Qué se contesta a un berrinche


¿Se puede tratar de razonar con quien no quiere hacerlo? En mi experiencia no es posible. Cada vez que quiero discutir algún tema con alguien que no está dispuesto a escuchar me doy cuenta que pierdo mi tiempo. No importan las razones que se expongan cuando el objetivo de la otra persona sea estar en contra a como de lugar. 

Donald Trump escupe amenazas e insultos en twitter no para confrontar a quien amenaza o insulta, lo hace para engañar a sus electores y hacerles creer que busca el bien de su país. Claramente las decisiones que toma no ayudan al propósito que presuntamente busca, por lo tanto solo podemos asumir que su intención es crear faramalla y espectáculo, no dar resultados. Cuando el día de ayer, 30 de Mayo, Trump publicó en twitter que iba a imponer aranceles a los productos importados por su país provenientes de México para obligar a nuestro país a frenar el flujo migratorio, dejó claro que no entiende cómo funciona la economía y el mercado. Pero también quedó claro que su base electoral tampoco entiende nada de eso, y le aplaudieron que defendiera a Estados Unidos (por que eso es lo que creen que hizo).
La carta que envió Andrés Manuel como respuesta al tuit de Trump no sorprende más que en el contraste del tono con el que el presidente gringo ataca. López Obrador invita a Trump al dialogo, a la diplomacia y al respeto. En ningún momento se humilla ante el bully estadounidense, aparte de que le recrimina la postura de su gobierno para con los inmigrantes quienes, le recuerda, son bienvenidos en ese país según su misma tradición. También le señala que el slogan utilizado, America First, no aplica para un país que se jacta de procurar la justicia. Y finalmente le pide resolver cualquier desacuerdo en lo privado y con los funcionarios de los gobiernos de ambos países. Esto último es lo que más me gustó de la carta, hacer énfasis en evitar los señalamientos en twitter o en los medios. 

Pero es claro que, al igual que Trump, López le habla a su electorado. Empieza la carta mencionando al "mejor presidente de México", Benito Juárez, cuya mención no aporta absolutamente en nada al mensaje que envía. Luego menciona a Cárdenas y a Roosevelt como ejemplo de presidentes que se entendieron a pesar de los desacuerdos que tuvieron, como si los conflictos entre ellos hubieran sido simples discusiones que terminaron en un apretón de manos. López intenta compararse con estos dos presidentes que si bien la historia los evaluó bien, no se puede decir que fueron ejemplares, en especial Benito Juárez. Pero López, al igual que Trump, confía en la ignorancia de la gente. Y para rematar le deja claro "a Trump" que él es muy valiente y no es timorato, que al aclararlo casi casi suena como una afirmación de lo contrario, pero pues como digo, la carta es para los mexicanos más que para Trump.

A final de cuentas, yo creo que esta carta de López es un acierto. Si bien es muy suave en su reclamo a Trump, sobre todo por el nivel de amenaza que lanza el presidente del país vecino, el nivel tan pueril de Trump no se debe de contestar de la misma manera. Cuando un niño hace un berrinche exigiendo algo ¿qué se le contesta? ¿se pone uno a hacer un berrinche que lo iguale? El berrinche no obedece a una razón lógica, sino a una reacción por algo que no gusta. Eso es lo que está haciendo Trump. No está a gusto con la situación en la que lo tienen en su país: el reporte de Mueller lo tiene señalado por corrupción ante todos. El tuit de ayer es un esfuerzo por distraer a los ciudadanos; ataca a México para aparentar fortaleza. Hace apenas algunas semanas que Trump felicitó a López por su esfuerzo en detener a los migrantes en nuestro país, ¿ahora nos castiga por no detenerlos? 

Si López le hubiera contestado con más amenazas o con agresividad, solo le daría armas a Trump para seguir distrayendo al público general. Y más aún, con esto se cuelga una medalla con sus simpatizantes en México. Creo que esta reacción es de lo poco que puedo contarle a López como un movimiento medianamente inteligente. Si aprendiera más de historia, si no fuera tan condescendiente y si fuera mas conciso en lo que dice, la carta tal vez hubiera tenido un mayor impacto.  


 


Una vida plena

“Si alguien ama una flor de la que existe solo un ejemplar en millones y millones de estrellas, basta que las mire para ser dichoso.” - El Principito

Ya lo decía Séneca hace como dos mil años: No tenemos escaso tiempo, sino que perdemos mucho. No recibimos una vida corta, sino que nos la hacemos. Y así es. La vida no es corta, la vida es tan basta como nos alcanza nuestra propia razón. El tiempo se consume a pesar de nuestros mejores deseos. Ya sea que estemos durmiendo o trabajando, o corriendo o danzando, el tiempo pasa. Pero si ponemos atención, el tiempo rinde más. La misma flor que ayer estaba y hoy no está, para alguien fue perfume y color, y para otros ni siquiera fue. Si no disfrutamos y aprovechamos el tiempo que tenemos, bien pudiéramos no tenerlo y sería lo mismo.

No tiene caso guardar tiempo para después, como si pudiéramos congelarlo mientras se hace algo más; el tiempo no se recicla, se escapa entre las manos y nunca lo volvemos a ver. Nosotros no gastamos el tiempo, es el tiempo el que nos desgasta a nosotros. De nada sirve encender una vela para después salir del cuarto. Y tampoco nos sirve una vela nueva si nunca nos atrevemos a encenderla. En ambos casos, la vela se desperdicia. En ambos casos nos negamos la luz. 

Pasó un año ya desde que se apagó tu brillo. Y entre más pienso en ti, más me doy cuenta de que tu tiempo con nosotros bastó para que dejaras una hermosa marca que llevo a todos lados. La manera que viviste tu vida fue una lección que poca gente puede instruir. La fuerza que mostrabas, a pesar de tu delicado cuerpecito, me hacía sentir tan humilde que me obligaba a reflexionar si yo hubiera soportado eso, si yo hubiera aprovechado, como tú, cada segundo. 

Ahi es donde estás ahora. No hay momento de duda en el que no piense en ti y me hagas cambiar mi actitud. No hay alegría que no se acreciente al pensar en ti. Haces que cada momento tenga una energía especial, porque pienso en ti y me esfuerzo por disfrutar como tú lo hubieras hecho. Recuerdo tu risa, tu sencillez, tus palabras amorosas que me decías, los juegos que te gustaban, y mi vida se vuelve más hermosa. Mis segundos se vuelven más valiosos. Recuerdo que no estas conmigo y me nace el ánimo para gozar cada instante que estoy viviendo. Cada malestar que tengo que soportar se vuelve ligero, porque tú me enseñaste que no es tan grave; que no vale la pena desgastarse con pequeñeces, porque tengo tiempo, tengo vida. No hay manera de que no me duela un poco tu recuerdo, pero aprendí de ti a convertirlo en amor. 


Esa eres tú. El ejemplo de carácter, de valentía, de entusiasmo, hasta el final. Por ti aprendi a estar tranquilo con mi conciencia. Por ti tengo los brazos abiertos a la muerte. Por ti siento alegría de saber que si este fuera mi último momento, no sentiría pena de dejar la vida, porque la hice valer. Eres tú, Constancita, mi gran ejemplo de amor por la vida. Tengo la esperanza que sea lo que sea que me quede de vida, me alcance para que se parezca al menos un poco a la tuya, sin desperdicios, llena de amor, llena de pasión, plena. Desde hace un año ya no eres la niña hermosa que conocí; eres amor puro en mi corazón. 


Cuestionar las noticias no hace daño

Filosofía no era mi clase favorita en la preparatoria. Y aunque muchas veces pienso que debí hacer un esfuerzo más grande cuando estudiaba por interesarme y entender lo que me querían enseñar, en este caso no creo que haya sido mi culpa. La clase de filosofía más bien era “historia de la filosofía”. Hubiera preferido que me motivaran a filosofar, a cuestionar, a reflexionar sobre causas y efectos de lo que nos sucede en el mundo y en nuestra vida. Ahora me doy cuenta de cuánta falta hace aprender filosofía, y lo importante que es hoy en día, más que nunca. Estamos conectados, el mundo entero, con un aparato que podemos llevar a todos lados; y lo que digo yo, o el presidente de Estados Unidos puede ser escuchado al momento por quien sea que tenga uno de estos aparatos. Las noticias abundan, son instantáneas. Las declaraciones son indelebles. La difusión de datos tiene un alcance sin precedentes. Y sin embargo no podemos asegurar que estamos mejor informados que antes. Las mentiras y los engaños también multiplicaron su propagación.

Recientemente estuvo circulando en Twitter y en Facebook un meme que decía que en Dinamarca si recibes apoyo social quedas inhabilitado para votar en las elecciones. Esto, a pesar de ser desmentido por la embajada de Dinamarca en Argentina, sigue circulando en las redes sociales. Algunas personas para defenderse al verse evidenciados por compartir información falsa como esta lo que dicen es ‘no importa que no sea verdad yo apoyo esa propuesta’. No se trata de que apoyes o no algo que es falso, o no, se trata de la manera en que te quieren engañar haciéndote creer que un país democrático con finanzas sanas, limita a sus ciudadanos que usan apoyo gubernamental para evitar clientelismo electoral.  Como ya he explicado antes, la verdad importa y mucho.  

La idea de inhabilitar a votantes que reciben un apoyo gubernamental se puede discutir ampliamente, pero no debe de estar basado en una falacia. Aunque no lo quieran aceptar los que cayeron en el engaño, creer que Dinamarca lleva a cabo esta política influye en nuestra aceptación de adoptar esta idea. Y aunque puede parecer inofensivo compartir este tipo de datos falsos, no es así. Acostumbrarnos a dar por hecho que la información que recibimos es confiable nos vuelve manipulables. 

Si el meme en vez de decir Dinamarca, hubiera dicho Venezuela, el impacto del meme no hubiera sido el mismo; o por lo menos no hubiera imantado a las mismas personas. Los de derecha, capitalistas, antiobradoristas, no hubieran tomado en serio la publicación, porque no hace lógica. Sin embargo, tampoco es lógico que en Dinamarca sucediera esto. Allá muchísima gente recibe apoyo del gobierno, simplemente porque pagan muchísimos impuestos, pero esto no lo ven como algo ilógico y hasta se atreven a decir que apoyan la propuesta. Nuestra capacidad de discernir lo que hace sentido se ve afectada por los patrones que vamos formando en nuestra mente. Perder esa capacidad nos puede meter en problemas. 

Tenemos una obsesión de recibir y compartir información lo más rápido posible constantemente, y esto nos lleva a no identificar la posibilidad de que sea falsa. Pero lo peor es el poco interés de verificar la información; estamos tan deseosos de que nos den la razón que aceptamos cualquier cosa que nos guiñe el ojo. Nos volvemos adictos al placer que nos causa “descubrir” el motivo absoluto por el que "nuestra democracia no es de primer mundo, como la sociedad de Dinamarca: desarrollada, amable, progresista y opulente". Nos engañan y nos dejamos engañar. Preferimos creer que tenemos la razón a descubrir si en realidad es así, y nos encerramos en nuestra burbuja, buscando quién piense como nosotros para sentirnos acompañados. Y cuando alguien nos muestra datos que contradicen lo que pensamos, terminamos enojados al grito de ¡fake news!


Urge hacer un hábito de verificar la información que nos llega, sobre todo en una época en que estamos inundados de datos, estadísticas, reportajes y noticias. Nos acostumbramos a evitar la fatiga, a leer solo los encabezados, a absorber sin filtro todo lo que está al alcance, a satisfacer esa necesidad de ratificación del mundo. Necesitamos ser más exigentes con lo que consumimos, hacernos preguntas que impliquen razonar si lo que estamos leyendo o escuchando tiene lógica. Es mejor saber que confiar. No debe de importar la cantidad de datos que procesamos, debemos preocuparnos por la calidad. Y preocupantemente hay quién piensa que la filosofía no sirve para nada.



Ateo

Esta es la respuesta a un comentario que me llegó en la entrada de "El niño ateo". 

No quise escribir el comentario en la entrada por la extensión de este, por eso decidí escribir un post entero para contestar. 

Agradezco de antemano a Rebeca, que escribió en mi blog. 



Hola! Me acordé de tu blog y dí con este texto porque en varios haces referencia a tu ahora ateísmo. Sentí cierta confusión de leerte, principalmente porque los argumentos que das son de la existencia de Dios ligados 100% a la fe y creo que ahí es donde hace falta mas estudio. Recientemente tuve una charla con una persona Ex-masona convertida al catolicismo, como me imagino sabrás, la masonería se creó en principio para atacar a la iglesia católica porque la iglesia no aceptaba los avances de la ciencia. Platicando con ella me dí cuenta de que cuestionar las prácticas de la iglesia, los mandamientos que “te hacen” seguir, juzgar a sus sacerdotes, etc. no tienen nada que ver con la existencia teológica de un Dios. Esta persona, después de mas de 5 años de estudios teológicos y filosóficos (obviamente no tenía nada que hacer mas que estudiar), encontró que Dios existe, un Dios personal, no un bien supremo como algunas religiones lo hacen ver. Pero lo que te convierte en alguien con o sin fe es precisamente eso: LA FE, la cual no es racional. 

Enseñarles o no a tus hijos sobre Dios es algo muy personal, y como bien lo explicas tomaste la decisión de ser ateo a los 26 años, pero muy seguramente hubo situaciones de las cuales te ayudó creer en algo. El papá Francisco hace poco dijo que no tiene nada de malo dudar, sino no ir mas allá para buscar una respuesta. Sé que nada de lo que diga va a hacerte cambiar de opinión, entiendo tu hartazgo y lamento mucho no hayas encontrado una mejor forma de vivir tu fe en su momento y que no hayas encontrado a alguien más preparado para contestar tus dudas. Definitivamente les faltó explicarte que Dios te creó libre, libre para dudar, para estudiar, para hacer bien o mal. Ojalá encuentres lo que busques y no te quedes con una posición ta mediocre como el no creer en nada. 

Saludos!



Hola Rebeca. Decidí escribir una entrada de blog para contestar a tu comentario. No estoy seguro de entender del todo lo que me quieres decir, pero algunos puntos me llamaron la atención y decidí que merecían una explicación amplia, que en un comentario puede ser tedioso, pero en una entrada de blog hace más sentido. Así que voy a tratar de contestarte lo más claro que pueda, tratando de hacer el mayor sentido posible. 

Creo que mi respuesta se resume en esta idea: mi ateísmo nace de lo absurdo de la idea de dios. No necesito creer en “algo”, como mucha gente me dice. Alguien una vez me dijo, igual que tú, que era mediocre no creer en nada; la frase que usaron, irónicamente, fue “¿no te parece que no creer en nada es como ser tibio?”. No, no me parece en absoluto mediocre no creer en nada. Sobre todo porque ser ateo no significa que no creo en nada, solo significa que no creo en dios. Yo creo en muchas cosas, y en muchas ideas. Principalmente creo en mí. ¿Dejo de ser ateo porque creo en algo? No. En realidad, es al contrario. A mí me parece muy mediocre creer en dios, en mayor o menor categoría dependiendo de cuánta responsabilidad se le otorga al dios en el que se cree. Pero sí, me parece mediocre creer en algo que no sabemos si existe o no. 

Yo hablo de mi ateísmo y de cómo dejé de creer en el dios judío, cristiano, católico, mas eso es solo porque YO era católico. Pero en realidad dejé de creer en todas las supersticiones e ideas ilógicas que existen en nuestra cultura. Como dije en la entrada que comentaste, dejé de creer en las ideas que no tenían sustento. En verdad te lo digo, creo que es de lo mejor que he hecho en mi vida. Dejé de creer en fake news: o me das una fuente confiable o pruebas que sustenten tus dichos, o no te creo lo que me digas. Me olvidé de ovnis, fantasmas, mala suerte, correos engañosos, pseudo ciencia, medicina alternativa, homeopatía y todo lo que no tuviera pruebas contundentes con las cuales sostener los argumentos. 

Esto no quiere decir que solo creo en aquello que puedo probar por mis propios medios. Por ejemplo, no puedo entender como funciona el aire acondicionado; tiene algo que ver con comprimir fluidos y reducir su temperatura con la bajada de presión, pero no lo entiendo completamente y jamás sería capaz de construir un aire acondicionado que funcionara. Sin embargo los uso, y les creo a los fabricantes cuando me dicen que funcionan, ¡porque funcionan! No creo que la tierra sea plana aunque nunca he ido al espacio a verificarlo. Pero cuando me hablas de dios y sus métodos funcionan al asar, con probabilidades que no demuestran la existencia de un dios, pues no creo en él. 

Me hablas de un dios personal, pero en realidad no entiendo lo que quieres decir. Dios existe o no existe, si cada quien tiene un dios personal, pues es casi como decir que cada quien tiene conciencia. Claro, la conciencia existe, pero si eso es dios, pues se queda muy cortito a lo que la gente piensa que es dios: cada quién decide qué es dios para cada uno, y por lo tanto pues dios puede ser todo o nada. Si la idea de “dios” es tan vaga como eso, no me interesa ni siquiera pensar en dios. Luego dices que me faltó hablar con gente más preparada que me explicara que “dios” me creo libre para dudar de él. Primero que nada tengo que decir que esas personas más preparadas no me faltaron en mi vida. Eso me lo explicaron muy bien cuando era joven. Pero lo que no entiendo de tu comentario es la diferencia entre un dios personal, lejano del dios católico, pero que al mismo tiempo me creó libre. ¿Quién es ese dios personal del que hablas? ¿Cómo sabes que te creó? Si es personal, pues es un dios diferente del de cualquier otra persona, ¿no?

Creer en algo que no existe puede ser útil, sí estoy de acuerdo, así es justamente como funcionan los placebos. Pero yo creo que es mucho más peligroso que útil. Que me haya “ayudado” creer en dios en alguno de los 26 años que creí que existía, no lo dudo. Mas sin embargo creo que hubiera sido más útil encontrar otra alternativa que la fe ciega en algo inexistente. ¿Cómo puedo saber qué hubiera hecho en aquella circunstancia si no hubiera creído en dios? Tal vez hubiera encontrado alguna solución a mi problema en vez de aceptarlo porque "los planes de dios son perfectos y tiene algo mejor preparado para mí". 

Pudiéramos decir que creer en Santa Claus es algo bueno ¿cierto? ¿Por qué no seguimos creyendo en Santa Claus ahora? ¿Qué nos limita a creer en un personaje ficticio y no en otro? Y algunos dirán “a mí sí me gusta creer en Santa Claus” “me gusta creer en personajes fantásticos”, perfecto, muy bien, pero te aseguro que ninguna de esas personas toman decisiones serias basadas en Santa Claus. 

Creer en algo porque te puede ayudar en algunas circunstancias no me parece una razón suficiente para hacerlo. Mi argumento más fuerte es que gracias a que personas creen en algo que no existe y que no pueden comprobar, terminan creyendo que ese dios les pide estrellar aviones contra edificios, o estar seguros que los homosexuales son una aberración, o conformarse con su pobreza porque al fin y al cabo, cuando mueran tendrán un paraíso bellísimo para habitar en él eternamente. 

Creer en ideas ilógicas es muy peligroso, y no creo que pesen más los buenos sentimientos que “dios” provoca, a los infames crímenes que se cometen en su nombre y gracias a una plena confianza en que se realizan porque él así lo quiere. No hay persona más peligrosa que aquella que está convencida de que un ser de quien no tiene pruebas de su existencia le exige llevar a cabo una atrocidad. ¿Sabes por qué? Porque no hay manera de convencerlo de lo contrario. No pueden convencerlo de que es falso lo que piensa, porque sus creencias no están basadas en evidencia. 

A mí me gusta saber, no creer. Prefiero meditar mis decisiones y mis convicciones, a esperar que lo que esté haciendo sea lo correcto, confiando en lo que alguien más dice. Prefiero ser dueño de lo que hago, sin justificarme culpando a otros. Por eso no creo en dios. 

Pero para que no quede duda que ser ateo no es no creer en nada, aquí te dejo un credo que escribí, después de convertirme en ateo, cuando me pregunté a mí mismo en qué creía, ya que dios estaba fuera de la lista. Esto fue lo que resultó:




Solo los traidores abuchean


Del abucheo hacia López Obrador el sábado pasado en la inauguración del estadio de béisbol de los Diablos Rojos se pueden tomar varias posturas. Quienes lo apoyan incondicionalmente dicen que los abucheos fueron pagados; organizados por un grupo de detractores que nada tiene que ver con la realidad del pueblo. Sus opositores están más que contentos y lo toman como una victoria contra el presidente; hacen viral el video del abucheo y se congratulan por la "perdida de popularidad" de Lopez Obrador. Los que conocen cómo se comporta la gente en un evento como estos saben que es algo normal: los presidentes nunca tienen el apoyo total de la población y en eventos culturales, deportivos o de entretenimiento nunca es bien visto que vaya un político a presentarse como lo hizo AMLO. Siempre hay opositores al gobierno, y siempre hay personas inconformes; le pasó a Felipe Calderón, le pasó a Enrique Peña Nieto y era de esperarse que le pasara a AMLO. 

Lo interesante a analizar en esta situación no es la falta de apoyo de un grupo de personas que asistió a un evento, sino la reacción del presidente ante lo que sucedió. El presidente llamó "porra fifí" a la gente que le gritaba y comenzó a dar un discurso político digno de una campaña presidencial en un evento deportivo. ¿Sorprende esto? Claro que no. Es AMLO siendo AMLO. No le gusta ir a lugares donde la gente no lo apoya; ya lo demostró al no ir a Puebla cuando falleció la gobernadora y al no ir a Aguascalientes porque no había "las condiciones de ánimo ciudadano". Pero justamente esto lo que el presidente no acaba de entender, a nadie le gusta un presidente en campaña electoral constante. Para quienes tienen la incertidumbre de que AMLO se pueda convertir en un dictador del estilo de Hugo Chávez esto solo justifica sus miedos. Que el presidente no permita ninguna critica fuera de sus adversarios es lo que lo convierte en un totalitario. No admite que pueda existir alguien que lo abucheé si no es conservador, fifí, neoliberal y mafia del poder. Pero se equivoca. 

No todos los que votaron por AMLO son fervientes creyentes de sus discursos y sus políticas. El hartazgo hacia los últimos gobiernos dejó planchada la elección para que AMLO solo tuviera que volver a prometer lo de siempre, acabar con la corrupción, y ganara con amplia mayoría. Pero no deja de ser el presidente de la república al que como a los anteriores se le culpa de todo lo malo que suceda en el país. Al ningunear a la gente que lo abucheó López Obrador demuestra que se siente muy incómodo con las criticas. Para él solo los traidores a la patria tienen razón de quejarse por lo que no pierde oportunidad para dejar claro a sus seguidores que no le crean a nadie que se pronuncie en contra del gobierno. Y esto es lo que preocupa. 

Lamentablemente sabemos que mucha gente no se interesa por la política y mucho menos por crear un razonamiento crítico imparcial. Preferimos escoger un bando y creer todo lo que nos digan. Basta ver las redes sociales o los debates entre amigos en una elección para darse cuenta que la mayoría de la gente defiende lo indefendible con tal de apoyar a "su candidato". Y que el presidente suscite este tipo de pensamientos es muy peligroso. Nunca había visto yo a un presidente en México que descalificar a quienes le reclamaran algo; menos dividir a la sociedad en los que están conmigo y los que están contra "nosotros". Está de más afirmar que esto es lo peligroso del nuevo gobierno. Quienes le temen no lo hacen sin razón. 

Este gobierno tiene una línea muy clara: no aceptar la culpa ni la critica de lo que suceda en el país. Lamentablemente esto no es nuevo, y me llama la atención que es justamente lo que sucedía cuando el PRI tenía la hegemonía en el país. Preocupa que no solo el gobierno quiera hacer creer que no existen personas inconformes, sino que los mismos simpatizantes de AMLO se esfuercen por denostar a quienes osen oponerse a lo que haga o diga el gobierno, sea lo que sea. Siempre es bueno que una sociedad sea critica de sus gobernantes. Los presidentes siempre serán encarados por alguna parte de la sociedad, nada de esto es nuevo, no debería de sorprendernos. Querer justificar los descontentos de la gente no ayuda en nada mejorar el desempeño del gobierno, y además abona al clima de desconfianza que existe actualmente en el que nadie cree nada y todo lo que contradiga nuestra opinión se convierte automáticamente en fake news.

Si el gobierno afirma que los abucheos a los gobernadores son espontáneos y justificados, bien haría en aceptar los abucheos contra él y no descalificarlos o acusar que estuvieran pagados. Si sigue haciendo esto, que no se sorprenda cuando lo comparen con gobiernos como los de Venezuela, Bolivia, Ecuador y Cuba, porque es justamente lo que sucede en esos países. 

No es ataque, es información

Sam Miller
Recientemente me llegó en un mensaje de WhatsApp una carta escrita por un empresario estadounidense, Sam Miller, defendiendo a la iglesia católica de los “ataques” de la prensa en los últimos años (la carta se escribió en 2008). En ella menciona cifras de las que los católicos deberían  sentirse "orgullosos de pertenecer a la organización no gubernamental más grande de Estados Unidos”. No me queda duda que la Iglesia realice muy buenas obras para la comunidad, y sin duda los católicos pueden y deben sentirse orgullosos de eso, lo que no los limita a denunciar y enfurecerse por los muchos crímenes que cometen los miembros de esa organización. (Ya anteriormente publiqué mis razones para no estar tranquilos con lo que pasa dentro de la Iglesia desde hace muchos años.) 

Si bien me gustaría desmenuzar cada párrafo de la carta y poner en perspectiva todo lo que en ella se menciona (por ejemplo, comparar la cantidad de dinero que recibe la iglesia en donaciones con la cantidad que utiliza para buenas causas y la que se usa para satisfacer lujos innecesarios de los miembros de la iglesia), por falta de tiempo me limitaré a refutar los argumentos más obvios que mi lógica me permite; porque el empresario estadounidense no solo menciona datos imprecisos, sino que incluso, si estos fueran correctos, sería inconcebible utilizarlos de la manera que lo hace Sam Miller. 

Por ejemplo, su argumento principal es que la prensa inexplicablemente se enfoca en denunciar y exponer los casos de pederastia por parte de los sacerdotes. Pero el argumento que utiliza es que “únicamente” 1.7% del total de los sacerdotes ha sido encontrado culpable de pederastia. Solo ese argumento me parece tremendamente irrespetuoso. Minimizar los crímenes de sacerdotes solo porque es una minoría quienes los cometen es ofensivo. Podría escribir un ensayo completo enfocado en ese párrafo nada más. Sentirse ofendido porque denuncian estos casos es no entender la gravedad del problema. 

En primer lugar, el numero de agresores no es igual al numero de víctimas. El 1.7% de 400,000 sacerdotes es igual a 6,800 sacerdotes encontrados culpables de pederastia (según las mismas cifras de Sam Miller), sin embargo esto no quiere decir que existen únicamente 6,800 víctimas. La mayoría de los sacerdotes abusaron de más de un menor; de esta manera se dimensiona el verdadero problema y el verdadero crimen. Sam Miller ni siquiera menciona a las miles de víctimas de los sacerdotes, ¿esto no le ofende? Además, 1.7% son solo los que han sido encontrados culpables, faltan los que todavía no conocemos, porque es imposible pensar que son solo los que han sido denunciados los que incurren en esto, sobre todo después de saber que muchos de ellos llevaban décadas abusando de menores antes de que los casos salieran a la luz.

Además, la critica más fuerte hacia la iglesia es que se comprobó que muchos de estos sacerdotes eran protegidos por la misma organización. Los pederastas no eran sometidos a juicios penales, y peor aun, únicamente los cambiaban de lugar cuando sus superiores se enteraba de esto. ¿No resulta indignante? ¿Saber que las autoridades de la iglesia sabían que tenían criminales en su organización y en vez de tomar acciones para proteger a las víctimas, preferían proteger a los criminales? ¿No es suficiente para señalarlos y ponerlos en evidencia? ¿O primero deberíamos enumerar las buenas acciones que hacían para saber si era suficiente abusar sexualmente de un niño para destituirlos de sus puestos y responsabilidades?

Sam Miller, en un esfuerzo por minimizar aun más el hecho de que sacerdotes abusen de menores, utiliza otra estadística, de la iglesia protestante, y la compara con los católicos. Dice que 10% de esos clérigos han sido hallados culpables de pedofilia. Increíblemente a muchos católicos esta comparación les parece digna de compartirse. Un dicho popular dice “mal de muchos, consuelo de tontos”; queda perfecto en esta situación. Y lo peor es que el dato ni siquiera es correcto. 

Para escribir este ensayo no me basé únicamente en el mensaje de WhatsApp que recibí, sino que fui a la fuente original, a leer al carta completa de Sam Miller y a verificar algunos de los datos que en ella menciona. Sin sorpresa encontré que Sam Miller cometió un error al citar un libro y decir que 10% de los clérigos protestantes habían sido encontrados culpables de pedófila. El autor del libro desmintió esta afirmación al explicar que lo que él había mencionado era un estudio de clérigos recibiendo tratamiento, de los cuales 10% eran pedófilos. Y aclara que esto no significa que hubieran abusado de niños, sino que tenían ese problema psiquiátrico. (Aquí la nota de la corrección de estos datos.)

¿Qué tendría que decir Sam Miller al escuchar esto? No solo es mentira que 10% de los clérigos protestantes sean pedófilos, sino que estaban recibiendo ayuda y tratamiento psicológico, cosa que no sucedía en la iglesia católica. Aparte de las otras estadísticas que menciona sobre encuentros sexuales, indebidos y consensuados, entre clérigos protestantes y miembros de la comunidad sin mencionar que pasa exactamente lo mismo en la iglesia católica. Incluso una investigación estima que 50% de los sacerdotes católicos incumplen el voto de castidad. Esto no quiere decir que son pederastas, simplemente que si Sam Miller se queja de la prensa, debería también reconocer que las quejas no son infundadas, y que son los peores casos los que hacen más ruido, pero no son los únicos. 

Lo que concluyo de este tipo de esfuerzos de minimizar crímenes es que simplemente la iglesia católica se siente ofendida por ser señalada por sus fallas. Sam Miller menciona que “la agonía que la Iglesia siente y sufre no es necesariamente culpa de la Iglesia”, pero no estoy de acuerdo. No son una minoría la que le da mala fama a la iglesia, es justamente gente como Sam Miller, que, en vez de indignarse y reclamar que existan este tipo de abusos, defienden los hechos tapándolos con “buenas obras", lo que le da mala fama a la Iglesia. Si no tuviéramos que enterarnos por medio de la prensa que estos sacerdotes abusaban de menores y hubiera sido la Iglesia Católica quien los entregara a las autoridades para que fueran juzgados y pagaran por esos delitos, el panorama sería muy diferente. 

Los casos de pederastia no son los únicos delitos de la Iglesia, solo son los peores. El hecho de que hagan cosas buenas no les resta culpa donde la hay. Defender a la Iglesia por sus buenas acciones es como defender a un político corrupto porque ayuda a los pobres con el dinero de los impuestos. No se justifica que delinca solo porque hace lo que debe de hacer con recursos que ni siquiera son suyos. 

Y por último, no es trabajo de la prensa exaltar las buenas obras de la Iglesia Católica o de cualquier otra organización, sino descubrir los delitos que se esfuerza por esconder. No es trabajo de la prensa hacer promoción de la Iglesia Católica, pero sí es su deber informar de las malas acciones de esta para evitar que se sigan llevando a cabo. ¿Acaso la Iglesia se la pasa reconociendo todo lo bueno que realizan las otras religiones y lo da a conocer a su comunidad? 

La Iglesia Católica no es peor que otras organizaciones, gubernamentales o no gubernamentales, pero sin duda se jacta de ser referencia moral para millones de personas y recibe beneficios gracias a eso. Claramente esa es la razón por la que esconden los crímenes que se comenten dentro de ella, pero no es razón para minimizarlo, y menos razón para sentirse ofendido porque alguien más lo expone al público. 




Addendum:

Aqui una lista de algunos de los reportajes sobre pederastia, que la prensa ha publicado, que no tienen nada que ver con la Iglesia Católica.



  • Michael Jackson
  • Cuarenta rabinos en Nueva York en 2017 acusados de pederastia
  • Médico de las gimnastas olímpicas de EEUU
  • Kevin Spacey, Bryan Singer y todos los casos de pederastia y abusos sexuales en Hollywood
  • Casos de pederastia en la Iglesia Mormona de Marstinburg, Virginia

"Olvidan quién los sacó de la pobreza"


Recuerdo haber escuchado a Yedickol Polevnsky decir que cuando el gobierno saca a la gente de la pobreza y esta llega a ser clase media se le olvida de dónde viene y quién los sacó de la pobreza. Este comentario por sí solo da para escribir tres ensayos por lo irónico, absurdo, hipócrita y soberbio. Pero lo que me llama la atención ahora es ver cómo ese comentario se revela como una línea dictada desde la cabeza del gobierno. Me queda claro ahora que el comentario de Yeidckol no fue espontáneo, sino que fue parte de conversaciones y discusiones durante mucho tiempo en las juntas de su partido y con el presidente y que tomaron decisiones basados en esa falacia. La prueba está en que AMLO está obsesionado con repartir dinero directamente a las personas que se benefician de él. No permite en absoluto que alguien más se lleve el crédito de la ayuda que recibe el pueblo. 

No solo son las estancias infantiles. El gobierno ha quitado el apoyo a todas las organizaciones sociales, civiles o ciudadanas para supuestamente evitar "discrecionalidad, opacidad y corrupción". Estas organizaciones brindan apoyos de diversos tipos que el gobierno no cubre; entre refugio para personas maltratadas, estancias infantiles para mujeres que trabajan, alimentación y ayuda médica. Todo para personas de bajos recursos que no pueden pagar estos servicios. 

El gobierno de Andrés Manuel claramente tiene sus prioridades equivocadas en lo que repartir el dinero respecta. En la educación quiere que no haya examen de admisión para que todos puedan acceder a la universidad (y colgarse la medalla de que busca la igualdad de oportunidades) y no se da cuenta que de esta manera los recursos se desperdician al no haber rendición de cuentas con los “estudiantes”: todos reciben el mismo apoyo, tanto los buenos estudiantes que quieren educarse para obtener mejores oportunidades, como los malos estudiantes que no tienen intención de salir de la escuela sino seguir obteniendo recursos del estado. En este caso en concreto, la ayuda debe de ser focalizada: solo ayudar a los alumnos que en realidad muestran interés por instruirse y tengan capacidad para hacerlo. 

Contrariamente, el apoyo a estancias infantiles y refugios para mujeres y niños en situación de violencia, la ayuda debe de ser a las organizaciones, no personalizada. Los recursos, utilizados eficientemente, ayudan a más personas.  De la misma manera que los impuestos, si cada quien aporta un poco, con lo que se junta se puede realizar algo para el beneficio de todos o de la mayoría. Si buscáramos hacer algo individualmente con nuestros impuestos, no lograríamos nada de relevancia. Lo mismo pasa con el apoyo a estas organizaciones: si en promedio hay 100 personas al día que necesitan apoyo para alimentarse, es mejor preparar alimentos para 100 personas, así si alguien no llega a comer un día cualquiera será porque consiguió alimentos en otro lugar, y si alguien nuevo necesita ayuda para comer solo ese día, puede pasar sin perder tiempo. 

Claro, dando el dinero a las organizaciones no se garantiza que no haya mal uso de éste o robo o corrupción, sin embargo, justo para eso está el gobierno, para auditar y vigilar que el dinero que se entrega sea bien utilizado. Lo ilógico es que el gobierno piense que repartiendo el dinero entre más individuos se garantice menos corrupción. Y no solo es que quién reciba el dinero lo utilice de mala manera; una mujer o un joven que llegue con dinero en efectivo a su casa es presa fácil de personas abusivas que pueda tener en su familia. Ya sea el esposo que malgasta el dinero o algún familiar que le pida dinero con una falsa necesidad y, esta persona, con buenas intenciones le dé el dinero y busque cómo resolver el problema de otra manera.

El colmo es que ahora hasta a las mujeres en situación de violencia quieren entregarles el dinero personalmente. Esto cae ya en lo absurdo. Los refugios para mujeres son eso, refugios. Se necesitan en momentos de emergencia, no se puede esperar que una mujer que necesita un refugio se registre y llene toda la papelería para esperar a que el gobierno le de dinero para... ¿para que? ¿para irse a un hotel una noche? ¿para esconderse en casa de sus papás? Es increíble lo que el gobierno está dispuesto a sacrificar con tal de ganarse todos los reflectores y que la gente los vea a ellos como sus únicos salvadores. 

Esta actitud de López Obrador me recuerda una película del 2005, 'V de Venganza', donde un gobierno totalitario tiene la misma obsesión de ser la única opción de estabilidad para la gente, y utiliza todo su aparato mediático y económico para mantener al pueblo sometido con miedo. En una escena el canciller le dice a los miembros de su gabinete que quiere enviar un mensaje a través de todos los medios que controlan, la tv, la radio, los periódicos, y el mensaje es para recordarles por qué "ellos" necesitan al gobierno. Y la único que pretende el canciller en esa película es continuar en el poder. 


Un amigo me platicó en 2012 que la empleada doméstica de casa de sus papás, que era del Estado de México, iba a votar por el PRI porque estaba muy contenta con el gobierno, y esto era porque habían construido una carretera que les facilitaba el transporte de su casa a la ciudad. Sin embargo mi amigo le explicaba a la empleada que no era el gobierno del estado quien había construido esa carretera sino el gobierno federal o sea Felipe Calderón. Entonces, sí, claramente la gente no sabe de quién viene verdaderamente la ayuda, sin embargo es ridículo el esfuerzo del gobierno por tratar de llevarse el crédito de todo, más aún cuando en realidad no se lo merecen. Se supone que los escogemos para que sean eficientes, no para que se hagan promoción a cada oportunidad. Una estancia necesita apoyo económico del gobierno, pero todo el trabajo que representa lo pone la sociedad que se encarga de esa estancia. Sabemos que el dinero no es lo único que se necesita, sino gente competente que tenga compromiso. Y aparte, el dinero no lo genera el gobierno, sino los contribuyentes. Por lo que si a Yeidckol le preocupa que la gente recuerde quién los sacó de la pobreza, debería de mostrarles que es el pago de impuestos junto con una buena administración lo que otorga oportunidades para que la gente salga de la pobreza. Nadie "saca" de la pobreza a la población, y menos regalando dinero. 



Disney y su falta de variedad

Con gran tristeza me entero que fueron canceladas las últimas dos series de Marvel que quedaban en Netflix. No está claro si fue Disney quién presionó a Netflix para quedarse con los personajes que pudieran ser parte de su universo cinematográfico y sumarse a la lista de superhéroes que ya les dejan muchos millones de dólares anualmente, pero lo que sí es un hecho es que tras anunciarse que Disney lanzará su propia plataforma de streaming, Netflix no tenía mucho interés en seguir produciendo material de personajes que no le pertenecen del todo. 

Realmente me parece una desgracia porque después de que Disney absorbiera a Fox y con ellos a los personajes que le pertenecían (X-Men y Los Cuatro Fantásticos) ya no quedaba ninguno fuera del gran universo que han creado, exceptuando los que tenia Netflix. Y justamente Fox y Netflix entregaban un producto diferente al que vemos en el universo cinematográfico de Marvel (MCU, por sus siglas en inglés). Disney se caracteriza por hacer películas para todo el público, pero se enfoca en los niños. A Fox y en particular a Netflix, les importa poco que los niños no puedan ver sus entregas; y presentaban historias para adultos. Historias oscuras con violencia y erotismo que no estamos acostumbrados a ver en el cine de Disney. 

Pero el dinero manda en esta industria y Disney quiere acaparar todo lo que esté a su alcance. Y gracias a esa avaricia perdimos dos lineas creativas que era de lo que más me gustaba ver (y no solo a mí, claramente). 

No quiero decir que no me gusten las películas del MCU. Con sus contadas excepciones, creo que las películas de superhéroes que produce Disney son mucho mejores de lo que necesitan ser y estoy muy contento y agradecido por el esfuerzo que han hecho durante 11 años para producir historias con la calidad y respeto que quienes somos fans de los cómics creemos que merecen. Pero si bien disfruto esas historias, también me gusta que haya variedad, y las series de Netflix también son producciones dignas de quitarse el sombrero. Daredevil, Jessica Jones y The Punisher cuentan historias de una manera que Disney jamás se va a atrever a hacer. Y aunque tal vez me guste lo que haga Disney con esos personajes, no creo que llene ese espacio que va a quedar vacío tras la cancelación de estas series en las que los superhéroes sufren, se equivocan, los personajes mueren sin que revivan, y los villanos logran ser personajes estelares. Nada de eso tiene Disney ahorita, y al parecer no quiere que nadie lo tenga. 

Me pregunto qué va a pasar con Deadpool. Qué va a pasar con los X - Men y Los Cuatro Fantásticos. Supongo que van a forzar una historia que los incluya en el universo que lleva 11 años desarrollándose. Y si lograran incluirlos sin que se viera como un parche en la línea que tiene tantos años en proceso, dudo que tengan algo muy diferente qué contar que lo que ya hemos visto en las 20 películas que han estrenado hasta hoy. 


Veremos qué nos muestran. Tal vez supere mis expectativas. Lo único con lo que lo lograrían sería respetando el estilo y el tipo de películas que le dieron el éxito a esas franquicias. Historias y personajes más oscuros, más humanos, villanos mejor escritos , villanos con quienes te puedas identificar. Aunque en realidad no sé cuánto tiempo le quede a las películas de superhéroes, que comienzan a cansar, pero ese es otro tema. 

Sacerdotes Pederastas

La pederastia en la Iglesia Católica es una realidad. Los casos de niños abusados desde los años  50’s salieron a la luz décadas después, y nuevos testimonios siguen apareciendo todos los años. 

Mucha gente intenta defender a la Iglesia alegando que se trata de una minoría, lo que en términos reales, es cierto. Pero que sea una minoría de sacerdotes que incurre en abusos a menores no quiere decir que son pocos los casos que suceden. Y lo que es peor, tratar de defender al sacerdocio alegando que hay más casos de pederastia fuera de la iglesia que dentro de ella, lo que es absolutamente lógico: si en el mundo hay solo 400,000 sacerdotes católicos, y solo en México hay 90 millones de personas mayores de 18 años, si se toma el porcentaje promedio de pedófilos en una población general (entre 1% y 4%, según algunos estudios) por estadística hay más pedófilos mexicanos que sacerdotes en el mundo. Sin embargo esto no es razón para sentir alivio por lo que sucede en la Iglesia. 

En primer lugar, los sacerdotes son personajes con autoridad sobre la gente que confía en ellos. Al igual que maestros, entrenadores y familiares de las víctimas, estos utilizan su influencia sobre los menores para abusar de ellos. Obviamente todos los casos de pederastia son repugnantes, escandalosos y reprobables, pero se entiende que viniendo de sacerdotes católicos, sea más grave la falta. Ellos representan a Dios en el mundo. Ellos toman el papel de guías para los menores y sus padres. Ellos son quienes deberían de defender y cuidar a estos niños de los males del mundo. Esa es la razón por la que su falta es peor, y querer defenderlos es un insulto a las víctimas.

Más de una vez he escuchado que el porcentaje de sacerdotes pederastas es menor al 1%. Hace poco creo haber descubierto de dónde salió esa información. En un articulo publicado en catholic.net, la entonces directora de este portal, Lucrecia Rego de Planas, absurdamente intenta minimizar el escándalo que refiere que sacerdotes católicos sean capaces de pervertir a menores de edad y abusar de ellos (incluido un niño de 4 años). Toma como referencia una entrevista que le hicieron al fiscal del Vaticano en 2010 donde afirma que ha recibido 3,000 casos referentes a delitos de pederastia en los últimos 50 años, cometiendo el error de asumir que estos tres mil casos son los únicos que han sucedido en los últimos 50 años. En vez de salirse de su burbuja católica, toma como única referencia a la institución acusada de tener miembros criminales. Luego intenta otra vez minimizar la gravedad de los delitos diciendo que en el 60% de los casos se trató de abuso de adolescentes “mayorcitos" (y no de niños) que “ya son plenamente conscientes y están de acuerdo con lo que está sucediendo”. Leer esto me hace sentir una rabia por la falta de respeto y falta de empatía con personas cuyas vidas fueron totalmente destruidas por sacerdotes que no deberían de tener derecho de caminar libremente por la calle. No creo que sepa esta señora que un adolescente es muy manipulable, y que es por eso que la ley prohibe a adultos tener relaciones sexuales con menores de 18 años. Es increíble el fanatismo que puede tener una persona al punto de culpar a las víctimas por los delitos de sus agresores. 

Continua el articulo con más mentiras, ya que afirma que un 30% de los casos no fue de abusos homosexuales sino heterosexuales mayores de 18 años. De nuevo asume que las víctimas que acusaron a los sacerdotes eran mayores de edad, lo que no queda para nada claro en la entrevista que dio el fiscal. En ella el solo dice que el 30% fueron casos heterosexuales, no que no hayan sido menores de edad; ¿de dónde saca Lucrecia esta información? no queda claro. Después se atreve a decir que quitando el 90% de los casos (60%+30%) “solo quedan 300 casos de sacerdotes acusados de pederastia”. ¡¿Solo 300?! ¡Vaya! Habría que darles un premio a los sacerdotes por respetar a los niños, al parecer. 

Es indignante este tipo de comentarios, y me sorprende (aunque pensándolo bien, no) que la Iglesia siga aceptando a este tipo de personas como parte de su organización.

Concluye la autora que es menos del 0.1% de sacerdotes pederastas en 50 años. Y que en 180 de los casos ni siquiera se investigó a fondo porque los sacerdotes su avanzada edad, por lo que solo se les pidió que se retiraran de la vida sacerdotal. Me imagino a las víctimas sobrevivientes de estos depravados sexuales festejando en sus casas porque el sacerdote que les tiró la vida a la basura ya no va a poder oficiar misa. Es ridículo. Lo que merecían era que los metieran a la cárcel. Solo con sentir el miedo de ser violados ahí se hubiera resarcido un poco el daño. 

Para la mala fortuna de Lucrecia, en 2014 el papa Francisco aceptó que 1 de cada 50 sacerdotes ha incurrido en la pederastia. ¡¿Cómo?! ¿Al menos 2% de los sacerdotes y no menos de 0.1%?  Me pregunto qué dirá Lucrecia al conocer este dato. Porque algo que no menciona ella ni nadie que defiende a la Iglesia, es que los sacerdotes pederastas no son los únicos culpables de estos crímenes. La mayoría (si no es que todos) estuvieron protegidos por la misma Iglesia. Sus superiores sabían de los delitos que cometían y no hicieron nada para detenerlos. Cambiarlos de parroquia, su solución favorita,  no es proteger a la población, solo mover al criminal a un nuevo territorio donde nadie lo conocía y por lo tanto la gente era más vulnerable. Todo eso se debe de tomar en cuenta cuando se cuentan a los sacerdotes abusivos. No son solo los que realizan el acto sin quienes lo esconden. 

¿Por qué les importa tanto proteger la reputación de la Iglesia? ¿Por qué no se interesan más por el bienestar de los niños que por la investidura que representan? Dudo que sea por alcanzar la vida eterna, ya que de ser así harían exactamente lo contrario. Yo creo que buscan mantener su influencia y el poder que esta les otorga. Vamos, el hecho de que el numero de sacerdotes pedófilos esté de acuerdo al porcentaje de la población general, no normaliza el hecho, lo único que demuestra es que los sacerdotes católicos no tienen ninguna ayuda divina o especial que quienes llevan una vida alejada de Dios. Por lo tanto necesitan fingir que sí la tienen, de otra manera por qué alguien se acercaría a cualquiera de ellos. 


Hablar de porcentajes y estadísticas nos puede hacer perder el enfoque. El hecho de que niños, ¡niños! fueran abusados por sacerdotes que deberían estar enseñándoles lo que está bien y lo que no, deja mucho que pensar sobre Dios. Un informe de la BBC de 2004 afirma que fueron 4000 sacerdotes quienes abusaron de niños y adolescentes, ¡solo en Estados Unidos! Pero las víctimas no son 1 cada 1, no, cada sacerdote abusaba  de más de un menor, algunos de decenas de jóvenes. Y esos son solo los casos que se denuncian. Faltan muchos más, ya sea porque el agresor murió o porque la víctima murió o porque la Iglesia amedrentó al joven o porque compró su silencio. Tratemos de visualizar el numero de vidas destruidas gracias a que la Iglesia prefirió no manchar su nombre. Y ahora sí podemos preguntarnos si la prensa exagera, cuando habla de los sacerdotes pederastas.