En la salud y en la enfermedad

Cuando yo tenía 17 años tuve una novia que me llamaba amor casi desde la primera semana de novios. Una vez le pregunté que por qué me decía amor, y le pregunté si en realidad me amaba para llamarme amor y desde entonces nunca me volvió a decir así. No duramos más que algunos meses.

Desde entonces me di cuenta que las palabras pueden tener mucho peso pero sólo si en realidad las dices y expresas con convicción. Decir "te amo” puede significar mucho, pero si no lo sientes, pues no significa nada. Las palabras sin respaldo no valen nada. Las palabras tienen el valor que nosotros les damos. 

De la misma manera tomo yo el matrimonio: con mucho escepticismo. Porque yo no creo que un papel firmado tenga mucho valor. Si te casas pero no estás dispuesto a seguir lo que conlleva un matrimonio, de nada sirve firmar un papel. Esa firma no tiene validez porque cuando quieras puedes firmar el divorcio, y se invalida la primera firma. Entonces el matrimonio tiene validez que uno mismo le da, por el compromiso de pasar tu vida con otra persona; si no estás dispuesto a cumplir eso de nada sirve el papel, ni la fiesta ni el espectáculo que se da enfrente de todo mundo. Y si tienes el compromiso de pasar tu vida con otra persona no necesitas el papel, ni la fiesta ni el espectáculo. A final de cuentas, el matrimonio es entre dos personas y solo a esas dos personas les compete.

Hoy mi hermana y mi cuñado cumplen 10 años de casados, y hoy están pasando por un momento muy difícil. A su tercera hija, que es mi ahijada también,  le detectaron un tumor en la cabeza al principio del año. Desde que nos dieron esa noticia hemos estado muy tristes en la familia, apoyándolos mucho y esperando por un milagro. Y hoy mi hermana publicó una foto de su boda con la inscripción “en lo prospero y en lo adverso, en la salud y el enfermedad, todos los días de nuestras vidas”. No pude evitar que los ojos se me llenaran de lágrimas porque yo sé por lo que están pasando y no creo que hayan tenido una prueba más grande en su matrimonio; pero aquí es donde mi hermana recuerda su compromiso hace 10 años que no fue solo en los buenos tiempos, sólo en la abundancia, solo en la salud, sino también en los tiempos difíciles, en las carencias y en la enfermedad. Es aquí donde realmente se demuestra que el matrimonio vale, y que todo lo que se firmó y se dijo en la Iglesia y en la ceremonia civil, tiene un valor y un peso.
 
Yo me voy a casar este año. Voy a comprometerme con mi novia a estar con ella siempre, todos los días de mi vida, en lo próspero y en lo adverso, en la salud y el enfermedad. Siendo yo un abogado del la unión libre, en el compromiso por convicción y no por apariencias o por cumplimiento de las leyes sociales, en realidad estoy convencido que me quiero casar con mi novia. Y no puedo hablar por el Chema del futuro, pero puedo decir que ahorita estoy convencido de que la amo. No sé qué va a pasar el día de mañana, si nos sucede algo como lo que estamos pasando ahorita con mi sobrina, lo que sí sé es que el día de hoy estoy dispuesto y seguro de sobrellevar estas malas situaciones con Robin porque sé y estoy convencido de que ella es la única persona con quien podría sobrellevar esto. No son palabras huecas, no es el discurso establecido que todos quieren escuchar, sino que es el compromiso explícito de estar el uno para el otro siempre. No es estar cuando todo esté bien, eso ya sabemos que funciona muy bien. Es en realidad pensar si estando en la peor situación en la que se pueda estar, voy a estar ahí con ella, y la respuesta es sí. Si no, no vale la pena casarse, no vale la pena comprometerse.


Es curioso como las peores situaciones pueden sacar lo mejor o lo peor de nosotros. Estoy orgulloso de mi hermana y de mi cuñado. El ejemplo es contundente. Todos esperamos no pasar por malos momentos ni situaciones difíciles, pero este ejemplo de amor lo guardo conmigo para tenerlo como referencia. Cuando la vida se vuelva una tragedia, quiero voltear a mi lado, ver a la mujer que hoy amo, y en mi mente repetir: en lo prospero y en lo adverso… todos los días de nuestras vidas.  



2 comentarios:

Quetzalli Gonzalez dijo...

Esto es el éxito de un matrimonio. Cuando nosotros nos íbamos a casar tuvimos que posponer la boda por un accidente. Mucha gente decía que probablemente no íbamos a superar esa situación o que nos haría más fuerte pero los comentarios inclinaban hacia lado negativo . Et voilà, aquí estamos! Felicidades por su compromiso !!!!

José María Hdz dijo...

Recuerdo eso Quetza!! Qué bueno que salieron adelante y empezaron su matrimonio superando eso.
Muchas gracias, esperamos pronto terminar con los gastos más grandes.

Gracias por leer.