Deadpool V Superman


Cuando una película crea mucha expectativa con la promoción que se le hace, más le vale a esa película cumplir, porque si se queda corta, puede no ser una mala película, pero las personas no van a quedar contentas y la van a criticar de mala manera. Lo que hace a una película una buena no es solo un factor. Es una serie de aciertos que logran que el espectador quede atrapado con la trama y al final de la película quede satisfecho con lo que vio. Algunas películas tienen buena historia, otras buenos efectos especiales, otras buenas secuencias de acción. Hay películas que son meramente entretenidas y otras muy profundas. Pero lo que hace que una película guste al publico es la combinación de varios aspectos. 

Acabo de ver la película Batman V Superman: Dawn of Justice. Quedé sumamente decepcionado por el resultado. Tiene muchas fallas que no voy a describir una por una, después de todo es una película que dura dos horas y media. Pero voy a comparar esta película con Deadpool, que salió en febrero. Las películas en sí no son comparables, son muy diferentes, pero voy a tratar de comparar los detalles en los que una acierta y la otra falla. 

Las dos películas crearon mucha expectativa: Deadpool fue muy esperada desde que se filtró un material en la internet. Y Batman V Superman es una película que los fans han estado esperando desde hace muchísimo tiempo. Con presupuestos abismalmente diferentes, Deadpool fue un éxito rotundo, y Batman V Superman… no tanto. ¿Cuál fue el aspecto en lo que falló Batman V Superman pero Deadpool acertó según mi opinión? Deadpool le dio a los fans lo que querían, Batman V Superman no. Obviamente no es tan sencillo como eso, pero en general, Deadpool no se quedó corta a la expectativa de los espectadores, y Batman V Superman dejó mucho que desear.

Una por una:
 
En primer lugar la película se llama Batman V Superman, pero la pelea entre Superman y Batman dura apenas 10 minutos. Ese creo que fue el peor error de toda la película. Las escenas son muy cortas y pasan de una situación a otra, haciendo que la continuidad se pierda. Pero a pesar de eso, la primera parte es muy lenta y llega a aburrir. El conflicto entre los dos superhéroes no se desarrolla durante la historia, sucede casi instantáneamente cuando Lex Luthor amenaza a Superman. Y cuando por fin llegamos al climax, se termina de la misma manera cuando a Superman se le ocurre mencionar a su mamá justo cuando Batman lo venció. Y a partir de ahí se vuelven amigos y luchan juntos contra otro villano (que es totalmente digital y no se parece nada al original del cómic) que surge de la manera más absurda que se les pudo ocurrir a los escritores. Pelean durante otros 15 minutos junto con la Mujer Maravilla, que aparece también sin que expliquen de donde viene, en una batalla donde se destruye la mitad de la ciudad y el monstruo genera explosiones de energía que destruyen todo lo que alcanzan en su radio. La destrucción, a pesar de contar con buenos efectos especiales, no son elegantes; se destruye todo, pero los personajes sobreviven sin problemas. Y Lex Luthor… ahhhh Lex Luthor, parece un loco chiflado, no el empresario mamón, soberbio y avaro, que únicamente se preocupa por tener más poder. Lo convirtieron en un villano sin motivaciones reales, no el villano que conocemos.

En cambio Deadpool es una película donde el personaje es exactamente lo que la gente quería ver. Un antihéroe que sabe que está en una película; que mata sin piedad a sus enemigos; que hace referencias a sí mismo; que se burla del mismo actor que lo representa y del estudio que realiza la película. Rompe la cuarta pared para hablarle directo al espectador, hace burla de todos, y usa un traje que es idéntico al que aparece en los cómics. La película empieza con mucha acción cuando el personaje ya es Deadpool, y luego te cuentan su historia de origen y cómo llegó a ese momento. Aparece un personaje totalmente animado digitalmente, pero que es idéntico al del cómic. Las escenas son más largas e interesantes, y no pierde continuidad: pasan del pasado al presente pero no cortan inesperadamente de una situación a otra. Usan efectos especiales pero no abusan de ellos. El personaje habla con maldiciones, muestran violencia explicita y escenas sexuales. Tal como es en el cómic.  Se enfocan en una sola historia y la desarrollan, no pretenden abarcar más de lo que la historia da. Eso es lo que los fans querían ver, y es lo que mostraron. No había manera de quejarse del resultado.

Estas dos películas son comparables únicamente porque son las primeras dos de varias películas basadas en cómic del año y prometían mucho, cada una en su debida proporción. Deadpool no solo cumplió con lo que prometía, sino que marcó un antecedente de una película exitosa de clasificación R, abriendo la posibilidad de que más películas de superheroes se atrevan a hacer lo mismo. En cambio Batman V Superman no llegó a ser la película que todos esperaban desde hace 3 años. ¿Es pésima la película de Batman V Superman? No. Puedo entender que a mucha gente les haya gustado, incluso. Pero esta película prometía ser una de las mejores, si no la mejor, de todo el año; por eso la caída es más estrepitosa. 


Lo que sigo sin entender es por qué si la trilogía de Batman que dirigió en su totalidad Christoper Nolan (Batman Begins, The Dark Knight y The Dark Knight Rises), fueron tan exitosas y gustaron a todo mundo, no se enfocan en seguir la misma línea y se empeñan en sacar películas de menor calidad. Esta película iba a tener éxito fuera lo que fuera. La gente la va a ir a ver porque los personajes ya son famosos. ¿Por qué no estar a la altura que exige la historia y los fans? DC sigue haciendo películas mediocres; ya no espero mucho de ellos. Pero sigo confiando en que van a entender algún día y nos darán la película de Superman que merecemos.  

el lugar donde el mal no llega

Cuando tenemos tres meses y medio de gestación, dentro del vientre materno comenzamos a escuchar sonidos, y a medida que crecemos nuestro cerebro comienza a reconocer esos sonidos y comienza a interpretarlos. Desde el momento en que nacemos ya tenemos una experiencia previa con el mundo exterior; ya hemos escuchado a nuestra madre hablar, y si tuvimos suerte, escuchamos música antes de nacer. De la misma manera, podemos decir que la música es parte de la humanidad desde antes de que surgieran las civilizaciones. Sabemos que desde la prehistoria existían instrumentos que utilizaban nuestros antepasados para reproducir sonidos de la naturaleza; y eso derivó en el origen de la música, muchos años después. 

La música, tan diversa como las culturas, llega a cada persona de manera diferente, y a diferentes personas la misma melodía puede suscitar sentimientos diferentes, pero al 98% de la población mundial, la música provoca algún tipo de emoción. La música es parte esencial de la civilización humana. La música crea empatía entre las personas y ayuda a crear vínculos sociales. Por eso la música es parte de las personas desde temprana edad; nos ayuda a aprender desde que somos chicos, y nos ayuda a recordar. 

Es común que una canción o alguna melodía nos evoquen recuerdos. ¿Quién no ha recordado los bailes de la secundaria al escuchar una canción popular de esos tiempos? ¿Quién no recuerda las canciones que escuchaban nuestros abuelos o nuestros padres en el coche o en sus casas? ¿Quién no tenía una canción favorita con alguna ex novia o ex novio que los hace recordar esa relación pasada cuando la escuchamos? La música nos transporta a otros tiempos, muchas veces reviviendo recuerdos agudamente que no sabíamos que conservábamos. La música llega a una parte de nuestro cerebro difícil de alcanzar.

Acabo de terminar de ver el documental Alive Inside - a story of Music and Memory (Vivos por Dentro - una historia de Musica y Memoria). En este largometraje nos cuentan como Dan Cohen trabaja con ancianos con demencia estimulando sus recuerdos usando música. Este extraordinario documental muestra a personas que viven en casas-hogar y que reciben tratamientos de diferentes tipos. A la mayoría les dan medicamentos farmacéuticos para tratar de ayudarlos; sin embargo nada ha ayudado tanto a estos viejitos como la música. Asombrosamente vemos a hombres y mujeres, que no hablan o algunos que apenas se mueven, cobrar vida cuando escuchan canciones que les gustaban cuando eran jóvenes. Comienzan a hablar y a recordar lo que vivían cuando escuchaban esas canciones; algunos bailan, algunos cantan, pero todos mejoran su humor. Vemos a doctores hablar sobre cómo ninguna droga tiene el efecto que tiene la música en estas personas;las drogas pueden regular niveles de azúcar y presión arterial, más no hay medicamento que toque el alma de los pacientes. Los efectos de la música son verdaderamente sorprendentes. 

Ni siquiera enfermedades tan terribles de demencia como el Alzheimer alcanzan a bloquear los recuerdos musicales de los ancianos. Es como si la parte del cerebro que registra la música fuera un lugar inalcanzable  para los males, al que todos tenemos acceso con la reproducción de esos sonidos, y al estimular esa parte de nuestro interior se reconectaran otras partes de nuestra mente llevando a la superficie nuestras vivencias del momento en que disfrutábamos de esa música por primera vez. Como si los recuerdos fueran retratos en una habitación y la música fuera la luz que los ilumina para poderlos ver.


La música para mí es parte esencial en mi vida. Me da paz en momentos difíciles, me da alegría en días pesados, me relaja, me inspira, me emociona y me hace reflexionar. La música me ayuda a expresarme, como ya he escrito en este blog. La música le puede dar un sentido diferente a la situación por la que estoy pasando. Y ahora sé que la música llega a mi interior, a donde ningún mal puede llegar, y eso me emociona. En nuestro mundo, en estos días, es tan fácil tener acceso a la música, que me da la esperanza de saber siempre quien soy.

Dos mujeres ejemplares que hay que celebrar

Imagina no poder ver y no poder escuchar. Ahora imagina que desde la edad de un año y medio no pudieras ver ni escuchar. ¿Cómo hubieras aprendido a hablar? ¿Cómo te hubieras comunicado con los demás sin poder repetir las señas que otros utilizan para expresarse? Imagina que esto te hubiera pasado en el siglo XIX.

En 1880 nació una niña quien a la edad de 19 meses sufrió una enfermedad que la dejó sorda y ciega. Helen Keller es mundialmente famosa porque a pesar de no poder ver ni escuchar desde esa tempranísima edad, gracias a una maestra, Anne Sullivan, aprendió a comunicarse a través de señas. Y no solo eso, se graduó de la universidad, escribió libros, y se convirtió en una activista política. 

Evidentemente Helen Keller era un mujer muy inteligente y capaz, sin embargo fue gracias a Anne Sullivan que logró ser reconocida en todo el mundo. Fue Anne Sullivan quien con dedicación instruyó a una niña de 7 años que vivía haciendo lo que quería sin poder entender a nadie ni ser entendida. Fue ella quien le dedicó todo su tiempo y esfuerzo para mostrarle el mundo solo con el tacto. 

Cuando Anne conoció a Hellen, esta era una niña sin educación y con un muy mal genio. Nadie podía comunicarse con ella y, por lástima, la dejaban hacer lo que quería. Pero afortunadamente la madre de Helen decidió contratar a una instructora que la ayudara. Anne se comprometió a sacarla de la oscuridad y con una paciencia ejemplar, logró que esa niña que comía con las manos y se paseaba por cualquier lugar a su gusto, lograra comer con cubiertos, usar una servilleta y comportarse como una niña normal. 

La gran victoria de Anne fue mostrarle a Hellen que existía una palabra por cada objeto y cada verbo. Cuando por fin Hellen entendió que podía referirse a diferentes cosas llamándolas por su nombre, entendió que podía “ver” aún siendo ciega. Entender su entorno la convirtió en una persona totalmente diferente. Su humor mejoró radicalmente. Se propuso metas y las cumplió. Conocer el mundo en el que vivía le dio ventajas que la pusieron al nivel de cualquier otro niño, y con el tiempo aprendió muchas cosas más. 

Escribió catorce libros durante su vida, además de muchos artículos y ensayos. Expresó sus ideas ante una sociedad a la que ella consideraba más ciega que ella. Luchó por los derechos de los trabajadores y las personas discapacitadas. Llegó a hablar en público después de aprender cómo emitir sonidos partiendo del tacto de la garganta para imitar las vibraciones. Y todo esto, gracias a que su maestra tuvo la fortaleza de enseñarla a percibir el mundo. 


Estas dos mujeres, vanguardistas, son ejemplo de perseverancia, de entusiasmo por la vida, de pasión por lo que se hace. Son ejemplo, no solo para las personas con dificultades, sino para todos los que perseguimos metas que pueden parecer imposibles de alcanzar. Las dos mujeres son ejemplo de generosidad, virtud que no se ve comúnmente en estos tiempos. Y en el día internacional de la mujer, recordarlas es una buena manera de celebrar a las mujeres y su indudable capacidad para mejorar este mundo. 


"La seguridad es más que nada una superstición. La vida es una aventura atrevida o no es nada."


 - Helen Keller




Los "peor es nada" o los "yo no sé mañana"

Me estoy dando cuenta que, a mi edad, hay mucha gente que cae en dos tipos de relaciones: la primera cae en los “peor es nada”. Este tipo de personas están desesperadas por conseguir una relación estable, y escogen superfluamente a alguien que no los hace felices, pero ante la sociedad los hacen ver bien. Se conforman con lo que sea por no estar solos; piensa que peor es nada. No siempre los “peor es nada” son feos, o tontos, o gordos; a veces son solo personas que no pueden mantener una relación estable y  piensan que se les está acabando el tiempo. Otros llevan tanto tiempo en la relación, que les da flojera dejarla y tener que empezar una nueva, como si se tuviera la obligación estar en una relación. Estas personas me he dado cuenta que o no tienen mucha autoestima y necesitan la validación de sus conocidos y amigos, o no creen que puedan encontrar algo mejor porque simplemente nunca han conocido una buena relación de pareja. 

Los "peor es nada” normalmente saben que están en una mala situación; se consuelan a sí mismos con lo que otra gente les dice y se inventan motivos para continuar con la persona. Usan Facebook para engañar a los demás; necesitan que su “peor es nada” por lo menos cumpla su propósito: simular una vida normal. Y por normal me refiero a la vida que la sociedad espera que tengas, y que te criticará hasta el cansancio si escoges algo diferente. Quienes llevan una relación “peor es nada” soportan humillación, pleitos constantes, aburrimientos y hartazgos. Lo que no entiendo es ¿por qué soportan eso todos los días dentro de su casa y no soportan lo que les dice la sociedad fuera? Entiendo que es cansado escuchar criticas constantes de personas que no te importan y no les importas, pero estoy seguro que es más el tiempo que pasas con tu pareja, que con ese tipo de personas insoportables. 

Por el otro lado están los “yo no sé mañana”. El termino viene de la canción de Luis Enrique que lleva ese título. Este tipo de personas ya superó los complejos que fácilmente nacen de vivir en una sociedad tan conservadora y mojigata como la nuestra. Tal vez nunca tuvieron esos complejos. El punto es que este tipo de personas no está preocupado por cómo se ven ante los demás, solo les importa si disfrutan estar con la compañía de su pareja o no. Normalmente buscan una relación relajada, sin muchos candados o compromisos que los abrumen. Buscan la libertad que ya tenían estando solos. Y es por esa razón que pueden llegar a tener muchas relaciones en poco tiempo, o muy pocas relaciones. No están buscando alguien con quien estar. Sin embargo, cuando encuentran a una persona interesante, son propensos a preferirla. La clave que buscan es tener libertad de irse cuando quieran, aunque no quieran. 

Las personas que llevan una relación de "yo no sé mañana” no están exentos  a fracasar en la relación, pero ciertamente los desenlaces son menos dolorosos y menos violentos. Saben que quieren estar con su pareja hoy, pero no saben mañana. Son más egoístas. Y les puede costar mucho dar el paso de comprometerse. Pero si la relación mejora, son más capaces de disfrutar su vida en pareja porque no están preocupados por seguir lineamientos que no desean seguir. Toman lo que les gusta; establecen acuerdos mutuamente. 

Conozco personas en ambas situaciones. Personalmente jamás voy a preferir una relación de "peor es nada”. No creo sinceramente que ‘nada’ sea peor que estar con alguien que no te interesa. Y aunque me molesta mucho escuchar criticas absurdas por no ser ‘normal’, nunca voy a cambiar la comodidad de ser yo mismo, a la molesta actuación por complacer a los demás. En mi vida primero voy yo. Y lo peor de todo: la sociedad siempre te va a criticar, hagas lo que hagas, por lo tanto es preferible por lo menos disfrutar la vida de uno; al menos no puedes culpar a nadie por tu situación. 


Al final es una elección, preferir soportar el señalamiento de la sociedad, o vivir en una ilusión que no te deja contento, pero te muestra presentable ante los demás. Tiene mucho que ver con cuánto te importa lo que piensan los demás de ti. Y aunque me cuesta un poco admitirlo, no creo que ninguna de las dos sea buena o mala, ni una mejor que la otra. Al final en ambas tienes una parte de satisfacción y en las dos tienes que soportar la incomodidad de tu decisión.  

En la salud y en la enfermedad

Cuando yo tenía 17 años tuve una novia que me llamaba amor casi desde la primera semana de novios. Una vez le pregunté que por qué me decía amor, y le pregunté si en realidad me amaba para llamarme amor y desde entonces nunca me volvió a decir así. No duramos más que algunos meses.

Desde entonces me di cuenta que las palabras pueden tener mucho peso pero sólo si en realidad las dices y expresas con convicción. Decir "te amo” puede significar mucho, pero si no lo sientes, pues no significa nada. Las palabras sin respaldo no valen nada. Las palabras tienen el valor que nosotros les damos. 

De la misma manera tomo yo el matrimonio: con mucho escepticismo. Porque yo no creo que un papel firmado tenga mucho valor. Si te casas pero no estás dispuesto a seguir lo que conlleva un matrimonio, de nada sirve firmar un papel. Esa firma no tiene validez porque cuando quieras puedes firmar el divorcio, y se invalida la primera firma. Entonces el matrimonio tiene validez que uno mismo le da, por el compromiso de pasar tu vida con otra persona; si no estás dispuesto a cumplir eso de nada sirve el papel, ni la fiesta ni el espectáculo que se da enfrente de todo mundo. Y si tienes el compromiso de pasar tu vida con otra persona no necesitas el papel, ni la fiesta ni el espectáculo. A final de cuentas, el matrimonio es entre dos personas y solo a esas dos personas les compete.

Hoy mi hermana y mi cuñado cumplen 10 años de casados, y hoy están pasando por un momento muy difícil. A su tercera hija, que es mi ahijada también,  le detectaron un tumor en la cabeza al principio del año. Desde que nos dieron esa noticia hemos estado muy tristes en la familia, apoyándolos mucho y esperando por un milagro. Y hoy mi hermana publicó una foto de su boda con la inscripción “en lo prospero y en lo adverso, en la salud y el enfermedad, todos los días de nuestras vidas”. No pude evitar que los ojos se me llenaran de lágrimas porque yo sé por lo que están pasando y no creo que hayan tenido una prueba más grande en su matrimonio; pero aquí es donde mi hermana recuerda su compromiso hace 10 años que no fue solo en los buenos tiempos, sólo en la abundancia, solo en la salud, sino también en los tiempos difíciles, en las carencias y en la enfermedad. Es aquí donde realmente se demuestra que el matrimonio vale, y que todo lo que se firmó y se dijo en la Iglesia y en la ceremonia civil, tiene un valor y un peso.
 
Yo me voy a casar este año. Voy a comprometerme con mi novia a estar con ella siempre, todos los días de mi vida, en lo próspero y en lo adverso, en la salud y el enfermedad. Siendo yo un abogado del la unión libre, en el compromiso por convicción y no por apariencias o por cumplimiento de las leyes sociales, en realidad estoy convencido que me quiero casar con mi novia. Y no puedo hablar por el Chema del futuro, pero puedo decir que ahorita estoy convencido de que la amo. No sé qué va a pasar el día de mañana, si nos sucede algo como lo que estamos pasando ahorita con mi sobrina, lo que sí sé es que el día de hoy estoy dispuesto y seguro de sobrellevar estas malas situaciones con Robin porque sé y estoy convencido de que ella es la única persona con quien podría sobrellevar esto. No son palabras huecas, no es el discurso establecido que todos quieren escuchar, sino que es el compromiso explícito de estar el uno para el otro siempre. No es estar cuando todo esté bien, eso ya sabemos que funciona muy bien. Es en realidad pensar si estando en la peor situación en la que se pueda estar, voy a estar ahí con ella, y la respuesta es sí. Si no, no vale la pena casarse, no vale la pena comprometerse.


Es curioso como las peores situaciones pueden sacar lo mejor o lo peor de nosotros. Estoy orgulloso de mi hermana y de mi cuñado. El ejemplo es contundente. Todos esperamos no pasar por malos momentos ni situaciones difíciles, pero este ejemplo de amor lo guardo conmigo para tenerlo como referencia. Cuando la vida se vuelva una tragedia, quiero voltear a mi lado, ver a la mujer que hoy amo, y en mi mente repetir: en lo prospero y en lo adverso… todos los días de nuestras vidas.  



No necesito a Dios

        Si Dios no va a evitar las guerras, ¿para qué necesito a Dios? Si Dios no va a evitar que sacerdotes hagan daño a niños, ¿para qué necesito a Dios? Si se usa el nombre de Dios para detonar bombas y cortar cabezas humanas ¿no sería mejor que no existiera Dios? ¿Cuál es el motivo de un Dios que cambia de opinión a través de la historia? ¿Qué divinidad tiene un Dios que nos protege más de las enfermedades a medida que la medicina avanza? ¿Dónde entra Dios cuando los poderosos siempre han tratado mal a los débiles? ¿Por qué Dios no actúa con más eficiencia siendo todopoderoso?

   Irónicamente la necesidad de Dios comienza con la conciencia. En el momento que nos damos cuenta de que existimos, no queremos dejar de existir. Para no dejar de existir, imaginamos un lugar al que llegamos después de la muerte. ¿Sirve creer algo que no es cierto? Puede que sirva para algo, como los placebos. Pensar que llegaremos a un lugar mejor después de este nos ayuda a soportar el camino si es muy duro. Sí, el poder de la mente es muy grande, y la convicción en una falacia puede lograr que alcancemos metas, pero ¿se necesita una en especifico? No. ¿Es suficiente creer en algo para que esto sea realidad? Tenemos suerte de que no sea así. ¿La creencia de algo inexistente se puede volver en nuestra contra? Sin duda.

    Puedo entender por qué la mayoría de las personas prefieren creer en Dios, y la necesidad de esto. Mucha gente usa a Dios para quitarse responsabilidad de la situación en la que están. Creer que Dios nos pone en situaciones por su “plan mayor” nos ayuda a resignarnos ante una mala experiencia que no tiene solución, pero ¿es indispensable para nuestra cultura creer en algo que no existe con tal de que nos ayude a superar momentos difíciles?  Si lo fuera, ¿habría tantos suicidios? ¿Habría tantos crímenes? Tengo la desgracia de haber conocido a personas que creían en Dios, que no les fue suficiente para buscar otra alternativa que el suicidio. Dios no ayudó en esos casos. 

     Dios tampoco ayuda a tener un mundo mejor. No solo es causante de guerras y de crímenes atroces, sino que también es una limitante para el conocimiento. La creencia en Dios limita la curiosidad: si la causa de cada fenómeno en nuestro mundo es la voluntad de Dios o el diseño divino ¿qué más hay que preguntar? ¿Para qué preguntar de dónde viene la lluvia si sabemos que existe el dios de la lluvia? ¿Cómo que de qué estamos hechos? Dios nos hizo de barro y luego nos dio vida con su aliento. ¿Cuestionar por qué las abejas producen miel? ¿No es obvio que Dios las puso ahí para nuestro beneficio? Estas preguntas parecen estúpidas (aunque no para todo mundo); pero así de irracionales me parecen todos los argumentos a favor de la existencia de un Dios que todo lo ve pero que no interviene para nada. 

     Dios parece ser más tolerante en cuanto la humanidad se vuelve más tolerante. Hasta Hitler estaba de acuerdo con Dios en que los homosexuales eran una aberración. Bueno, por lo menos con el Dios del antiguo testamento. Es más, la esclavitud también es aceptable en la Biblia. ¿Cuándo cambió Dios de opinión sobre este tema? ¿Qué no Dios promovía la guerra por unos lugares geográficos que eran importantes para él? O, más bien dicho, para los intereses de sus seguidores. En países civilizados, se cree en dioses más civilizados. ¿Casualidad? 

     Entre más conocimiento obtenemos, Dios se va haciendo menos poderoso. Antes sólo Dios curaba la mayoría de las enfermedades; ahora se necesitan mayores males y pecados más graves para ser castigado con una enfermedad incurable. Entre más conocimos de medicina, se redujeron las posesiones demoniacas hasta alcanzar casi el 0% (todavía hay situaciones que no entendemos, todavía hay lugar para el diablo dentro nosotros). En la antigüedad creíamos que las estrellas se podían caer a la Tierra; ahora usamos esas frases como bonitas metáforas, y nadie tiene miedo de ir caminando por la calle y ser aplastado por una estrella. Antes Dios era el único que podía destruir este mundo. Aterradoramente, hemos alcanzado ese poder los humanos también. 

     Yo creía que aunque me demostraran la inexistencia de Dios, seguiría creyendo en él, porque me ayudaba mucho en mi vida. A ser mejor. A ser más tolerante. A soportar mejor el dolor y las tragedias. Pero ahora me doy cuenta de que no necesito a Dios. No necesito a Dios para saber que debo ser un buen ciudadano, porque eso nos ayuda a todos. No necesito a Dios para saber que aprovecharse de los demás es moralmente malo, y que a mí no me gustaría que se aprovecharan de mí ni de ningún familiar o amigo. No necesito una ley divina para saber que debo de respetar a los demás. Si soy buena persona, no es porque es lo que Dios quiere de mí. Hacer el bien genera bien. Hacer el mal provoca más mal. No necesito un premio para entender que debo de buscar el bien común. No necesito un castigo al final de mi vida para entender que convertirme en un asesino o un ladrón (y no es un ataque directo a los políticos mexicanos) es perjudicial para la sociedad. Creo que cuando entendemos el porqué de las cosas sin recurrir a un Dios que exige obediencia sin cuestionamientos, es más difícil escoger el camino equivocado. Es cuando no entendemos las razones que volteamos a ver a Dios e intentamos descifrar qué quiere él que hagamos; los humanos no somos jueces muy justos, ni tomamos decisiones muy sabias cuando no tenemos información.

     
Por eso hace algunos años decidí darle una oportunidad a mi escepticismo. No creí que Dios siendo tan bueno me reclamara dudar. No creí que me mereciera el infiero por verificar qué cambiaba en el mundo y en mi vida si dejaba de culpar a Dios de lo bueno y lo malo que sucediera. Eso hice, y empecé a entender mucho mejor mi entorno. En vez de conformarme con la explicación de Dios, empecé a buscar respuestas por mí mismo. En vez de permitir a Dios manejar mi vida y resignarme cuando pensaba que tal vez Dios quería algo diferente para mí, decidí tomar acción por mi propia mano, y conseguir lo que quiero sin preguntar cual era el plan divino para mí. Dejé de hacer sacrificios de animales al amanecer y me di cuenta de que el sol salía por el horizonte de todas maneras. 

    También sucedió que dejé de creer en lo que no me convencía. Si un correo electrónico decía que calentar comida en el horno de microondas era dañino, ya no lo reenviaba inmediatamente, sino que buscaba más información para saber si era cierto. Si me decían que el gobierno actual era peor que el anterior por el tipo de cambio del peso frente al dólar, buscaba el historial del tipo de cambio de las últimas décadas, para comparar. Quitar a Dios de las ecuaciones no solo me hizo pensar en mí mismo y lo que quería, sino que también me quitó mucha basura mental, y empecé a pensar más independientemente. Y me di cuenta de que no necesito a Dios. 
 
     Pero lo peor fue darme cuenta de quién sí necesita a Dios. Los gobernantes. Los poderosos. Quienes someten a otras personas. Sin Dios, esas personas no tienen autoridad para mandar. Sin Dios los países no pueden lograr que sus gobernados apoyen sus decisiones más estúpidas. Sin Dios no se puede proponer una política perjudicial. Sin Dios la gente pobre no te regala dinero. La ignorancia, amiga íntima de Dios, mantiene a la gente con miedo y a merced de los avaros. Ellos sí necesitan a Dios, así como Dios necesita de los que creen en él para existir.

Las reglas de Uber

Las leyes humanas son un producto de la imaginación. La única manera en que pueden funcionar es que todos estemos de acuerdo con ellas y que la gran mayoría las cumplamos. Sabiendo eso, podemos entender muy fácilmente por qué Uber es un negocio tan exitoso.

Los taxistas inconformes con Uber tienen buenas razones para estar enojados: a ellos les pusieron muchas trabas para poder trabajar, tuvieron que comprar placas especiales para poder operar o se tuvieron que mochar con alguna autoridad (y esos moches no son nada baratos). Ganaron su poder a base de paciencia y colmillo. Y cuando llega un negocio que no ha tenido que pasar por nada de eso, ni sobornar al gobierno, ni años de pleito para ganar plazas, es obvio que van a defender su negocio. 

En realidad las reglas que pone el gobierno para poder operar con una red de taxis son necesarias. Aquí en Monterrey, antes de que existieran los “ecotaxis”, había puros taxis amarillos (como todavía hay en muchos lugares de México, como Saltillo, donde viví hace tiempo) que te cobran lo que quieren; no tienen una tarifa definida, y no te puedes quejar con nadie de que te cobraran de más. En realidad si el gobierno no pusiera orden en ese aspecto, viviríamos en una especie de anarquía. Pero como en todo lo que hace el gobierno, la corrupción se adueña rápidamente de lo que caiga en sus manos. Por esta razón las reglas dejan de ser justas. Ya no le dan la concesión a quien de mejor servicio. Se empieza a pudrir el sistema con favores, mordidas, y desfalcos. La ley deja de funcionar.

Y lo que sucede es que las reglas, como decíamos, son producto de la imaginación. Si jugamos un juego y no seguimos las reglas, el juego es absurdo. Lo mismo pasa con las leyes. Lo que hizo Uber, es que llegó y nos propuso nuevas reglas, más efectivas y que todos estamos dispuestos a cumplir. Y le ganó al gobierno.

La gente está más a gusto con el servicio que da Uber y con las tarifas que le cobran. La comodidad del celular es mucho mas efectiva que las llamadas a la central de taxis o las filas en la calle para esperar el servicio. El sistema de localización todo mundo lo sabe usar, y los sistemas de cobro son muy transparentes. Y lo más importante: cada quien decide si usa Uber o no. A nadie lo obligan a utilizar el servicio, lo que no sucede por ejemplo en los aeropuertos, donde si necesitas transporte publico te limitan a los que tengan en disponibilidad. Cobran más de lo que cobra el servicio de Uber, y, a veces, tienen un servicio de peor calidad. 

Es por eso que no se va a poder eliminar a Uber. Porque proponen algo que la gran mayoría prefiere; no es algo impuesto, ni es la única opción. Y es aquí donde vemos que la corrupción nos afecta a todos, y que el gobierno no se preocupa por la gente, sino por sus propios intereses. Sabemos que los servicios regulados por el gobierno son extorsionados por este, y por eso tiene que subir el precio del servicio, para poder pagar los moches que exigen los políticos corruptos. Cuando llega el que no tiene que pagar eso, ¿quien es el que se enoja? El que compró su exclusividad con el gobierno para poder cobrar lo que quisiera. y ¿a qué defiende el gobierno? Al que le paga el dinero que exige ilegalmente. En vez de entender que los ciudadanos vamos a preferir un servicio que nos convenga, contra una ley que sabemos que ya no sirve para poner orden, sino para aprovecharse de nosotros.


¿Qué pasaría si algo similar a lo que sucede hoy con Uber, sucediera en la construcción de obras para la ciudad? Las grandes constructoras acostumbradas a cobrar lo que quieren por trabajos de mala calidad estarían muy disgustas; pero la ciudadanía se llevaría todos los beneficios. ¿Qué pasaría si entrara al país competencia para Pemex, para CFE, para los partidos políticos? No durarían mucho tiempo más. Las reglas cambiarían. Serán más eficientes. Se cambiarían las reglas por unas que todos estamos dispuestos a cumplir, porque nos convienen. Porque la ley a final de cuentas, sigue siendo una invención humana, que no tiene ningún valor si nadie esta dispuesta a cumplirla (empezando por nuestros gobernantes). 


voy a pensar en ti

voy a pensar en ti
esperando verte otra vez
esperando que cuando te vea
poder ver que te encuentras muy bien

voy a pensar que te abrigo
espero el día que lejos no esté
ese día de estar yo contigo
día alegre, y soleado también

ese día que escuche tu risa
y te abrace y te toque los pies
revivir tu sonrisa improvisa
siempre llena de vida y niñez

pues te quiero más tiempo conmigo
hasta el día que me vaya sin ti
y sentirme en paz y tranquilo
por haberte dejado feliz

desde hoy hasta que ese día llegue
te prometo quedarme yo aqui
hasta el día que cantes y juegues

te prometo pensar siempre en ti