Disney y su falta de variedad

Con gran tristeza me entero que fueron canceladas las últimas dos series de Marvel que quedaban en Netflix. No está claro si fue Disney quién presionó a Netflix para quedarse con los personajes que pudieran ser parte de su universo cinematográfico y sumarse a la lista de superhéroes que ya les dejan muchos millones de dólares anualmente, pero lo que sí es un hecho es que tras anunciarse que Disney lanzará su propia plataforma de streaming, Netflix no tenía mucho interés en seguir produciendo material de personajes que no le pertenecen del todo. 

Realmente me parece una desgracia porque después de que Disney absorbiera a Fox y con ellos a los personajes que le pertenecían (X-Men y Los Cuatro Fantásticos) ya no quedaba ninguno fuera del gran universo que han creado, exceptuando los que tenia Netflix. Y justamente Fox y Netflix entregaban un producto diferente al que vemos en el universo cinematográfico de Marvel (MCU, por sus siglas en inglés). Disney se caracteriza por hacer películas para todo el público, pero se enfoca en los niños. A Fox y en particular a Netflix, les importa poco que los niños no puedan ver sus entregas; y presentaban historias para adultos. Historias oscuras con violencia y erotismo que no estamos acostumbrados a ver en el cine de Disney. 

Pero el dinero manda en esta industria y Disney quiere acaparar todo lo que esté a su alcance. Y gracias a esa avaricia perdimos dos lineas creativas que era de lo que más me gustaba ver (y no solo a mí, claramente). 

No quiero decir que no me gusten las películas del MCU. Con sus contadas excepciones, creo que las películas de superhéroes que produce Disney son mucho mejores de lo que necesitan ser y estoy muy contento y agradecido por el esfuerzo que han hecho durante 11 años para producir historias con la calidad y respeto que quienes somos fans de los cómics creemos que merecen. Pero si bien disfruto esas historias, también me gusta que haya variedad, y las series de Netflix también son producciones dignas de quitarse el sombrero. Daredevil, Jessica Jones y The Punisher cuentan historias de una manera que Disney jamás se va a atrever a hacer. Y aunque tal vez me guste lo que haga Disney con esos personajes, no creo que llene ese espacio que va a quedar vacío tras la cancelación de estas series en las que los superhéroes sufren, se equivocan, los personajes mueren sin que revivan, y los villanos logran ser personajes estelares. Nada de eso tiene Disney ahorita, y al parecer no quiere que nadie lo tenga. 

Me pregunto qué va a pasar con Deadpool. Qué va a pasar con los X - Men y Los Cuatro Fantásticos. Supongo que van a forzar una historia que los incluya en el universo que lleva 11 años desarrollándose. Y si lograran incluirlos sin que se viera como un parche en la línea que tiene tantos años en proceso, dudo que tengan algo muy diferente qué contar que lo que ya hemos visto en las 20 películas que han estrenado hasta hoy. 


Veremos qué nos muestran. Tal vez supere mis expectativas. Lo único con lo que lo lograrían sería respetando el estilo y el tipo de películas que le dieron el éxito a esas franquicias. Historias y personajes más oscuros, más humanos, villanos mejor escritos , villanos con quienes te puedas identificar. Aunque en realidad no sé cuánto tiempo le quede a las películas de superhéroes, que comienzan a cansar, pero ese es otro tema. 

Sacerdotes Pederastas

La pederastia en la Iglesia Católica es una realidad. Los casos de niños abusados desde los años  50’s salieron a la luz décadas después, y nuevos testimonios siguen apareciendo todos los años. 

Mucha gente intenta defender a la Iglesia alegando que se trata de una minoría, lo que en términos reales, es cierto. Pero que sea una minoría de sacerdotes que incurre en abusos a menores no quiere decir que son pocos los casos que suceden. Y lo que es peor, tratar de defender al sacerdocio alegando que hay más casos de pederastia fuera de la iglesia que dentro de ella, lo que es absolutamente lógico: si en el mundo hay solo 400,000 sacerdotes católicos, y solo en México hay 90 millones de personas mayores de 18 años, si se toma el porcentaje promedio de pedófilos en una población general (entre 1% y 4%, según algunos estudios) por estadística hay más pedófilos mexicanos que sacerdotes en el mundo. Sin embargo esto no es razón para sentir alivio por lo que sucede en la Iglesia. 

En primer lugar, los sacerdotes son personajes con autoridad sobre la gente que confía en ellos. Al igual que maestros, entrenadores y familiares de las víctimas, estos utilizan su influencia sobre los menores para abusar de ellos. Obviamente todos los casos de pederastia son repugnantes, escandalosos y reprobables, pero se entiende que viniendo de sacerdotes católicos, sea más grave la falta. Ellos representan a Dios en el mundo. Ellos toman el papel de guías para los menores y sus padres. Ellos son quienes deberían de defender y cuidar a estos niños de los males del mundo. Esa es la razón por la que su falta es peor, y querer defenderlos es un insulto a las víctimas.

Más de una vez he escuchado que el porcentaje de sacerdotes pederastas es menor al 1%. Hace poco creo haber descubierto de dónde salió esa información. En un articulo publicado en catholic.net, la entonces directora de este portal, Lucrecia Rego de Planas, absurdamente intenta minimizar el escándalo que refiere que sacerdotes católicos sean capaces de pervertir a menores de edad y abusar de ellos (incluido un niño de 4 años). Toma como referencia una entrevista que le hicieron al fiscal del Vaticano en 2010 donde afirma que ha recibido 3,000 casos referentes a delitos de pederastia en los últimos 50 años, cometiendo el error de asumir que estos tres mil casos son los únicos que han sucedido en los últimos 50 años. En vez de salirse de su burbuja católica, toma como única referencia a la institución acusada de tener miembros criminales. Luego intenta otra vez minimizar la gravedad de los delitos diciendo que en el 60% de los casos se trató de abuso de adolescentes “mayorcitos" (y no de niños) que “ya son plenamente conscientes y están de acuerdo con lo que está sucediendo”. Leer esto me hace sentir una rabia por la falta de respeto y falta de empatía con personas cuyas vidas fueron totalmente destruidas por sacerdotes que no deberían de tener derecho de caminar libremente por la calle. No creo que sepa esta señora que un adolescente es muy manipulable, y que es por eso que la ley prohibe a adultos tener relaciones sexuales con menores de 18 años. Es increíble el fanatismo que puede tener una persona al punto de culpar a las víctimas por los delitos de sus agresores. 

Continua el articulo con más mentiras, ya que afirma que un 30% de los casos no fue de abusos homosexuales sino heterosexuales mayores de 18 años. De nuevo asume que las víctimas que acusaron a los sacerdotes eran mayores de edad, lo que no queda para nada claro en la entrevista que dio el fiscal. En ella el solo dice que el 30% fueron casos heterosexuales, no que no hayan sido menores de edad; ¿de dónde saca Lucrecia esta información? no queda claro. Después se atreve a decir que quitando el 90% de los casos (60%+30%) “solo quedan 300 casos de sacerdotes acusados de pederastia”. ¡¿Solo 300?! ¡Vaya! Habría que darles un premio a los sacerdotes por respetar a los niños, al parecer. 

Es indignante este tipo de comentarios, y me sorprende (aunque pensándolo bien, no) que la Iglesia siga aceptando a este tipo de personas como parte de su organización.

Concluye la autora que es menos del 0.1% de sacerdotes pederastas en 50 años. Y que en 180 de los casos ni siquiera se investigó a fondo porque los sacerdotes su avanzada edad, por lo que solo se les pidió que se retiraran de la vida sacerdotal. Me imagino a las víctimas sobrevivientes de estos depravados sexuales festejando en sus casas porque el sacerdote que les tiró la vida a la basura ya no va a poder oficiar misa. Es ridículo. Lo que merecían era que los metieran a la cárcel. Solo con sentir el miedo de ser violados ahí se hubiera resarcido un poco el daño. 

Para la mala fortuna de Lucrecia, en 2014 el papa Francisco aceptó que 1 de cada 50 sacerdotes ha incurrido en la pederastia. ¡¿Cómo?! ¿Al menos 2% de los sacerdotes y no menos de 0.1%?  Me pregunto qué dirá Lucrecia al conocer este dato. Porque algo que no menciona ella ni nadie que defiende a la Iglesia, es que los sacerdotes pederastas no son los únicos culpables de estos crímenes. La mayoría (si no es que todos) estuvieron protegidos por la misma Iglesia. Sus superiores sabían de los delitos que cometían y no hicieron nada para detenerlos. Cambiarlos de parroquia, su solución favorita,  no es proteger a la población, solo mover al criminal a un nuevo territorio donde nadie lo conocía y por lo tanto la gente era más vulnerable. Todo eso se debe de tomar en cuenta cuando se cuentan a los sacerdotes abusivos. No son solo los que realizan el acto sin quienes lo esconden. 

¿Por qué les importa tanto proteger la reputación de la Iglesia? ¿Por qué no se interesan más por el bienestar de los niños que por la investidura que representan? Dudo que sea por alcanzar la vida eterna, ya que de ser así harían exactamente lo contrario. Yo creo que buscan mantener su influencia y el poder que esta les otorga. Vamos, el hecho de que el numero de sacerdotes pedófilos esté de acuerdo al porcentaje de la población general, no normaliza el hecho, lo único que demuestra es que los sacerdotes católicos no tienen ninguna ayuda divina o especial que quienes llevan una vida alejada de Dios. Por lo tanto necesitan fingir que sí la tienen, de otra manera por qué alguien se acercaría a cualquiera de ellos. 


Hablar de porcentajes y estadísticas nos puede hacer perder el enfoque. El hecho de que niños, ¡niños! fueran abusados por sacerdotes que deberían estar enseñándoles lo que está bien y lo que no, deja mucho que pensar sobre Dios. Un informe de la BBC de 2004 afirma que fueron 4000 sacerdotes quienes abusaron de niños y adolescentes, ¡solo en Estados Unidos! Pero las víctimas no son 1 cada 1, no, cada sacerdote abusaba  de más de un menor, algunos de decenas de jóvenes. Y esos son solo los casos que se denuncian. Faltan muchos más, ya sea porque el agresor murió o porque la víctima murió o porque la Iglesia amedrentó al joven o porque compró su silencio. Tratemos de visualizar el numero de vidas destruidas gracias a que la Iglesia prefirió no manchar su nombre. Y ahora sí podemos preguntarnos si la prensa exagera, cuando habla de los sacerdotes pederastas.