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AMLO en avioneta

Por fin tengo un ejemplo claro para explicar por qué pienso que Andrés Manuel Lopez Obrador no es el mesías por el que se quiere hacer pasar. El pasado lunes 16 de abril, pudimos ver en diferentes medios las fotos de AMLO bajando de una avioneta privada cuando realizaba un viaje de Mexicali, Baja California a Nogales, Sonora. Esto nunca debió de haber sido noticia, ya que Andrés Manuel se encuentra en campaña electoral; el problema es que hace algunas semanas el mismo Andrés Manuel aseguró que no utilizaría aviones privados ni helicópteros, según él, "porque no ofendería así al pueblo de México". Esta absurda promesa es fruto de una crítica que hizo hace varios años cuando se anunció que el gobierno iba a comprar un nuevo avión presidencial; según Andrés Manuel este avión costó 7 mil 500 millones de pesos (según la SEDENA el costo fue de 2 mil 169 millones de pesos, y otras fuentes lo valúan en 3 mil 600 millones de pesos), por lo que desde entonces lo utilizó como arma para exhibir el despilfarro del gobierno a expensas del pueblo. Si bien esto no es absurdo, el problema fue cuando para contrastarse con ese gobierno prometió que de llegar a ser presidente vendería ese avión, y a la pregunta expresa de cómo se transportaría para los viajes que necesita realizar un presidente, dijo que utilizaría aerolíneas comerciales. Hasta ahí todo bien, exceptuando que es absurdo pensar que el presidente de un país se atenga al horario de las aerolíneas comerciales. Los que lo criticamos jamás le creímos, pero la gente que lo sigue sí (o tal vez no, pero eso no evitó que usaran esa bandera para defender a AMLO). Entonces, volviendo al lunes pasado, AMLO fue captado bajando de una avioneta privada, y las criticas no se hicieron esperar. 

Primero quiero exponer los argumentos de quienes lo defienden: “cómo esperan que llegue a comunidades alejadas donde solo se puede llegar en avioneta”, “critican a AMLO por el uso de una avioneta vieja, y no critican al presidente por el uso de aviones privados”, “no es una avioneta privada, es un taxi aéreo”, “ahora resulta que AMLO no puede usar avioneta privada pero los otros candidatos sí”, “él nunca dijo que no iba a utilizar avionetas privadas, solo que iba a vender el avión presidencial”. Los que lo defiendan jamás van a aceptar que AMLO les mintió, y los argumentos que usaron para defenderlo son falsos. Quienes criticamos a AMLO no es por usar una avioneta privada, sino porque dijo que no lo haría y utilizaría aerolíneas comerciales. Ni Mexicali ni Nogales son comunidades alejadas, pero aunque lo fueran, eso no lo exculpa de hacer promesas que no puede cumplir. Quienes lo criticamos ya sabemos que el presidente es peor que AMLO (o eso pensamos) pero eso no justifica que rompa sus promesas sin que se le critique. La avioneta no era un taxi aéreo, era privada y costó al menos 13,200 pesos por pasajero utilizarla, y AMLO explícitamente dijo que no iba a utilizar aviones privados o helicópteros. Y por último: efectivamente, AMLO no debería utilizar avionetas privadas porque así lo prometió, y si otros candidatos hacen lo mismo sin ser blanco de ataques es porque ellos no prometieron algo que no podían cumplir (de momento). Y ese es el detalle, AMLO desde un inicio no podía cumplir esa promesa de no utilizar transporte privado, jamás, lo que me dice que solo prometió para engañar a la gente. 

Anteriormente en este blog critiqué a Andrés Manuel porque no cumplía su palabra. Decía una cosa y hacía otra, cada vez. Y por otro lado le apuntaba a su falta de estrategia, hace promesas absurdas, como la de acabar con la corrupción siendo íntegro, siendo honrado “si el presidente no es corrupto, el pueblo no va a ser corrupto”, lo que es totalmente ilógico. Ahora con esta noticia de la avioneta puedo poner el ejemplo claro de cómo Andrés Manuel será igual o peor (y me inclino más por “peor”) que los otros presidentes. Sus ideas no tienen manera de llevarse a cabo.Yo no lo culpo por haber utilizado una avioneta privada, lo culpo por haber hecho una promesa tonta. Es lógico que no puede contar únicamente con aerolíneas comerciales, estas no tienen vuelos para todos los lugares; estas dependen de otros vuelos, y sobre todo por la seguridad que debe de tener el presidente de un país. Es ridículo pensar que el presidente de México no tenga un avión privado que esté a su disposición para realizar viajes importantes. Esa es la critica real, no el uso de una avioneta.

En lo que fallan sus seguidores es en aceptar lo que diga AMLO sin cuestionarlo. Ese es un verdadero peligro. Cuando diga que no va a utilizar aviones privados, hay que exigir respuestas a la pregunta ¿entonces cómo va a viajar? Cuando diga que va a regalar dinero a los jóvenes, que diga de dónde va a sacar ese dinero, y si se van a pedir cuentas de cómo se gasta. Cuando dice que extraer petróleo no tiene ciencia y que es como sacar agua, hay que criticarlo y exigir que se eduque en la materia. 


Todos los candidatos, siempre, hacen promesas que no piensan cumplir, pero nunca he visto uno que antes de ser electo haga evidente que sus ideas son disparatadas. No importa a quién apoyemos, deberíamos de tratar a todos por igual. Corruptos ya sabemos que son; mentirosos, rateros y cínicos, pero defender a cualquiera evita que identifiquemos cuando nos engañan.  


Cualquiera menos AMLO... o Meade (segunda parte)

(Primera parte)...

Bueno, algo tengo claro, no voy a votar por el PRI y no voy a votar por Andrés Manuel. 

Hay algo que debe de quedar claro para entender por qué me rehuso a apoyar a un candidato que promete un cambio verdadero en el país: Andrés Manuel López Obrador no representa el cambio. Los que dicen que PRI y PAN son más de lo mismo deberían de tener claro que Andrés Manuel también es más de lo mismo. Tal vez la corrupción sea en otra forma, pero no va a hacer absolutamente nada para tratar de mejorar al país. Va inventar instituciones, va a inventar programas de ayuda, va a inventar propuestas, pero no va a mejorar al país. Los más pobres van a seguir siendo los más pobres. Los ricos van a seguir siendo los más ricos, tal vez solo se vayan a otro país, o tal vez solo sean menos ricos, pero seguirán siendo los mismos. Los políticos van a seguir haciendo de las suyas, y los que sean parte de su circulo cercano, esos sí se van a enriquecer. Esto lo tengo claro, el país no va a mejorar, solo va a cambiar de villano. 

Pero entonces si creo que no va a cambiar nada, ¿por qué no darle una oportunidad? Si como quiera son solo 6 años y luego podemos intentar con algún otro villano ¿por qué no votar por él? El problema es que Andrés Manuel es realmente un dictador en potencia. No repito lo que alguien más me dijo, evaluó lo que veo. Andrés Manuel no acepta que alguien lo contradiga. No acepta sus errores, descalifica a quién lo critique. Esto es lo que veo en él y cualquiera que lo conozca puede darse cuenta. Y cuando una persona no acepta sus errores y culpa a todos los demás por sus propias fallas jamás va a mejorar ni va a realizar un cambio, porque está seguro de que si algo no funciona quien tiene que cambiar es alguien más, no él, no su estrategia, no su ideología. No tiene autoridad moral para criticar a los demás porque no trata con respeto a nadie que dude de su palabra. Cuando alguien contradice lo que él asegura, lo descalifica, y la gente que lo sigue le cree ciegamente. Él sabe esto y lo usa a su favor, engaña a la gente porque sabe que confían en él. Su candidatura ya se volvió una religión, los hechos no importan, solo importa lo que él diga. 

Otra razón por la que no quiero que sea presidente es que no tiene ideas razonables. Cuando le preguntaron qué iba a hacer con la gente que robaba combustible su respuesta fue “vamos a llamar a los mexicanos a un acuerdo por la honestidad, esto va a cambiar, si el presidente es honesto los gobernadores van a ser honestos y todo el pueblo", "[¿eso va a desaparecer a la gente que se roba la gasolina?] claro que sí, porque no van a tener necesidad”. Esa fue su respuesta, la gente va a cambiar porque él no va a robar. Eso no es un plan, eso es un deseo, y ni siquiera él puede cumplir algo solo porque lo desea. De hecho se contradice a sí mismo, porque el fue jefe de gobierno de la ciudad de México del 2000 al 2005 y aunque dicen que hizo un buen trabajo no acabó con la corrupción (claro que él alegará que el presidente sí era corrupto y por eso no podía evitar la corrupción en su ciudad); pero veamos a su partido, donde él manda: la gente de su partido es corrupta, queda claro que si él no es corrupto no ayuda a que otros no lo sean, aunque en realidad yo pienso que sí es muy corrupto, tal vez por eso no le sale su plan. Y ese es el tipo de ideas ilógicas con las que Andrés Manuel responde cuando le hacen preguntas de fondo. Repite y repite que él es congruente y que no es corrupto, pero las evidencias hablan por sí solas; quienes le creen es porque lo idolatran y no quieren ver lo malo.

Desde el año pasado propuso una amnistía para los delincuentes, con lo que abre una ventana muuuuy grande para poder escapar cuando le cuestionen su incongruencia al aceptar a políticos corruptos o cuando no pueda acabar con el narcotráfico. Con cada idea descarrilada que menciona se puede ver un plan con el cual justificar algún acto de corrupción futuro o alguna política fallida. Se niega a aceptar que la universidad que creó solo sirvió para mantener a más personas desempleadas y mantenidas por el gobierno, y lo peor es que lo quiere implementar a nivel nacional cuando sea presidente. Todo bajo una ideología socialista, y es aquí donde entra mi miedo.

Está comprobado que el socialismo no funciona; el país que salió adelante siendo comunista (China) no lo hizo siguiendo las políticas económicas del comunismo, sino que se abrió al capitalismo. Regalar dinero a las personas no funciona y no dejo de escuchar a Andrés Manuel repetir eso. Y lo peor de todo es que conocemos en América un caso donde se implementaron ideas muy parecidas a las de Andrés Manuel. Venezuela lleva 18 años bajo el mismo régimen Chavista que los ha dejado hundidos en una crisis económica y social de las peores que hemos visto en las ultimas décadas. Yo no quiero poner en riesgo lo que tenemos (por más criticable que pueda ser) eligiendo al único candidato que tiene tintes de dictador. Y si no lo creen, busquen videos de Hugo Chavez antes de ser elegido presidente, escuchen lo que dice, es prácticamente Andrés Manuel. 

Los que critican a los partidos políticos, deben de criticar a Andrés Manuel, es lo mismo que todos. Salió del PRI, luego estuvo en el PRD y fue parte de la peor tribu de este partido, que ahora lo siguen en MORENA. Si pudiera cambiar algo, ya lo habría hecho. 

Y el otro candidato por el que jamás votaría es Jose Antonio Meade, y no porque él sea un mal candidato, sino por el partido que lo postuló. El PRI para mí representa lo peor que tenemos en este país. El PRI para mí es sinónimo de corrupción, de avaricia, de saqueo, de asco. Son los peores políticos en los que puedo pensar (y vaya que ya es decir mucho porque los odio a todos). En los gobiernos del PRI cambiaron los tratamientos de quimioterapia por agua destilada para los enfermos y se robaron el dinero que ahorraron. El PRI pacta con el crimen organizado y los dejan hacer lo que quieran. El PRI roba decenas de miles de millones de pesos cada sexenio en diferentes estados para financiar las campañas presidenciales o las de otros estados. Son el escaño más bajo en el que puede caer un político mexicano. Ellos inventaron las trabas en los trámites para poder pedir dinero al que necesite que sean eficientes. Se mueven solo por intereses y nada más. Jamás van a mover un solo dedo por algo que no les traiga algún beneficio personal y no se preocupan en absoluto por la gente necesitada del país. Para mí los priístas no valen nada. 

Por el PRI no voy a votar jamás, pero eso no me preocupa porque Meade empieza con el pie izquierdo, abajo de Ricardo Anaya. Ricardo Anaya, al día de hoy, 20 de febrero, es el candidato por quien votaría si hoy fueran las elecciones.

Creo que queda claro que odio a los políticos, y no defiendo a ninguno; pero yo creo que votar es lo correcto y que anular mi voto ayuda a los malos, prefiero votar por el menos peor, y ese es hoy Ricardo Anaya; en algunos meses veremos qué pasa y puede que mi decisión cambie, pero el PAN en esta ocasión no me parece mala opción, y si son la esperanza para que Andrés Manuel Lopez Obrador no sea presidente, entonces los voy a apoyar con mi voto. 

De los independientes no tengo muchas ganas de perder tiempo hablando de ellos. Margarita Zavala, la niña chiflada que se enojó porque quería ser la maestra y no la dejaron entonces se fue a jugar sola. El Bronco, un mentiroso que dejó su puesto de gobernador tirado sin importar sus promesas ni su dignidad (mi único consuelo es que lo más probable es que la gente que vote por él, votaría por Andrés Manuel de no estar en la boleta). Y a Armando Ríos Piter no lo conozco, no puedo dar una opinión de él. Recuerdo haber escuchado algo sobre él en las noticias el año pasado que me molestó, mas no sé nada de su trayectoria más que formó parte del PRD. 


En conclusión, la política de mi país es una burla. Los políticos son corruptos, todos. La gente que apoya a uno u otro o está negada a aceptar la realidad en la que viven, o van a recibir algún beneficio por su apoyo. Tengo esperanza en que un día llegue un político desinteresado que no pueda ser comprado con dinero o favores. Pero también tengo mucho miedo de que sigamos los pasos de Venezuela y perdamos la poca democracia que tenemos.  

Cualquiera menos AMLO... o Meade

Las elecciones este año arrancaron antes de lo que yo quisiera. Arrancaron el año pasado. Tres candidatos ÚNICOS se registraron como “pre-candidatos” para poder utilizar el tiempo de “pre-campaña” en el que se supone que deben de convencer a los militantes de su partido para que voten por ellos como candidatos a la presidencia. Los descarados  y corruptos políticos encontraron una manera legal de alargar las campañas y gastar más dinero del que se necesita, como si no fuera suficiente lo que ya despilfarran cada 3 años. Y entonces llegamos así al inicio de las campañas presidenciales con tres candidatos representando a los partidos políticos y tres más con la falsa bandera de independientes. 

De los tres candidatos representando a los odiados partidos políticos uno de ellos lleva haciendo campaña desde el 2005, o desde el 2000 si se quiere ver así. Andrés Manuel Lopez Obrador está contendiendo por tercera vez por la presidencia de la república, ahora con un nuevo partido, el suyo. No ganó en 2006 con el PRD, no ganó en 2012 con el PRD, y cuando se cansó por no poder controlar a los militantes de ese partido, fundó el suyo. ¿Alguien tenía alguna duda de quién iba a ser el candidato presidencial por ese partido cuando obtuvo su registro en 2014? Claro que no, iba a ser él y nadie más que él. 

En 2006 era el favorito para ganar la presidencia durante casi toda la campaña. Fue en los últimos meses que Felipe Calderón le arrancó la presidencia. Con una campaña de desprestigio en contra de Andrés Manuel y vendiendo el miedo de elegir a un dictador en potencia, las elecciones fueron las más cerradas de la historia de nuestro país. Estoy 100% seguro de que si Andrés Manuel hubiera sido un poco, solo un poco, más moderado, hubiera ganado la presidencia ese año. Pero ¿qué hizo? Despreció a los empresarios, a los medios de comunicación (¿les recuerda a alguien?) descalificó al organismo electoral y cada vez que alguien lo criticaba descalificaba a esa persona también. 

Cuando perdió las elecciones, en vez de moderar su forma de hablar y esperar 6 años, incitó a sus seguidores a organizar un plantón en la avenida Reforma de la Ciudad de México durante tres meses que afectó a miles de personas. Después se autoproclamó presidente de la república y mandó al diablo a las instituciones. Cuando se dio cuenta de que eso no funcionaba lo dejó por la paz (sinceramente no recuerdo qué hizo como “presidente legítimo”, creo que se fue a pasear por todo el país). Y después, contendió de nuevo por la presidencia en 2012. 

Ese año, 2012, no iba como favorito. El favorito era Enrique Peña Nieto, a quien Televisa le venía haciendo una campaña de imagen; el entonces gobernador del Estado de México tenía el completo apoyo de la televisora más importante del país. Peña Nieto, con números positivos inalcanzables por cualquier otro personaje político que quisiera contender contra él, comenzó la campaña en primer lugar con alrededor de 20 puntos de ventaja contra su siguiente competidor. No terminarían así las preferencias.

En esas elecciones solo el PAN realizó una elección interna para definir a su candidato, por lo que en diciembre de 2011 y hasta febrero de 2012 solo escuchamos spots del PAN en la radio y televisión. Andrés Manuel y Enrique Peña no podían hacer campaña; y por eso se entiende que esta vez los tres se hayan proclamado precandidatos, en vez de candidatos, y hayan hecho la faramalla de la precampaña, cuando claramente no tenían adversario contra quién competir. 

Josefina Vazquez Mota fue la candidata ganadora del PAN en 2012, y no fue su mejor carta; aunque sí era la única, me queda claro. Sus dos contrincantes no tenían nada qué hacer contra el desgastado gobierno de Felipe Calderón. Era Josefina o nadie. Ella empezó la campaña electoral en segundo lugar, pero su forma de hablar y la poca presencia que mostró pronto le cobró factura y empezó a perder simpatía rápidamente. El PAN la dejó prácticamente sola, de tal modo que fue la única que no rebasó los topes de campaña (aparte de Quadri, claro, quién acabo con 3% de los votos). No solo no los rebasó sino que se quedó corta por 100 millones de pesos. Quedó en tercer lugar. Andrés Manuel en segundo. Enrique Peña Nieto ganó las elecciones con 38.2% de la votación electoral, solo 6 puntos arriba del segundo. Pero esta vez Andrés Manuel por lo menos no exigió el recuento de votos como lo hizo seis años atrás ni hizo un plantón en Reforma (que porque la gente no quería). 

Un año antes de las elecciones Andrés Manuel había fundado una asociación civil llamada Movimiento Regeneración Nacional, formando el acrónimo MORENA. Esta asociación ganaría su registro en 2014 como partido político (uno más). Y así, Andrés Manuel Lopez Obrador, que había mandado al diablo a las instituciones 8 años antes, ahora estiraba la mano y exigía que le dieran recursos para hacer campañas electorales. El partido tuvo mucho éxito sus primeros años, creció en varios estados del centro del país y arrastró a los políticos de siempre a sus filas. Todo estaba listo para competir en el 2018. 

Ahora sí, Andrés Manuel llega en primer lugar (otra vez) con el 33% de la preferencia de electores según la mayoría de las encuestas. El PRI en un intento desesperado por recuperar algo de credibilidad con la población después de 6 años de saqueos y corrupción, nombra como su candidato a Jose Antonio Meade quien no está afiliado a ese partido. Creen y tienen la esperanza que al romper su tradición de escoger uno de los suyos tendrán la oportunidad de distanciarse de todos los militantes con cargos políticos que no hacen otra cosa que robar. Terminando las precampañas, Meade está en tercer lugar. A pesar de todos sus esfuerzos, el PRI no puede limpiar su imagen, y parecen sorprendidos, no están acostumbrados a eso. 

El PAN, desde hace dos años, libra una guerra civil que lo deja cada vez peor parado como partido. Sin embargo su candidato no es una mala carta. Ricardo Anaya logró nombrarse candidato a pesar de tener en contra a un personaje muy poderoso, la esposa del ex presidente Felipe Calderón. Margarita Zavala desde el 2015 anunció que iba a contender en las elecciones de 2018. Sin preguntarle a nadie lanzó su campaña por la candidatura y armó su ejercito para imponerse como candidata. Cuando no lo logró, se lanzó como independiente (cositas). El PAN se quedó resquebrajado y muchos militantes empezaron a saltar. La más mencionada, Gabriela Cuevas, quien después de más de 20 años de pertenecer a ese partido, renuncia y se integra ¡a MORENA! Al lado del candidato que llamó un fraude a las elecciones que dieron vencedor a su partido en 2006. Más panistas se unirían a Andrés Manuel. También priistas. También perredistas. Así son los políticos en este país: no trabajan para nadie más que para ellos mismos. Cuando huelen que algo se cocina tiran todo y se acercan con su plato en la mano. 


Entonces llegamos a las campañas del 2018 con un claro puntero y dos segundos lugares; uno mejor posicionado que el otro. Y la pregunta es ¿por quién voy a votar…? 


Despertó el México Bronco

"Quítate a la chingada" se le escuchaba decir al Bronco a una señora que supuestamente cobraba piso en un puesto de mercados. El Bronco se defendió diciendo que el video estaba editado, pero independientemente de si dijo eso o no, esa frase le hizo mucha publicidad. Decirle 'quítate a la chingada' a alguien corrupto es justamente lo que queremos escuchar. Y se reflejó claramente en las elecciones. 

El Bronco no solo ganó las elecciones en Nuevo León, arrasó con los partidos en este estado. Incluso si el PAN y el PRI se hubieran unido para evitar que ganara un independiente, no lo hubieran logrado. Los resultados son contundentes y el mensaje es claro: "quítense a la chingada". No los queremos. Estamos hartos de ustedes. No confiamos en sus promesas, porque nunca las cumplen. Preferimos confiar en alguien "nuevo" que seguir con los mismos rateros de siempre. 

Con 48.8% de los votos para el Bronco contra 23.5% del PRI y 22.5% del PAN, queda claro que los únicos que votaron por el bipartidismo son el voto duro que siempre han tenido. No les salió la campaña negativa en contra del Bronco; no entendieron que atacar a otro candidato sin proponer algo mejor no sirve para nada. No se dieron cuenta que la sociedad está más despierta que nunca, y que estamos pendientes de todo lo que pasa con nuestro gobierno. Se les hizo fácil a los del PRI postular a alguien poco preparado, pero con popularidad para las masas. El PAN, haciendo un esfuerzo por rescatar su credibilidad, postuló a un candidato muy preparado, con carisma y con buena reputación, pero no les alcanzó para remontar la racha de alcaldes y dirigentes tan desprestigiados y corruptos que nos tienen cansados de la política local y nacional. Hasta Felipe Calderón tuvo que entrar a defender al PAN, pero lo que no entienden es que si no cambian su imagen de fondo y con acciones, lo que nos digan no nos va a hacer pensar diferente de ellos.

Al final fue todos contra el Bronco: partidos políticos, televisoras, medios de comunicación impresos y radio. Pero con orgullo puedo decir que no fue suficiente para malinformar a la ciudadanía cansada de escuchar lo mismo. Los partidos políticos están en apuros; les acaban de demostrar que no los necesitamos. Los medios de comunicación deben estar temblando: las redes sociales los acaban de desplazar, y su peso especifico cayó estrepitosamente. ¿Quién le va a creer ahora a Milenio, o a María Julia la Fuente y su Multimedios? ¿Quién intentaría comprar publicidad cara si podemos ver que los resultados de un medio mucho más económico son mejores? El Bronco vino a darle una sacudida a esta sociedad. Esperamos que este fenómeno se replique en muchos lugares de México. Necesitamos quitarnos a una clase política desentendida de los ciudadanos, indiferente de los problemas, inundada de cinismo, ratera y asesina.

No se si los partidos en realidad les importe lo que piensen los ciudadanos y lo que exijan, pero sí me queda claro que les interesa tener poder y dinero para sus propósitos individuales. Esta elección les acaba de quitar ambas cosas. El PRI, acostumbrado a ganar con la compra descarada de votos, engañando a la gente con promesas estúpidas, y repartiendo 'lonches' como decimos, no pudo retener el gobierno a pesar de contar con toda una maquinaria a nivel nacional. Los millones y millones de pesos gastados en la campaña no fueron suficientes para engañar a la gente.  Con encuestas arregladas para confundir, y ninguneando a las pocas encuestas que mostraban la realidad diciendo 'solo una encuesta lo pone arriba' como si por pagar muchas encuestas fueran a cambiar la realidad, o como si por solo ser una la verdadera, esa no contara. Y ahora estoy seguro de que el PRI se quedó rascándose la cabeza pensando '¿y ahora cómo le vamos a hacer?'; en un mundo ideal, los partidos políticos dirían 'tenemos que ofrecer mejores candidatos y dejar de robar para que la gente confíe en nosotros', pero dudo que esa vaya a ser su primera reflexión. Un video compartido en facebook del PRI lo confirma: se quejan de una campaña de desprestigio y calumnias hacia su partido; no entienden que no hay ninguna campaña de desprestigio, es una acusación de corrupción. Sabemos que roban, no podemos atacarlos legalmente porque ellos controlan todo, pero ahora si encontramos un nicho donde poder atacarlos: votar por los independientes. 


Eduardo Galeano una vez dijo "si votar sirviera para cambiar algo, ya estaría prohibido". Hace algunos años lo hubiera creído. Ahora no. Afortunadamente los ciudadanos aprovechamos la pequeña ventana que abrieron los partidos, a pesar de que se burlaban de nosotros aprobado candidaturas ciudadanas pero sin presupuesto y con condiciones de recaudar miles de firmas para poder postularse, e hicimos efectiva esa nueva ventaja. Estoy seguro que si pudieran regresar el tiempo, los partidos rechazarían esta propuesta y jamás le hubieran dado oportunidad, pero confiados en que eran suficientes desventajas aprobadas por ellos, nos dieron la mínima oportunidad, y no la desaprovechamos. Y si nos ponemos las pilas, esto va a ser una inercia muy fuerte. En un inicio el Bronco tuvo sus dificultades para convencer al electorado. Poco a poco durante la campaña, gente conocida que se mostraba escéptica hacia el Bronco fue tomando confianza. Y al final, con la declinación y apoyo de Fernando Elizondo, se consiguió que la mitad de la población votara por un cambio. 

Esto es lo que está en juego ahora: que el cambio se materialice. No basta quedarnos con la emoción de haber vencido a los partidos. Ahora tenemos que asegurarnos de que nuestra opción no se descarrile como suele suceder. Vamos a evitar que se acostumbren al poder y vamos a apoyar para que tengan un gobierno efectivo, porque no sirve de nada cambiar al gobernante si los gobernados no quieren cambiar.  

En México raramente se dan cambios importantes sin violencia. Dicen los analistas e historiadores que hay que tener cuidado para no despertar al México bronco que sabemos que existe; no hay que dejar que la violencia sea el medio por el cual los ciudadanos muestren su inconformidad. Pero en esta ocasión fue el Bronco el que despertó a México. 


Nosotros contra el Bipartidismo

Desgraciadamente en un país como México (y no creo que podamos contar muchos países donde no pase esto) cuando llegan las elecciones no se vota por el candidato más preparado, o por quien tenga capacidad de hacer algo por mejorar al estado o al país. Se vota, en el mejor de los casos, por quien creamos que es el menos corrupto, o el que más posibilidades tiene de negociar con la oposición para hacer cambios que, aunque sea en lo mínimo, ayuden a mejorar la economía y faciliten nuestra vida diaria. Pero en el peor de los casos, la gente vota por el candidato más popular; ahora los partidos lanzan de candidatos a "artistas" de televisión, personajes públicos y hasta futbolistas para que la gente vote por ellos. 

Claramente a los partidos no les importa la preparación de sus candidatos, porque en realidad ellos los controlan. Son los partidos el problema fundamental de este país y eso nadie lo puede negar. Legislan a su conveniencia descaradamente. Nunca van a aprobar una ley que beneficie a los ciudadanos si esta les afecta o les quita poder. 

Por eso, cuando a finales del año pasado me enteré que había un candidato que iba a contender sin partido, llamó inmediatamente mi atención. Después me enteré que era un expriísta y eso me hizo pensarlo dos veces. Pero después de muchos meses de reflexionar, escuchar a todos los candidatos, y observar como se dirigían a la sociedad y lo que proponían, hace dos semanas decidí por quien votar. 

No tomé mi decisión pensando en el mejor de los panoramas, sino en el menos peor. No escogí al mejor candidato, descarté a los peores, dejando solo una opción que me convencía por una sola razón: molestar lo más posible a los partidos políticos, en especial al PRI. 

El PRI, estoy convencido, es el peor de los partidos políticos, y que nos haya gobernado 12 años es lo peor que le ha pasado a Nuevo León. Lo peor del PRI en estos tiempos son el gobernador, Rodrigo Medina, y la candidata a la gubernatura, Ivonne Alvarez. Lo digo convencido. No hay partido más ladrón y más obsesionado con el poder que el PRI. Y la manera que tienen de "ganar" elecciones es una sola: comprar votos. Sin entrar a detalle, la formula del PRI es mantener a la gente pobre para poder ofrecerles dinero a la hora de votar y así mantenerse en el poder. 

No tengo que explicar que Ivonne Alvarez es la única candidata por la que nunca votaría. Pero el problema también es el segundo partido más importante del estado, el PAN. Este partido prometía ser el cambio, el partido 'bueno', el que todos queríamos que llegara al poder para por fin quitarnos de encima la corrupción personificada en el PRI. Pero resultaron ser muy poco diferentes. Y aunque creo que el PAN ha hecho un mejor trabajo que el PRI, ya los dirigentes de este partido son muy parecidos a lo que nos quejamos por tantos años del partido ahora en el poder. También creo que el problema del PAN es que piensa que ya tiene ganada la confianza de la gente y puede hacer lo que quiera. Los últimos tres alcaldes de Monterrey han sido del PAN, y han sido una decepción total. Rateros, corruptos e ineptos. ¿Cómo esperan que votemos por ellos? ¿Solo por que el PRI tiene a la peor candidata de todos? ¿Con qué cara nos vienen a pedir el voto después de los pésimos gobiernos que han tenido en los últimos 9 años? Hace 3 años Ivonne Alvarez incumplió su promesa de terminar sus tres años de alcaldesa de Guadalupe, y este año, Margarita Arellanes del PAN tiraba al suelo su promesa clara de terminar los 3 años de alcaldía en Monterrey. ¿Cómo quieren que les creamos cualquier cosa que nos prometan ahora si no pueden cumplir ni las más sencillas? ¿Cómo se diferencian de un partido altamente corrupto si hacen exactamente lo mismo?

Y entonces, ¿por quién me decidí a votar? Por el Bronco. Un personaje que hasta hace poco no conocía. Había escuchado hablar de él, no por su nombre o su apodo, sino por haber sido alcalde de García. El motivo principal de confiar en que era la única opción por la cual votar es que no tiene partido, y toda su campaña la basó en redes sociales. No gastó el dineral que gastan los partidos en una campaña de medios de comunicación. Eficientó lo que gastaba porque no tenía los recursos millonarios que tienen los otros candidatos. Los partidos políticos se aprobaron a sí mismos decenas de millones de pesos para sus campañas; a los independientes, menos de un millón (y todavía se quejaban de que debería investigar al Bronco para saber si no se había rebasado su tope de campaña; el colmo del descaro). Cabe mencionar que el dinero de las campañas es público y nosotros no tenemos voz ni voto en cómo se gasta cada peso. Quedando claro cómo los partidos no son del agrado de la mayoría de los ciudadanos, llega este personaje y se aprovecha de eso para hacer una campaña en la que promete ciudadanizar el gobierno. 

Yo, con tal de no darle mi voto a los partidos, confío en alguien como el Bronco. Pero no quiere decir que creo ciegamente en él. De hecho tenía mis dudas todavía hasta hace algunas semanas; después de todo, ¿por qué confiar en un priista que después de 33 años de pertenecer a ese partido, renuncia y se dice ser independiente? Pero es que no es solo que se haga llamar independiente, es todo lo que ha hecho sin ayuda de los partidos. Es una cachetada con guante blanco a los ineptos y corruptos partidos. Pero lo que decidió mi voto por completo fue que hace casi dos semanas, el candidato con más credenciales y con mínimo historial de corrupción, Fernando Elizondo, se unió a la campaña del Bronco.

Se hablaba mucho de que al PRI le convenía que el voto de los inconformes estuviera dividido entre el PAN, Fernando Elizondo y el Bronco, y asi con su voto duro (voto comprado, robado o como quieran llamarle, pero voto mal ganado) ellos tendrían otra vez la victoria. Pero no contaban con que por fin dos candidatos se iban a olvidar de sus diferencias para unirse y vencer al mal mayor, el PRI. Sinceramente, el día que anunció Fernando Elizondo que declinaba para unirse al Bronco, yo no podía estar más emocionado. Si algo me da vergüenza de nosotros los mexicanos, es que no somos capaces de unirnos para luchar juntos contra un mal común. Primero hundimos a todos antes que aceptar que otro hizo algo mejor para lograr su objetivo. Y esta vez, por primera vez en mi vida veía algo que me llenaba de orgullo: el mejor candidato a gobernador aceptaba que no tenía suficientes simpatizantes para ganar y se unía a la opción que más le convencía; y desde entonces ya no era el Bronco sólo en quien teníamos que confiar, ya podíamos confiar en que una persona con categoría y preparación era parte de un equipo para gobernar. 

Ahora que ya tenía certeza de quién era mi mejor opción había que estar seguro de que tenían posibilidades de tumbar al PRI.  Las encuestas han probado ser herramientas de información muy poco confiables; muestran los números que quieren que veamos quienes las pagan. Mucho se habló también de que el Bronco, por no tener voto duro (comprado), no le alcanzaba para ganar la gubernatura por más que convenciera a todos los indecisos y votantes libres. Sin embargo, algo me queda claro: siempre van a atacar a quien va a la cabeza o a quien se quiere tumbar. El PRI no volteaba a ver al Bronco al inicio de la campaña, ni el PAN tampoco se preocupó por él, porque no les representaba un reto. El PAN atacaba directo al PRI y la candidata no se presentaba a debatir para evitar mostrar sus debilidades. Del Bronco y de Fernando Elizondo no se decía ni pío. ¿Cuando empezaron a atacar al Bronco? Cuando Ivonne Alvarez se dio cuenta de que era una amenaza para su campaña. Descaradamente las televisora local (Multimedios) y nacional (Televisa) mostraron "investigaciones" que desacreditaban al Bronco. En los periódicos gratuitos apoyaban a la candidata y criticaban al Bronco. En las encuestas evidentemente vendidas al PRI ponían a la candidata más de 10 puntos arriba y en tercer lugar ponían a Fernando Elizondo algunos puntos por debajo del Bronco (cuando en ninguna otra encuesta superaba los 5 puntos porcentuales). Cuando Fernado Elizondo se unió al Bronco, en esa misma encuesta, ahora ponían al Bronco en un lejano tercer lugar y al PAN más cercano a Ivonne Alvarez. La estrategia era obvia: que la gente piense que el Bronco tiene pocas posibilidades de ganar y voten por quien en realidad está en tercer lugar.

En estas campañas me quedé sorprendido al ver lo que el PRI puede llegar a hacer con tal de ganar las elecciones; incluso amigos míos me sorprendieron, hablando bien de Fernando Elizondo cuando iba solo, y echando pestes de él cuando se unió al Bronco. El PRI comprando sin vergüenza alguna votos en las calles, llamando a casas para denostar al Bronco y ofrecer recompensas a cambio del voto por el PRI. A pesar de las evidencias de manipulación, Ivonne Alvarez no se detiene y sigue atacando con todo lo que puede. Y las autoridades que deberían de responder a estas acusaciones no hacen nada, ¿por qué? pues porque están al servicio del PRI. 

Y es aqui donde me queda claro por quien me conviene votar. Como escribí más arriba, estoy convencido de que lo peor que le puede pasar a este estado es que gane Ivonne Alvarez, o sea el PRI. Y si el PRI le tiene tanto miedo al Bronco que hasta está gastando millones de pesos, exigiendo a medios de comunicación que usen su influencia para perjudicar al candidato independiente, entonces ese candidato es por quien voy a votar. Convencido de que es lo mejor que puedo hacer por mi estado y por esta pseudo-democracia en la que vivo.

Algo les estamos dejando claro a los partidos: no pueden hacer lo que quieran, no tienen todo ganado. Respétenos y propongan a mejores personas; dejen de robar; no son omnipotentes. No los queremos. Pónganse a trabajar por nosotros, no por ustedes, que para eso les pagamos.