el lugar donde el mal no llega

Cuando tenemos tres meses y medio de gestación, dentro del vientre materno comenzamos a escuchar sonidos, y a medida que crecemos nuestro cerebro comienza a reconocer esos sonidos y comienza a interpretarlos. Desde el momento en que nacemos ya tenemos una experiencia previa con el mundo exterior; ya hemos escuchado a nuestra madre hablar, y si tuvimos suerte, escuchamos música antes de nacer. De la misma manera, podemos decir que la música es parte de la humanidad desde antes de que surgieran las civilizaciones. Sabemos que desde la prehistoria existían instrumentos que utilizaban nuestros antepasados para reproducir sonidos de la naturaleza; y eso derivó en el origen de la música, muchos años después. 

La música, tan diversa como las culturas, llega a cada persona de manera diferente, y a diferentes personas la misma melodía puede suscitar sentimientos diferentes, pero al 98% de la población mundial, la música provoca algún tipo de emoción. La música es parte esencial de la civilización humana. La música crea empatía entre las personas y ayuda a crear vínculos sociales. Por eso la música es parte de las personas desde temprana edad; nos ayuda a aprender desde que somos chicos, y nos ayuda a recordar. 

Es común que una canción o alguna melodía nos evoquen recuerdos. ¿Quién no ha recordado los bailes de la secundaria al escuchar una canción popular de esos tiempos? ¿Quién no recuerda las canciones que escuchaban nuestros abuelos o nuestros padres en el coche o en sus casas? ¿Quién no tenía una canción favorita con alguna ex novia o ex novio que los hace recordar esa relación pasada cuando la escuchamos? La música nos transporta a otros tiempos, muchas veces reviviendo recuerdos agudamente que no sabíamos que conservábamos. La música llega a una parte de nuestro cerebro difícil de alcanzar.

Acabo de terminar de ver el documental Alive Inside - a story of Music and Memory (Vivos por Dentro - una historia de Musica y Memoria). En este largometraje nos cuentan como Dan Cohen trabaja con ancianos con demencia estimulando sus recuerdos usando música. Este extraordinario documental muestra a personas que viven en casas-hogar y que reciben tratamientos de diferentes tipos. A la mayoría les dan medicamentos farmacéuticos para tratar de ayudarlos; sin embargo nada ha ayudado tanto a estos viejitos como la música. Asombrosamente vemos a hombres y mujeres, que no hablan o algunos que apenas se mueven, cobrar vida cuando escuchan canciones que les gustaban cuando eran jóvenes. Comienzan a hablar y a recordar lo que vivían cuando escuchaban esas canciones; algunos bailan, algunos cantan, pero todos mejoran su humor. Vemos a doctores hablar sobre cómo ninguna droga tiene el efecto que tiene la música en estas personas;las drogas pueden regular niveles de azúcar y presión arterial, más no hay medicamento que toque el alma de los pacientes. Los efectos de la música son verdaderamente sorprendentes. 

Ni siquiera enfermedades tan terribles de demencia como el Alzheimer alcanzan a bloquear los recuerdos musicales de los ancianos. Es como si la parte del cerebro que registra la música fuera un lugar inalcanzable  para los males, al que todos tenemos acceso con la reproducción de esos sonidos, y al estimular esa parte de nuestro interior se reconectaran otras partes de nuestra mente llevando a la superficie nuestras vivencias del momento en que disfrutábamos de esa música por primera vez. Como si los recuerdos fueran retratos en una habitación y la música fuera la luz que los ilumina para poderlos ver.


La música para mí es parte esencial en mi vida. Me da paz en momentos difíciles, me da alegría en días pesados, me relaja, me inspira, me emociona y me hace reflexionar. La música me ayuda a expresarme, como ya he escrito en este blog. La música le puede dar un sentido diferente a la situación por la que estoy pasando. Y ahora sé que la música llega a mi interior, a donde ningún mal puede llegar, y eso me emociona. En nuestro mundo, en estos días, es tan fácil tener acceso a la música, que me da la esperanza de saber siempre quien soy.

2 comentarios:

Quetzalli Gonzalez dijo...

Nosotros tambien lo vimos, está increible!!!
tendré que hacer el soundtrack de mi vida para recordarla en mi lecho de muerte.

José María Hdz dijo...

jajajaja, sí, yo tambien me puse a pensar qué canciones me gustaría escuchar. pero cómo es cierto que cuando escuchas una cancion viejita que te gustaba, te acuerdas de muchas cosas que pasaban en ese tiempo.
saludos quetza