El respeto al derecho ajeno es TOLERANCIA



¿Por qué es tan difícil hablar de religión o política en una conversación de sobremesa? La respuesta todos la sabemos, pero pocos la podemos identificar especificamente: por la falta de tolerancia. Aceptar y respetar las creencias o formas de pensar de otra persona cuando son diferentes a las nuestras es difícil. Hay de cosas a cosas, y no debe sorprendernos que haya temas en los que abogaremos siempre en contra por ser peligrosos para la sociedad; incluso la tolerancia en exceso deja de ser virtud. Pero es fácil identificar cuando otra persona no es tolerante con sus adversarios, y yo me he dado cuenta de que la falta de argumentos para debatir un punto es una clara señal de intolerancia. Cuando los argumentos se limitan a un 'no, porque no' o cuando no se acepta que el contrario tiene el beneficio de la duda, y necesita tener las pruebas de absolutamente todo lo que se dice, es también una señal de intolerancia. 

Hay un malentendido común entre los conceptos de tolerancia y de 'mente abierta'. Ser afín a puntos de vista poco comunes (por ejemplo la aceptación de los gays, los matrimonios entre homosexuales, el aborto, la eutanasia, la legalización de las drogas y el ateísmo,  entre otros temas controversiales) no es muestra de tolerancia. La tolerancia es igual a respeto. Hay quienes merecen respeto y hay quienes no. Incluso a mí la palabra "tolerancia" no me gusta mucho, ya que me suena como a soportar (que de hecho de ahí viene la palabra: tolerare) y el soportar o aguantar a alguien me parece un poco como si fuera un suplicio. Respetar las creencias de alguien más incluye la aceptación de que no tenemos que ser iguales o creer lo mismo, mientras no afectemos a otras personas con nuestros ideales; aceptar que no estamos de acuerdo pero que no tenemos que estarlo para vivir en paz; tratar de buscar las similitudes en vez de las diferencias y buscar siempre entender a la otra persona. Es ahi donde pienso que mucha gente se pierde. Es una razón que encuentro muy común para la intolerancia: no ponerse en los zapatos de la otra persona. 

¿Qué importa si al otro le gustan ciertas cosas que a mí no me gustan, o cree en ciertos dogmas en los que yo no creo? Mientras eso no me afecte directamente y no se violen mis derechos, no debería de importarme. Sin embargo conozco mucha gente que se molesta por lo que puedan pensar otras personas. Un ejemplo muy claro son los creyentes y los no creyentes. Quienes creen en Dios culpan a los ateos y a personas con diferentes creencias que la suya, de tragedias que ocurren, y algunos hasta sienten que es su deber evangelizar y convertir a la humanidad a su propia religión, a pesar de que una enseñanza común entre la mayoría de las religiones es amar al prójimo. Y pudiéramos pensar que quienes no son creyentes, y se hacen ver como más abiertos de mente, más tolerantes y más civilizados, no señalarían a los creyentes culpándolos de nada, y sin embargo he escuchado muchísimas veces, de los ateos, que las religiones son el cancer del mundo y la razón por la que no existe paz entre los pueblos. Yo difiero de todo eso que escucho. La razón por la que no hay paz entre los humanos es la intolerancia, de todas índoles. No es particular de ningún grupo social. Los adultos mayores critican a los jóvenes, y viceversa, los blancos se quejan de los negros, y viceversa. Católicos, cristianos, judíos, protestantes, ateos, europeos, asiáticos, americanos, blancos, morenos, negros, homosexuales, heterosexuales, hombres, mujeres, politicos de derecha y de izquierda, y en general todos. Incluso he escuchado muchas criticas contra las personas que no quieren tener hijos, algunos a pesar de estar casados; pero me pregunto ¿a quién puede importarle que el otro quiera o no quiera tener hijos? Piensa lo que quieras de la persona pero por qué juzgar o criticar el hecho de que alguien no quiera hacer algo que es absolutamente personal. Siempre pensamos que el otro está mal, porque si yo soy de una manera y estoy bien ¿cómo el otro, que es diferente, puede estar bien también? 

La intolerancia está en cada uno de nosotros, y si no llegamos a controlarla (algo muy frecuente) es cuando empiezan las riñas, los rencores, las guerras y la violencia. Aceptar las diferencias no quiere decir dejar que todos hagan lo que quieran sin responsabilidad, simplemente significa reconocer que no existe una sola manera de hacer el bien, de llegar a un bien común. La intolerancia es odio injustificado, que hace mucho daño. ¿Qué opinan?

Epílogo:
La nueva campaña de United Colors of Benetton me gustó muchísimo. Siempre han sacado campañas publicitarias que me gustan porque justamente apoyan la tolerancia. Y estas fotos tan polémicas, al igual que el comercial de tv, me parecen buenas expresiones en contra del odio injustificado. 


Cuidado con 'Arrebatos Carnales'




Hoy escuché que salió a la venta el tercer libro de Arrebatos Carnales de Francisco Martín Moreno. Como he escuchado a este señor antes y sé de lo que habla en sus libros, me preocupa mucho que sean tan populares. En México no se lee mucho, y me da mucha lástima que entre lo poco que se lee se cuenten los libros de este autor.

Hace algunos meses me topé con la revista Contenido; en esa edición, el director del Centro de Estudios de Historia de México Carso, Manuel Ramos Medina, criticaba el trabajo de FMM. La compré de inmediato. A pesar de que sé que hay gente que tiene presente que lo que dice Martín Moreno en sus libros son mentiras e invenciones, casi siempre morbosas, hay muchas otras personas que se creen lo que les digan, sobre todo si se les ensalzan lo que les cuentan con relatos polémicos o eróticos o cualquier otro recurso que se use para enganchar al lector. Por lo tanto me interesó mucho saber lo que decía un verdadero historiador acerca del trabajo de un novelista del más bajo nivel, ya que habemos muchos que a pesar de no ser historiadores sabemos que FMM miente en sus libros pero no tenemos tampoco mucha autoridad para desmentirlo. Voy a citar algunas partes del articulo que me interesaron. Quisiera escribirlo todo, pero sinceramente no tengo tiempo, pero algo de lo que más me llamó la atención fue esto:

Al proyectar su "investigación" afirma que en su obra Arrebatos Carnales, escribió lo que "platicó" con los grandes protagonistas de la Historia de México pero "en paños menores".

Un historiador medianamente serio escribe en función de las fuentes de información de primera mano, con el fin de comunicar a los demás lo que sucedió en un momento dado. La consulta de fuentes primarias, es decir de archivos, es estrictamente necesaria para recrear un momento histórico.
Se consultan los archivos para interpretar la historia, pero no para desvirtuarla y menos inventarla. No podemos "inventar" la historia porque no sería ético. El que inventa no solo no informa sino que daña y empaña de forma morbosa el acercamiento a la verdad.

La Historia no pretende ser un chisme. Menos una transmisión de la imaginación de un individuo que recrea "los hechos" pensando lo que un hombre o una mujer con toda su carga emocional pudo o no pudo vivir. En última instancia, con qué derecho nos entrometemos en la vida privada de un actor de la Historia que no se puede defender de lo que se le inventa. A los muertos se les respeta.

El señor Moreno afirma que los historiadores son mojigatos, mercenarios e hipócritas. ¿No se aplicarían estos términos en realidad al señor Moreno?

Si lo que quiere el señor Moreno es vender sus obras, podría ser más aventurado al decir que todo lo que interpreta a su manera es producto de su imaginación, al menos sus diálogos en "paños menores" y no afirmar que su trabajo es de investigación realizada en archivos.


El articulo es más extenso, y vale la pena leerlo todo. La edición de la revista Contenido donde encontré este articulo es la 573, de Marzo del 2011. Aquí dejo la liga por si les interesa leerlo: articulo de Manuel Ramos Medina 'Cuidado con Martín Moreno'.

Me parecía importante comentar esto porque quiero dejar claro que no es por nada que critico a Francisco Martín Moreno. Con solo escuchar lo que dice se puede uno dar cuenta de que se basa en mentiras para poder tener éxito con sus libros. Ya antes había compartido otro articulo que escribió Josefina Zoraida Vázquez en el que de igual manera desmiente que la bibliografia citada en uno de los libros de FMM haya sido usada para obtener información ya que con esa misma bibliografía se podían desmentir algunos datos que se cuentan en el libro.

Con esto lo único que pretendo es alertar a quienes leen a este autor para que no crean que están leyendo historia. Que sepan que sus libros son aceptables unicamente si lo que quieren es pasar un buen rato, pero para conocer la historia verdadera hace falta leer libros más serios y de autores más capacitados.

Las mentiras de Francisco Martín Moreno me parecen de muy mal gusto, y querer hacer pensar que en realidad investiga y se esmera en encontrar la verdadera historia "no la que nos cuentan en la escuela" me parece digno de un charlatán. Quisiera que nadie leyera esos libros, pero como sé que sí, espero que la gente sepa diferenciar entre la mentira (que es la mayor parte de esos libros) y los hechos históricos.



ABORTO ¿Derecho a decidir?

El tema de la despenalización del aborto es muy complicado. He seguido muchos debates públicos acerca de este tema tratando de formar una opinión congruente e imparcial acerca de si es positivo o negativo la aplicación de esta iniciativa. Tengo que decir que las posturas que se toman en ambos lados de la discusión me han parecido muy sesgadas, mal argumentadas y a veces ridículas. No quiero escribir sobre si es bueno o malo o por qué debería o no debería de despenalizarse el aborto. Lo que quiero es tratar de explicar por qué me parecen incongruentes los argumentos que se usan para defender o atacar este asunto. 

Primero que nada, el argumento más utilizado para quienes defienden el derecho de abortar es que las mujeres tienen derecho a decidir sobre su cuerpo. La palabra 'decisión' y 'decidir' se va  a repetir mucho en esta entrada, porque es el argumento que usan todos. A nadie le cabe duda que la mujer puede decidir sobre su cuerpo. Las cirugías estéticas o médicas, los piercings, los tatuajes y muchos otros cambios que le puedan hacer a su cuerpo las mujeres no esta prohibido ni penalizado. Ellas tienen todo el derecho de decidir sobre su cuerpo. La cuestión aquí es que en el aborto se está involucrando a otro cuerpo que no es el de ellas; y aquí entra el otro debate sobre si el cigoto, embrión,  o feto dentro de la mujer embarazada es otra persona o no. Pero el argumento de decidir sobre su cuerpo me parece muy débil, ya que la decisión se debe de tomar antes de tener relaciones, si acaso en los siguientes días, mas una vez ya embarazada, a menos que haya sido por violación, que es el 1% o menos de los casos, ya no es un solo ser, sino dos. 

El otro argumento en favor de la despenalización del aborto es que antes de las 12 semanas de gestación el producto no es humano todavía. Este argumento es el que me parece más fuerte. Si hay células en proceso de ser un humano pero que todavía no lo son, ¿tienen derechos humanos? Sinceramente este es un punto donde no tengo respuesta. Yo no lo sé. Hay argumentos para ambos lados de la discusión que me parecen coherentes. El cigoto o el embrión ciertamente no se pueden decir que sean personas, ya que les faltan los órganos esenciales que tenemos todos los humanos; claro, son humanos en potencia, pero igual son los espermatozoides y los óvulos por separado. El argumento por tanto es que si un organismo no tiene conciencia ni percepción sensorial ¿es posible llamarlo humano? No lo sé, y es ahí donde me quedo estancado, mi lógica y mi capacidad de entender cosas se atrofia cuando llego a este punto.

Tomando en cuenta esto mis opciones son: a) el cigoto o el embrión no son considerados humanos y por lo tanto no debería de ser penalizada la interrupción de su desarrollo. Ó b) el cigoto o el embrión son humanos en potencia y por lo tanto se deben de considerar como tales, se deben de respetar sus derechos y por lo tanto se debe de penalizar la interrupción deliberada de su desarrollo. 

Ahora quiero examinar los argumentos de quienes están en contra de la despenalización del aborto. Ellos dicen, como expliqué más arriba, que la vida humana se debe de respetar desde la concepción, por lo tanto se considera asesinato al aborto. Como ya dije que en este punto me topo con pared, quiero hacer referencia a otro aspecto de esto mismo. El organismo que comienza a crecer en el útero no tiene capacidad de decidir. He escuchado argumentos que dicen que la mujer que aborta decide sobre su cuerpo pero el bebé no puede decidir y por lo tanto está en desventaja. Aquí quiero opinar que los cigotos, los embriones, los fetos los bebés recién nacidos y los infantes de un año no deciden absolutamente nada. A nadie nos preguntan si queremos nacer o no, a nadie nos preguntan dónde queremos nacer, qué color de piel queremos, si queremos ser hombres o mujeres, o en qué familia queremos nacer o a qué religión queremos pertenecer. Nadie tiene poder de decisión hasta una edad avanzada. No se nos permite votar en una democracia hasta cumplir 18 años de edad. No se nos permite beber alcohol hasta esa edad y en otros países hasta los 21 años. Hay muchas cosas que se deciden por nosotros, sin que si quiera tomen en cuenta nuestra opinión. Las decisiones de los no nacidos son ignoradas por todo mundo, y bajo este argumento la decisión de nacer o no nacer también está incluida. 

El otro argumento que me parece digno de tomarse en cuenta es el de la cultura de la vida. Hay mucha gente que se refiere al aborto como la cultura de la muerte, sin embargo debería de tomarse en cuenta que el respeto a la vida humana desde la concepción hasta la muerte natural es una idea engañosa; la muerte natural no debería de incluir aparatos para mantener con vida a personas que es su único recurso para vivir, deja de ser natural su vida para volverse artificial; por lo tanto la interrupción deliberada del desarrollo de una vida en potencia, sobre todo cuando se contempla también la calidad de vida que va a tener ese ser (adopción, mal trato, falta de atención) que no quiere decir que va a ser así, pero que se debe de tomar en cuenta,  me pone a pensar sobre lo que en realidad persigue esa ideología.  Ahora, quienes están a favor de la interrupción del embarazo no están a favor del aborto en sí, sino de la opción de abortar; el derecho a interrumpir un embarazo antes de las 12 semanas de gestación. Se debe de respetar la postura de que no se está a favor de que aborten las mujeres, sino de que si así se desea, que no sea un delito y que se pueda realizar con seguridad para evitar poner en riesgo a la mujer. Creo que todos estamos a favor de mejor educación para todos y de tratar de evitar que el aborto sea una opción. Pero no de obligar a alguien a cargar con una responsabilidad que cambia la vida de una persona, y que se tiene la posibilidad de evitar. 

Los otros argumentos, en su mayoría éticos o morales, si no, religiosos, me parece estéril mencionarlos porque no se llega a nada con ellos. Todos tenemos derecho a creer o no creer en Dios, y en seguir o no seguir los mandamientos que creamos que deberíamos de seguir. Pero el argumento se cae cuando alguien dice, yo no creo en Dios, y sin pruebas de que exista o no exista, el debate se vuelve hasta aburrido. 

Pero el peor argumento que he escuchado con respecto a este tema es el supuesto debate de la televisión francesa donde:

Lejeune preguntó a Monod: de un padre sifilítico y una madre tuberculosa que tuvieron cuatro hijos; el primero nació ciego, el segundo murió al nacer, el tercero nació sordomudo, y el cuarto es tuberculoso; la madre queda embarazada de un quinto hijo. Ud. ¿qué haría? -Yo interrumpiría ese embarazo- respondió Monod con toda seguridad; a lo que su contrincante le contestó: Tengamos un minuto de silencio, pues Ud. hubiera matado a Beethoven.

Ignoro quién sea Lejeune y quién sea Monod, pero si hablaban de Beethoven el famoso compositor alemán, pues está muy equivocado Lejeune al decir que la madre de Beethoven tuvo 4 hijos antes que a Ludwig van Beethoven, ya que él fue el segundo hijo. No sé si el padre de Beethoven tenía sífilis, pero en ningún lugar he encontrado que se afirme, y la madre de Beethoven murió de tuberculosis, pero no tenía tuberculosis cuando Ludwig van Beethoven nació. El primer hijo de la pareja murió, y los otros hijos no se dice que fueran ciegos o sordomudos, solo que sobrevivieron 3 varones de los 7 hijos que tuvieron. 

Este tipo de argumentos son los que trato de evitar cuando intento formar una opinión propia. Si vamos a debatir acerca de asuntos importantes como este, creo que se deben de evitar las actitudes tramposas como esta, o como el argumento del derecho a decidir.  Es un tema muy difícil, pero se trata de que seamos objetivos, imparciales, de argumentar con hechos y no con supuestos o creencias. 

Me quedo con una frase de Martin Bonfil, en su blog 'La ciencia por gusto':
'se trata de escoger el mal menor'. 

Si no te gusta, hazlo tú



Qué respuesta tan fácil, y tan pueril. El presidente de México, Felipe Calderón, dijo esto en su reunión con los 300 líderes de México en respuesta a quienes critican a los politicos: si no les gustan los candidatos a diputados, sean ustedes los candidatos a diputados.

No, señor presidente, no se trata de decirle al otro que si no le gusta como uno hace su trabajo que lo haga él a ver que tal le sale. Ni que estuviéramos en la primaria. A nadie se le obliga ser político, y se supone que es cuestión de vocación. Si nos quejamos de los políticos es porque son corruptos, roban y no hacen bien su trabajo. Yo no le voy a decir a mis clientes que si no les gusta mi trabajo que lo hagan ellos, sobretodo porque ellos simplemente no me van a contratar. Los politicos, por el contrario, nos tienen secuestrados. Nadie puede competir por un puesto popular si no pertenece a un partido politico, y no puede pertenecer a u partido politico si no acata las leyes de los partidos, y si a uno no le gusta no lo dejan entrar o no le dan puestos. ¡No queremos tu trabajo, Calderón, queremos que hagas bien tu trabajo! No queremos ser diputados, por eso escogimos cada quien nuestra profesión, queremos que dejen de pensar en sus intereses personales y empiecen a pensar en el bienestar del país. Queremos que recorten sus presupuestos millonarios, queremos que den seguridad a los ciudadanos, que escojan a los consejeros del IFE (o más bien que no los escogieran, pero si ya se los robaron... por lo menos escójanlos) en su debido tiempo. No queremos tener que escoger entre el menos peor de todos ustedes, politicos de circo. No queremos que dejen pendiente su trabajo solo porque hay elecciones, sobre todo porque siempre hay elecciones. Queremos resultados. Y si la respuesta va a ser, pues ven tú a ver si lo puedes hacer mejor, pues renuncia y deja que alguien más lo haga mejor. Deja que haya candidaturas independientes. Deja de poner trabas, para que alguien lo pueda hacer bien.

Los politicos mexicanos son una burla, y lo peor es que aunque le tomáramos la palabra a Felipe Calderón, no nos darían sus puestos.


(Qué ganas tenía de escribir malas palabras en esta entrada; recordarles a su mamá a cada uno de los politicos.)

Sentirse como turista



Justo leía, en un blog que frecuento, una entrada en la que la autora platicaba un poco su estado de ánimo. Un poco de no saber qué es lo que viene, ni estar contento con lo que uno hace o donde se está. Justo leía eso cuando en mi iPod empezó una canción que me gusta mucho: You are a tourist, de Dead Cab for Cutie. 

No sé si fue la canción, o el sentimiento similar que me está atacando estos últimos días, con todo lo malo que sucede en mi ciudad, en mi país. Pero me dieron muchas ganas de escribir de esto; acerca de cómo me siento ahorita. Estamos (yo y mucha gente) de luto por los eventos terroristas de los narcos hace algunos días, hablando siempre de la guerra contra la delincuencia organizada, del presidente, de la corrupción, de la crisis en Europa y en Estados Unidos, de las cosas malas, y yo con ganas de escribir algo positivo, de ver algo bueno, pero sin lograrlo. Hace mucho tiempo que no escribía en el blog, y cuando por fin pude concentrarme para armar una entrada, lo único sobre lo que podía escribir era sobre algo negativo. No estoy deprimido ni nada, y cuando platico con alguien de cualquier cosa que no tiene nada que ver con los temas que acabo de mencionar, se siente un alivio muy grande. Pero lo malo es que esas platicas y esos momentos son lo raro ahora. La mayor parte del día lo llevo estresado con el trabajo, con pendientes y con preocupación. 

¿Qué se hace cuando te sientes así? ¿Esperas a que se te pase? Eso es lo que yo hago normalmente. La canción de You are a tourist dice que hay que cambiar de aire, volver a empezar: cuando te sientes como un turista en la ciudad en que naciste, es tiempo de irse.  Y definir tu destino final, con tantos lugares a los que puedes llamar hogar. Porque cuando te ves como un villano en la historia que escribiste es fácil ver, que a veces las mejores intenciones necesitan ser rescatadas.

A mí me gusta releer mis libros favoritos. Escuchar música. Escribir. Y ahorita me dieron muchas muchas muchas ganas de escribir. Sin decir nada más que esto, lo que estoy escribiendo. Leer a Cy en su blog me hizo acordarme por qué escribo; como dije antes, escribo para mí, para desahogarme, porque no puedo no escribir. Es un alivio, una válvula de escape.

Y cuando pasa este momento, y estoy de vuelta en mi estado de ánimo favorito, contento, alegre, con entusiasmo, me gusta regresar y leer lo que escribí en estos momentos cuando uno no se siente del todo bien. Regresar y recordar que no siempre se está del todo feliz, por eso hay que aprovechar siempre y disfrutar al máximo cuando se está en una racha buena. Por que al final todo pasa, lo bueno y lo malo. Cuando se está de subida, hay que recordar esto para aprovechar al máximo el momento, y cuando se está de bajada, hay que recordar como le hicimos antes para sobrellevar estas etapas.

Y no les miento, sólo de escribir esto, me empiezo a sentir mejor.

Saludos, Cy. Te mando un abrazo cariñoso.

la casa alborotada



Hoy escuché un comentario de algún periodista, para mí desconocido, de los noticieros que aparecen a ciertas horas en la radio de Monterrey. El comentario decía en pocas palabras que ya 'esperamos' con ansias la salida de Felipe Calderón de la presidencia, y que por fin se iba a terminar el calderonismo, y que su gabinete se iría con él; que por fin se iba pero nos dejaba la casa alborotada, llena de problemas y que, si bien faltaba poco, la espera iba a ser larga porque ya era lo último.  Me quedé reflexionando cuánta gente piensa así aquí en México. Este sentimiento no es exclusivo de este comentarista que no aportó absolutamente nada con su comentario; así piensa muchísima gente que está o en contra del gobierno o simplemente harta de él, y, al igual que este comentarista, no aportan nada para mejorar el país. Comparar a nuestro país con una casa es muy acertado, pero decir que nos dejó la casa alborotada como si, antes de que llegara Calderón, hubiera estado ordenada y arreglada, me parece injusto, sin criterio y equivocado. La casa está alborotada desde hace mucho tiempo, y si bien Calderón no la ordenó, yo podría decir que sí la limpió un poco; no es suficiente, necesitamos limpiarla y ordenarla toda, pero Calderón no es para nada el único responsable.

Siguiendo con el ejemplo de una casa 'alborotada', yo propondría imaginar que hubo alguien que dejó entrar rateros y delincuentes a la casa que solo comían y bebían y estaban tirados viendo la televisión, ocupando espacios sin dejar a nadie que los quitara de su cómodo lugar. Ahí los dejaron todos los que vivían en esa casa sin decir nada; primero era uno y luego fueron más hasta que ya era imposible que la gente que trataba de mantener la casa limpia soportara tener a parásitos ahí, y hubo alguien que intentó poner orden y obligar a los rateros y delincuentes a ayudar para poder vivir todos mejor en la casa, pero estos, como tenían el puesto más cómodo sin tener que mover un solo dedo, reaccionaron con violencia porque sabían que los que trabajan no podían defenderse. Y hubo quien aprovechó a su favor la presencia de los delincuentes y que, a cambio de privilegios, se quejaron de quien quiso poner un orden, le echaron la culpa de 'alborotar la casa', le recriminaron que antes vivían en paz y con seguridad, cuando en realidad no era así, esperando que dejara a los delincuentes ocupar su cómodo lugar, y ellos seguir teniendo sus privilegios a costa de todos los demás que vivían en esa casa.

Lo mismo veo cuando escucho que alguien quiere echarle la culpa al presidente de violentar el país, como si los carteles, los secuestros, los grupos armados hubieran aparecido con la llegada del ejercito a las calles. Como si los Zetas, y todos los grupos criminales que mantienen secuestrada nuestra tranquilidad hubieran iniciado sus operaciones hace solo cinco años. Lo peor es que hay mucha gente (obviamente gente que está metida en la política) que le apuesta a que al presidente le vaya mal para poder después decir 'ya ves, él es peor que yo, por lo tanto te conviene votar por mí'. En Monterrey, hace algunos años, salieron a la calle gente encapuchada exigiendo el retiro del ejército. ¿A alguien le cabe duda que esa gente fue enviada por el crimen organizado? Creo que no. Entonces podríamos dudar también de los que se quejan de que el ejercito esté combatiendo a los criminales, ya que nadie prefiere que sean los criminales quienes tengan el control, porque a pesar de cualquier cosa, contra los militares si nos podemos quejar. Los narcobloqueos en mi ciudad no se los puedo reprochar al presidente, sino al alcalde de Monterrey y al gobernador de Nuevo León, ya que ninguno de los dos respondió con prontitud.  Los delitos que se cometen en las ciudades como Monterrey son asesinatos, robo de automóviles, asaltos, secuestros. Si las autoridades locales no evitan esos delitos y no brindan seguridad, no es por culpa del presidente, y no es por la guerra contra el narco, es por la ineptitud de los gobernantes locales. Si el gobernador o el alcalde no da resultados en cuestiones de seguridad ¿le vamos a reclamar a Calderón?

En México estamos acostumbrados a echarles la culpa a los demás. Es un gran error que comentemos; no reconocemos que nosotros mismos somos responsables de lo que sucede en nuestro país. Tenemos que darnos cuenta que es culpa de todos que el crimen organizado tenga tanto poder. Algunos tendremos más culpa que otros, algunos casi no tendremos nada de culpa, pero me queda claro que para que los criminales lleguen a tener tanto peso, no es por culpa de una sola persona, ni de un solo gobierno, sino que muchos tienen poner de su parte para permitir que los criminales crecieran y tuvo que pasar mucho tiempo para que se fueran haciendo de poder. Mientras no nos demos cuenta de eso, y sigamos echándole la culpa únicamente al presidente de la inseguridad en el país, no vamos a salir de ella. Hay que reclamarle a cada quien lo que le corresponde. Si los presidentes y gobernadores anteriores (y hablo de quienes nos gobernaron en los 80's y los 90's) dejaron crecer a los criminales, no le echemos la culpa al presidente actual de que ahora estemos pagando la factura. Si sabemos que los políticos roban dinero, y los justificamos diciendo que todos son así, o que no ganan el sueldo de alguien con esa responsabilidad y por eso pues no está tan mal, no podemos quejarnos de la situación actual. Si no nos informamos y solo escuchamos las respuestas cantinfleras de los políticos, no podemos quejarnos de que el país esté como está. Es culpa de todos que México esté hundido en la inseguridad. Pero el problema es que hay quien quiere mantenerlo así, y no somos capaces de identificar a esos personajes y reclamarles que ellos tienen más culpa por permitir que los crímenes se cometan para poder culpar a quien gobierna, y en eso están metidos todos los políticos; le apuestan a que le vaya  mal al otro, cuando a los ciudadanos nos importa poco de qué partido sea quien nos gobierne, mientras haga las cosas bien.

Los criminales, los narcos, los secuestradores, los delincuentes en general, deben estar muy contentos. Deben estar muy contentos de que la gente se queje del ejercito en las calles; de que le echen la culpa al presidente de la violencia en el país; de que estemos tan polarizados, como sociedad; de que nos aventemos la culpa los unos a los otros y no veamos que los delincuentes también culpan al presidente desde las tribunas, y que hay gobernadores y autoridades que también son delincuentes, y quieren que exijamos que nos dejen en paz, para delinquir a gusto.

La 'sub' más grande de México


México ganó la copa mundial en la categoría sub 17 del fútbol.  México campeón del mundo. Lo quiero escribir otra vez... ¡México campeón mundial!

Qué ejemplo. Qué muchachos tan valientes, tan entregados, tan llenos de coraje, y de hambre de triunfo.

No puedo dejar de admirarlos. Quisiera que todos los mexicanos volteáramos a ver a ese equipo y aprender. No sé ni por donde empezar a explicar por qué los admiro tanto.

Ya desde el miércoles pasado quería escribir acerca de la sub 17 por su triunfo ante Alemania: un partido cardiaco, digno de una final de copa del mundo (aunque fuera semi final); de ir ganando 1-0 a ir perdiendo 2-1, sacar la garra y no dejar de pelear para empatar quince minutos antes de terminar el tiempo regular; una entrega indescriptible con el jugador Julio Gómez, lesionado pero que no dejó de jugar  y entró de nuevo para anotar el gol de la victoria. Pero no es solo eso; son muchos factores que me hacen querer hablar de estos niños. 

Hoy, durante el partido de la final, un amigo me dijo 'qué bueno que anotó Gómez el tercer gol, porque si no nos hubiéramos ido directo a penales, y ahí nos hubieran ganado'. No podía creer ese comentario. Mi respuesta fue: tú sigues pensando como típico mexicano del pasado, vencido antes de intentar: ¿no entiendes que estos muchachos son ganadores? yo no sé que hubiera pasado si nos hubiéramos ido a penales contra Alemania, pero lo que sí sé es que no puedes pensar como si fuera un partido al que estás acostumbrado, simplemente porque no es una selección a la que estamos acostumbrados. Estos muchachos no son lo que uno esperaría después de haber seguido 6 copas mundiales de fútbol. ¿Cómo es posible que pensara mi amigo que en penales nos iban a ganar los alemanes cuando contra Holanda, aquí en Monterrey, el portero mexicano Richard González paró un penalty?

La selección sub 17 de México demostró que hay buenos deportistas en nuestro país y que podemos llegar muy lejos. 

Tengo que decir que todos los competidores tienen mucho mérito. Sin ser un experto, puedo decir que vimos muy buen fútbol en este torneo. Las ganas que le echaron, y el coraje que vimos es incomparable con el del fútbol profesional, al menos en nuestro país. Estos muchachos no dan un solo balón por perdido; pelean en todas las jugadas. Sin importar que les metan algún faul ellos siguen peleando en lugar de tirarse al suelo esperando que el arbitro marque a su favor. Sin importar el peligro en la jugada, entran con todo lo que tienen a pelear, no el balón, sino un gol que les de la ventaja. Pero no solo le echan ganas sino que juegan con una calidad que supera a la selección mexicana actual. Con un juego bonito, coordinado, de grandes jugadores, lograron victorias que pocos mexicanos hemos visto. 

Respeto muchísimo a los equipos contra los que jugó la sub 17 de México: Uruguay, Alemania, Francia, Holanda, etc. Todos dieron un muy buen espectáculo, y menciono estos equipos porque fueron los partidos más emocionantes para mi gusto. No dejaron de pelear el balón a la orilla del campo, incluso cuando aprecia que el balón iba  hacia afuera la jugada continuaba y de repente salía un jugador corriendo con la posesión del balón, siempre intentando terminar la jugada en algo grande. Eso es algo que se agradece como espectador. 

Pero lo mejor es que, aquí en México, podemos ver un ejemplo de que sí se pueden hacer las cosas bien. No es necesario hacer trampa, ser corruptos, ser abusivos. Aquí está el ejemplo de lo que se puede lograr cuando no somos indiferentes. Cuando pensamos más allá de nosotros mismos. A pesar de tener una excusa para no seguir, entrar y dar todo por el país. A pesar de creer que no importa lo que hagamos porque alguien más lo va a hacer mal, hacer el esfuerzo sin importar el resultado. Creer en nosotros mismos hasta el final. Saber que, como país somos un equipo: si nos va bien a algunos, nos va bien a todos, si perdemos, perdemos todos juntos. Esos niños no buscaron el uno a uno, o el cero a cero, jugaron siempre a ganar. Eso es lo que debemos aprender todos como mexicanos. Quitarnos esa pesada losa de pensar que todo siempre tiene que ser como antes; que nada puede cambiar. Que somos mexicanos y por eso todo lo hacemos mediocremente. Cambiar ese significado del termino 'a la mexicana'. Los mexicanos estamos a la altura de lo mejor del mundo. Ya lo demostramos en el 2005, ya lo demostramos en el 2011, en el fútbol, en el golf, en el atletismo, en el tae kwon do, en el box; ¿cuántas más pruebas necesitamos? 


Ya es hora de acostumbrarnos a los triunfos, de siempre esperar la victoria, de dejar de preocuparnos por los penales. Ya es hora de crecer.

Hay que querernos. Hay que darnos nuestro lugar. Hay que valorarnos. 

Felicidades a los chamacos. ¡Qué orgullo! ¡Qué ejemplo! ¡Hay que festejar! Somos campeones del mundo. 


X-Men, metáfora de problemas reales



El jueves pasado fui a ver X-Men: First Class. La película no me decepcionó en absoluto, la volví a ver el viernes. Con buenas actuaciones, buen reparto y excelente trama, la precuela de la saga nos muestra los inicios de la agrupación y los inicios igualmente de los enemigos de esta. Más a gran escala, muestra los inicios de la organización de los mutantes para influenciar en la politica internacional y llevar a cabo planes que los beneficien.

La película empieza con la escena exacta con la que inicia la primera película de X-Men del año 2000. En un campo de concentración en Polonia sucede una tragedia donde un niño es separado de su madre y al tratar de permanecer con ella desbarata una reja metálica sin tocarla. En la película original, después de ese suceso, nos adelantábamos a tiempos presentes cuando ese niño ya era un adulto mayor. En esta nueva película se muestra lo que sucedió después ahi mismo en el campo de concentración. Y lo que sucedía a ese mismo tiempo en otro lugar, donde Charles Xavier (el Profesor X), todavía pequeño, vivía con muchos lujos en Estados Unidos.

La película nos lleva a entender por qué Magneto tiene tanta rabia en su interior. El campo de concentración con los recluidos marcados con tinta en el brazo, nos muestra una clara comparación de la intolerancia que la Alemania nazi tenía contra los judíos, homosexuales y personas de color, con la intolerancia que se muestra contra los mutantes en la película. Esa metáfora me parece muy apegada a la realidad de lo que los humanos somos capaces de hacer cuando no entendemos que lo que nos hace diferentes no nos debe de molestar, porque en realidad no nos afecta.

Esta película me gustó mucho porque nos muestra los errores comunes en los que caemos como sociedad. Xavier quiere la armonía entre humanos y mutantes, pero no le gusta que sean diferentes,  incluso lo vemos inseguro de mostrar sus capacidades de mutante, y no acepta del todo a Mystique,  preferiría que ella no fuera azul y extraña. Magneto acepta a los mutantes tal y como son (un acierto que le da mucha autoridad moral) sin ponerles ningún 'pero', mas no acepta a nadie más que a los mutantes, lo que lo hace intolerante. 

Por otro lado vemos a los mutantes jóvenes que apenas están aprendiendo a vivir con sus mutaciones. Estos muestran las diferentes formas de afrontar los problemas comunes que cualquiera llega a sentir cuando está madurando. No ser aceptado en la sociedad y tener que ser parte de ella. Aparte de tener poderes que te hacen superior pero que tienes que aprender a controlar y a ejercitar para poder sacarles provecho. Estas situaciones hacen de esta película un ejemplo de lo que vemos regularmente en el mundo. Así somos. 

Creemos que lo que nos molesta de otros es su creencia religiosa, o su visión izquierdista o de ultra derecha. Creemos que nos molesta un color de piel, una nacionalidad o un determinado grupo social. Pero lo que en realidad nos molesta es la intolerancia que esas personas tienen hacia los que no creen lo que ellos creen, los que no ven las cosas desde su punto de vista, los que nos ven sospechoso por no ser su mismo color, o porque no pertenecemos a su circulo social. Nos criticamos los unos a los otros diciendo que no nos cane bien porque nos juzgan antes de conocernos, sin darnos cuenta que es lo mismo que hacemos con los demás. Y damos por hecho que no se puede cambiar al mundo entero, y por lo tanto no vale la pena hacer el esfuerzo. Mejor lo arreglamos a nuestra manera, pésele a quien le pese. Nos encerramos en un círculo vicioso difícil de romper.

En esta historia de X-Men hay tres tipos de personas, los humanos que creen que los mutantes no deben de existir, los mutantes que creen que los humanos no deben de existir, y los mutantes y humanos que creen que todos podemos coexistir. Si analizamos las razones de cada uno veremos que los que menos tienen razón son los humanos intolerantes, y esto lo hemos visto siempre a traves de la historia, las minorías siempre son víctimas. Pero luego viene el segundo grupo, el de las minorías que se sienten agredidos por cualquier cosa que tenga que ver con el tipo de personas que los agreden, incluso si lo único que los vincula a ese grupo es su apariencia física. Y para tratar de calmar las agresiones están los de en medio, que se dan cuenta de que ninguno de los dos primeros grupos tiene la razón. 

X-Men: First Class me pareció una excelente historia. La explicación del pasado de los personajes principales del universo de los X-Men nos hace ver sus raíces, sus razones de ser como son; sus cicatrices. La película es divertida, entretenida, con buenos efectos y, mejor aún, con efectos especiales justificables. Me hizo reír, me dio angustia en algunas partes, me hizo sentir lástima por algunos personajes, pero sobre todo me hizo reflexionar sobre lo que nos lleva a odiar a otros, pero más importante, sobre lo que nos lleva a querer ser mejores y luchar contra las adversidades que nos toca vivir.

Un saludo a todos los que disfrutan de este tipo de películas.