
Leí el día de hoy, en el blog de Sergio de Régules (http://www.imagenenlaciencia.blogspot.com/)
una entrada que hablaba de una teoría que dice que es posible que los genes se
preocupen por reproducirse y continuar su especie. El comentario comenzaba con
una pregunta "¿Conque piensas que tú eres el arquitecto de tu propio
destino...?" Luego explicaba lo que algún filósofo estadounidense y
también un divulgador científico dicen al respecto de genes que de alguna
manera nos manipulan para poder continuar su ciclo de vida.
Me quedé pensando no tanto en lo de los genes, sino en la primera
pregunta. ¿En verdad somos arquitectos de nuestro destino, o es alguien más
quien decide lo que sucede? ¿O es una combinación de ambas cosas? En esta
entrada no pienso comenzar un debate entre la religión, el destino, el azar,
etc., sino que quiero reflexionar algo que desde hace tiempo me tiene incómodo.
¿Hay alguna parte de mi vida que esté escrita y no pueda hacer nada para
cambiarla?
Quien crea en Dios tiene muchas posibilidades de creer que las
cosas suceden por voluntad de él: "Dios sabe por
qué hace las cosas". Esa frase incluye el entrometimiento de Dios en
nuestras vidas, lo que consecuentemente nos quita libertad. Mucha gente que
practica la religión (sea cual sea) le pide a Dios milagros o favores; si los
concede, agradecen con fervor y se emocionan de que Dios haya escuchado sus
plegarias, si no lo concede, una de dos, o le reclaman la ausencia de interés o
se resignan y piensan "si no quiso Dios es porque sabe lo que es mejor
para mí". Pienso que esa filosofía no hace mucho sentido. Si Dios sabe
lo que es mejor para nosotros, ¿para qué pedir?
Aclaro que no estoy en contra de la religión, y no estoy aludiendo
que Dios no existe. Tengo mucho respeto por la fe de las personas, cualquiera
que sea que profesen. Pero sí hago una reflexión de lo incoherente y lo
peligroso de creer todo lo que nos dicen. Estoy totalmente y abiertamente
en contra del fanatismo. En todos los ámbitos. Creo que el fanatismo ciega y repele un criterio objetivo. Esos fanáticos
religiosos, fanáticos de izquierda o de derecha, incluso fanáticos de la
ciencia, me parecen gente dispuesta a negar, sin fundamentos, cualquier prueba,
por más firme que sea, si contradice lo que piensan.
Habiendo aclarado esto, quiero continuar con algunos otros
argumentos que me parecen contradictorios. A mí me enseñaron desde chico que
Dios nos hizo libres y que el mayor regalo de Dios es la libertad. Aun creyendo
firmemente esto, también nos enseñan que hay que obedecer a Dios siempre y sin
cuestionar. Si no hiciéramos esto, vendría un castigo, si no en esta vida,
entonces en la vida eterna. ¿Qué libertad es esa? me pregunto.
Mi ex-novia era fan numero uno de la frase "no hay mal que
por bien no venga" y siempre que algo no le parecía, buscaba la razón por
la que esa situación estuviera ahí. Nos hicimos novios en México pero se fue a
vivir a otro país después de un tiempo y, como decidimos continuar la relación
a distancia, una vez que se desesperó me dijo "todavía no entiendo por qué
mi novio está en otro país, pero alguna razón tiene que existir"; esa
actitud a mí me molestó mucho, y le dije que ella tenía novio en otro país por
la única razón de que así lo decidió. Si no hubiera querido eso, me hubiera
cortado en el momento en que se fue. Con esto quiero decir que muchas veces
tratamos de divinizar lo que nos sucede, o tratamos de inventar una razón para
soportar nuestra situación actual. Eso de "por algo pasan las cosas"
para mí es una tontería. ¿Cómo podemos creer que me está sucediendo algo en
este momento porque después tiene que suceder otra cosa? Entiendo que es una
manera positiva de afrontar un problema, pero mucha gente lo toma como cierto,
cuando no lo es. Lo único que podemos hacer es crear una solución nosotros o
esperar a que sucedan las cosas a como vayan saliendo. La situación está ahí
aunque no queramos, lo que hagamos al respecto es lo que puede cambiar esa
situación, pero no es garantía que, porque algo malo está pasando, vaya a
suceder algo bueno a raíz de eso.
Así como Dawkins, que escribe en su libro "El gen
egoísta" que los genes son quienes nos usan para poder dejar descendencia,
hay mucha gente que piensa que alguien más nos controla, y que no podemos
escapar a un destino ya escrito. Como los que creen que los horóscopos dicen la verdad (basta con leer 2 o mas horóscopos el mismo día de
diferentes revistas o publicaciones para darnos cuenta de las grandes mentiras
que nos dicen); pensar que algo externo afecta las situaciones y las decisiones
que tomamos es quitarnos libertad (y responsabilidad) y dejar que las cosas sucedan sin nuestro
consentimiento. Puede ser que esas personas necesiten justificar sus acciones,
o tal vez quieran culpar a alguien por sus desgracias, pero nada cambia que los
planetas se sigan moviendo como siempre, y que si afectara a uno tendría que
afectar a todos, y si favorecen a algunos pues tarde o temprano todos
tendríamos que prosperar.
Cuando salió la serie de Lost, el personaje Hurley había ganado la
lotería con el numero 4 8 15 16 23 42. A partir de eso, todo en su vida se
volvió una serie de tragedias; él mismo llegó a pensar que el dinero estaba
maldito. Ese mismo año miles de personas en Estados Unidos compraron el boleto
de lotería con los números con los que ganó el personaje de la serie de
televisión. Y en mi mente hay dos cosas que no puedo entender, primero: ¿cómo es posible que
la gente pensara que en verdad iban a ganar con la pura lógica de que les
pasaría lo mismo que al personaje de una serie ficticia? y segundo: ¿si en
verdad creían que podían ganar con esos números, por qué no creían también que
su vida se volvería una serie de tragedias, o simplemente no les importaban
esas tragedias con tal de ser millonarios?
Podría dar muchísimos ejemplos más, pero el mensaje es el mismo.
Si ponemos todas las teorías en la mesa sobre si somos libres pero alguien
decide lo que sucede, estas se van a contradecir rotundamente, es solo cuestión
de meditarlo un poco. ¿Somos los arquitectos de nuestro propio destino? Yo creo
que sí, pero hay quienes construyen una prisión, para sentir que alguien los
encerró ahí, y que no tienen opción de habitar en otro lugar.
Cuando estuve estudiando fuera vi una postal que me gustó mucho y
la compré. La postal era una foto de un grafiti en un muro y decía: "¿Qué
hay de serio en una vida donde se entra sin pedirlo, y se sale sin
desearlo?"
