El país que merecemos (o 'el cambio sí está en uno mismo')



En días pasados Alejandro Gonzalez Iñarritu dijo en su discurso, cuando ganó el Oscar a mejor película, que rogaba por que los mexicanos pudiéramos "encontrar y construir el gobierno que merecemos". Ahora todos están usando esa frase para referirse al enorme enojo que hay contra el gobierno en México. Sin embargo yo creo que utilizó las palabras equivocadas, porque yo me pregunto ¿qué gobierno nos merecemos? 


Desde hace meses quería escribir sobre una frase que también se está utilizando mucho en las redes sociales: 'el cambio está en uno mismo'. He visto esa frase para quejarse de una sociedad que se queja del gobierno pero es igual de corrupta, pero también he visto que hay quien piensa que no es así, que aunque uno mismo cambie, si tenemos el gobierno que tenemos, no se arregla nada. Yo estoy del lado de los que piensa que el cambio sí está en uno mismo. Mi razón principal para creer esto es que la mayoría somos muy corruptos en este país. Unos más y otros menos. Creo que existe gente muy buena y honesta, pero son minoría. He escuchado en un programa de radio (que no menciono porque no me gusta, y no le quiero dar publicidad) que dicen 'somos más los buenos que los malos'; perdón por mi pesimismo pero no creo eso.  No quiero decir con esto que somos un país maligno, no. Hay muchas cosas buenas y mucho bien en México, pero creo que la mayoría de nosotros somos malos. Pensamos primero en nosotros, después en nosotros y al final en nosotros. No nos preocupamos por los demás, aunque nos demos baños de elogios por ayudar a otros en las desgracias. 


Hace tres años, en las elecciones del 2012, fui suplente de funcionario de casilla. Tuve que ir una vez a la semana durante algunas semanas para prepararme. El día de las elecciones tuve que llegar temprano, antes de que abrieran la casilla; una vez que me dijeron que no faltó nadie y que ya no era necesaria mi participación, me formé en la fila para pasar a votar. Minutos después ya había una fila larga detrás de mí, y cuando llegaba alguien que me conocía, me pedían que los dejara pasar para no tardarse tanto. Ahí me di cuenta que vivimos en un país donde solo queremos cambiar a los demás, pero no a nosotros. A nadie le importa meterse a la fila, pero ¡que los partidos políticos no hagan trampa! Y obviamente te dicen, "bueno pero qué tanto mal haces metiéndote a la fila comparado con lo que hacen los políticos"; siempre creemos que el mal que hacemos es muy poco comparado con el que hacen otros, pero es ahí donde está el problema, siempre nos comparamos con el que hace más mal y no con el que hace más bien. Los políticos rateros siempre se van a justificar diciendo si no lo hago yo alguien más lo va a hacer, o sí robo pero por lo menos no tanto como otro que roba más. 

Ese mismo día de las elecciones en el Oxxo te regalaban un café si mostrabas tu dedo pintado, muestra de que habías votado. Yo claro que fui por mi café después de votar. Pero me enfadó mucho ver en facebook que una persona publicara su orgullo de haber ido a dos Oxxos diferentes para tomar dos cafés gratis. ¿Qué se puede esperar de la gente que no tiene educación si la gente educada hace esto? Y volvemos a lo mismo, "¿que tanto es tantito? no es como que pidió 10 cafés en 10 Oxxos y luego los vendió". Pues no, pero esa es la cultura del gandalla que impera en nuestra sociedad. Y aparte en la publicación decía "lo mejor de ir a votar fue que fui a dos oxxos por café". ¿Es en serio? ¿Eso fue lo mejor? 

Ejemplos hay miles. En un video que también vi en facebook mostraban a la gente de Zacatecas asistiendo a la repartición de rosca de reyes, el mes pasado. Es increíble cómo la gente llenaba bolsas lo más rápido que podía para luego marcharse. ¿Es justificable esto? Ni siquiera parecía gente pobre que no tuviera que comer (en muchos comentarios del video justificaban a esa gente con este argumento) pero aunque lo fueran, ¿por qué ibas a tomar más que el pedazo que te correspondía para que alguien más pudiera alcanzar? ¿Acaso asistió únicamente la gente más pobre de Zacatecas? Nada justifica el abuso. Hace dos semanas iba saliendo de un estacionamiento y una chica me estaba esperando para ocupar mi lugar cuando me fuera; en el momento que salí, tuvo que esperar a que yo pasara pero había un carro justo atrás de mí que acababa de llegar, y sin importarle que la chica llevara más tiempo ahí, se apresuró a estacionarse en el lugar vacío. Me enojé tanto que me bajé del carro y le toque la ventana para que se moviera. Es increíble cómo no vemos más allá de nosotros. Queremos que las reglas se ajusten a nuestros caprichos. "Qué importa que me pase el alto, soy solo yo y tengo prisa" pero si todos hacemos eso ¿qué decimos?: es que no hay cultura vial en esta ciudad. Somos en verdad muy convenencieros. 


Cuántos videos hemos visto de policías corruptos que utilizan su autoridad para abusar de las personas.  Nadie justifica esto, pero en días recientes me tocó ver uno donde los policías no son los corruptos sino una ciudadana a la que le quieren levantar el coche. Ella primero que nada se refiere a ellos como 'gatos'. Luego, después de que le enumeran las razones por las que la detuvieron y por las que le van a levantar el coche, ella ofrece dinero para que no se lo lleven. O sea que nos quejamos de los policías por corruptos, pero cuando nos conviene, cómo nos encanta que continúen así, ¿cierto?

Me gustaría mencionar más ejemplos, porque hay muchísimos, en todos los niveles sociales y con todo tipo de corrupción, desde el que roba, hasta quien utiliza sus influencias para lograr algo. Incluso quien no paga impuestos pero se queja de las calles deterioradas. Todos tienen una excusa para su corrupción y todos se quejan de la corrupción del otro. Creemos que si quién nos gobierna es honesto, mágicamente nosotros también vamos a serlo, y no pensamos en el inmenso trabajo que tienen los gobernantes cuando quieren hacer las cosas bien: tienen que cambiar a la gente.


Entonces, volviendo al tema del gobierno, si lo cambiamos, ¿a quién pondríamos? "A alguien honesto" me van a responder. Ajá, ¿a quién? Supongamos que encontramos a ese alguien honesto, que va a ser justo, que no va a robar. Y cuando obligue a todos a pagar impuestos, se van a quejar de que no ganan mucho; porque ¿quién quiere darle 30% de sus ganancias a alguien más? Cuando quiera implementar la anti alcohólica y los policías sean honestos y no dejen a nadie tomar y manejar, ¿vamos a estar contentos entonces? ¿Por qué no mejor empezar por dejar de tomar y manejar? ¿Por qué no empezar por no dar mordidas? Yo se por qué, porque preferimos hacerlo. Si quitamos al corrupto pero el que está detrás de él también es corrupto ¿de qué sirve? 

El problema está en el pueblo. Nos gusta la corrupción. Tal vez ya tenemos el gobierno que nos merecemos. Gonzalez Iñarritu debería haber rogado por un gobierno justo y ordenado. La corrupción no es un problema especifico del gobierno, o de los empresarios, o de ninguna clase social, es un problema de la cultura, y mientras no cambie la cultura, no importa quién esté en el gobierno porque va a salir de la misma cubeta en la que estamos todos. 



6 comentarios:

Adrian Hinojosa dijo...

Muy bueno Chema!

José María Hdz dijo...

Muchas gracias, Adrian. Gracias por leer y dejar un comentario también. Saludos!!

José María Sanroman dijo...

muy buena tocayo. Muy cierto esto que dices; "me di cuenta que vivimos en un país donde solo queremos cambiar a los demás, pero no a nosotros." y "Todos tienen una excusa para su corrupción" Yo creo que el ser humano es capaz de hacer cualquier cosa cuando se justifica así mismo y así es como podemos vivir con nosotros mismos. Hasta Hitler seguramente se justificaba así mismo por las atrocidades que hacía.

José María Hdz dijo...

Muchas gracias, tocayo.Exactamente, somos muy buenos para justificarnos cuando somos injustos con otros, pero muy justos y equitativos cuando nos conviene. Es un problema que está muy adentro de nosotros. Ojalá algún día lo entendamos.
Saludos, Chema, muchísimas gracias por leer, y felicidades por tu bebé.

Stefany Ledesma dijo...

Felicitaciones, me parece un buen artículo y me gusta tu visión respecto al tema.
La corrupción es un abuso con la finalidad de obtener un beneficio personal. Alguna vez hemos llegado a preguntarnos ¿por qué no corrompernos cuando podemos obtener una vía más rápida e incluso efectiva?
Aparentemente la sociedad repugna la corrupción, siendo que está contribuyendo a acrecentarla.
La corrupción la permitimos desde que no eres capaz de delatar algún familiar corrupto, cuando se nos hace tarde y nos pasamos la luz roja del semáforo, cuando llegan las votaciones y votas por quien te “regaló” una despensa, cuando compras celulares robados porque son más baratos; ahora saquemos cuenta de cuántos honestos quedan.
La corrupción se puede combatir. Todos somos portadores de bien y de mal.
Todo comienza en uno, seamos conscientes!

José María Hdz dijo...

Hola Stefany, muchas gracias por leer y por tu comentario. Exactamente: nos repugna la corrupción de otros y no reflexionamos cómo contribuimos nosotros; nos safamos de responsabilidad con el argumento fácil de "no importa que yo cambie, si los políticos no cambian".
Justamente el fin pasado le decía a un amigo que por qué no se atrevía a reclamarle a su cuate que estaba en el PRI, si bien sabemos como son, y su respuesta era, pues es que es camarada. Cómo queremos cambiar entonces cuando todos son camaradas de alguien.