Dos mujeres ejemplares que hay que celebrar

Imagina no poder ver y no poder escuchar. Ahora imagina que desde la edad de un año y medio no pudieras ver ni escuchar. ¿Cómo hubieras aprendido a hablar? ¿Cómo te hubieras comunicado con los demás sin poder repetir las señas que otros utilizan para expresarse? Imagina que esto te hubiera pasado en el siglo XIX.

En 1880 nació una niña quien a la edad de 19 meses sufrió una enfermedad que la dejó sorda y ciega. Helen Keller es mundialmente famosa porque a pesar de no poder ver ni escuchar desde esa tempranísima edad, gracias a una maestra, Anne Sullivan, aprendió a comunicarse a través de señas. Y no solo eso, se graduó de la universidad, escribió libros, y se convirtió en una activista política. 

Evidentemente Helen Keller era un mujer muy inteligente y capaz, sin embargo fue gracias a Anne Sullivan que logró ser reconocida en todo el mundo. Fue Anne Sullivan quien con dedicación instruyó a una niña de 7 años que vivía haciendo lo que quería sin poder entender a nadie ni ser entendida. Fue ella quien le dedicó todo su tiempo y esfuerzo para mostrarle el mundo solo con el tacto. 

Cuando Anne conoció a Hellen, esta era una niña sin educación y con un muy mal genio. Nadie podía comunicarse con ella y, por lástima, la dejaban hacer lo que quería. Pero afortunadamente la madre de Helen decidió contratar a una instructora que la ayudara. Anne se comprometió a sacarla de la oscuridad y con una paciencia ejemplar, logró que esa niña que comía con las manos y se paseaba por cualquier lugar a su gusto, lograra comer con cubiertos, usar una servilleta y comportarse como una niña normal. 

La gran victoria de Anne fue mostrarle a Hellen que existía una palabra por cada objeto y cada verbo. Cuando por fin Hellen entendió que podía referirse a diferentes cosas llamándolas por su nombre, entendió que podía “ver” aún siendo ciega. Entender su entorno la convirtió en una persona totalmente diferente. Su humor mejoró radicalmente. Se propuso metas y las cumplió. Conocer el mundo en el que vivía le dio ventajas que la pusieron al nivel de cualquier otro niño, y con el tiempo aprendió muchas cosas más. 

Escribió catorce libros durante su vida, además de muchos artículos y ensayos. Expresó sus ideas ante una sociedad a la que ella consideraba más ciega que ella. Luchó por los derechos de los trabajadores y las personas discapacitadas. Llegó a hablar en público después de aprender cómo emitir sonidos partiendo del tacto de la garganta para imitar las vibraciones. Y todo esto, gracias a que su maestra tuvo la fortaleza de enseñarla a percibir el mundo. 


Estas dos mujeres, vanguardistas, son ejemplo de perseverancia, de entusiasmo por la vida, de pasión por lo que se hace. Son ejemplo, no solo para las personas con dificultades, sino para todos los que perseguimos metas que pueden parecer imposibles de alcanzar. Las dos mujeres son ejemplo de generosidad, virtud que no se ve comúnmente en estos tiempos. Y en el día internacional de la mujer, recordarlas es una buena manera de celebrar a las mujeres y su indudable capacidad para mejorar este mundo. 


"La seguridad es más que nada una superstición. La vida es una aventura atrevida o no es nada."


 - Helen Keller




Los "peor es nada" o los "yo no sé mañana"

Me estoy dando cuenta que, a mi edad, hay mucha gente que cae en dos tipos de relaciones: la primera cae en los “peor es nada”. Este tipo de personas están desesperadas por conseguir una relación estable, y escogen superfluamente a alguien que no los hace felices, pero ante la sociedad los hacen ver bien. Se conforman con lo que sea por no estar solos; piensa que peor es nada. No siempre los “peor es nada” son feos, o tontos, o gordos; a veces son solo personas que no pueden mantener una relación estable y  piensan que se les está acabando el tiempo. Otros llevan tanto tiempo en la relación, que les da flojera dejarla y tener que empezar una nueva, como si se tuviera la obligación estar en una relación. Estas personas me he dado cuenta que o no tienen mucha autoestima y necesitan la validación de sus conocidos y amigos, o no creen que puedan encontrar algo mejor porque simplemente nunca han conocido una buena relación de pareja. 

Los "peor es nada” normalmente saben que están en una mala situación; se consuelan a sí mismos con lo que otra gente les dice y se inventan motivos para continuar con la persona. Usan Facebook para engañar a los demás; necesitan que su “peor es nada” por lo menos cumpla su propósito: simular una vida normal. Y por normal me refiero a la vida que la sociedad espera que tengas, y que te criticará hasta el cansancio si escoges algo diferente. Quienes llevan una relación “peor es nada” soportan humillación, pleitos constantes, aburrimientos y hartazgos. Lo que no entiendo es ¿por qué soportan eso todos los días dentro de su casa y no soportan lo que les dice la sociedad fuera? Entiendo que es cansado escuchar criticas constantes de personas que no te importan y no les importas, pero estoy seguro que es más el tiempo que pasas con tu pareja, que con ese tipo de personas insoportables. 

Por el otro lado están los “yo no sé mañana”. El termino viene de la canción de Luis Enrique que lleva ese título. Este tipo de personas ya superó los complejos que fácilmente nacen de vivir en una sociedad tan conservadora y mojigata como la nuestra. Tal vez nunca tuvieron esos complejos. El punto es que este tipo de personas no está preocupado por cómo se ven ante los demás, solo les importa si disfrutan estar con la compañía de su pareja o no. Normalmente buscan una relación relajada, sin muchos candados o compromisos que los abrumen. Buscan la libertad que ya tenían estando solos. Y es por esa razón que pueden llegar a tener muchas relaciones en poco tiempo, o muy pocas relaciones. No están buscando alguien con quien estar. Sin embargo, cuando encuentran a una persona interesante, son propensos a preferirla. La clave que buscan es tener libertad de irse cuando quieran, aunque no quieran. 

Las personas que llevan una relación de "yo no sé mañana” no están exentos  a fracasar en la relación, pero ciertamente los desenlaces son menos dolorosos y menos violentos. Saben que quieren estar con su pareja hoy, pero no saben mañana. Son más egoístas. Y les puede costar mucho dar el paso de comprometerse. Pero si la relación mejora, son más capaces de disfrutar su vida en pareja porque no están preocupados por seguir lineamientos que no desean seguir. Toman lo que les gusta; establecen acuerdos mutuamente. 

Conozco personas en ambas situaciones. Personalmente jamás voy a preferir una relación de "peor es nada”. No creo sinceramente que ‘nada’ sea peor que estar con alguien que no te interesa. Y aunque me molesta mucho escuchar criticas absurdas por no ser ‘normal’, nunca voy a cambiar la comodidad de ser yo mismo, a la molesta actuación por complacer a los demás. En mi vida primero voy yo. Y lo peor de todo: la sociedad siempre te va a criticar, hagas lo que hagas, por lo tanto es preferible por lo menos disfrutar la vida de uno; al menos no puedes culpar a nadie por tu situación. 


Al final es una elección, preferir soportar el señalamiento de la sociedad, o vivir en una ilusión que no te deja contento, pero te muestra presentable ante los demás. Tiene mucho que ver con cuánto te importa lo que piensan los demás de ti. Y aunque me cuesta un poco admitirlo, no creo que ninguna de las dos sea buena o mala, ni una mejor que la otra. Al final en ambas tienes una parte de satisfacción y en las dos tienes que soportar la incomodidad de tu decisión.  

En la salud y en la enfermedad

Cuando yo tenía 17 años tuve una novia que me llamaba amor casi desde la primera semana de novios. Una vez le pregunté que por qué me decía amor, y le pregunté si en realidad me amaba para llamarme amor y desde entonces nunca me volvió a decir así. No duramos más que algunos meses.

Desde entonces me di cuenta que las palabras pueden tener mucho peso pero sólo si en realidad las dices y expresas con convicción. Decir "te amo” puede significar mucho, pero si no lo sientes, pues no significa nada. Las palabras sin respaldo no valen nada. Las palabras tienen el valor que nosotros les damos. 

De la misma manera tomo yo el matrimonio: con mucho escepticismo. Porque yo no creo que un papel firmado tenga mucho valor. Si te casas pero no estás dispuesto a seguir lo que conlleva un matrimonio, de nada sirve firmar un papel. Esa firma no tiene validez porque cuando quieras puedes firmar el divorcio, y se invalida la primera firma. Entonces el matrimonio tiene validez que uno mismo le da, por el compromiso de pasar tu vida con otra persona; si no estás dispuesto a cumplir eso de nada sirve el papel, ni la fiesta ni el espectáculo que se da enfrente de todo mundo. Y si tienes el compromiso de pasar tu vida con otra persona no necesitas el papel, ni la fiesta ni el espectáculo. A final de cuentas, el matrimonio es entre dos personas y solo a esas dos personas les compete.

Hoy mi hermana y mi cuñado cumplen 10 años de casados, y hoy están pasando por un momento muy difícil. A su tercera hija, que es mi ahijada también,  le detectaron un tumor en la cabeza al principio del año. Desde que nos dieron esa noticia hemos estado muy tristes en la familia, apoyándolos mucho y esperando por un milagro. Y hoy mi hermana publicó una foto de su boda con la inscripción “en lo prospero y en lo adverso, en la salud y el enfermedad, todos los días de nuestras vidas”. No pude evitar que los ojos se me llenaran de lágrimas porque yo sé por lo que están pasando y no creo que hayan tenido una prueba más grande en su matrimonio; pero aquí es donde mi hermana recuerda su compromiso hace 10 años que no fue solo en los buenos tiempos, sólo en la abundancia, solo en la salud, sino también en los tiempos difíciles, en las carencias y en la enfermedad. Es aquí donde realmente se demuestra que el matrimonio vale, y que todo lo que se firmó y se dijo en la Iglesia y en la ceremonia civil, tiene un valor y un peso.
 
Yo me voy a casar este año. Voy a comprometerme con mi novia a estar con ella siempre, todos los días de mi vida, en lo próspero y en lo adverso, en la salud y el enfermedad. Siendo yo un abogado del la unión libre, en el compromiso por convicción y no por apariencias o por cumplimiento de las leyes sociales, en realidad estoy convencido que me quiero casar con mi novia. Y no puedo hablar por el Chema del futuro, pero puedo decir que ahorita estoy convencido de que la amo. No sé qué va a pasar el día de mañana, si nos sucede algo como lo que estamos pasando ahorita con mi sobrina, lo que sí sé es que el día de hoy estoy dispuesto y seguro de sobrellevar estas malas situaciones con Robin porque sé y estoy convencido de que ella es la única persona con quien podría sobrellevar esto. No son palabras huecas, no es el discurso establecido que todos quieren escuchar, sino que es el compromiso explícito de estar el uno para el otro siempre. No es estar cuando todo esté bien, eso ya sabemos que funciona muy bien. Es en realidad pensar si estando en la peor situación en la que se pueda estar, voy a estar ahí con ella, y la respuesta es sí. Si no, no vale la pena casarse, no vale la pena comprometerse.


Es curioso como las peores situaciones pueden sacar lo mejor o lo peor de nosotros. Estoy orgulloso de mi hermana y de mi cuñado. El ejemplo es contundente. Todos esperamos no pasar por malos momentos ni situaciones difíciles, pero este ejemplo de amor lo guardo conmigo para tenerlo como referencia. Cuando la vida se vuelva una tragedia, quiero voltear a mi lado, ver a la mujer que hoy amo, y en mi mente repetir: en lo prospero y en lo adverso… todos los días de nuestras vidas.  



No necesito a Dios

        Si Dios no va a evitar las guerras, ¿para qué necesito a Dios? Si Dios no va a evitar que sacerdotes hagan daño a niños, ¿para qué necesito a Dios? Si se usa el nombre de Dios para detonar bombas y cortar cabezas humanas ¿no sería mejor que no existiera Dios? ¿Cuál es el motivo de un Dios que cambia de opinión a través de la historia? ¿Qué divinidad tiene un Dios que nos protege más de las enfermedades a medida que la medicina avanza? ¿Dónde entra Dios cuando los poderosos siempre han tratado mal a los débiles? ¿Por qué Dios no actúa con más eficiencia siendo todopoderoso?

   Irónicamente la necesidad de Dios comienza con la conciencia. En el momento que nos damos cuenta de que existimos, no queremos dejar de existir. Para no dejar de existir, imaginamos un lugar al que llegamos después de la muerte. ¿Sirve creer algo que no es cierto? Puede que sirva para algo, como los placebos. Pensar que llegaremos a un lugar mejor después de este nos ayuda a soportar el camino si es muy duro. Sí, el poder de la mente es muy grande, y la convicción en una falacia puede lograr que alcancemos metas, pero ¿se necesita una en especifico? No. ¿Es suficiente creer en algo para que esto sea realidad? Tenemos suerte de que no sea así. ¿La creencia de algo inexistente se puede volver en nuestra contra? Sin duda.

    Puedo entender por qué la mayoría de las personas prefieren creer en Dios, y la necesidad de esto. Mucha gente usa a Dios para quitarse responsabilidad de la situación en la que están. Creer que Dios nos pone en situaciones por su “plan mayor” nos ayuda a resignarnos ante una mala experiencia que no tiene solución, pero ¿es indispensable para nuestra cultura creer en algo que no existe con tal de que nos ayude a superar momentos difíciles?  Si lo fuera, ¿habría tantos suicidios? ¿Habría tantos crímenes? Tengo la desgracia de haber conocido a personas que creían en Dios, que no les fue suficiente para buscar otra alternativa que el suicidio. Dios no ayudó en esos casos. 

     Dios tampoco ayuda a tener un mundo mejor. No solo es causante de guerras y de crímenes atroces, sino que también es una limitante para el conocimiento. La creencia en Dios limita la curiosidad: si la causa de cada fenómeno en nuestro mundo es la voluntad de Dios o el diseño divino ¿qué más hay que preguntar? ¿Para qué preguntar de dónde viene la lluvia si sabemos que existe el dios de la lluvia? ¿Cómo que de qué estamos hechos? Dios nos hizo de barro y luego nos dio vida con su aliento. ¿Cuestionar por qué las abejas producen miel? ¿No es obvio que Dios las puso ahí para nuestro beneficio? Estas preguntas parecen estúpidas (aunque no para todo mundo); pero así de irracionales me parecen todos los argumentos a favor de la existencia de un Dios que todo lo ve pero que no interviene para nada. 

     Dios parece ser más tolerante en cuanto la humanidad se vuelve más tolerante. Hasta Hitler estaba de acuerdo con Dios en que los homosexuales eran una aberración. Bueno, por lo menos con el Dios del antiguo testamento. Es más, la esclavitud también es aceptable en la Biblia. ¿Cuándo cambió Dios de opinión sobre este tema? ¿Qué no Dios promovía la guerra por unos lugares geográficos que eran importantes para él? O, más bien dicho, para los intereses de sus seguidores. En países civilizados, se cree en dioses más civilizados. ¿Casualidad? 

     Entre más conocimiento obtenemos, Dios se va haciendo menos poderoso. Antes sólo Dios curaba la mayoría de las enfermedades; ahora se necesitan mayores males y pecados más graves para ser castigado con una enfermedad incurable. Entre más conocimos de medicina, se redujeron las posesiones demoniacas hasta alcanzar casi el 0% (todavía hay situaciones que no entendemos, todavía hay lugar para el diablo dentro nosotros). En la antigüedad creíamos que las estrellas se podían caer a la Tierra; ahora usamos esas frases como bonitas metáforas, y nadie tiene miedo de ir caminando por la calle y ser aplastado por una estrella. Antes Dios era el único que podía destruir este mundo. Aterradoramente, hemos alcanzado ese poder los humanos también. 

     Yo creía que aunque me demostraran la inexistencia de Dios, seguiría creyendo en él, porque me ayudaba mucho en mi vida. A ser mejor. A ser más tolerante. A soportar mejor el dolor y las tragedias. Pero ahora me doy cuenta de que no necesito a Dios. No necesito a Dios para saber que debo ser un buen ciudadano, porque eso nos ayuda a todos. No necesito a Dios para saber que aprovecharse de los demás es moralmente malo, y que a mí no me gustaría que se aprovecharan de mí ni de ningún familiar o amigo. No necesito una ley divina para saber que debo de respetar a los demás. Si soy buena persona, no es porque es lo que Dios quiere de mí. Hacer el bien genera bien. Hacer el mal provoca más mal. No necesito un premio para entender que debo de buscar el bien común. No necesito un castigo al final de mi vida para entender que convertirme en un asesino o un ladrón (y no es un ataque directo a los políticos mexicanos) es perjudicial para la sociedad. Creo que cuando entendemos el porqué de las cosas sin recurrir a un Dios que exige obediencia sin cuestionamientos, es más difícil escoger el camino equivocado. Es cuando no entendemos las razones que volteamos a ver a Dios e intentamos descifrar qué quiere él que hagamos; los humanos no somos jueces muy justos, ni tomamos decisiones muy sabias cuando no tenemos información.

     
Por eso hace algunos años decidí darle una oportunidad a mi escepticismo. No creí que Dios siendo tan bueno me reclamara dudar. No creí que me mereciera el infiero por verificar qué cambiaba en el mundo y en mi vida si dejaba de culpar a Dios de lo bueno y lo malo que sucediera. Eso hice, y empecé a entender mucho mejor mi entorno. En vez de conformarme con la explicación de Dios, empecé a buscar respuestas por mí mismo. En vez de permitir a Dios manejar mi vida y resignarme cuando pensaba que tal vez Dios quería algo diferente para mí, decidí tomar acción por mi propia mano, y conseguir lo que quiero sin preguntar cual era el plan divino para mí. Dejé de hacer sacrificios de animales al amanecer y me di cuenta de que el sol salía por el horizonte de todas maneras. 

    También sucedió que dejé de creer en lo que no me convencía. Si un correo electrónico decía que calentar comida en el horno de microondas era dañino, ya no lo reenviaba inmediatamente, sino que buscaba más información para saber si era cierto. Si me decían que el gobierno actual era peor que el anterior por el tipo de cambio del peso frente al dólar, buscaba el historial del tipo de cambio de las últimas décadas, para comparar. Quitar a Dios de las ecuaciones no solo me hizo pensar en mí mismo y lo que quería, sino que también me quitó mucha basura mental, y empecé a pensar más independientemente. Y me di cuenta de que no necesito a Dios. 
 
     Pero lo peor fue darme cuenta de quién sí necesita a Dios. Los gobernantes. Los poderosos. Quienes someten a otras personas. Sin Dios, esas personas no tienen autoridad para mandar. Sin Dios los países no pueden lograr que sus gobernados apoyen sus decisiones más estúpidas. Sin Dios no se puede proponer una política perjudicial. Sin Dios la gente pobre no te regala dinero. La ignorancia, amiga íntima de Dios, mantiene a la gente con miedo y a merced de los avaros. Ellos sí necesitan a Dios, así como Dios necesita de los que creen en él para existir.

Las reglas de Uber

Las leyes humanas son un producto de la imaginación. La única manera en que pueden funcionar es que todos estemos de acuerdo con ellas y que la gran mayoría las cumplamos. Sabiendo eso, podemos entender muy fácilmente por qué Uber es un negocio tan exitoso.

Los taxistas inconformes con Uber tienen buenas razones para estar enojados: a ellos les pusieron muchas trabas para poder trabajar, tuvieron que comprar placas especiales para poder operar o se tuvieron que mochar con alguna autoridad (y esos moches no son nada baratos). Ganaron su poder a base de paciencia y colmillo. Y cuando llega un negocio que no ha tenido que pasar por nada de eso, ni sobornar al gobierno, ni años de pleito para ganar plazas, es obvio que van a defender su negocio. 

En realidad las reglas que pone el gobierno para poder operar con una red de taxis son necesarias. Aquí en Monterrey, antes de que existieran los “ecotaxis”, había puros taxis amarillos (como todavía hay en muchos lugares de México, como Saltillo, donde viví hace tiempo) que te cobran lo que quieren; no tienen una tarifa definida, y no te puedes quejar con nadie de que te cobraran de más. En realidad si el gobierno no pusiera orden en ese aspecto, viviríamos en una especie de anarquía. Pero como en todo lo que hace el gobierno, la corrupción se adueña rápidamente de lo que caiga en sus manos. Por esta razón las reglas dejan de ser justas. Ya no le dan la concesión a quien de mejor servicio. Se empieza a pudrir el sistema con favores, mordidas, y desfalcos. La ley deja de funcionar.

Y lo que sucede es que las reglas, como decíamos, son producto de la imaginación. Si jugamos un juego y no seguimos las reglas, el juego es absurdo. Lo mismo pasa con las leyes. Lo que hizo Uber, es que llegó y nos propuso nuevas reglas, más efectivas y que todos estamos dispuestos a cumplir. Y le ganó al gobierno.

La gente está más a gusto con el servicio que da Uber y con las tarifas que le cobran. La comodidad del celular es mucho mas efectiva que las llamadas a la central de taxis o las filas en la calle para esperar el servicio. El sistema de localización todo mundo lo sabe usar, y los sistemas de cobro son muy transparentes. Y lo más importante: cada quien decide si usa Uber o no. A nadie lo obligan a utilizar el servicio, lo que no sucede por ejemplo en los aeropuertos, donde si necesitas transporte publico te limitan a los que tengan en disponibilidad. Cobran más de lo que cobra el servicio de Uber, y, a veces, tienen un servicio de peor calidad. 

Es por eso que no se va a poder eliminar a Uber. Porque proponen algo que la gran mayoría prefiere; no es algo impuesto, ni es la única opción. Y es aquí donde vemos que la corrupción nos afecta a todos, y que el gobierno no se preocupa por la gente, sino por sus propios intereses. Sabemos que los servicios regulados por el gobierno son extorsionados por este, y por eso tiene que subir el precio del servicio, para poder pagar los moches que exigen los políticos corruptos. Cuando llega el que no tiene que pagar eso, ¿quien es el que se enoja? El que compró su exclusividad con el gobierno para poder cobrar lo que quisiera. y ¿a qué defiende el gobierno? Al que le paga el dinero que exige ilegalmente. En vez de entender que los ciudadanos vamos a preferir un servicio que nos convenga, contra una ley que sabemos que ya no sirve para poner orden, sino para aprovecharse de nosotros.


¿Qué pasaría si algo similar a lo que sucede hoy con Uber, sucediera en la construcción de obras para la ciudad? Las grandes constructoras acostumbradas a cobrar lo que quieren por trabajos de mala calidad estarían muy disgustas; pero la ciudadanía se llevaría todos los beneficios. ¿Qué pasaría si entrara al país competencia para Pemex, para CFE, para los partidos políticos? No durarían mucho tiempo más. Las reglas cambiarían. Serán más eficientes. Se cambiarían las reglas por unas que todos estamos dispuestos a cumplir, porque nos convienen. Porque la ley a final de cuentas, sigue siendo una invención humana, que no tiene ningún valor si nadie esta dispuesta a cumplirla (empezando por nuestros gobernantes). 


voy a pensar en ti

voy a pensar en ti
esperando verte otra vez
esperando que cuando te vea
poder ver que te encuentras muy bien

voy a pensar que te abrigo
espero el día que lejos no esté
ese día de estar yo contigo
día alegre, y soleado también

ese día que escuche tu risa
y te abrace y te toque los pies
revivir tu sonrisa improvisa
siempre llena de vida y niñez

pues te quiero más tiempo conmigo
hasta el día que me vaya sin ti
y sentirme en paz y tranquilo
por haberte dejado feliz

desde hoy hasta que ese día llegue
te prometo quedarme yo aqui
hasta el día que cantes y juegues

te prometo pensar siempre en ti 




El año que termina

Haciendo un recuento de lo que me deja este año puedo enumerar algunas diferencias con otros años:

Primero que nada, fue el primer año en el que tengo realmente compromiso con alguien; con mi novia, Robin. El principal compromiso es el de casarnos el próximo año. Solo ese hecho hizo que este año fuera diferente desde el principio. Fue en el año nuevo pasado que decidimos tomar ese siguiente paso, y con eso ya el año que comenzó fue totalmente diferente a cualquier otro año. En verano hicimos un viaje al lago Ozarks, en Missouri, con la familia de Robin porque es un viaje que ellos hacen cada año. Conocí a su hermano y su cuñada, a sus tíos y a sus primos, a su abuela y a su tía abuela. Le di un anillo de compromiso unos días antes, y fue mi presentación oficial a la familia. 

Unas semanas después de eso, cambié de trabajo. De la empresa que me dio la oportunidad cuando me cerraron varias puertas; donde llevaba ya 3 años y 4 meses, me salí a tomar una nueva oportunidad en una empresa pequeña pero en crecimiento. Con muchísimos retos y obstáculos que superar, comencé a trabajar con clientes nuevos, con políticas nuevas y con nuevos compañeros. No fue nueva la experiencia, pero sí los retos que conllevaba. Este nuevo trabajo fue como un botón de 'reset'; comenzar de nuevo. 

Durante todo ese tiempo, comenzamos a planear la boda para el siguiente año, y esto si que fue algo totalmente nuevo para mí. Aprender a determinar exactamente qué quieres tú, pero no solo tú, porque ya no eres tú nada más. ¡Y comienza a ahorrar! Porque la boda no se paga sola. 

Por último, pasar la Navidad en Illinois, con la familia de Robin. Otra vez es una parte del compromiso que ya tenía desde antes. Pero pasar la Navidad por primera vez sin mi familia fue algo para recordar. En realidad lo que sucedió es que pasé la Navidad con mi nueva familia. Fue algo nuevo para mí, y lo voy a recordar siempre. 

En 2015 cumplí 33 años. Y en 2016 vienen muchas nuevas cosas para mí. 
Buen año el que termina.
Feliz año nuevo.


La tregua de Navidad

El año pasado leí un libro sobre la Primera Guerra Mundial, para escribir algo sobre ella, por el centenario del inicio; en realidad yo sabía muy poco acerca de esta guerra que, siendo honestos, quedó opacada (desgraciadamente) por la Segunda Guerra Mundial. Leyendo este libro me di cuenta de muchas cosas terribles sobre la guerra. Creo que la peor de todas fue un hecho que me dio esperanza y orgullo en un inicio, para luego llenarme de coraje. 

En Navidad de 1914, mientras se libraba un combate en Bélgica, se celebró una tregua. Durante esta tregua los soldados escucharon cantos de las fiestas religiosas del bando contrario durante la noche. A la mañana siguiente, salieron de sus trincheras para saludarse, fumar juntos y felicitarse por la Navidad. Los combatientes que unos días antes se trataban de matar, se tuvieron mutuo respeto porque querían ser respetados.

Y ¿cuál fue la reacción de los mandos militares? Asegurarse de que eso no volviera a suceder jamás. Y es esto lo que me llena de rabia. Ahí, delante de todos se demostró que los hombres comunes preferimos la paz. Los que mueren en la guerra son más sensibles y más humanos que quienes las dirigen y no corren el riesgo latente de morir cada día que esta se alarga. Y lo peor es que esto les molesta, y exigen que los hombres se deshumanicen. Evitando que se vean mutuamente como hombres y que se limiten a verse como enemigos.

La Navidad ya no me dice mucho a mí. Religiosamente perdió todo su valor, porque yo ya no soy religioso. Sin embargo, enterarme de que la Navidad detuvo por un instante una de las peores guerras de la historia, me hace respetarla. La Navidad es una época de unión, y de reconciliación, aunque se escuche muy trillado. Es una época para celebrar una tregua, aún con nuestros peores enemigos, y estrechar su mano. Si de algo sirve la religión, es para unir a las personas, para que estas se respeten, para que se ayuden mutuamente.  Si no sirve para eso, no sirve absolutamente para nada.

Esto es lo que me queda a mí de la Navidad; un tiempo para detener los peores de mis conflictos, ver a la gente que es parte de mi vida, y estar en paz conmigo mismo.

Si los soldados de hace 101 años pudieron hacer eso, no tengo mejor razón para pensar que todos podemos.


"La Nochebuena de 1914, en varios sectores de Francia del norte y Bélgica, las voces de hombres que no se veían comenzaron a cantar villancicos en diferentes idiomas. Desde un bando se podían escuchar los ritmos suaves del Stille Nacht (‘Noche de Paz’), desde el otro llegaban los acordes de O come all ye faithful o Minuit crétiens . La mañana de Navidad, alemanes y británicos y, en menor medida, belgas y franceses, treparon con precaución las paredes de las trincheras desde las que habían partido los villancicos y se estrecharon las manos en la llamada «tierra de nadie». Conforme avanzaba el día, grupos de hombres jugaban al fútbol, tomaban fotografías e intentaban superar la barrera del lenguaje mientras organiza-ban entierros para los camaradas muertos. Un soldado británico señaló que nunca olvidaría la imagen de los soldados enemigos estrechando la mano de los soldados indios.
Poco después, los soldados regresaron a sus trincheras y la matanza continuó. Los comandantes impartieron órdenes de que aquel acto de confraternización no debía volver a producirse." 


Ésta es una de las instantáneas que los soldados tomaron durante la mítica Tregua de Navidad de 1914, una prueba irrefutable de que realmente se celebró. Los suvenirs fotográficos llegaron a la prensa internacional, y los Gobiernos comprendieron rápidamente que debían ejercer un control más férreo sobre las cámaras de la tropa.


El tren

El tren se descarriló veintitrés minutos después de salir de la estación de trenes. Una pieza de las vías se había dañado por el frío intenso y el tren se fue de lado. Murieron 86 personas incluyéndome a mí y a Jess. Era la primera vez que viajábamos para visitar a su familia que vivía a 3 horas en tren de la ciudad de Chicago. También era la primera navidad que yo iba a pasar fuera. Y pasó esto. 

Las dos familias, la mía y al de Jess, estuvieron de luto un mes. Oficialmente solo 7 días, pero en realidad les tomó un mes volver a sus actividades normales. La familia de Jess se juntó por completo para el velorio. Mis papás creo que nunca lo superaron. Todos hablaban de la tragedia con coraje. Cómo era posible que esto hubiera pasado solo nueve meses antes de casarnos. Cómo había pasado esto cuando por fin yo había encontrado a alguien con quien compartir mi vida. ¿Cómo? Si todo iba bien. No quiero que parezca alarde, pero yo era muy querido entre mis familiares, amigos y conocidos. Y por eso a todos les dio mucha pena por mí. Mis amigos en verdad no lo podían creer. 

Pero se les olvidó que yo ya no estaba ahí. A mí no me dio coraje haberme muerto en ese tren a las 2:08 de la tarde del miércoles. Yo estaba muy contento de ir a pasar navidad con la familia de Jess. Cuando el tren se volteó estábamos hablando de lo increíble que sería realizar un viaje en tren por Chihuahua; hasta empezamos a pensar cuándo podríamos tomar una semana entera de vacaciones los dos para hacer ese viaje. Nuestras vidas nos gustaban cada días más. Y como nos morimos, no fuimos capaces de saber si iban a ser así de increíbles o no; pero en nuestros planes era muy interesante. 

Ya en la muerte no sentimos lástima por no haber cumplido nuestros viajes, ni nuestra boda ni nuestra casa. Ya no importa nada. Ya nos fuimos. Nos fuimos juntos. Ninguno lloró al otro. Ninguno se quedó solo. Son los que se quedaron los que piensan en lo que pudo haber pasado, y cuánto querían que yo fuera feliz y que disfrutara todos esos planes. Piensan que tal vez si yo no hubiera sido tan selectivo y tan quisquilloso. Si no me hubiera esperado tanto para tener novia, tal vez ya estaría casado, y con una mexicana, y no hubiera hecho este viaje y no hubiera estado en este tren y todavía estaría vivo con ellos, tal vez ya con hijos. Si hubiera hecho como hacen muchos otros, seguir con el negocio familiar, no arriesgar tanto en lo que te va a dar estabilidad económica. Cada decisión que tomé me llevó a estar sentado en ese tren a la hora del accidente. Y ahora ya no había manera de que yo regresara. 

Lo que no saben es que esa vida hipotética en la que no hubiera muerto en un accidente de tren, me hubiera llevado a donde yo no deseaba. Ese camino me hubiera dado una vida más larga, pero menos rica. El tiempo extra de esa vida paralela jamás hubiera compensado los 23 meses vividos con Jess. Qué importa haber vivido más si hubiera sido todo lo que ya sabía que existía; si no hubiera descubierto nada por mí mismo. Es más, esa vida longeva y tranquila, ya la había vivido, al menos en experiencia ajena. Ya había visto a mucha gente seguir ese camino marcado y que todos sabemos dónde termina. 

No me arrepiento de las decisiones que tomé, aun ahora, muerto. Si me hubieran dado la opción de no morir hoy a cambio de la vida que escogí vivir, me hubiera reído, y hubiera pagado tal vez el doble por los pasajes de tren al pueblo al que íbamos. 

El viaje en tren es emocionante no por el destino que ya sabes cuál es y dónde termina, sino por el paisaje que recorres; por la gente que va contigo en el mismo carro; por la posibilidad de bajarte en cualquiera de las paradas y tomar el siguiente tren que venga. El destino final todos lo sabemos, pero hay quienes se la pasan todo el trayecto leyendo el boleto para asegurarse que van a llegar ahí. Otros preferimos pasar de un carro a otro para ver quien está por allá; ver de lejos los cambios de vías y tratar de adivinar cuál va a tomar nuestro tren, mirar por la ventana y observar. 

Al final nadie me aseguraba un trayecto seguro en otro viaje en otra vida. Este tren por lo menos lo escogí yo. 




Menos de un mes. ¿Y los propósitos?

En enero pasado me propuse 4 simples propósitos de año nuevo, por la pura curiosidad de saber si podría cumplirlos por dejarlos anotados en un lugar que no se perdieran fácilmente. De veras que sí trate de cumplir mis propósitos; no me gusta decir que voy a hacer algo y ni siquiera intentar realizarlo. Por eso, cuando decidí escribir propósitos de año nuevo, solo escogí 4, y puse atención en lo que escribía, para no quedar en ridículo. 

El primero de ellos era leer al menos 20 libros, y para ello me iba a ayudar de una lista que se publicó en Novelistik. Ese propósito no lo voy a cumplir. Apenas llevo 5 y no he podido terminar dos de los que empecé. Quiero terminar por lo menos Mein Kampf, solo por tachar uno más en la lista de Novelistik, el de "leer un libro prohibido". También cumplí en esa lista un propósito agregado por mi amigo Sergio de Regules, que era leer un libro suyo; ese sí lo cumplí. Y la verdad es que no sé por qué he batallado tanto para terminar libros que empiezo y para darme el tiempo para leer. Creo que voy a tener que seguir trabajando en eso para el próximo año. Pero, claro, cuando llegó el momento de escoger regalos para el amigo secreto de la oficina, pedí más libros, para ponerlos en lista de espera. 

El segundo propósito era escribir 2 entradas por mes en mi blog. Este también está difícil que lo complete, y si lo llego a completar tal vez sea por mi obsesión pueril de decir que sí cumplí mi propósito. Después de escribir está entrada, todavía me van a faltar 5 antes de terminar el año para cumplir la meta. Pero en este caso, también me dan ganas de demostrar cómo sí tuve mucho interés en cumplir el propósito. Descargué la aplicación Ever Notes (y tengo que aceptar que me ha servido muchísimo) para llevar apuntes de posibles temas para desarrollar en mi blog, y tengo más de 20 notas para desarrollar, algunas muy avanzadas, y que no logro concretar para publicarlas aquí. Eso sí me da coraje y me frustra un poco. Ciertamente no me he dado el tiempo yo para escribir, pero también tiene que ver con las actividades que quiero y necesito realizar durante la semana que no me dejan espacio para poner mi mente en blanco y poder concentrarme. Entre el trabajo, el ejercicio, mi novia, mi familia y mis amigos, poco tiempo me queda para estar totalmente despejado y armar ideas coherentes. Aunque parezca presuntuoso, me gusta escribir una entrada bien escrita, no solo publicar apuntes que me llegan en un momento de inspiración cualquiera. 

El penúltimo propósito también tenía que ver con este blog, y este sí lo cumplí desde el inicio del año. Cambiar la imagen del blog.  Justamente en enero me di el tiempo para escoger un nuevo formato para mostrar la pagina de mi blog; ahora se muestran todas las entradas en la página de inicio en fotos, no como antes que aparecía toda la entrada y solo cabían como 4 antes de tener que presionar "siguiente". Y me llevé una grata sorpresa. En verdad no sé si fue el cambio de imagen la razón, pero desde ese momento recibí muchísimas más visitas que antes. Antes de enero de este año recibía máximo 1700 visitas al mes. Lo normal era entre 600 y mil visitas. Pero el mismo mes que cambié los formatos, y desde el día que los cambié, las visitas se multiplicaron. En enero recibí un nuevo record de visitas: 3600. Y no ha bajado de 2600 por mes desde entonces. 

Por último, mi propósito de trabajar más eficientemente y dar mejores resultados en el trabajo. Esto más que otra cosa era una manera de tratar de poner más atención en lo que hago para ganarme la vida, y no solo cumplir una cantidad de horas a la semana para recibir un cheque. Quería sentir que estaba realizando más de lo que me pedía mi trabajo. Incluso pensar si estaba estancado en mi zona de confort. Por lo que requería preguntarme si estaba contento con mi trabajo, si necesitaba algún reto, si me sobraba tiempo para hacer proyectos independientes. Por lo que respecta a este propósito puedo decir que lo cumplí, aunque no en la manera que esperaba. Pensé mucho en lo que quería para mi futuro cercano. Me ayudó a esforzarme por hacer tiempo para ocuparme más, en vez de solo ir a trabajar por cumplir. Pero en agosto de este año, como escribí aquí, cambié de trabajo. Me contrataron en una empresa nueva y ahora tengo mucho más trabajo del que tenía antes, muchos más retos que superar (por no decir problemas a resolver) y gano más que antes. 

Después de todo, me sirvió mucho tener propósitos claros este año. Me ayudó a evaluar un año, como nunca lo había hecho. Espero terminar muy bien estas ultimas semanas, y enfocarme más el próximo año para no quitarle tiempo ni importancia a mis otras actividades, pero cumplir con los dos propósitos que se quedan pendientes en 2015. 

erotika

tired as bodies can get
feelings so hard to forget
numb mind and lips kissing sweat 
ready to leave as we met

tasting the tang of our souls
sweetness that springs from the core
goddess by god is adored
senseless, yet wanting some more

caresses start with a smile
wild groping game but not vile
fight fought with fierce yet with style
shutting the mind for a while

shocking bolts hitting the flesh
feeling alive as we thresh
burning but feeling more fresh
private good proof that we mesh

final blow hits with a roar
bodies exhausted and sore
end of the oldest folklore
feeling so light you could soar

eye contact only remains
bruises, emotional strains
rushing like blood in the veins
ready to start it again