Si no te gusta, hazlo tú



Qué respuesta tan fácil, y tan pueril. El presidente de México, Felipe Calderón, dijo esto en su reunión con los 300 líderes de México en respuesta a quienes critican a los politicos: si no les gustan los candidatos a diputados, sean ustedes los candidatos a diputados.

No, señor presidente, no se trata de decirle al otro que si no le gusta como uno hace su trabajo que lo haga él a ver que tal le sale. Ni que estuviéramos en la primaria. A nadie se le obliga ser político, y se supone que es cuestión de vocación. Si nos quejamos de los políticos es porque son corruptos, roban y no hacen bien su trabajo. Yo no le voy a decir a mis clientes que si no les gusta mi trabajo que lo hagan ellos, sobretodo porque ellos simplemente no me van a contratar. Los politicos, por el contrario, nos tienen secuestrados. Nadie puede competir por un puesto popular si no pertenece a un partido politico, y no puede pertenecer a u partido politico si no acata las leyes de los partidos, y si a uno no le gusta no lo dejan entrar o no le dan puestos. ¡No queremos tu trabajo, Calderón, queremos que hagas bien tu trabajo! No queremos ser diputados, por eso escogimos cada quien nuestra profesión, queremos que dejen de pensar en sus intereses personales y empiecen a pensar en el bienestar del país. Queremos que recorten sus presupuestos millonarios, queremos que den seguridad a los ciudadanos, que escojan a los consejeros del IFE (o más bien que no los escogieran, pero si ya se los robaron... por lo menos escójanlos) en su debido tiempo. No queremos tener que escoger entre el menos peor de todos ustedes, politicos de circo. No queremos que dejen pendiente su trabajo solo porque hay elecciones, sobre todo porque siempre hay elecciones. Queremos resultados. Y si la respuesta va a ser, pues ven tú a ver si lo puedes hacer mejor, pues renuncia y deja que alguien más lo haga mejor. Deja que haya candidaturas independientes. Deja de poner trabas, para que alguien lo pueda hacer bien.

Los politicos mexicanos son una burla, y lo peor es que aunque le tomáramos la palabra a Felipe Calderón, no nos darían sus puestos.


(Qué ganas tenía de escribir malas palabras en esta entrada; recordarles a su mamá a cada uno de los politicos.)

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