdo cuando terminé mi primer proyecto constructivo que llevé a cabo totalmente independiente; verlo terminado fue un orgullo. Incluso cuando escribo en este blog, y la gente me dice que lo leyó y les gustó, es una satisfacción muy grande. Por eso me dio mucho gusto cuando mi amigo Efrén me llamó para decirme que iba a presentar su primer libro en la Feria Internacional del Libro de Monterrey y que me invitaba a esta presentación. Por su puesto que no iba a faltar, y estuve con él en Cintermex el primer día de la Feria del Libro de este año.

Efrén es amigo mío desde la primaria y me sorprendió cuando hace algunos años me dijo que se estaba dedicando a escribir. No recuerdo si él ya sabía que a mí me gusta escribir pero desde ese momento empezamos a platicar mucho acerca de literatura, redacción y el arte de contar historias. Cuando le pedí que me compartiera algo de lo que estuviera escribiendo me llevé una grata sorpresa. Me compartió un cuento (que esta incluido en el libro que acaba de publicar) que me atrapó de principio a fin. Es justamente el tipo de lecturas que me gusta leer: sin tratar al lector con condescendencia pueril, deja que el cuento se desarrolle con huecos que el lector llena sin darse cuenta. En realidad me gustaría tener esa calidad en las cosas que escribo y en los proyectos que tengo por escribir, porque es exactamente así como quiero que se lean mis textos y mis historias.

Hace algunos días terminé de leer este libro, titulado Gris Infierno. Libro que es una recopilación de cuentos que Efrén escribió durante varios años. Todos tratan de alguna manera de la ciudad de Monterrey, y hay que decir que son un retrato muy burdo de la ciudad. En cada historia puedes encontrar un rasgo que identifica una pequeña parte de lo que caracteriza a la urbe: desde la forma de vivir, los tabúes, las calles, hasta las tradiciones y las subculturas. Con una perspectiva de un matiz oscuro de la forma de vivir en Monterrey, los cuentos nos llevan a desconocer un poco lo que sabemos y lo que platicamos de la ciudad en la que vivimos.

Algunos cuentos son muy secos e indefinidos, y con esos tuve algunos problemas para adentrarme e interesarme en los sucesos, sin embargo en la mayoría, aunque son muy diferentes entre si, me llegue a sumergir en lo que estaban viviendo los personajes. Los finales son muy particulares; unos son una revelación de lo que estaba pasando durante la historia, en otros es solo la conclusión del cuento, y otros quedan muy abiertos. Mas es esa inconclusión lo que hace a estos cuentos muy interesantes, y, para mi gusto personal, es de lo mejor que tiene.

Este libro me agradó mucho. Es un libro con crudeza bien usada que no logra alejarte de la lectura. Estoy seguro que a mucha gente le va a gustar. 

Efrén acaba de ganar el premio de literatura de Nuevo León por una novela que todavía no ha sido publicada. Estoy seguro que es incluso mejor que los cuentos que leí, y ya no me puedo esperar a que salga en Diciembre. Al parecer tiene una carrera como escritor muy prometedora. Y yo me siento orgulloso de conocerlo desde que estaba escribiendo sus primeros cuentos.

Felicito de nuevo a mi amigo Efrén por este logro, y espero que siga escribiendo mucho durante los próximos años. Se necesitan escritores como él en la ciudad y en México.

Libros... y kindle

La Navidad pasada mi mamá me regaló un Kindle. Desde siempre he dejado claro con toda la gente con la que platico que no me gustan los libros electrónicos; a pesar de que tienen ventajas contra los libros tradicionales, a  mí me gusta mucho sentir el libro que estoy leyendo. Poder saber a simple vista si es un libro gordo o delgado; sentir su peso, hojear las páginas sin dificultad. Poder saltar de atrás a adelante en un solo movimiento. Las portadas de los libros me fascinan. También me gusta muchísimo la colección de libros que tengo en mi cuarto, los tengo como trofeos que he ganado y son un adorno muy bonito. También me gusta el hecho de que los pueda prestar a otras personas fácilmente sin la necesidad de quedarme sin leer el libro que esté leyendo. Y por último, escribir mi nombre en el libro.

Los libros como objetos me encantan, ya he escrito de esto antes. Pero ahora que tengo el Kindle, y que resistí la tentación de venderlo (porque en realidad no lo quería y es un regalo caro que podía cambiar por otra cosa) tengo que decir que le he agarrado un placer culposo. Acepto que disfruto mucho de las ventajas del Kindle. Puedo leer en la noche sin necesidad de encender la luz, y cuando me da sueño solo apago el Kindle y cierro los ojos, no hay necesidad de levantarme. También puedo acomodarme mejor para leer ya que no tengo que detener el libro para que no se cierre. Otra ventaja (y creo que es la más importante) es la facilidad para conseguir libros. En el momento que quiero comprar uno, entro a la tienda, lo descargo y lo comienzo a leer. Esto no era un problema antes de conocer el Kindle, porque como siempre compraba más libros de los que alcanzaba a leer antes de volver a la librería, siempre tenía algo pendiente. Pero ahora que puedo comprarlo en el instante que se me antoja, es una maravilla, porque me ha pasado que no tengo ganas de leer ninguno de los libros que tengo pendientes; o a veces me da por leer sobre algún tema y no tengo que hacer una visita a la librería (o esperar a que me lleguen por correo). Y cuando salgo de viaje, no hay preocupación por llevar algún libro extra por si termino el que estoy leyendo, o decidir antes de irse qué libros llevar. También, las cualidades que te ofrece son buenas. Puedes subrayar el libro y hacer un post en Facebook; incluso aparecen en el libro lo que otra gente ha subrayado. Y también tienes la opción de buscar palabras en el diccionario en el mismo aparato.

Aun así, creo que nunca voy a dejar de comprar libros físicos. Si llego a leer algún libro electrónico que me llame mucho la atención o que me identifique con él, lo voy a comprar físico para tenerlo en mi estante aunque gaste el doble y lo tenga dos veces. Por ejemplo, si hubiera leído en libro electrónico ‘The Catcher in the Rye’, o ‘El Principito’ o cualquier otro que me haya marcado, estoy seguro que como quiera lo tendría en mi estante. Incluso cuando me he comprado libros con pasta blanda, y me llegan a gustar mucho, los vuelvo a comprar en alguna versión más bonita, o en alguna versión más antigua que me llame la atención. Por lo tanto, no creo que alguna vez deje de comprar libros. De hecho hay una estadística del 2009 que dice que solo 15% de la gente que tiene un libro electrónico dejó de comprar libros tradicionales.

Otro asunto con el que tengo un problema con el Kindle es que no me dejan comprar libros de otros países. Si tengo una cuenta de México, no puedo comprar en la tienda de Estados Unidos. Cuándo me regalaron el Kindle y no sabía todavía de las ventajas y no me interesaba conservarlo, lo primero que me hizo alegrarme de tenerlo fue la posibilidad de comprar los libros en italiano que tanto quería leer y que me costaba carísimo traerlos de allá. Siempre tenía que esperar a que alguien fuera a Italia para pedirle una extensa lista de libros, y obviamente me daba pena porque tenían que pararse a buscarlos y aparte traerlos cargando de tan lejos. Entonces rápidamente me metí a amazon.it y qué desagradable sorpresa me llevé cuando me decían que no podía comprar por no estar en ese país. ¡Me parece una estupidez! No logro entender por qué no aprovechan la facilidad del internet para vender más. ¿A quién le importa si estoy en México  y quiero comprar libros en italiano? En realidad me enojé mucho porque estaba muy emocionado.

 Otra desventaja son las portadas que aparecen en el Kindle, de ofertas y libros que están promocionando, me desesperan muchísimo. No soporto traer mi aparato y que en vez de ver la portada del libro que estoy leyendo, aparezca una de un hombre y una mujer besándose, o una imagen de 5 libros con el precio de lo que cuestan. Es muy incómodo no tener la opción de cambiar esas imágenes que aparecen como si fuera el libro que estás leyendo. Ya van varias veces que gente se queda viendo el Kindle y les tengo que explicar que no es la portada de lo que estoy leyendo.

Y por último, el Kindle es frágil, y tienes que cuidarlo más. Yo nunca pensaba dos veces para dejar un libro en mi coche cuando iba a algún lugar, pero con el Kindle, tengo que estar pendiente de que no se me vaya a olvidar. No le puedes despegar el ojo en ningún lugar porque corres el riesgo de que te lo roben, lo que no sucede con un libro tradicional. Y si un libro se te olvida en el avión o en el metro, lo vuelves a comprar y no gastas más que una pequeña fracción de lo que te cuesta el libro electrónico.


Por lo tanto, las ventajas y desventajas que ofrecen los libros electrónicos hacen que estos sean más una opción agradable que un reemplazo de los libros tradicionales. Querer compararlos es difícil, pero qué bueno que no tenemos que escoger entre unos u otros; especialmente cuando son un regalo. 

"La verdad sobre el caso Harry Quebert" - reseña

Empezando el 2014. Terminé hoy una novela que no pude soltar durante 16 días que me tardé en leerlo. La verdad sobre el caso de Harry Quebert, de Joel Dicker, me gustó mucho por varias razones. Lo disfruté bastante sobre todo porque el autor habla sobre la escritura literaria. El personaje principal es un escritor que, antes de cada capítulo, comparte las lecciones que le dio su mentor, otro escritor (Harry Quebert) sobre cómo se debe de escribir un libro. Esto para mí de entrada ya es atrayente por mi gusto por la escritura, pero aparte de eso, los personajes que se desenvuelven a través de la historia son muy interesantes: no hay personajes planos ni unilaterales, y algunos son muy complicados. Los giros que da la historia son muy creíbles, te enganchan de inmediato. Hasta el final te quedas pegado al libro.

La verdad sobre el caso Harry Quebert trata sobre un escritor, Marcus Goldman, que ha ganado fama internacional con su primer libro, y que se ve envuelto, en el 2008, en la investigación de un asesinato sucedido en 1975. El principal sospechoso es su profesor y mentor, Harry Quebert, quien en 1975 publicó un libro por el que se hizo famoso, basado en su relación, hasta el 2008 desconocida, con Nola, la chica asesinada meses después de conocer al escritor.

Marcus es un escritor de 30 años que dos años antes publicó su primer libro y fue un éxito inmediato. Después de eso, no logra escribir nada durante 2 años, que es cuando regresa a visitar a su profesor de la universidad para pedirle consejos y tratar de inspirarse, ya que la editorial con la que tiene contrato lo está presionando mucho. Días después de su reencuentro, el profesor llama a Marcus desde la cárcel, donde está detenido por ser acusado de matar a Nola Kellergar, cuyo cuerpo fue encontrado enterrado en su jardín. A partir de entonces el autor nos cuenta la historia a dos tiempos: lo que sucede en el 2008 con la investigación reabierta del caso, y lo que sucedió en 1975, cuando desapareció la chica sin dejar rastro. Poco a poco vamos enterándonos de las vidas de los habitantes de Aurora, New Hampshire, un pueblito muy tranquilo donde todo mundo se conoce y no hay muchas novedades, que es donde sucede todo el enredo. A medida que el relato avanza empezamos a sospechar de los personajes que nos vamos enterando que estuvieron involucrados en mayor o menor medida en la desaparición de Nola Kellergar. Recuerdos de cada uno de los personajes nos van desvelando un pasado sombrío de la familia Kellergar, de Harry Quebert y de los personajes con los que interactúan.

Las decisiones que toman los personajes no son del tipo blanco o negro, sino la escala de grises que hacen a los sucesos más interesantes y reales. En realidad no se sabe sino hasta veinte páginas antes de terminar la novela (de 660 paginas) lo que en realidad sucedió con la chica, y antes de eso los relatos que se cuentan son importantes para entender cómo y por qué sucedió. El misterio no llega a ser agotador, y el interés por el 'qué va a pasar' no se pierde. El autor no deja cabos sueltos.


Lo que más me llamó la atención personalmente es que en el último capitulo, Harry Quebert le dice a Marcus que son 31 consejos los que le dio acerca de cómo escribir un libro, y que el numero 31 también corresponde a una edad, una edad importante en la que uno se convierte en hombre... o no. Y como el mes pasado cumplí 31 años, me llama muchísimo la atención que haya leído este libro ahora.

Le di a este libro un 10 de 10. No es que sea mi libro favorito, pero sí uno de los que más me han gustado, por muchas razones. Lo recomiendo ampliamente. Hace algunos meses critiqué el libro 'La Sombra del Viento' y hubo quien no estuvo de acuerdo con mi critica. Ahora puedo decir que justamente en lo que falló 'La Sombra del Viento', acertó Joel Dicker en 'La verdad sobre el caso Harry Quebert'; me parece bueno comparar estos dos libros, son el ejemplo de lo que busco y lo que no busco en una novela.


La Sombra del Viento- reseña

Hace una semana terminé el libro, de Carlos Ruiz Zafón, La Sombra del Viento. Lo compré porque me lo habían recomendado varias veces; después leí las calificaciones y reseñas de Amazon (uso mucho esas reseñas de los lectores, en vez de las de los críticos, porque me gusta más saber la opinión de gente común como yo) y tenía muy buenas calificaciones. Lo terminé relativamente rápido, no es una lectura complicada. Habiendo leído yo el libro, no estoy de acuerdo con las excelentes reseñas que leí. La historia me atrapó desde el principio, y una de las razones por las que lo terminé tan rápido es porque hay algunos misterios en la novela que me daban mucha curiosidad; pero casi a la mitad del libro perdí el interés en la historia: todavía tenía la curiosidad de ver revelado el misterio, pero ya la historia misma me pareció muy exagerada y sin profundidad. En las primeras páginas tomé nota de algunas citas que me gustaron, y pensé que iba a terminar escribiendo muchas. Pero no, fueron solo dos. 

Hay algunas razones por las que no me agradó el libro, la historia se lleva a cabo en dos tiempos diferentes: la historia de Daniel, que trabaja con su padre y que encuentra un libro misterioso, y la historia del autor del libro de quien se sabe poco y que se va desvelando poco a poco a medida que avanza la novela. Entre estas dos historias hay muchas coincidencias... muchísimas para mi gusto. Esa fue una de las razones que no me gustó La Sombra del Viento. Yo conozco Barcelona (la historia se lleva a cabo en esa ciudad la mayor parte del tiempo), pero no se necesita conocerla para saber que es una ciudad grande. Pero en esta historia resulta que 10 o 15 personajes con los que se arma la trama, terminan estando relacionados por alguna razón extraña en ambas líneas de tiempo de la novela: resulta que tal y cual eran amigos de la escuela, pero la mamá de uno conocía al papá del otro desde hacía mucho tiempo, y luego la hija de un bibliotecario, que conoce al protagonista de la historia, había trabajado en una editorial que imprimía los libros de otro personaje. Termina siendo un enredo que me parece más digno de una telenovela mexicana que de una novela bestseller mundial. 

Otra razón por la que no me gustó el libro son los personajes. No quiero decir que son planos o unilaterales, aunque algunos sí lo son, porque en realidad uno se puede llegar a identificar con alguno de ellos, pero el problema para mí fue que no logré entender o más bien no me convenció el motivo de las decisiones que tomaban unos y otros. No llegué a sentirme interesado por lo que iba a suceder después y, lo peor, el autor no logró sorprenderme con los giros en la trama. Incluso el cambio en el argumento que más me gustó (cuando el narrador dice que en una semana estaría muerto) no sucedió al final y no logré entender por qué el autor haría algo así. Me decepcionó.

Entiendo que a mucha gente le haya gustado el libro, y esta opinión no la comparten muchas personas. Pero yo le doy a este libro un 6 de 10 de calificación. Y no me quedaron ganas de leer las otras dos novelas de este autor que se supone son secuelas de este. Tal vez este libro haría una buena película, me gusta para eso, pero no como novela de 550 páginas.

Por lo tanto, guardaré este libro en mi estante y buscaré otro autor que me llene más.

Investigación real, y novelas mentirosas


Hace dos semanas terminé un libro que se llama Crónica de la Eternidad, del francés Christian Duverger. El autor explica detalladamente razones para creer que Bernal Díaz del Castillo, nombrado autor de la obra Historia Verdadera de la Conquista de la Nueva España, en realidad no fue su autor original. Explica con muchos argumentos respaldados por documentos, que este personaje no pudo haber escrito tal obra; algunas de estas razones son: menciones de libros que no podía haber leído, discrepancias entre lo dicho en diferentes partes de la obra, suposiciones lógicas (el autor de la Historia Verdadera presume recordar, después de 40 años, el nombre de cada uno de los más de 300 soldados que participaron en la conquista, y aparte recuerda cómo murieron y sus características físicas). En fin el libro está muy interesante, está bien documentado, y el autor explica exactamente como llegó a cada una de sus conclusiones, pasando por los diferentes personajes que participaron en la creación e impresión del documento histórico. Obviamente no solo desacredita a Bernal Díaz del Castillo como autor real de la obra, sino que explica quién fue en realidad quien escribió dicho documento. Esa es la parte más interesante.


La razón por la que menciono todo esto es, en primer lugar, porque recomiendo ampliamente esta lectura. No es un libro largo, ni su lectura pesada. El autor te lleva parte por parte con una secuencia lógica y entretenida, por los varios pasajes de la Historia Verdadera en las que se encuentran las pruebas de sus afirmaciones. No aburre, no cansa y es muy pero muy interesante. Incluso dan ganas de leer la Historia Verdadera de la Conquista de la Nueva España. Pero aparte porque quiero poner como ejemplo a este autor, Christian Duverger, como un autor digno de leerse. Este es el tipo de lecturas que se deben realizar cuando se trata de querer aprender temas serios. No se debe de leer una novela (ni siquiera una biografía novelada) cuando se quiere aprender de Historia. Se vale leer ese tipo de libros cuando se quiere conocer superficialmente de algún episodio o algún personaje; cuando el motivo es interesarse en el tema. Mas no para aprender. Para eso se necesitan autores confiables; serios. ¿Cómo saber cuál es confiable, serio, y cuales no? Investigando la trayectoria de estos. Conociendo sus estudios. Y aún así, sabiendo esto, debemos tener cuidado y leer con ojo crítico, pero por lo menos son bases necesarias para tener un mínimo de certeza de que lo que se lee tiene filtros.

El viernes pasado escuché a Francisco Martín Moreno, novelista que usa episodios históricos en sus novelas y que tiene una sección en Imagen informativa. Lo escucho porque habla de pseudohistoria, ya he hablado de él antes, y dice muchas mentiras; esto a mí me preocupa porque tiene mucha audiencia y muchos lectores, y como sus libros son muy amenos y fáciles de leer, llegan a mucha gente y quienes son ingenuos, creen lo que leen en ellos. El viernes pasado dijo otra mentira (como normalmente hace) y quiero dejar claro en esta entrada qué tan fácil es desmentirlo. 

Mencionó que Porfirio Díaz había dejado el país con 85% de analfabetismo (y que era obvio que lo iban a quitar de la presidencia solo por este hecho). Este comentario yo lo interpreto así: en 1910, cuando Porfirio Díaz fue derrocado como presidente de México, en México el 85% de la población era analfabeta; y usa este argumento como prueba de que Porfirio Díaz fue un mal presidente al que no le importaba el país. Si alguien lo entiende de otra manera, que me lo haga saber. 

A esto respondo yo: 

revisando los datos del INEGI, tenemos varias pruebas que contradicen lo que menciona el señor Moreno:

1) En 1910, la población alfabeta en México era el 27.7% 

Esto quiere decir que la población analfabeta era de 72.3% (o sea 12.7% más baja de lo que dice Moreno)

pero aparte de esto hay más información.

2) En Mexico, en el año de 1895, la población alfabeta era de 17.9% (casi 10% menos que cuando Porfirio Díaz dejó la presidencia, o sea que hubo una mejoría). Pero aparte de eso, el numero de habitantes no era el mismo en esos dos años.

En 1895 había 12,632,425 mexicanos, de los cuales el 17.9% era alfabeta; pero en 1910, había  15 millones de mexicanos, de los cuales 27.7% era alfabeta. No solo aumentó el porcentaje sino el numero de personas. 

3) Podemos constatar el numero de estudiantes en 1878 y la misma cifra para 1910; también el numero de escuelas y el numero de bibliotecas. En todos los casos creció. 

En conclusión: 

Porfirio Díaz aumentó de 2.2 millones a 4.2 millones la población alfabeta en México, solo entre 1895 y 1910, porque no sabemos qué porcentaje de la población era alfabeta en 1877 que fue cuando entró Porfirio Díaz a la presidencia (pero estoy seguro que era mucho menor). Pero más importante de todo, para 1895 el analfabetismo era de 82.1% y para 1910 se redujo, por lo tanto, ¿de dónde saca el  Moreno que Porfirio Díaz dejó México con el 85% de analfabetismo? La realidad es que no hay respuesta, o bueno sí hay: de su imaginación y de su mala intención de desinformar. Moreno quiere engañar. Según él lee mucho, pero en cada ocasión comenta datos erróneos, por lo que no creo que se equivoque, sino que, con toda la intención de tergiversar la Historia, miente. 





Pido perdón por empezar con un tema y terminar con otro (conquista de México y Porfiriato), pero se me presentaron tan cerca en tiempo estas dos situaciones que no pude dejar de comentarlos. Ya sé que es la tercera vez que critico a Moreno, pero no pienso dejar de hacerlo mientras siga diciendo tonterías al aire.

El Principito, 70° aniversario

El día de mañana, el libro de "El Principito" cumple 70 años (originalmente publicado en Estados Unidos, el 6 de Abril de 1943 con el titulo de The Little Prince). Tanto para mí como para los millones de personas que encontramos en esta historia un espacio de reflexión y aprendizaje, este acontecimiento nos emociona. En el septuagésimo aniversario de este libro tan importante para mí, quiero dedicarle una entrada como tributo.

La historia del aviador que, al haber tenido una avería su avión, se encuentra con un muchachito en medio del desierto, no ha pasado de moda y no lo hará por muchísimo tiempo. Este cuento para niños, adolescentes y adultos de todas las edades puede ser leído una y otra vez y nunca dejará de sorprendernos. Tiene mil significados que cambian con las experiencias de cada persona en cada momento de su vida. Antoine de Saint-Exupéry, en sus diferentes libros, examina las reacciones y personalidades de las personas, enfocándose en actitudes muy positivas. En este libro, que fue su obra más importante por mucho, hace una reflexión sobre las muchas situaciones en las que nos podemos ver involucrados los seres humanos, incluidos los sentimientos más profundos y valores como el amor, el egoísmo, la soledad, la esperanza, la fe, la amistad, la duda... El viaje de el Principito a la Tierra, desde su asteroide B-612, su exploración, en busca de los hombres, su amistad con el zorro y los diferentes personajes con los que se encuentra antes de conocer al narrador de la obra nos da un telón de fondo para entender por qué cuando llega con el piloto lo primero que pide es que le dibuje un cordero. Todas las incógnitas que envuelven al pequeño personaje que solo pregunta y pregunta nos van obligando a cuestionarnos nosotros mismos quién es ese niño, por qué quiere lo que quiere, y al mismo tiempo aplicamos eso a nuestras propias vidas y maneras de pensar. Lo más interesante es que las preguntas no quedan respondidas en su totalidad, dándonos margen para reflexionar e inventar nuestras propias respuestas.

Basado este cuento en la propia experiencia de Saint-Exupéry en 1935 cuando una avería lo dejó detenido solo en el desierto de Sahara, nos hace pensar sobre la capacidad del autor de traducir sus propias emociones a una parábola que todos los lectores puedan tomar como suya. Esas experiencias personales tan abstractas son las que nos ayudan a identificarnos una y otra vez con los personajes y situaciones de un cuento tan simple. 

Antes de encontrar en el 2003 los restos del avión de Antoine de Saint-Exupéry, y pruebas del derribo de su nave en 1944, su inexplicable desaparición parecía un bello epílogo para su cuento. Al igual que el Principito, había desaparecido sin saber exactamente a donde había ido. Bien podía haberse escrito que él mismo había volado hasta el asteroide B-612 para encontrarse con su amigo. 

Por esta razón el libro ha sido traducido a más de 250 idiomas y dialectos: cuando estudié en Italia me di cuenta de que por cada dialecto que hay en los diferentes países europeos, puedes encontrar un libro de 'El Principito'. Recientemente, en el 2012, se tradujo este libro al otomí. Yo estoy feliz por este hecho ya que me da gusto saber que más gente va a poder tener acceso a este maravilloso documento que nos hace reflexionar sobre nosotros mismos. 

Desde la dedicatoria (a León Werth cuando era niño), hasta el final inconcluso, este libro me ha llenado el alma con emociones indescriptibles, y es por eso que siempre recomiendo leerlo: porque no puedo explicar lo que significa, se tiene que entender por uno mismo.

Libros

Hay pocos temas en nuestra cultura de los que no se pueda aprender en los libros. Los libros nos llenan de conocimiento y nos abren la mente a nuevas ideas y formas de pensar. Gracias a los libros conocemos de Historia, de eventos que sucedieron hace miles de años, recopilados de diferentes formas de impresión que dejaron plasmados para siempre los sucesos en diferentes partes del mundo; sabemos también de ciencia, conocimientos adquiridos por personas que vivieron en otro tiempo o en otro lugar, y que sin la redacción de sus descubrimientos tendríamos la necesidad de investigar todo por nuestra cuenta; los libros nos educan y nos entretienen; la lectura de novelas es un pasatiempo inigualable en sí, pero cuántos libros han inspirado obras de teatro, películas, programas de televisión y pinturas consideradas obras de arte. Los libros son parte esencial en la civilización humana. Desde los papiros sobre los que se escribía en Egipto, pasando por el primer libro impreso en China en el año 868 d. C. y la Biblia de Gutenberg, hasta los libros electrónicos, populares hoy en día, los libros nos han ayudado a transmitir conocimiento de una generación a la otra.


El 23 de abril se conmemora el día internacional del libro y es un buen día para recordar la importancia de los libros y su lectura. Ser una persona alfabetizada no garantiza que se aproveche en gran medida esa habilidad. Si bien es indispensable para no ser considerado ignorante, la pura habilidad no nos quita la ignorancia si no se utiliza para conseguir más conocimiento. Incluso libros que su finalidad no es instruir sino entretener, como novelas o cuentos, su lectura siempre será benéfica para aumentar nuestro intelecto. Pero lo mas bonito de los libros es que hay para todo y para todos. Hay una frase de un escritor francés, André Gide, que me gusta mucho: "Ante ciertos libros uno se pregunta: ¿quién los leerá? Y ante ciertas personas uno se pregunta: ¿qué leerán? Y al final los libros y las personas se encuentran." Los libros no son celosos, puedes leer a un autor o a otro, un tema u otro, puedes leer libros de diferentes géneros literarios como poesía, novelas, crónicas, ensayos, epopeyas, etc. Hay libros científicos, libros de texto, de consulta, biografías, música, arte y muchos tipos de libros que no acabaría de mencionar. Pero estoy seguro que para cada gusto hay un libro que se acople.

¿Por qué es importante leer? En mi opinión y mi experiencia, leer te expande el criterio. Sabes de hecho que cada persona es diferente, y que hay muchas formas de pensar. Vivimos en sociedad y la tolerancia es indispensable para mantener la paz. Leer nos enseña mucho sobre las personas que no son como nosotros; nos abre los ojos acerca de los temas que no nos competen directamente pero que en aras de convivir en una sociedad multicultural es importante conocerlos, para nosotros y los demás. Leer un libro es como meterte en la cabeza de su autor y ver lo que estaba pensando en ese momento en que escribió; es ver una perspectiva desde otros ojos y entender el mundo desde otro ángulo. Es tener la experiencia de alguien más en tus manos y aprovechar sus consejos y anécdotas para tener una referencia en caso de encontrarnos en la misma situación.


Hay libros que nunca pasan de moda; hay libros con información obsoleta (lo cuál no quiere decir que deja de ser interesantes de leer); hay libros que nos entretienen un rato y otros que dejan una marca en nuestra persona. Ahora que está de moda mencionar los tres libros que han marcado nuestra vida, quiero hacer un comentario sobre esto: hay más de tres libros que a lo largo de mi vida me han marcado, y mencionar únicamente tres no es justo, pero uno que no se va a quedar fuera de esta lista nunca va a ser El Principito, de Antoine de Saint-Exupéry, libro famoso a nivel mundial por ser un libro sencillo que su significado cambia cada vez que se vuelve a leer, y que es ameno a cualquier edad; verdaderamente es el único libro que puedo decir que me marcó profundamente. Otro seguramente sería el primer libro que leí, Juan Chorlito y el indio invisible de Janosch de la editorial El Barco de Vapor, importante para mí por ser el libro que me introdujo a la lectura; una historia con la que me identifiqué profundamente y me animó a leer más; este libro es la razón por la que me gusta leer. En tercer lugar podría poner muchos libros que me han ayudado a ver el mundo, la vida, los problemas, las situaciones de manera diferente, me han hecho reflexionar mucho y en resumen, han aumentado mi criterio de una manera considerable. Entre ellos se encuentran: The Catcher in the Rye, de J. D. Salinger, Eaters of the Dead, de Michael Crichton, El canto del pájaro, de Anthony de Mello, The Body, de Stephen King, Il mio amico Abdul, de Raffaele Mangano, El mendigo alegre, Louis de Wohl,  Episode III Revenge of the Sith, de Matthew Stover, y más recientemente El Libro Vacío, de Josefina Vicens. Todos ellos me han marcado de alguna manera y es muy difícil decidir cuál fue el que más. Lo bueno es que no tengo que escoger entre ninguno de ellos, todos son míos (los llamo míos  porque forman parte de mí).


Los libros nos instruyen sin conocernos, son objetivos, no nos juzgan. Los libros nos muestran a veces nuestras fallas y nos critican nuestras acciones. Los libros nos pueden ayudar en nuestros problemas y nos pueden dar consuelo en nuestras tristezas. Son maestros que nos enseñan; son compañía que nos solaza. Un libro nos lleva a conocer lugares que no podemos alcanzar, por su lejanía o por su inexistencia, pero nos hacen sentir que estamos ahi; nos llevan a tiempos que no pudimos vivir, o a un futuro posible. La lectura de los libros es uno de los mejores hábitos que uno pueda tener. Uno de los mejores sentimientos para mí es cuando cierro un libro porque me quiero quedar pensando un buen rato sobre lo que acabo de leer.

Hoy en el día del libro, no quise dejar pasar la oportunidad de hacer un homenaje a tan valiosos objetos.

Ya como epílogo les dejo esta animación, que ganó el oscar a mejor corto animado este año. Está muy padre la historia y, bueno, tiene que ver con el tema. Ojalá lo disfruten tanto como yo.

Los libros y sus peliculas

Detesto mucho cuando en una conversación menciono algun libro a alguien y la respuesta que obtengo es ¿qué no existe ya la película? En mi mente hago un berrinche largo. ¡¿Qué importa que exista la película?!

Yo sé que por yo estar a favor de la lectura puede parecer que siempre voy a estar en contra de las películas basadas en libros existentes, pero no es así. Las películas tienen ventajas sobre los libros, así como los libros tienen ventajas sobre las películas. Pero en mi opinión, los libros tienen más ventajas que las películas; al menos sobre las películas basadas en libros.

Un buen libro te lleva a usar tu imaginación. El autor, sin embargo, debe saber describir los personajes, los lugares y las situaciones que suceden para poder lograr que el lector imagine los eventos de manera correcta. Pero un buen autor te puede llevar casi casi a sentir que estás presente en algún lugar, o sentir las emociones que están experimentando los personajes en la historia. Osea que, mientras en las películas todo el escenario tiene que ser recreado para que el espectador se sienta involucrado y visualice el entorno, en los libros lo único que se tiene que hacer es mencionar lo que se encuentra en cierto ambiente, y el lector hace el resto.

Otra ventaja que tienen los libros sobre las películas, es que en los primeros puede existir un narrador que nos indique exactamente cómo se sienten los personajes que aparecen. Por ejemplo en un libro se nos puede señalar que cierto personaje está preocupado, o enojado, incluso furioso, o nervioso, y en las películas el actor tiene que ser bueno para poder convencer a la audiencia que lo que sucede realmente le está pasando. Eso sin contar que si hay más de un personaje en escena y la audiencia se concentra en uno, mientras que a otro no se le presta atención, se pueden perder detalles importantes en el momento que no se detecte la reacción de algún personaje. En cambio en un libro, el narrador nos relata cómo se siente cada personaje; qué reacción tiene cada personaje a cierta situación, y lo que está pensando cada uno de los personajes en las escenas narradas. Eso es una gran ventaja para quien quiere contar una historia, ya que se asegura que el lector esté al tanto de lo que sucede en cada rincón de la escena.

Cabe mencionar que no es raro encontrar personas que no les gustan las películas porque antes leyeron el libro en el que están basadas y se imaginan cosas diferentes, sean escenarios, personajes, objetos o situaciones. Esta es un arma de doble filo, por eso no lo pongo ni como ventaja ni como desventaja de libros o películas. Creo que es también un poco cuestión de suerte. Se corre el riesgo, en los filmes, de recrear equivocadamente un libro. Pero si aciertan, es muy emocionante ver con nuestros propios ojos una escena que solo habíamos imaginado.

Ahora, las películas pueden llegar a ser herramientas muy eficaces para contar una historia sin aburrir al público. En una película las escenas suceden más rápido y no se pierde tiempo describiendo cada escenario; en cambio en los libros puede ser tedioso leer los detalles de cada acción. Si las películas tienen buen presupuesto, los efectos especiales, los sets y los vestuarios ayudan mucho a hacernos sentir que estamos dentro de la escena, aparte de que los actores no dejan lugar a dudas de cómo es cada personaje físicamente. A mi me ha pasado que durante buena parte de una novela yo me imagino a cierto personaje de una manera, y luego llega un momento en que lo describen físicamente o mencionan algún detalle de su parecido físico, como el pelo o la complexión o algo que difiere a lo que yo ya me había hecho en la mente, y me da coraje tener que rehacer la imagen que tenía en la cabeza.

Otra ventaja que tienen las películas basadas en libros es que pueden modificar la linea de tiempo. Con esto se pueden explicar eventos necesarios para entender la historia más rápidamente y no dejar al espectador sin saber lo que sucede hasta más entrada la novela. Tal es el caso de El Señor de los Anillos, película en la cuál la primera escena es el relato de la historia del anillo y por qué es peligroso; en el libro comienza la historia con un evento del que tu no sabes el contexto: un mundo inventado, razas ficticias de humanos, lugares fantásticos.

Y la ventaja más importante en mi opinión, es que en las películas puedes llegar a ver la recreación de escenas difíciles de imaginar. Incluso en películas basadas en comics (los comics ya tienen un dibujo como herramienta visual) en donde las características de los personajes ya son conocidos, una vez plasmados en la pantalla es fascinante observar cómo se verían esos personajes ficticios si pudiéramos estar físicamente frente a ellos.  Cuando yo estaba chico leía mucho los comics de X-Men, y me daba mucha curiosidad saber cómo se verían los mutantes que aparecían en las historias hechos de carne y hueso. En el año 2000, cuando yo tenía 17 años, mi sueño se hizo realidad. Una de mis películas favoritas de superhéroes, X-Men, salió en el cine, con una excelente trama, buenos diálogos y un actor personificando a Wolverine que me dejó impactado. A pesar de no apegarse al 100% a la historia original, hicieron una película muy buena y muy exitosa.

Por lo tanto se puede decir que no es garantía que un buen libro sea una buena película, ni que una buena película sea un buen libro.  Incluso existen películas que tanto el libro como la película son buenos, y hasta pueden llegar a parecer historias totalmente diferentes. He escuchado comentarios como: la película está muy buena, el libro también es muy bueno pero no tienen nada que ver una cosa con la otra.

Ejemplos, obviamente, hay miles. Voy a mencionar algunos de los que para mi gusto son los más relevantes:


Buenos libros, malas películas:


Sphere (1998)
Excelente libro, uno de mis favoritos. Impredecible, lleno de acción y con ideas dignas de reflexión. Pero la película es pésima. No se apegan a lo que en realidad hace bueno al libro, que son las explicaciones científicas; y aparte eliminaron un diálogo del personaje principal consigo mismo que me parece lo mejor del libro.


Harry Potter
Aunque me critiquen hasta morir, yo no entiendo cómo es que han sido exitosas esas películas. Los libros son buenos, pero las películas, cada que veo la más nueva sigo sin creer que sean tan millonarios los actores que salen ahi. Cortan partes esenciales de la historia, diálogos que a veces son lo único rescatable de algunos libros, y se inventan partes que no tienen nada que ver ni con la historia original ni con lo que sucede en la película. En la sexta parte de Harry Potter no puedo entender por qué recortaron de esa manera la historia de Voldemort. Es lo que más me gustó del libro, y lo arruinaron totalmente en la película.





El Principito (1974)
No entiendo por qué creyeron que hacer una película de ese libro tan profundo y sencillo era una buena idea.



El niño con el pijama de rayas (2008)
El narrador del libro cuenta la historia como si fuera un niño pequeño. La película no tiene ese efecto de que parezca que se está viendo la historia desde la perspectiva del niño. El final de la película es muy dramático y sucede muy rápido.

Star Wars Episode III Revenge of the Sith (2005)
Menciono esta película corriendo el riesgo de ser atacado verbal y físicamente. Aclaro antes que nada que soy fan de las trilogías de Star Wars y que cuando fui al estreno de esta película en el cine salí emocionado; pero luego leí el libro. A pesar de que en este caso el libro está basado en la película, o más bien en el libreto de la película, el libro supera por mucho a esta. Se explican detalles importantísimos para entender las decisiones de Anakin (Darth Vader). Tiene frases que me parece increíble que hayan omitido en la película, y la filosofía que se encuentra en el libro también es inigualable. Al parecer importaron más los efectos especiales que la trama de los personajes. 


Malos libros, buenas películas:

Esta es la categoría más difícil. Hay muy pocas películas en las que el director hace un mejor trabajo que el autor original.

Rita Hayworth and Shawshank redemption (The Shawshank Redemtion, 1994)
Creo que la razón de que sea tan buena película es que está basada en un cuento, lo cual hace más fácil que se incluyan la mayoría de los detalles en la película. Otro aspecto es que el director intercaló muy bien las historias y la secuencia de estas; en el libro, hay personajes que no tienen tanto impacto porque desaparecen antes de que tengas oportunidad de agarrarles cariño, y algunos personajes secundarios están mejor utilizados en la película. Este es el mejor ejemplo que tengo donde la película supero por mucho al libro.


The Devil wears Prada (2006)
La película me gustó mucho por el mensaje, la excelente actuación de Meryl Streep, y por los dilemas que abarca. El libro no lo he podido terminar de leer, me aburre demasiado. Describen muchas cosas de moda que no entiendo en lo absoluto y me parecen irrelevantes; yo sé que no son, pero no es mi tipo de lectura. Seguramente habrá muchas niñas que no estén de acuerdo conmigo.




El Señor de los Anillos
También menciono esta película corriendo el mismo riesgo que con la de Star Wars. Pero la verdad es que los libros son muy largos, usan muchos nombres y la secuencia es un poco monótona. Me explico: aparecen muchos personajes que, como hicieron en la película, podían ser omitidos y dejar que otros personajes hicieran ese rol. Luego separan lo que sucede con Frodo y Sam, con lo que sucede con Merry y Pippin. En la película intercalan muy bien lo que pasa con unos al mismo tiempo que está sucediendo lo de los otros. Aparte de que no te cuentan las muchas aventuras que no tienen nada que ver con la historia central (aquí cabe mencionar lo que me dijo una amiga: si no te contaran todas esas aventuras independientes de la historia, no sabrías la razón por la que son tan amigos los personajes que aparecen. Tiene un excelente punto, pero aun así, la historia es demasiado larga). Además los monstruos y criaturas que aparecen están representados visualmente sin necesidad de imaginar cada uno de ellos; hay que aceptar que no son pocos. Pero  sobre todo, no hay necesidad de imaginar tierras inexistentes, numerosas y grandes, ni tener que recordar lo que imaginaste antes cuando vuelven a cualquiera de ellas.

Por ultimo,
buenos libros y buenas películas:

Eaters of the dead (The 13th Warrior, 1999)
Este lo incluyo por el comentario que recibí de que era uno de los pocos libros donde la película era mejor que el libro. A mí me parece que los dos son buenos. La película omite algunos diálogos y algunos detalles que para mi son fundamentales. Sin embargo es cierto que ésta representa muy bien una época de la historia mundial que es difícil imaginar así nada más. Ciertamente es una buena película, pero yo no dejaría de recomendar el libro, que me gustó mucho.

Jurassic Park (1992)
Una de las mejores películas de mi infancia. A pesar de que omitieron muchos detalles, es una excelente película. Para mí es mejor la película que el libro por el simple hecho de que me parece más hollywoodesco el libro que la película. En el libro hay escenas muy exageradas, además que el principio y el final me parecen mejores que en la película.

The Shining (1980)
Buena película, que a todo mundo gustó sobre todo por la actuación de Jack Nicholson. Y buen libro, que es muy diferente a la película. El libro te atrapa y te hace sentir miedo. No te aburres. La película toma a otro personaje como el principal, y tiene discrepancias en los detalles de la historia, pero qué buena película es.

No juzgues al libro por su portada... ni a la película por el libro en la que está basada.
¡Saludos a todos!