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México Liendre

Con tal de quitar un pésimo gobierno estamos dispuestos a escoger otro igual o peor. México Libre obtuvo su registro como partido y pues bueno, ahora tenemos un partido más en México, el octavo, sin contar a Nueva Alianza ni a Encuentro Social. Otro partido que va a recibir dinero público sin rendir cuentas. Y lo peor, fundado por el expresidente Felipe Calderón y su esposa Margarita Zavala, quienes por su berrinche hicieron el camino más fácil para que López Obrador llegara a la presidencia (sin olvidar que lograron también que el PRI volviera al poder en 2012). 

¿Son oposición al presidente? Sí. ¿Son lo mejor que hay en este momento? Es muy cuestionable. Pero aunque lo fueran, que sean la única opción para quitar a MORENA del poder no quiere decir que son una buena opción. Es el mismo problema en el que nos metimos para quitar al PRI y al PAN de la presidencia. Votamos (yo no) por la opción que podía quitarlos, pero resultó lo mismo, solo que con poder absoluto para hacer lo que quiera.

Difícilmente Calderón y Zavala van a lograr lo que logró López. Pero es para preocuparse que no entendamos como país que los extremos no son buenos, y que la experiencia que tuvimos con un político debe de contar para algo. Calderón no  fue un pésimo presidente, pero está muy lejos de ser lo que necesitamos para progresar. En su sexenio no combatió la corrupción, ni en el gobierno y mucho menos en su partido.

¿Para qué quiere volver al poder Calderón a través de su esposa? Lo que no hizo cuando era presidente no lo va a hacer ahora. ¿No nos quejamos de que López vive de nuestros impuestos desde siempre? ¿Por qué querríamos cambiar a la extrema izquierda por la extrema derecha? ¿De verdad no hay mejores opciones? Y lo peor es que veo a gente muy contenta porque piensan que con tal de quitar a López del poder, es justificable dar un cheque en blanco a quien sea.

Me da tristeza ver cómo no se distingue lo que hizo un demagogo ignorante como López Obrador, de lo que hace alguien mucho más inteligente y capaz como Calderón. Ambos quisieron ser obedecidos por todos en su partido, ambos renunciaron a quienes impulsaron sus candidaturas presidenciales, y ambos formaron su partido para no tener que rendir cuentas a nadie. 

Si somos honestos, no es escandaloso culpar a Calderón de que López esté en la presidencia. Su obsesión por llevar a su esposa al poder lo cegó. Sus errores en 2018 costaron muy caro; ¿y ahora vuelve con la bandera de "soy oposición"? Es patetico. Su imagen y la de su esposa están muy deterioradas; no puede quitarse la losa de corrupción que conocimos en su sexenio. No podemos borrar esos destellos de autoritarismo al no aceptar la derrota por la candidatura del PAN. No está en posición de pedir un cargo público cuando ya demostró durante 6 años lo que puede y no puede hacer.

Me queda claro que lo mejor que pueden hacer los expresidentes es callarse y olvidarse de la vida pública. 

Qué lástima de país. 

Solo los traidores abuchean


Del abucheo hacia López Obrador el sábado pasado en la inauguración del estadio de béisbol de los Diablos Rojos se pueden tomar varias posturas. Quienes lo apoyan incondicionalmente dicen que los abucheos fueron pagados; organizados por un grupo de detractores que nada tiene que ver con la realidad del pueblo. Sus opositores están más que contentos y lo toman como una victoria contra el presidente; hacen viral el video del abucheo y se congratulan por la "perdida de popularidad" de Lopez Obrador. Los que conocen cómo se comporta la gente en un evento como estos saben que es algo normal: los presidentes nunca tienen el apoyo total de la población y en eventos culturales, deportivos o de entretenimiento nunca es bien visto que vaya un político a presentarse como lo hizo AMLO. Siempre hay opositores al gobierno, y siempre hay personas inconformes; le pasó a Felipe Calderón, le pasó a Enrique Peña Nieto y era de esperarse que le pasara a AMLO. 

Lo interesante a analizar en esta situación no es la falta de apoyo de un grupo de personas que asistió a un evento, sino la reacción del presidente ante lo que sucedió. El presidente llamó "porra fifí" a la gente que le gritaba y comenzó a dar un discurso político digno de una campaña presidencial en un evento deportivo. ¿Sorprende esto? Claro que no. Es AMLO siendo AMLO. No le gusta ir a lugares donde la gente no lo apoya; ya lo demostró al no ir a Puebla cuando falleció la gobernadora y al no ir a Aguascalientes porque no había "las condiciones de ánimo ciudadano". Pero justamente esto lo que el presidente no acaba de entender, a nadie le gusta un presidente en campaña electoral constante. Para quienes tienen la incertidumbre de que AMLO se pueda convertir en un dictador del estilo de Hugo Chávez esto solo justifica sus miedos. Que el presidente no permita ninguna critica fuera de sus adversarios es lo que lo convierte en un totalitario. No admite que pueda existir alguien que lo abucheé si no es conservador, fifí, neoliberal y mafia del poder. Pero se equivoca. 

No todos los que votaron por AMLO son fervientes creyentes de sus discursos y sus políticas. El hartazgo hacia los últimos gobiernos dejó planchada la elección para que AMLO solo tuviera que volver a prometer lo de siempre, acabar con la corrupción, y ganara con amplia mayoría. Pero no deja de ser el presidente de la república al que como a los anteriores se le culpa de todo lo malo que suceda en el país. Al ningunear a la gente que lo abucheó López Obrador demuestra que se siente muy incómodo con las criticas. Para él solo los traidores a la patria tienen razón de quejarse por lo que no pierde oportunidad para dejar claro a sus seguidores que no le crean a nadie que se pronuncie en contra del gobierno. Y esto es lo que preocupa. 

Lamentablemente sabemos que mucha gente no se interesa por la política y mucho menos por crear un razonamiento crítico imparcial. Preferimos escoger un bando y creer todo lo que nos digan. Basta ver las redes sociales o los debates entre amigos en una elección para darse cuenta que la mayoría de la gente defiende lo indefendible con tal de apoyar a "su candidato". Y que el presidente suscite este tipo de pensamientos es muy peligroso. Nunca había visto yo a un presidente en México que descalificar a quienes le reclamaran algo; menos dividir a la sociedad en los que están conmigo y los que están contra "nosotros". Está de más afirmar que esto es lo peligroso del nuevo gobierno. Quienes le temen no lo hacen sin razón. 

Este gobierno tiene una línea muy clara: no aceptar la culpa ni la critica de lo que suceda en el país. Lamentablemente esto no es nuevo, y me llama la atención que es justamente lo que sucedía cuando el PRI tenía la hegemonía en el país. Preocupa que no solo el gobierno quiera hacer creer que no existen personas inconformes, sino que los mismos simpatizantes de AMLO se esfuercen por denostar a quienes osen oponerse a lo que haga o diga el gobierno, sea lo que sea. Siempre es bueno que una sociedad sea critica de sus gobernantes. Los presidentes siempre serán encarados por alguna parte de la sociedad, nada de esto es nuevo, no debería de sorprendernos. Querer justificar los descontentos de la gente no ayuda en nada mejorar el desempeño del gobierno, y además abona al clima de desconfianza que existe actualmente en el que nadie cree nada y todo lo que contradiga nuestra opinión se convierte automáticamente en fake news.

Si el gobierno afirma que los abucheos a los gobernadores son espontáneos y justificados, bien haría en aceptar los abucheos contra él y no descalificarlos o acusar que estuvieran pagados. Si sigue haciendo esto, que no se sorprenda cuando lo comparen con gobiernos como los de Venezuela, Bolivia, Ecuador y Cuba, porque es justamente lo que sucede en esos países. 

La Cartilla Moral


Esta es mi opinión sobre la decisión de López Obrador de imprimir y distribuir la cartilla moral. He leído muchas criticas en internet acusando de adoctrinamiento al gobierno. En primer lugar, creo que antes de criticar la decisión deberíamos de leer el documento. No nos llevará mucho tiempo hacerlo y es importante conocer lo que se está promoviendo para entender si lo que nos molesta (en caso de ser así) es el hecho de que se reparta una cartilla que promueva los valores, o en sí los valores que esta cartilla promueve. Lo que intento discernir es si esto se llevó a cabo con una intención paternalista y propagandista del gobierno, o es un esfuerzo por exaltar valores morales que indudablemente hacen mucha falta en nuestro país desde hace décadas. Después de haber leído en su totalidad el documento difundido por el gobierno, que difiere en algunas cosas con el original de Alfonso Reyes de 1944, puedo decir que, a pesar de admitir que el texto tiene valor, me inclino más a pensar en la primera situación. El gobierno busca más hacer propaganda del presidente y su administración que de difundir los valores morales, y a continuación explico por qué pienso esto. 

La cartilla empieza con una presentación escrita por Andrés Manuel en la que, para mi gusto, desafortunadamente utiliza la frase "no solo de pan vive el hombre", frase bíblica, adjudicada a Jesús en el evangelio de Mateo y Lucas, y tomada del libro de Deuteronomio. Digo 'desafortunadamente' porque utilizar una frase a todas luces religiosa en un documento que intenta promover la moralidad desde el Estado en un país con gobierno laico, genera mucha suspicacia sobre el interés real de la difusión de este documento. Se presta el presidente a la critica de sus detractores que lo acusarán de creerse un mesías. Los que no vamos de acuerdo con él, sin llegar a despreciar todo lo que haga solo por dar la contra, nos llega a molestar esta frase que alude a la fe en un texto que habla de moral, cosa que ni es necesario ni aporta nada. Desgraciadamente la población de México, mayoritariamente cristiana  y con bajo nivel educativo, es muy manipulable, y una de las maneras más eficientes de hacerlo es la utilizando la religión. Esa frase lo que me dice es que AMLO pretende establecer un vinculo con la gente y quiere compararse con lo que ellos identifican como algo bueno, la religión. 

Continuando con la presentación, dice también que lo que pretende la difusión de la cartilla es iniciar una reflexión nacional sobre los principios y valores que pueden contribuir a una conveniencia armónica. ¿Quién en su sano juicio puede estar en contra de esto? ¿Habla acaso el presidente de un acuerdo para cumplir lo que dice la cartilla? Nada cercano a eso. Solo invita a la reflexión. No me parece en absoluto una imposición, como muchos han querido aludir. Y lo que dice la cartilla en su totalidad vale la pena analizarse. No es un documento indispensable, pero al igual que muchos otros, promueve la buena conducta y la sana convivencia. Quien critique el texto debería de igual forma criticar la Biblia, la cual contiene muchísimo más contenido condenable y es respetada como guía moral por millones de personas. Estoy seguro que la cartilla moral puede ayudar a mucha gente a considerar sus acciones y tratar de mejorar. 

Imagen eliminada de la
versión digital de la
Cartilla Moral
Pero hay algo que sí me llamó la atención desde el principio. En la cuarta página aparecía (ya fue eliminada de la versión digital) una fotografía de AMLO. En mi post anterior critiqué la enorme irresponsabilidad del gobierno de tratar de personalizar la propaganda utilizando el nombre del presidente. También expliqué por qué esto es algo que no se debe de permitir y que incluso está prohibido por la Constitución. En este documento vuelven a utilizar la personalidad del presidente mostrando su imagen y convierten el documento en una cartilla de propaganda gubernamental. Lo que debe de ser una sugerencia para tratar de ser mejores ciudadanos, se vuelve una herramienta del gobierno para promocionar a Andrés Manuel. Esto sí es algo reprobable. Como dije, en la versión digital que se encuentra en internet, la fotografía del presiente fue retirada, pero dudo que hayan vuelto a imprimir los ejemplares para quitarles esa página y dudo más que no se hayan entregado cartillas con la foto de AMLO. Con esto evidencian el verdadero propósito de la distribución de la cartilla moral, y esa es la razón por la que, a mi parecer, debería ser reprochada. 

Lic. Alfonso Reyes Ochoa
Por otro lado, habiendo aclarado esto, y después de leer lo que dice Alfonso Reyes en su ensayo, el presidente parece estar más interesado en promover la ética imprimiendo cartillas que con su ejemplo diario. A pesar de que expresó su admiración por el autor, Andrés Manuel no parece haber leído la cartilla que distribuye, y de haberlo hecho, no parece darle mucha importancia a lo que dice. Mucho bien le haría a AMLO seguir al pie de la letra lo que dice la cartilla sobre el respeto a los demás, sobre controlar los impulsos, la superación de la sociedad, el respeto a las obras de los demás, afrontar la derrota, entre otros conceptos que dejan mucho que desear de nuestro actual presidente. 

Por supuesto que predicar con el ejemplo es mucho más difícil que hacerlo de palabra. Claro ejemplo son los sacerdotes o cualquier político mexicano que se haga llamar católico (te estoy hablando PAN). Incluso los MORENOS que a pesar de tener ahora la obligación moral de leer y seguir lo que dice la cartilla, no dejan de insultar en las redes sociales e incluso de amenazar a algunas personas. Tal vez sea por esto que los críticos de AMLO tienen herramientas para atacar su Cartilla Moral. Pero si somos objetivos, nada tiene de malo contar con un documento más que nos haga reflexionar. Tan válido como la Biblia, los textos de Platón o Aristóteles, o cualquier libro de ética. Creemos que nadie nos debe de imponer una forma de pensar, y es cierto, pero rechazar un texto antes de conocerlo es justamente una  razón para preocuparnos por la falta de valores en la sociedad. 



Aqui pueden encontrar la Cartilla Moral. 
https://www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/427152/CartillaMoral_.pdf



Instituciones, no personalidades


En 1911 Porfirio Díaz renunció a su cargo como presidente de México después de casi tres décadas de gobernar este país. Cuando fue derrocado de la silla presidencial la paz que se había mantenido durante tantos años se esfumó de repente. En mayo de ese año el presidente partió hacia el exilio en Europa y en octubre Francisco I. Madero gana la presidencia. Pero lo asesinaron 16 meses después. Tuvieron que pasar años para que otro presidente pudiera terminar su mandato; décadas para que la violencia cesara y hubiera orden. 

La razón por la que sucedió esto fue porque la estabilidad del país dependía de un solo hombre. Lo que Porfirio Díaz logró no se soportaba en la sociedad ni en las leyes, era él quien soportaba al país. Si se enfermaba el presidente, temblaba la economía porque los inversionistas confiaban únicamente en la palabra del presidente, en nadie más. Ese fue su gran error y por lo que la historia lo condenó. Cuando su lugar quedó vacante, las disputas por el poder acabaron con el progreso que se había logrado hasta entonces. La falta de madurez de la política mexicana, acostumbrada a obedecer al líder, se quedó acéfala. Al no tener una mano dura que castigara al que se portaba mal, salió a la superficie la “novatez” de los ciudadanos y se mataron entre todos. México vivió años de anarquía que después llamarían “revolución” para evitar llamarle fratricidio y para tener un culpable a quien señalar. En realidad Porfirio Díaz fue derrocado en unos cuantos meses, la guerra que se desató después nada tuvo que ver con ninguna revolución. 

En contra parte, los Estados Unidos entendieron desde su autocreación que no podían confiar en personas individuales para desarrollarse como nación, sino que necesitaban instituciones independientes para que no hubiera una sola cabeza que pudiera derrumbar todo. Si uno de los poderes fallaba, los otros podían intervenir y garantizar estabilidad. Ese es el gran éxito de los Estados Unidos, entender que entre más plural sea la decisión que se tome hay menos posibilidades de que se llegue a una mala decisión. 

En México nunca sucedió eso. Desde que llegaron los españoles a conquistar los pueblos originarios de la región, cada uno jalaba para su propio lado. Parece que mucha gente no sabe o no recuerda que fue gracias a la ayuda de los tlaxcaltecas que Hernán Cortés pudo conquistar Tenochtitlán. Tampoco se menciona con la frecuencia necesaria que Miguel Hidalgo fue fusilado menos de un año después de su levantamiento, y que la guerra de independencia duró 10 años sin progreso, y que no fue hasta que se unieron dos ejércitos enemigos que se logró independizar y crear al nuevo país. Aunque inmediatamente comenzaron a pelear para imponer una manera de hacer las cosas y tuvieron que pasar décadas de guerras, inestabilidad, invasiones extranjeras, pérdida del territorio y decenas de presidentes hasta que se logró la paz (con Porfirio Díaz).

Culto a la personalidad de Stalin en la Unión Soviética
Nuestra historia nos demuestra que existen personajes que pueden lograr cambios importantes, pero que al final ningún individuo es más fuerte que las organizaciones. Y que las instituciones garantizan que los gobernantes no sean indispensables. Si alguien muere, o delinque, o simplemente renuncia, será suplantado por alguien más. Las personas son corruptibles. Si una sola persona tiene todo el poder, y esta falla, no hay más que hacer. Las instituciones también son corruptibles, pero sus integrantes pueden ser separados del cargo, pueden ser juzgados, pueden reemplazarse. Confiar en que una sola persona lleve a cabo un cambio es muy peligroso. No digo que no se deba de admirar a las personalidades, de hecho me parece importante exaltar los triunfos de líderes connacionales. Pero eso es muy diferente a tener un culto a la personalidad, a idealizar a una persona y crear mitos en un servidor que debe de dar cuentas claras por su desempeño. 

Se debe más bien apostar por las instituciones; robustecerlas, mejorarlas, vigilarlas y cuidarlas. Sin estas, la estabilidad de un país es tan frágil como la salud de un anciano.

Esta imagen fue compartida en Twitter por la Secretaria de 
Relaciones Exteriores. Viola la constitución ya que en el 
articulo 134 se prohíbe la propaganda personalizada a favor 
de cualquier servidor público.


El problema no es la decisión sobre el aeropuerto

Una pregunta sesgada es una pregunta formulada de tal manera que favorece a una respuesta particular sobre otra. Desconfiamos de inmediato cuando identificamos una pregunta sesgada porque nos damos cuenta que nos quieren engañar. No importa si es importante o no el tema del que se nos pregunta, simplemente sospechamos que hay algo más allá de la respuesta que demos. Ya sea que se quiera favorecer una respuesta o que se pueda tergiversar lo que se conteste. 

La consulta famosa que AMLO mandó hacer es una de esas preguntas de las que vale la pena desconfiar. Todos estamos de acuerdo, incluso quienes la defienden, que la consulta tiene nula validez por diferentes razones, y sin embargo se va a tomar en cuenta para decidir un tema muy importante para el país. Quienes están a favor de la consulta (morenistas y votantes de AMLO) claman que por fin le están preguntando al pueblo lo que piensa y lo que quiere. Los que lo criticamos es porque no creemos que el pueblo, con menos de 25% de la población adulta con estudios superiores, pueda decidir sobre un tema tan complejo como la factibilidad de construcción de un aeropuerto. 

Pero también criticamos la falta de compromiso de un presidente electo. No lo elegimos para que nos preguntara qué pensamos de temas de economía, infraestructura, seguridad, inversión, etc.  y sobre eso basar sus decisiones. Se supone que su plan para el país ya lo explicó en su campaña y si ganó es porque la mayoría de la gente confió en él. Dicen que solo hace la consulta para el aeropuerto porque es un problema heredado de la administración que termina en diciembre de este año, sin embargo ha dicho en más de una ocasión que él piensa gobernar consultando al pueblo, por lo que no deja duda que no es solo para temas que decidió la administración saliente.

La población no puede educarse en todos los temas que interesan al país, es por eso que elegimos representantes para que las decisiones sean tomadas ágilmente. El trabajo de los políticos es justamente ese. No veo por qué tendrían que preguntarnos algo para lo que no estamos preparados y luego, seguramente, justificar cualquier falla diciendo que el pueblo fue quién decidió. Lo políticos deben asumir responsabilidad de sus acciones. El PRI decidió ser igual de corrupto de lo que ha sido siempre y pagó las consecuencias quedando en un humillante tercer lugar; pero no por eso vamos a poner a votación si se tira a la basura la totalidad del dinero invertido en el aeropuerto, eso lo debe de decidir el presidente entrante asesorando con expertos y evaluando si vale la pena continuar o no. 

Pero lo que más preocupa de esta consulta no es su legalidad ni lo que se decida con ella, sino que siente un precedente  que se pueden tomar decisiones de esta manera, lo que, dejemos claro, ¡no es correcto! Una consulta popular no puede ser la manera en que se resuelvan temas importantes en un país que no sobresale por su educación. Una medida necesaria que afecte a corto plazo a la mayoría de la población jamás ganará en una consulta democrática, sin embargo los políticos, como expertos en la materia, deben ser responsables y tomar medidas impopulares por el bien de la nación; ese es su trabajo, hacer lo mejor para todos. ¿Qué sería de los homosexuales si sus derechos se pusieran a consulta democrática? ¿Cuánto dinero tendría el gobierno si se pusiera a consideración del pueblo el pago de impuestos? (Pista: hay una razón por la que se les llama “impuestos”.)

Esta consulta lo que está presentando es una manera incorrecta de hacer las cosas. La cantidad de personas que pueden participar es menos de 1.5 millones, simplemente porque no hay más boletas. Esto representa menos de 2% de los votantes registrados en el padrón electoral. La gente que avala esta consulta, piensa que menos de 2% de la población puede decirdir sobre un tema tan importante como el destino de miles de millones de pesos. 

Para mí lo preocupante es que AMLO esté haciendo creer que la muestra es representativa y que vale la pena saber lo que piensa ese 1.6% de la población. Y con ese mismo argumento pueda llegar a consultar lo que quiera, incluso (cómo no) la reelección de su mandato. 

Ya escribí sobre cómo AMLO ha usado los mismos discursos que Hugo Chávez, diciendo que no se reelegirá y que inclusive someterá a consulta la revocación de su mandato cada dos años (bueno, primero aseguró que sería cada dos años, y ahora, cada tres). Ya sabemos que Hugo Chávez se reeligió hasta su muerte y encarceló a opositores políticos ¿que detendrá a AMLO de someter su reelección a una consulta con la votación del 2% de la población?

Algunas personas evidenciaron lo que ya todos sabíamos: que la consulta carecía de la mínima confiabilidad: las boletas no tienen candados, las urnas se resguardan en casa de alguno de los organizadores, y estos, todos, atienden a las necesidades del único partido político que organizó la consulta. Afuera de las casillas hay gente aleccionando en alta voces lo que se debe de votar. En sí la consulta es una burla. Y nadie que no tenga intereses de por medio la daría seriedad alguna. Sin embargo es preocupante que el presidente electo salga a menospreciar la vulnerabilidad de la consulta diciendo que ellos no son corruptos y por eso no deben de desconfiar de lo que están haciendo. Dice que nunca han hecho fraude y que nadie se atreve a alterar los resultados y nadie lo va a hacer porque el proceso es limpio y democrático. Debe de recordar el señor López Obrador que las cosas no suceden solo por decreto. Cabe mencionar que en septiembre los senadores de MORENA negociaron con el gobernador de Chiapas, miembro de uno de los partidos políticos más corruptos del país, 5 diputaciones a cambio de su licencia para que pudiera ser gobernador y senador al mismo tiempo, todo con el fin de tener mayoría absoluta en la cámara de diputados, ya que no pudieron lograr eso en las elecciones. Si eso no es corrupción y menosprecio a la democracia, no sé a qué se refiere entonces Andrés Manuel. 

Y más preocupante aún es que diga que así es como se va a llevar a cabo su gobierno, preguntándole a la gente. Es increíble que se atreva a decir eso al mismo tiempo que acepta que puede haber errores y falta de seguridad en la consulta pero que no importa porque el pueblo va a ser honesto. En ningún país que se respete se puede aceptar algo así. Que sea el partido en el poder quien organice y revise la consulta democrática es lo que llevó a México perder toda credibilidad en las elecciones presidenciales del siglo pasado. No entiendo cómo la gente que defiende esto no lo ve. Consultas sesgadas, sin observadores de ninguna institución, con pésimos métodos de conteo y verificación de los votantes. 

Lo que importa de esta consulta no es el resultado, es el hecho que se vuelva algo normal. No debemos confiar en esta consulta. No debemos aceptar que se tome una decisión de esta manera. Y no debemos acostumbrarnos a pensar que la mayoría siempre tiene la razón. 


Como dijo Benjamin Franklin, la democracia son dos lobos y una oveja votando cuál será la cena. Pero en el caso de México son millones de bueyes decidiendo si deben arar la tierra o seguir pastando.  



Cualquiera menos AMLO... o Meade

Las elecciones este año arrancaron antes de lo que yo quisiera. Arrancaron el año pasado. Tres candidatos ÚNICOS se registraron como “pre-candidatos” para poder utilizar el tiempo de “pre-campaña” en el que se supone que deben de convencer a los militantes de su partido para que voten por ellos como candidatos a la presidencia. Los descarados  y corruptos políticos encontraron una manera legal de alargar las campañas y gastar más dinero del que se necesita, como si no fuera suficiente lo que ya despilfarran cada 3 años. Y entonces llegamos así al inicio de las campañas presidenciales con tres candidatos representando a los partidos políticos y tres más con la falsa bandera de independientes. 

De los tres candidatos representando a los odiados partidos políticos uno de ellos lleva haciendo campaña desde el 2005, o desde el 2000 si se quiere ver así. Andrés Manuel Lopez Obrador está contendiendo por tercera vez por la presidencia de la república, ahora con un nuevo partido, el suyo. No ganó en 2006 con el PRD, no ganó en 2012 con el PRD, y cuando se cansó por no poder controlar a los militantes de ese partido, fundó el suyo. ¿Alguien tenía alguna duda de quién iba a ser el candidato presidencial por ese partido cuando obtuvo su registro en 2014? Claro que no, iba a ser él y nadie más que él. 

En 2006 era el favorito para ganar la presidencia durante casi toda la campaña. Fue en los últimos meses que Felipe Calderón le arrancó la presidencia. Con una campaña de desprestigio en contra de Andrés Manuel y vendiendo el miedo de elegir a un dictador en potencia, las elecciones fueron las más cerradas de la historia de nuestro país. Estoy 100% seguro de que si Andrés Manuel hubiera sido un poco, solo un poco, más moderado, hubiera ganado la presidencia ese año. Pero ¿qué hizo? Despreció a los empresarios, a los medios de comunicación (¿les recuerda a alguien?) descalificó al organismo electoral y cada vez que alguien lo criticaba descalificaba a esa persona también. 

Cuando perdió las elecciones, en vez de moderar su forma de hablar y esperar 6 años, incitó a sus seguidores a organizar un plantón en la avenida Reforma de la Ciudad de México durante tres meses que afectó a miles de personas. Después se autoproclamó presidente de la república y mandó al diablo a las instituciones. Cuando se dio cuenta de que eso no funcionaba lo dejó por la paz (sinceramente no recuerdo qué hizo como “presidente legítimo”, creo que se fue a pasear por todo el país). Y después, contendió de nuevo por la presidencia en 2012. 

Ese año, 2012, no iba como favorito. El favorito era Enrique Peña Nieto, a quien Televisa le venía haciendo una campaña de imagen; el entonces gobernador del Estado de México tenía el completo apoyo de la televisora más importante del país. Peña Nieto, con números positivos inalcanzables por cualquier otro personaje político que quisiera contender contra él, comenzó la campaña en primer lugar con alrededor de 20 puntos de ventaja contra su siguiente competidor. No terminarían así las preferencias.

En esas elecciones solo el PAN realizó una elección interna para definir a su candidato, por lo que en diciembre de 2011 y hasta febrero de 2012 solo escuchamos spots del PAN en la radio y televisión. Andrés Manuel y Enrique Peña no podían hacer campaña; y por eso se entiende que esta vez los tres se hayan proclamado precandidatos, en vez de candidatos, y hayan hecho la faramalla de la precampaña, cuando claramente no tenían adversario contra quién competir. 

Josefina Vazquez Mota fue la candidata ganadora del PAN en 2012, y no fue su mejor carta; aunque sí era la única, me queda claro. Sus dos contrincantes no tenían nada qué hacer contra el desgastado gobierno de Felipe Calderón. Era Josefina o nadie. Ella empezó la campaña electoral en segundo lugar, pero su forma de hablar y la poca presencia que mostró pronto le cobró factura y empezó a perder simpatía rápidamente. El PAN la dejó prácticamente sola, de tal modo que fue la única que no rebasó los topes de campaña (aparte de Quadri, claro, quién acabo con 3% de los votos). No solo no los rebasó sino que se quedó corta por 100 millones de pesos. Quedó en tercer lugar. Andrés Manuel en segundo. Enrique Peña Nieto ganó las elecciones con 38.2% de la votación electoral, solo 6 puntos arriba del segundo. Pero esta vez Andrés Manuel por lo menos no exigió el recuento de votos como lo hizo seis años atrás ni hizo un plantón en Reforma (que porque la gente no quería). 

Un año antes de las elecciones Andrés Manuel había fundado una asociación civil llamada Movimiento Regeneración Nacional, formando el acrónimo MORENA. Esta asociación ganaría su registro en 2014 como partido político (uno más). Y así, Andrés Manuel Lopez Obrador, que había mandado al diablo a las instituciones 8 años antes, ahora estiraba la mano y exigía que le dieran recursos para hacer campañas electorales. El partido tuvo mucho éxito sus primeros años, creció en varios estados del centro del país y arrastró a los políticos de siempre a sus filas. Todo estaba listo para competir en el 2018. 

Ahora sí, Andrés Manuel llega en primer lugar (otra vez) con el 33% de la preferencia de electores según la mayoría de las encuestas. El PRI en un intento desesperado por recuperar algo de credibilidad con la población después de 6 años de saqueos y corrupción, nombra como su candidato a Jose Antonio Meade quien no está afiliado a ese partido. Creen y tienen la esperanza que al romper su tradición de escoger uno de los suyos tendrán la oportunidad de distanciarse de todos los militantes con cargos políticos que no hacen otra cosa que robar. Terminando las precampañas, Meade está en tercer lugar. A pesar de todos sus esfuerzos, el PRI no puede limpiar su imagen, y parecen sorprendidos, no están acostumbrados a eso. 

El PAN, desde hace dos años, libra una guerra civil que lo deja cada vez peor parado como partido. Sin embargo su candidato no es una mala carta. Ricardo Anaya logró nombrarse candidato a pesar de tener en contra a un personaje muy poderoso, la esposa del ex presidente Felipe Calderón. Margarita Zavala desde el 2015 anunció que iba a contender en las elecciones de 2018. Sin preguntarle a nadie lanzó su campaña por la candidatura y armó su ejercito para imponerse como candidata. Cuando no lo logró, se lanzó como independiente (cositas). El PAN se quedó resquebrajado y muchos militantes empezaron a saltar. La más mencionada, Gabriela Cuevas, quien después de más de 20 años de pertenecer a ese partido, renuncia y se integra ¡a MORENA! Al lado del candidato que llamó un fraude a las elecciones que dieron vencedor a su partido en 2006. Más panistas se unirían a Andrés Manuel. También priistas. También perredistas. Así son los políticos en este país: no trabajan para nadie más que para ellos mismos. Cuando huelen que algo se cocina tiran todo y se acercan con su plato en la mano. 


Entonces llegamos a las campañas del 2018 con un claro puntero y dos segundos lugares; uno mejor posicionado que el otro. Y la pregunta es ¿por quién voy a votar…? 


Las razones de mi voto


Hoy voté por Josefina Vázquez Mota. Todavía no están los resultados finales pero es un hecho que no ganó la presidencia. Sabiendo que no ganó, y que incluso la mayoría de las encuestas la ponen en tercer lugar, debajo de Enrique Peña Nieto y de Andrés Manuel López Obrador, yo votaría por ella otra vez si tuviera la oportunidad.


Leí el comentario de una amiga en facebook donde se quejaba de que los 'panistas' eran los responsables de que el PRI volviera a estar en la presidencia, e incluso comentó que "Comienza mi limpieza profunda en Facebook ..." Lo que me da a entender que va a borrar a la gente que estuvo a favor de Josefina Vázquez Mota abiertamente. Esto me da mucha tristeza. Durante toda la campaña mucha gente me criticó por mi apoyo insistente al PAN y mi crítica severa al PRI y al PRD. Algunos de mis amigos incluso estuvieron enojados conmigo por lo que publicaba en mi muro de facebook, y con algunos de ellos mantuve intensos debates sobre las razones de votar por uno o por otro candidato. A pesar de todo esto, a pesar de que me criticaron duramente y yo critiqué duramente a otros, nunca he sentido que todos esos ataques fueron personales. Es una estupidez pensar que por apoyar a un candidato, alguien es más amigo o enemigo. A mí me molesta mucho la gente que gana dinero o poder con algún partido político, porque los partidos políticos son un cáncer para nuestro país, de eso estoy convencido. Pero la gente como yo, que apoyamos y atacamos a candidatos por convicción y no por conveniencia, y que no ganamos absolutamente nada (al menos no directamente) si gana uno u otro candidato, es estúpido creer que sus criticas son asuntos personales. Cada quién es libre de votar por quien crea ser la mejor opción (aunque yo más bien voté por la menos peor), y condicionar una amistad al apoyo de un partido político que, cabe mencionar, ninguno es digno de dirigir este país, ya que lo único que demuestran es ser todos un grupo de gente corrupta peleándose por demostrar que son menos corruptos que su competencia, me parece fuera de proporción. Culpar a tus amistades de que haya ganado un candidato sólo porque votaron por una tercera opción, me parece ilógico. Yo no pienso borrar a nadie de mi facebook ni de mi twitter por haber votado por algún otro partido diferente al PAN. Y menos los voy a culpar de que el PRI haya ganado las elecciones.


Ahora, quiero mencionar también por qué voté por el PAN y no por el PRD, siendo que yo soy abiertamente antiPRIísta. En las últimas encuestas que se mostraron antes de las elecciones, Josefina Vázquez Mota estaba en empate técnico con Andrés Manuel Lopez Obrador. Para mí, que me pidieran que cambiara mi voto por AMLO era lo mismo que yo pedirle a un perredista que votara por Josefina, ya que si bien algunas encuestas ponían a Josefina un punto o dos abajo de AMLO, había otras que la ponían a ella un punto arriba de él, y todas las encuestas tienen un margen de error del 3%, por lo tanto me parecía absurdo que se empezara a hablar del 'voto útil' en favor de AMLO. Pero la razón más importante por la que no cambié mi voto es porque yo creo, y estoy convencido, de que no hay ninguna diferencia entre las consecuencias de que gane Andrés Manuel o Enrique Peña Nieto (PRI). Me explico: mi predicción de estos dos escenarios es esta, si gana Enrique Peña Nieto (o más bien, ahora que ya ganó EPN), los primeros años de su gobierno nos va a ir bien aquí en México, porque si en algo son especialistas los gobiernos priístas es en despilfarrar el dinero, para que la gente esté contenta y vote por ellos en las siguientes elecciones; aparte de esto, son los políticos más rateros que tenemos en México, tampoco me cabe duda de eso, entonces para el final del gobierno del PRI, lo que va a pasar es que van a ganar las elecciones otra vez en el 2018 porque van a comprar los votos de la gente con el dinero que el gobierno anterior ahorró, y va a haber una devaluación del peso y una crisis económica como las que nos acostumbramos en los 80's y 90's, porque no van a tener reservas para resistir los problemas que nos llegan del exterior. Estas predicciones no me las saqué de la manga, hace falta únicamente voltear a ver hoy a Coahuila y a Veracruz para saber que siguen operando de esa manera (y esa es una de las razones principales de que ganaran esta elección). Eso es lo que yo creo que va a pasar. Ahora, si hubiera ganado AMLO, yo creo que hubiera pasado algo muy parecido: hubiera regalado dinero a todo mundo (o bueno, a los pobres) y hubiera bajado los precios de la gasolina y la electricidad con subsidios que a la larga no iba a poder sostener, por lo que hubiera tenido que sacar el dinero de algún lugar, ya sea expropiando empresas, o endeudando al país, algo muy parecido a lo que yo creo que va a pasar con el PRI. Y después de que se le acabara el dinero para su populismo insostenible, creo que era muy probable que se volviera loco como Hugo Chávez y empezara a querer reformar la constitución para reelegirse. Ya sé que mucha gente no cree esto; yo sinceramente no lo veo tan alejado de la realidad, ya que sabemos cómo se mueve AMLO, y cómo moviliza a sus seguidores, y cómo los maneja para que se manifiesten en contra de algo que no le conviene, y es así como los populistas de Sudamérica (Chávez y Evo Morales como ejemplos más representativos) lograban sus objetivos. Por lo tanto, a mi manera de ver la política, es exactamente lo mismo que haya ganado Enrique Peña Nieto a que hubiera ganado Andrés Manuel Lopez Obrador. Pero si fuera poco esa razón, yo en el 2006 voté por Felipe Calderón, y estuve pendiente al igual que este año, de toda la campaña electoral y el conflicto post electoral, y me enojé mucho por las mentiras que inventó AMLO para tratar de convencer a la población de que hubo un fraude para que ganara Felipe Calderón cuando nunca hubo pruebas de ello, y llamó a la gente a manifestarse en contra del resultado electoral. Para mí esa es la mejor prueba de que este señor no respeta la decisión de la gente, por lo tanto, ¿por qué tendría yo que darle mi voto a alguien que no respetó la decisión de la población hace 6 años? ¿Por qué le iba dar mi voto a alguien que no respetó mi voto antes? Esa es la razón por la que nunca voy a votar por Lopez Obrador. Tengo muchas razones para no votar por el PRI, por lo tanto no iba a votar por otro candidato que no fuera Josefina Vázquez Mota. Entiendo que haya mucha gente que no esté de acuerdo conmigo; lo que no puedo entender es por qué alguien condicionaría mi amistad por tomar esa decisión que es totalmente válida, que no es por dar la contra a nadie de mis conocidos, y que es lo que yo en realidad creo después de reflexionar sobre todo este tema. Se puede o no estar de acuerdo con alguien, pero cuando puedo explicar el por qué de mi decisión, no puedo entender que alguien me desconozca por no pensar igual que esa persona.


Tengo esperanzas, pocas, pero  tengo esperanzas en que no nos vaya tan mal como yo predigo que nos va a ir. Espero que el PRI me demuestre que quieren hacer bien las cosas, y que los congresos puedan evitar que la corrupción se salga de control. Comoquiera que sea, me da lástima que en mi país haya tanta gente que no se dé cuenta de cuánta corrupción acaban de permitir que llegue a la presidencia.







Así terminó el computo de los votos.