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Amores

Una vida entera,
Oliendo rosas de un jardín.
Una vida entera.

Una sombra eterna,
Sin ver el sol de abril.
Una sombra eterna.

Un suspiro tuyo,
Una vida muy feliz.
Un suspiro tuyo.

Mariposa en un capullo,
Vida vivida y sin vivir.
Mariposa en un capullo.

Una estrella lejana,
Que no se puede alcanzar.
Una estrella lejana.

Una vida soñada,
Que no será realidad.
Una vida soñada.

Tormentosa sed saciada
Por un hermoso manantial
Valiosa joya encontrada

Flor engalanada
Tan frágil como cristal
Marchita por una helada.

Un lazo de hierro,
Imposible de vencer,
Un lazo del Cielo.

De Dios el sentimiento
Siendo enteramente El
Dar mas del cien por ciento

Un regalo sin defecto,
desear hacer el bien
El sol, el agua, el viento.

Lo que te hace ser correcto
Árbol que crece con la fe,
Un sincero “yo te quiero.”







En el día internacional de la poesía quise compartir uno de mis primeros poemas que me atreví a compartir.

El amor es trabajo

Muchas veces le pregunté a parejas casadas cómo le hacían para no aburrirse uno del otro. Nunca fue con la intención de ofender, era realmente curiosidad mía saber cómo lograba alguien vivir durante años con la misma persona y no caer en la rutina. Esto fue cuando era joven y mi relación más duradera no rebasaba un año. De las muchas respuestas que recibí ninguna superó un diálogo muy sencillo que vi en una película que pasó sin pena ni gloria del año 2005. En ella, una madre, interpretada por Meryl Streep, le dice a su hijo: “El amor no siempre es suficiente. No cuando hablas de matrimonio, e hijos y juntar cuentas de banco. Las relaciones personales son trabajo, los hijos son trabajo. Y no estoy diciendo que el amor no sea importante, lo es, pero a veces amas, aprendes y sigues adelante”.

Desde entonces reflexioné mucho en esa frase. Estoy de acuerdo, el amor no siempre es suficiente. Confiar en la atracción hacia otra persona y lo agradable estar con ella no garantiza una relación duradera, la costumbre normaliza hasta a la persona más especial a pesar de nuestras mejores intenciones. Y claro, mantener una relación y una familia exige esfuerzo, trabajo, sacrificio. No puedes esperar que sea el amor lo que resuelva todo. Al final, no es con amor que se solucionan problemas (ni se compra una casa ni se paga una escuela). Se tiene que trabajar para fortalecer lo que nos une. Conocerse, entenderse. Desvelarse para alimentar bebés. Cuidar de la pareja cuando se enferma. Explicar con paciencia, incluso cuando es la décima vez que se hace. Eso es trabajo, no amor. 

Sin embargo, creo que más bien, el amor ES trabajo. El amor se trabaja día con día, semana tras semana. Sí, existe el amor como un sentimiento, pero el amor puede ser muy fugaz, el amor es frágil, el amor se pierde, el amor se acaba. El amor duradero, el amor genuino se trabaja. El amor es estar ahí para la persona que se ama. No puedes amar a tu pareja y esperar que esta soporte tu indiferencia, tu apatía, tu agresividad. Amar es contener tu agresividad, sobreponerte a la apatía, olvidar la indiferencia. ¿Quién puede decir que ama a su hijo, mas no lo cuida? ¿Quién se aleja de la persona amada cuando esta la busca?

El amor es sonreír cuando no tienes ganas. Levantarte cuando estás cansado. Hacer, cuando quisieras no hacer nada. El amor no es solo disfrutar (y claro que se disfruta); el amor también es soportar los malos días, pero no solo eso, sino hacerlo con la mejor cara.

No es que el matrimonio o una familia sea solo trabajo, sino que el amor nos obliga a trabajar. El amor nos obliga a sacrificarnos por nuestra pareja, por nuestros hijos. Si el amor no se trabaja, se esfuma con cualquier descuido. Y no se puede trabajar por alguien sin algún interés de por medio. El esfuerzo que ponemos por alguien más es el amor que le tenemos a esa persona.

Sí, las relaciones son trabajo, pero es el amor lo que nos da motivo para realizar ese trabajo, que al mismo tiempo alimenta al amor y lo hace fuerte.

Pienso en la ocupación que realizó para ganarme el pan de cada día. El esfuerzo que invierto es lo que me da el resultado por el que cobro dinero. Son las ganas de hacer las cosas bien lo que le da valor a mi trabajo. Es saber que nadie te da nada gratis, y que tienes que ganarte el sueldo logrando metas. Y así es el amor también. 

Cuando me canso de levantarme en la madrugada, cuando llego a un lugar al que no quiero ir, cuando me visto en vez de quedarme en pijamas como preferiría, pienso que el trabajo que me está constando está abonando méritos a mi relación, y la hace más valiosa y más resistente. Y me doy cuenta que todo lo hago por el amor que doy y que recibo. Entonces el esfuerzo me cuesta menos; en mi mente solo repito: el amor es trabajo.

Reviviendo tu cumpleaños


Para lograr la paz con tu partida me dedico a recordar. Para no sufrir tanto, para lograr rescatar algo positivo de tu ausencia, repito en mi memoria lo que sentía cuando estaba contigo. No hay mejor manera de tenerte cerca que recordar los mejores momentos que pasamos juntos. Sobre todo me encanta recordar tu dulzura. La manera en que me decías cosas bonitas. Recuerdo varias frases que realmente adoro:

"Me gusta como bailas."
"Pintas muy bonito."
"Qué bueno que viniste."

Y tu risa. Siempre tu risa. Era tan agradable escuchar tus carcajadas. No había nada que no me atreviera a hacer para hacerte reír. No me importaba hacer el ridículo enfrente de todos, con tal de verte riendo. A veces pensaba que eso era lo mejor que sabía hacer.  

Cuando me concentro y realmente busco en mi memoria tu voz y tu pequeño rostro a veces me pongo a llorar. Ya sé, siempre digo que tu recuerdo me da felicidad, pero es difícil no derramar algunas lágrimas cuando sabes que jamás será otra cosa que un recuerdo, por más hermoso que sea este. Es más, entre más hermoso el recuerdo, más profundo me duele. Pero es un dolor que no me lastima, porque me confirma que sigues en mí, que no te has ido en realidad. 

Por eso te dedico estas palabras, que aunque nunca serán más reales que los sentimientos, me ayudan a dejar huella de lo mucho que te amo y de lo grande que fue tu impacto en todos los que te conocimos.

Hoy es tu fiesta. Hoy festejamos todos por ti. Feliz cumpleaños, hermosa Cons. 

Una vida plena

“Si alguien ama una flor de la que existe solo un ejemplar en millones y millones de estrellas, basta que las mire para ser dichoso.” - El Principito

Ya lo decía Séneca hace como dos mil años: No tenemos escaso tiempo, sino que perdemos mucho. No recibimos una vida corta, sino que nos la hacemos. Y así es. La vida no es corta, la vida es tan basta como nos alcanza nuestra propia razón. El tiempo se consume a pesar de nuestros mejores deseos. Ya sea que estemos durmiendo o trabajando, o corriendo o danzando, el tiempo pasa. Pero si ponemos atención, el tiempo rinde más. La misma flor que ayer estaba y hoy no está, para alguien fue perfume y color, y para otros ni siquiera fue. Si no disfrutamos y aprovechamos el tiempo que tenemos, bien pudiéramos no tenerlo y sería lo mismo.

No tiene caso guardar tiempo para después, como si pudiéramos congelarlo mientras se hace algo más; el tiempo no se recicla, se escapa entre las manos y nunca lo volvemos a ver. Nosotros no gastamos el tiempo, es el tiempo el que nos desgasta a nosotros. De nada sirve encender una vela para después salir del cuarto. Y tampoco nos sirve una vela nueva si nunca nos atrevemos a encenderla. En ambos casos, la vela se desperdicia. En ambos casos nos negamos la luz. 

Pasó un año ya desde que se apagó tu brillo. Y entre más pienso en ti, más me doy cuenta de que tu tiempo con nosotros bastó para que dejaras una hermosa marca que llevo a todos lados. La manera que viviste tu vida fue una lección que poca gente puede instruir. La fuerza que mostrabas, a pesar de tu delicado cuerpecito, me hacía sentir tan humilde que me obligaba a reflexionar si yo hubiera soportado eso, si yo hubiera aprovechado, como tú, cada segundo. 

Ahi es donde estás ahora. No hay momento de duda en el que no piense en ti y me hagas cambiar mi actitud. No hay alegría que no se acreciente al pensar en ti. Haces que cada momento tenga una energía especial, porque pienso en ti y me esfuerzo por disfrutar como tú lo hubieras hecho. Recuerdo tu risa, tu sencillez, tus palabras amorosas que me decías, los juegos que te gustaban, y mi vida se vuelve más hermosa. Mis segundos se vuelven más valiosos. Recuerdo que no estas conmigo y me nace el ánimo para gozar cada instante que estoy viviendo. Cada malestar que tengo que soportar se vuelve ligero, porque tú me enseñaste que no es tan grave; que no vale la pena desgastarse con pequeñeces, porque tengo tiempo, tengo vida. No hay manera de que no me duela un poco tu recuerdo, pero aprendí de ti a convertirlo en amor. 


Esa eres tú. El ejemplo de carácter, de valentía, de entusiasmo, hasta el final. Por ti aprendi a estar tranquilo con mi conciencia. Por ti tengo los brazos abiertos a la muerte. Por ti siento alegría de saber que si este fuera mi último momento, no sentiría pena de dejar la vida, porque la hice valer. Eres tú, Constancita, mi gran ejemplo de amor por la vida. Tengo la esperanza que sea lo que sea que me quede de vida, me alcance para que se parezca al menos un poco a la tuya, sin desperdicios, llena de amor, llena de pasión, plena. Desde hace un año ya no eres la niña hermosa que conocí; eres amor puro en mi corazón. 


Sigues aqui


Hace tiempo que no veo tu rostro. Hace tiempo que no escucho tu risa. Hace tiempo que no juego contigo. Y sin embargo te siento presente. Noto algo que no he dejado de sentir desde que te conocí.

Parece que no estás, parece que nos dejaste, pero no es así. Cuando partiste, no te fuiste. Te quedaste con nosotros. Porque lo que nos diste lo dejaste aquí. El amor puro que nos regalaste no se acaba de pronto. Porque nunca vamos a ser como éramos antes de conocerte. Porque nos enseñaste tanto.

Te siento conmigo. Porque estás tatuada en mi persona, te quedaste, cerca de mí, dentro de mi pecho, en las sonrisas de cada día, en los juegos simples que dan alegría. En el ejemplo que imitaste. En las canciones que cantabas.

Te quedaste con nosotros, conmigo. Porque alguien que llenaba los sábados con su presencia no se diluye en el aire así nada más. Esa huella sigue presente y me sigue llenando el corazón, con cada abrazo cálido, con cada memoria indeleble. En las risas simples. Con cada salto en el aire, con cada mirada alrededor. Sigues aquí. Cuando disfruto de la compañía de alguien; mientras tomo café en las mañanas de domingo. Entendiendo letras nuevas en melodías conocidas. Pensando en ti cada vez que estoy contento. Gozando hasta las cosas más simples de mi día común. Aprovechando cada momento para ser feliz. Aquí estás. En el halo que aparece a veces a medio día. En la lluvia que disfruto viendo la ventana. Cuando veo tu rostro en mi memoria sin razón alguna. 


Siempre aquí. Siempre con nosotros. En nosotros, y nosotros en ti. Ni siquiera tengo que poner mucha atención, porque te encuentro a donde voy, porque no te fuiste. Sigues viva, Constancita.  



Recordando con amor a
Constanza Laborín Hernández 
2011-2018




You are still here

It's been a while since I last saw your face. It's been a while since I last heard you laugh. It's been a while since I last played with you. And yet I feel you present. I feel something I haven't stopped feeling since I met you. 

It seems like you're not here; it seems like you left; but you didn't. When you left you didn't leave. You stayed with us. Because everything you gave us stayed here. Your pure love was a gift that doesn't end suddenly. Because we're never going to be as we were before we met you. You taught us so much. 

I feel you with me because you are printed in me; you stayed, near me, inside my chest, in the everyday smiles, in the games that give us joy. In the lessons you learned. In the songs that you sang. 

You stayed with us; with me. Because someone who filled my Saturdays with her presence does not fade in the wind just like that. Your mark is still present, filling up my heart, with every warm hug, with every indelible memory. In the simplest laugh. With every jump in the air, with every look around. You are still here. When I enjoy someone's company; when i drink coffee on Sunday mornings. Understanding new words in known melodies. Thinking of you every time I'm happy. Taking a delight even in the simplest things of an ordinary day. Seizing every moment to be joyful. You are here. In the halo I sometimes see at noon. In the rain I enjoy watching outside my window. When i see your face in my mind for no reason at all. 

Always here. With us. In us, and us in you. I don't even have to try hard, because I find you wherever I go, because you didn't leave. You are alive, Constancita.


In loving memory of
Constanza Laborín Hernández
2011 - 2018


Mi mamá

Pensar en las razones que te hacen querer y admirar a tu mamá puede llevarnos a escoger las más obvias circunstancias por las que por lo general todas las mamás son reconocidas. Me gustan también los videos donde hacen burla de los estereotipos de las mamás, sobre todo las mexicanas; dan mucha risa porque es una evidencia de que todas son muy parecidas y a todos nos hicieron pasar por lo mismo. Pero si dedicamos un poco de tiempo a pensar exclusivamente en nuestra mamá vamos a recordar momentos precisos rodeados de circunstancias que nos marcaron y que hicieron que ese momento demostrara que nuestra mamá es la persona más influyente de nuestras vidas. 

Yo recuerdo, por ejemplo, un momento cuando estaba estudiando fuera, y que estaba pasando problemas con mi novia de entonces. No tenía ganas de contarle mi situación a nadie; estaba solo allá y nadie conocía a mi novia, y no me sentía con ganas de escribir correos electrónicos para describir lo que pasaba a mis amigos. Pero al final fue a mi mamá a la que le conté, a pesar de que me sentía incomodo porque era una situación íntima y no creía que mi mamá fuera la más adecuada para darme un consejo de relación amorosa, sin embargo lo hice. No me equivoqué. Mi mamá me dio el mejor consejo que pude recibir, y caí en cuenta de muchas cosas. Me ayudó mucho en ese momento difícil. Después de reflexionar en lo que me dijo mi mamá, me sorprendió haber dudado de lo que ella me pudiera aconsejar, porque obviamente ella me conoce perfectamente, a pesar de que tenía ya veintiún años, seguía siendo mi mamá, y esos momentos de vulnerabilidad, sobre todo estando yo en otro país, son en los que nuestra personalidad es la más simple, la más original, y es la que mejor conocen nuestras madres. 

Otra anécdota que me recuerda el amor de mi mamá y su apoyo constante es la vez que participé en un concurso de oratoria para hablar frente al gobernador del estado, en un evento de la asociación de football americano de la que era parte. Mi mamá fue la que había sugerido a la presidenta de mi club que yo podía ser un buen candidato para esa tarea. La convocatoria era abierta, pero solo yo y otro jugador acudimos a participar. Yo tendría unos 13 años, el otro jugador era mayor que yo. Me pidieron ensayar un articulo para pronunciarlo frente a los jueces que iban a decidir quién iba a hablar frente al gobernador. Mi mamá estaba ahi conmigo. Cuando estaba todavía ensayando, vimos al otro participante que había asistido. Los dos nos estábamos preparando, pero el otro muchacho se veía con más experiencia, más seguro de sí mismo mientras repetía los párrafos sin leer el texto. Yo me puse muy nervioso, porque sabía que no me iba a poder memorizar completamente la cuartilla que tenía que pronunciar. Pero mi mamá que estaba ahi conmigo me aconsejó no memorizar todo, sino llevar la hoja conmigo y usarla como guía, sin leerla textualmente, pero apoyándome para no equivocarme, sobre todo por si me ponía muy nervioso. 

Entré yo primero pensando que hubiera tenido una ventaja contra el otro orador si hubiera sido segundo, algunos minutos más para practicar. Estaba nervioso, traté de no sentirme mal por llevar el texto como guía. Hice mi trabajo y salí. Ahí estaba mi mamá para preguntarme cómo pensaba que me había ido. Me sonrió, me aseguro que pasara lo que pasara estaba orgullosa de mí, y nos fuimos. A la semana siguiente me llamaron para pedirme que preparara un texto de mi autoría para pronunciarlo frente al gobernador. 

Qué puedo decir más que mi mamá fue el apoyo que me ayudó a ser mejor que el otro participante, que iba solo. Mi mamá me había preparado desde chico, llevándome a clases de declamación, para aprender a hablar en público; pero también confiaba en mí y me impulsaba a hacer cosas para las que yo no me creía apto; me apoyó cuando parecía que había un rival mejor que yo. No me cabe duda que ese apoyo me dio ese pequeño impulso que me hizo superar al otro orador. Ese apoyo que siempre he tenido, aunque no siempre lo he sentido tan evidente. 


Esa es mi mamá, la que me conoce desde antes de nacer. La que aprendió a descifrar mis fortalezas y debilidades, y que me acompañó de la mano durante años.  Es la que me sigue enseñando, y que me ayuda a ser mejor.  

Caminando juntos (Walking together)

Ya desde hace mucho tiempo me di cuenta que no valía la pena preocuparse por tener novia, por enamorarme, por estar con alguien o por no quedarme solo. Hasta llegué a pensar en la posibilidad de nunca encontrar con quien estar a gusto y pleno. Me siento muy bien sin esos prejuicios de  la vida en pareja o solitaria. Empecé a hacerle más caso a los dichos de "más vale solo que mal acompañado" o lo que dijo Robin Williams "Solía pensar que la peor cosa en la vida era terminar solo. No lo es. Lo peor de la vida es terminar con alguien que te hace sentir solo". Me convencí de que para llegar a encontrar a alguien con quien valiera la pena estar, primero tenía que entender que es necesario poder ser feliz solo. Si no eres feliz contigo mismo, tal vez puedas encontrar la felicidad con alguien más, pero tu felicidad siempre dependerá de otra persona. Yo no creo que mi felicidad deba de estar fuera de mi control. Si puedes ser feliz contigo mismo, cuando encuentras a alguien con quien quieres estar, resulta más sencillo ser feliz y hacer a alguien feliz; porque no estás con alguien por necesidad, sino porque en realidad quieres estar con ese alguien. Y yo por fin encontré a alguien con quien quiero estar y con quien quiero compartir mi vida.

Encontré alguien a quien amo y me ama. Con quien pude establecer una relación con nuestras propias reglas y sin clichés. Nadie nos presionó para hacer nada que no quisiéramos, y las tradiciones sociales poco nos importaron para comportarnos de una manera que no fuera como realmente queriamos. Cuando me pregunten si vine por mi libre y espontanea voluntad, voy a decir que sí confiado en que es totalmente cierto. Nunca me había sentido con tanta libertad en una relación de pareja. El complemento que no limita ni afecta la otra parte, simplemente comparte y disfruta de la compañía, de la visión imperfecta y que así la desea, imperfecta.

Las ganas de compartir experiencias, tiempo, espacio. Saber que para lograr que una vida funcione y se disfrute se necesita aportar con generosidad nuestro ser. Al final es todo lo que tenemos, nosotros mismos; lo demás son ficciones de nuestra imaginación. Por eso nos damos y nos entregamos, para sentirnos vivos. Porque solo importamos nosotros. Nosotros. Qué bonita palabra. Ya no soy yo, ya no es ella. Y sin embargo, lo que nos hace especiales es que vamos cada quien en su camino, pero agarrados de la mano. Caminando juntos.

Por eso hoy es un día diferente. Porque doy un paso más en mi vida, pero no lo doy solo, tal vez por primera vez. Y quiero seguir caminando acompañado, pero no por estar acompañado, sino porque quiero estar con ella. No me interesa estar casado. Quiero casarme con ella. Y por eso hoy voy a pedirle a mi novia que se case conmigo.





It's been a while since I realized that it was not worth worrying about finding a girlfriend, falling in love, being with someone or not ending alone. I even thought about the possibility of never finding someone with whom to feel at ease and fullfilled. I feel very well without those prejudices about the married life or the lonely life. I began to pay more attention to the words of "better alone than in bad company" or what Robin Williams said "I used to think that the worst thing in life was to end up all alone. It's not. The worst thing in life is ending up with people who make you feel all alone". I am convinced that in order to find someone worth being with, I first had to understand that it is necessary to be able to be happy by myself. If you can't be happy on your own,  you might be able to find happiness with someone else, but your happiness will always depend on another person. I do not think my happiness should be out of my control. If you can be happy all by yourself, then when you find someone you want be with, it is easier to be happy and make someone happy, because you are not with that person out of necessity, but because you really want to be with that someone. I finally found someone I want to be with and with whom I want to share my life.

I found someone whom I love and who loves me. With whom I was able to establish a relationship with our own rules and without clichés. Nobody pressured us to do anything we didn't want to do, and we did not follow social traditions when we didn't think they fitted us. When the judge asks me if I came spontaneously and by my own free will, I will say yes with confidence because that is absolutely true. I had never felt so free in a relationship. The complement did not limit or affect the other part, but it simply shared and enjoy the company of imperfect companion; and thats exactly how it was wanted, imperfect.

The desire to share experiences, time, space. Knowing that to achieve a life worth living, work and enjoyment is needed in order to give  ourselves generously to each other. As it is all we have, ourselves; everything else are figments of our imagination. That's why we fully give ourselves, to feel alive. Because only we matter. We. What a beautiful word. It is no longer I, it is no longer her. And yet, what makes us special is that we can each walk our way holding hands. Walking together.


So today is a different day. Because I'm giving a big step in my life. But I won't give it alone, maybe for the first time. And I want to keep walking accompanied. But not for the sake of being accompanied, but because I want to be with her. I do not want to be married. I want to marry her. And so today I'm going to ask my girlfriend to marry me.

Te quiero

                                   


                                       Pensé en ti cuando no estabas,

pude verte sonriendo

y acordarme de cuánto te quiero

para quererte aún más.



                         Porque cuando ya te hayas ido,

o tal vez me iré yo primero

te extrañaré mucho,                   mucho

hasta el momento de volverte a ver



y solo me quedarán tus recuerdos

     y quiero acordarme que te quiero

            para nunca dejarte de querer.



                                  Siendo tú más de lo que quisieras ser

                                                          y yo menos sin ti.




No me dejes que me muero

y no estoy listo para morir.



                                   Lejos de todo y de nada

                                   me sostengo de ti solamente

                                   y si te vas... que Dios me ayude

                                   pues solo Él me dará fuerzas para seguir



        Y seguiré pues no te habrás ido,

                       yo en mí te tendré largo tiempo

                       y cuando todo sea nada


estaremos juntos por siempre.




15 de junio del 2003

Regalo de Navidad



Mi abuela paterna murió el año pasado. Tenía 96 años. Sus últimos días estuvo acostada en su cama. De hecho sus últimos años sólo estuvo en dos posiciones: o sentada en su mecedora, o acostada en su cama. Poco a poco, desde que llegó a la edad de 80 años, fue olvidando cosas. Iba recordando cada vez menos palabras y se tardaba en contestar en una conversación, pensando en lo que quería decir.

Yo quise mucho a mi abuela toda mi vida, pero los últimos años no podía hacer más que acompañarla porque ya estaba casi todo el tiempo dormida, y cuando no, no hablaba y no podía saber si me entendía.

En la Navidad del 2002 mi abuela todavía estaba consciente, aunque ya no platicaba nada y solo le salían algunas palabras como "si", "no" e "hija" (llamando a mi tía Lourdes, que era quien la cuidaba). Gestos, asientos con la cabeza, y sonidos eran sus únicos modos de comunicarse.

En un momento de la noche yo estuve sentado con ella. Mis tías no se separaban ni un instante. No sé qué fue lo que estuve pensando pero viendo a mi abuela me dieron ganas de decirle que la quería. Tal vez sentí que podía ser que pronto muriera y no la volvería a ver. Tal vez me llegó el espíritu navideño, no sé, pero no quise dejar pasar la oportunidad de decirle que la quería.

Esperé a que mis tías se distrajeran y se fueran a otro lugar para que no me oyeran, porque me daba pena demostrar mi cariño sincero enfrente de otras personas, pero cada vez que una se iba venía otra y yo nunca encontraba el momento de poder decirle a mi abuela nada.

Al fin me quité la pena y aprovechando que sólo estaba mi tía Mariángeles a mi lado, y así por lo menos no me escucharía tanta gente, le dije a mi abuela: "Te quiero mucho."

Qué grande fue mi sorpresa cuando mi abuela contestó inmediatamente "Yo también".

Hasta mi tía que estaba a un lado me dijo "oye, mira, le salieron sus palabras". Yo me sentí lleno. No esperaba que dijera absolutamente nada. De hecho la miré a los ojos para poder notar alguna reacción, porque pensé que esa sería su única respuesta. Pero no. Me respondió claramente y sin tomarse tiempo para pensar. En ese momento la quise todavía más, y me sentí muy orgulloso de haberle dicho eso.

Cinco años y medio después mi abuela nos dejó, y la Navidad del 2008 fue la primera en mi vida que ella no estuvo con nosotros. Pero cada Navidad recuerdo con mucha alegría el regalo que me dio esa Nochebuena. Fue el mejor regalo que me dieron esa Navidad, y también el mejor de cualquiera.