AMLO Fraude 2006


La estrategia de AMLO para engañar a la gente es mentir por adelantado. Lo hizo en el 2006 y le funcionó muy bien. Ahora lo está haciendo de nuevo. En 2006 salió a decir que de acuerdo a sus datos él había ganado la presidencia de la República por al menos quinientos mil votos (aquí el video de los dichos) , y que como él se había comprometido a aceptar la derrota, aunque fuera por un solo voto, exigía que respetaran su victoria. No habían pasado ni treinta minutos cuando salió a advertir que le querían “escamotear el resultado electoral”. También afirmó que iba a ser respetuoso del IFE y que iba a esperar a que hicieran el recuento, pero que iba a estar pendiente para que se respetara su triunfo. Quién pueda entender esto, que me lo explique. AMLO afirma que ganó según SUS datos. Luego dice que va a esperar a que el IFE dé los resultados, pero espera que le den el triunfo. ¿Cómo? Si los resultados no eran los que él decía tener, ¿tenían que ser fraudulentos?
Ya en campaña lo anunciaba a todas luces; decía que las encuestas que lo ponían justo por debajo de Felipe Calderón estaban amañadas, y que en las encuestas que él tenía llevaba al menos diez puntos de ventaja. Sin embargo, cuando le preguntaban quién había realizado esas encuestas se negaba a contestar. Con esto intentaba engañar a la gente que creía en él. Al decir que otros mentían y asegurar que él era honesto, se protegía de cualquier ataque: si yo no miento, quiere decir que los otros deben de mentir para poder acusarme. Una y otra vez le demostraron que faltaba a la verdad, y una y otra vez contestaba con la misma cantaleta: lo que más valoro yo es mi integridad, por lo tanto no miento y por lo tanto es falsa la acusación que me hacen. Y la gente que lo seguía le creía. Poco a poco se volvió un mesías poseedor de la verdad absoluta.

La causa principal por la que López Obrador logró engañar a tanta gente es por la reputación que tiene la gran mayoría de los políticos quienes se han dedicado a robar descaradamente durante décadas. Cualquiera que sea tan siquiera un poco menos corrupto que el político tradicional se puede jactar de no ser igual que ellos. Al no robar dinero directamente como lo hacen todos y, más aun, utilizarlo para mejorar la situación en que se encuentra una población, es lógico que mucha gente comience a confiar en él y a tenerlo en alta estima. Sin embargo, esto resultó en que las personas empezaran a verlo como una persona incorruptible, lo que muy pronto comenzó a comprobarse que no era así. 
Andrés Manuel, al sentirse moralmente superior a todos los demás, empezó a descalificar a quienes lo contradecían. Empezó a agrupar a las personas como “a favor” y “en contra” suyo. Quienes estaban con él eran quienes querían eliminar la corrupción, quienes estaban en contra debían estar a favor de la corrupción; y como mucha gente le creía (y le cree todavía) que este señor solo busca el bien para México, no cabía en sus cabezas que pudiera tener intenciones ocultas. Tal vez López Obrador no robe dinero, sin embargo eso no significa que no sea corrupto. Al descalificar a las instituciones cuando estas no le daban la razón, se veía a sí mismo como un revolucionario, pero no dudaba en estirar la mano para recibir recursos de esas mismas instituciones a quienes criticaba. Al no tener el respaldo del partido que lo postuló en dos ocasiones por la presidencia, salió de este para formar su propio partido, donde él tuviera el control absoluto, y poder obtener recursos de los impuestos que pagamos todos, igual que los partidos que él tanto criticaba. Aprovechar tu popularidad para engañar a la gente y salirte con la tuya también es corrupción. 
Cabe mencionar que los mayores culpables de que AMLO tenga tanta popularidad son justamente los otros partidos políticos, sobre todo el PRI y el PAN, quienes ganado la presidencia nunca combatieron la corrupción del estado ni de sus partidos. No hay excusa que puedan poner para justificar sus pésimas administraciones. Si bien el PAN fue considerablemente menos corrupto que el PRI, le sucede lo mismo que con AMLO, ser menos corrupto no significa ser buen gobernante, solo menos malo. Y a pesar de demostrar una y otra vez que los mismos problemas de corrupción que tienen el PRI y el PAN los tienen también los partidos que han representado a Andrés Manuel (PRD, PT, MORENA), la gente solo quiere saber que López Obrador está en contra del PRI y del PAN; para ellos eso es suficiente. 
Cuando en 2006 López Obrador perdió las elecciones no tuvo más que salir a decir que le robaron para que sus seguidores gritaran sin si quiera pedir argumentos que lo corroboraran. Todo lo que tenían que saber es que alguna vez hubo fraudes, eso es suficiente para creer en que esta vez también lo hubo. Cuando desmentían las pruebas que López Obrador había mostrado para demostrar el fraude, él decía que estaban corrompidos por la mafia del poder. Cuando acusó a una chica de su propio partido de traidora, esta salió a defenderse y a reclamarle la difamación, y tuvo que retractarse diciendo que ella no era la corrupta solo que había mucha corrupción; y nadie cuestionó el hecho. Acusaba sin fundamento porque sabía que eso es lo que importaba, la gente no iba a saber que mintió. Tenía a sus seguidores comiendo de la palma de su mano; todo lo que él decía, aunque contradijera lo que había dicho antes, era una verdad indiscutible. Lo peor de todo el episodio post electoral del 2006 es que a pesar de que AMLO gritó y juró que habían hecho fraude en su contra, nunca presentó una denuncia formal. Claro, para presentarla tenía que tener pruebas, y las únicas pruebas que había eran de inconsistencias, no de fraude. Impugnó actas, lo cual no es lo mismo que denunciar, y cuando se revisaron “no fueron determinantes para anular la elección”. Este tema es también importante: oficialmente, López Obrador no pedía que se le diera por ganador, y no afirmó que habían sido fraudulentas, lo que pedía era que se anulara la elección y se llevaran a cabo nuevas elecciones. Esto es algo que mucha gente no sabe, AMLO no aportó pruebas del supuesto fraude, solo señaló inconsistencias que a su parecer eran motivo suficiente para desechar la elección. 

Ahora López Obrador utiliza los mismos métodos de propaganda que los peores países autoritarios; jamás aceptar la culpa, jamás aceptar errores, descalificar a quién los acuse o los cuestione llamándolos traidores, y alabar a quienes los apoyen, aunque esté demostrado que son delincuentes. La gente en su hartazgo por la situación actual está dispuesta a aceptar lo que sea sin cuestionar ni un ápice, y Andrés Manuel sabe esto. Aunque el gobierno haga algo bueno en favor de la sociedad, Andrés Manuel solo tiene que criticarlo para que la gente que le cree esté en contra del gobierno. Aunque haga pactos con políticos corruptos, solo basta con que los acepte en su partido para que la gente se convenza de que ya no son corruptos (si AMLO los acepta es prueba suficiente de su reformación). Y es esto lo más peligroso que veo en estas elecciones. Estamos en un momento en que los seguidores de López Obrador ni siquiera escuchan razones, no quieren saber que AMLO pueda ser una mala opción, solo quieren que sea presidente, para ver a “los malos” caer. No se dan cuenta que para que esos “malos” caigan, primero se va a caer en pedazos el país, y los menos beneficiados serán ellos. Quienes lo apoyan no quieren cuestionar a Andrés Manuel. La gente quiere creer que cuando él gane las elecciones México va a ser mejor; la corrupción se va a acabar; los delincuentes dejarán de delinquir; los políticos van a trabajar desinteresadamente por el pueblo. Y cuando esto no suceda, Andrés Manuel solo tiene que culpar a alguien para justificar el fracaso. Cuando la pobreza no termine, solo tiene que apuntar a Estados Unidos y a la clase alta de la sociedad mexicana para que la gente tenga un nuevo enemigo a quién responsabilizar de su situación y tengan una razón para apoyar las ideas más disparatadas del autoritario líder. No importa que los hijos de Andrés Manuel vivan en opulencia, la gente no lo cree: AMLO no lo permitiría. No importa que su familia tenga un salario que pagamos todos los mexicanos y no sepamos lo que hacen, Andrés Manuel sí sabe y él dice que está bien. No están dispuestos a reclamarle absolutamente nada, y por eso AMLO va a poder hacer todo lo que quiera. 

Al igual que en la Unión Soviética, la verdad absoluta va a ser propiedad del líder. Aunque todas las pruebas y el sentido común apunten hacia otro lado, cuestionar al mandatario es sinónimo de traición, y nadie quiere ser traidor al pueblo; nadie quiere cuestionar al que habla por nosotros; y si alguien lo cuestiona, dirán que se vendió a los represores del pueblo, a los oligarcas, al imperio. Esto no es una predicción del futuro, es un hecho hoy en día. Ninguno de sus simpatizantes cuestiona las incoherencias de Andrés Manuel. Son fieles seguidores, ciegos creyentes. Ese es el verdadero peligro para México.

El aire de mañana

Hoy quise abrazar el aire, pero se escapó de mis brazos. Pasaba entre mis dedos. Se escurría por mi cuerpo. Traté de encerrarlo en mi pecho, pero me quedaba exhausto, y se volvía a escapar.

Logré encerrarlo en esferas de jabón, que reflejaban mi cara, y mis ojos, y luego estallaban. Y otra vez escapaba. Y pasaba el tiempo; yo tenía miedo del día de mañana. 

Lo vi rozar las plantas, las ramas, las flores, y quise resguardarlo para que no se perdiera, y se quedara aquí. Las plantas, las ramas, las flores no iban a durar siempre, y el aire no iba a estar aquí el día de mañana.

Corrí y el aire se volvió viento y me golpeaba la cara, y me decía “detente, no hay prisa". Pero sí la había porque mañana ya no estaría ahí. 

Entonces me detuve, y respiré. El viento se calmó y música empezó a sonar. Me di cuenta que era el aire dándome vida y alegría. No podía detenerlo, pero podía disfrutarlo, el tiempo que estuviera ahí. 

Gocé la melodía, refresqué mi cara, percibí el jazmín. Vi el jardín bailar y las aves volar. Y una vez más traté de sujetar al aire para que se quedara conmigo. Y huía de mí, y me volteaba a ver, quizá con lástima de mí, de mi soledad al siguiente día. 

El tiempo pasaba, la noche cada vez más cerca. Luna, no despiertes. Nubes, no se vayan. Sombras, no se alarguen. Sol no te apagues, que mañana se va una flor, y el aire con su perfume.  

Ocaso. Estrellas y oscuridad. Y el aire se había ido. Ya no volvería. Al amanecer no estaría aquí, y otro aire tomaría su lugar para que yo extrañara al que se marchó. Yo, solo. 

Pero ese aire fue bueno, y estuvo aquí. Y lo disfruté, todo el día, y más. Y se diluyó en la montaña, quién sabe dónde. Lejos.

Me quedé triste, y melancólico. Viendo a la distancia, cuando caí en cuenta del tiempo; corto. Mañana yo también me iré, como brisa que pasa, sin que nadie sepa el destino, ni cuándo regresa o si regresará. Y estaré con el aire, siempre, mañana, tocando el cielo, creando olas de mar, escapando de la espuma. 


Ayer ya se fue. Pero el sol brilla hoy. Yo estoy aquí hoy. Recuerdo el aire hoy. Vendrá otro mañana, pero eso no me quita que respire hoy.


AMLO en avioneta

Por fin tengo un ejemplo claro para explicar por qué pienso que Andrés Manuel Lopez Obrador no es el mesías por el que se quiere hacer pasar. El pasado lunes 16 de abril, pudimos ver en diferentes medios las fotos de AMLO bajando de una avioneta privada cuando realizaba un viaje de Mexicali, Baja California a Nogales, Sonora. Esto nunca debió de haber sido noticia, ya que Andrés Manuel se encuentra en campaña electoral; el problema es que hace algunas semanas el mismo Andrés Manuel aseguró que no utilizaría aviones privados ni helicópteros, según él, "porque no ofendería así al pueblo de México". Esta absurda promesa es fruto de una crítica que hizo hace varios años cuando se anunció que el gobierno iba a comprar un nuevo avión presidencial; según Andrés Manuel este avión costó 7 mil 500 millones de pesos (según la SEDENA el costo fue de 2 mil 169 millones de pesos, y otras fuentes lo valúan en 3 mil 600 millones de pesos), por lo que desde entonces lo utilizó como arma para exhibir el despilfarro del gobierno a expensas del pueblo. Si bien esto no es absurdo, el problema fue cuando para contrastarse con ese gobierno prometió que de llegar a ser presidente vendería ese avión, y a la pregunta expresa de cómo se transportaría para los viajes que necesita realizar un presidente, dijo que utilizaría aerolíneas comerciales. Hasta ahí todo bien, exceptuando que es absurdo pensar que el presidente de un país se atenga al horario de las aerolíneas comerciales. Los que lo criticamos jamás le creímos, pero la gente que lo sigue sí (o tal vez no, pero eso no evitó que usaran esa bandera para defender a AMLO). Entonces, volviendo al lunes pasado, AMLO fue captado bajando de una avioneta privada, y las criticas no se hicieron esperar. 

Primero quiero exponer los argumentos de quienes lo defienden: “cómo esperan que llegue a comunidades alejadas donde solo se puede llegar en avioneta”, “critican a AMLO por el uso de una avioneta vieja, y no critican al presidente por el uso de aviones privados”, “no es una avioneta privada, es un taxi aéreo”, “ahora resulta que AMLO no puede usar avioneta privada pero los otros candidatos sí”, “él nunca dijo que no iba a utilizar avionetas privadas, solo que iba a vender el avión presidencial”. Los que lo defiendan jamás van a aceptar que AMLO les mintió, y los argumentos que usaron para defenderlo son falsos. Quienes criticamos a AMLO no es por usar una avioneta privada, sino porque dijo que no lo haría y utilizaría aerolíneas comerciales. Ni Mexicali ni Nogales son comunidades alejadas, pero aunque lo fueran, eso no lo exculpa de hacer promesas que no puede cumplir. Quienes lo criticamos ya sabemos que el presidente es peor que AMLO (o eso pensamos) pero eso no justifica que rompa sus promesas sin que se le critique. La avioneta no era un taxi aéreo, era privada y costó al menos 13,200 pesos por pasajero utilizarla, y AMLO explícitamente dijo que no iba a utilizar aviones privados o helicópteros. Y por último: efectivamente, AMLO no debería utilizar avionetas privadas porque así lo prometió, y si otros candidatos hacen lo mismo sin ser blanco de ataques es porque ellos no prometieron algo que no podían cumplir (de momento). Y ese es el detalle, AMLO desde un inicio no podía cumplir esa promesa de no utilizar transporte privado, jamás, lo que me dice que solo prometió para engañar a la gente. 

Anteriormente en este blog critiqué a Andrés Manuel porque no cumplía su palabra. Decía una cosa y hacía otra, cada vez. Y por otro lado le apuntaba a su falta de estrategia, hace promesas absurdas, como la de acabar con la corrupción siendo íntegro, siendo honrado “si el presidente no es corrupto, el pueblo no va a ser corrupto”, lo que es totalmente ilógico. Ahora con esta noticia de la avioneta puedo poner el ejemplo claro de cómo Andrés Manuel será igual o peor (y me inclino más por “peor”) que los otros presidentes. Sus ideas no tienen manera de llevarse a cabo.Yo no lo culpo por haber utilizado una avioneta privada, lo culpo por haber hecho una promesa tonta. Es lógico que no puede contar únicamente con aerolíneas comerciales, estas no tienen vuelos para todos los lugares; estas dependen de otros vuelos, y sobre todo por la seguridad que debe de tener el presidente de un país. Es ridículo pensar que el presidente de México no tenga un avión privado que esté a su disposición para realizar viajes importantes. Esa es la critica real, no el uso de una avioneta.

En lo que fallan sus seguidores es en aceptar lo que diga AMLO sin cuestionarlo. Ese es un verdadero peligro. Cuando diga que no va a utilizar aviones privados, hay que exigir respuestas a la pregunta ¿entonces cómo va a viajar? Cuando diga que va a regalar dinero a los jóvenes, que diga de dónde va a sacar ese dinero, y si se van a pedir cuentas de cómo se gasta. Cuando dice que extraer petróleo no tiene ciencia y que es como sacar agua, hay que criticarlo y exigir que se eduque en la materia. 


Todos los candidatos, siempre, hacen promesas que no piensan cumplir, pero nunca he visto uno que antes de ser electo haga evidente que sus ideas son disparatadas. No importa a quién apoyemos, deberíamos de tratar a todos por igual. Corruptos ya sabemos que son; mentirosos, rateros y cínicos, pero defender a cualquiera evita que identifiquemos cuando nos engañan.  


La lucha de las mujeres

Hay cosas en las que no pensamos mucho. Por ejemplo, no pensamos mucho en lo que sucedió antes de que naciéramos. Nos enseñan la historia en la escuela, pero es esta tan vasta que solamente podemos estudiar los hitos más importantes, y se dejan fuera muchos eventos que a pesar de ser importantes son opacados por otros aún más notorios.
 
Un evento del que nadie me habló cuando era chico fue el movimiento del sufragio de mujeres en Inglaterra al inicio del siglo XX, y me sorprende que no se le dé la importancia debida porque es una parte de la historia que explica mucho más de lo que parecería a primera vista. Si se entienden las razones de este movimiento, las leyes y costumbres de esa época, los abusos que se cometían y cómo un puñado de personas tenían a su merced a poblaciones enteras, se pueden entender muchos otros episodios del mismo siglo y cómo fue que llegamos a tener una sociedad mucho más justa de la que existía antes. Eso es lo que me parece importante entender, que lo que tenemos hoy no ha existido desde siempre. Que lo que damos por hecho costó sangre, sudor y lágrimas; y las vidas de muchas personas. 

Puede parecer que la discusión del matrimonio homosexual sea algo moderno, y que existen argumentos congruentes en contra de que dos personas del mismo sexo decidan casarse y compartir sus vidas; sin embargo cuando se conoce la historia de los movimientos a favor de los derechos de las personas, en cualquiera de sus etapas, podemos ver que esos militantes que lucharon por cambiar el status quo lo hicieron contra los mismos argumentos que escuchamos hoy. Con esto quiero decir que la lucha es la misma, solo que son diferentes las personas que defienden sus derechos. Conocer el movimiento de las mujeres por exigir su derecho al voto nos lleva a escuchar a hombres, que tenían todos los derechos, argumentar que las mujeres no necesitaban votar, porque sus hermanos, sus esposos y sus padres las representaban en los sufragios. Cuando buscamos los argumentos por los que los estadounidenses no querían permitir que personas de diferente color de piel se casaran antes de 1967, encontraremos las frases “ahora piden eso, después se van a querer casar con animales”; justo ese es uno de los argumentos que he escuchado en contra del matrimonio homosexual. Seguimos luchando por lo mismo, solo que con diferentes víctimas. 



Quienes no conocen que hubo un tiempo en que las mujeres no tenían ni un solo derecho sobre sus hijos, o que no tenían derecho a votar, o un tiempo en que los trabajadores en las fábricas no eran protegidos en absoluto por la ley, o que los negros  (hombres o mujeres) no tenían derecho a votar, o que hubo un tiempo que era ilegal ser homosexual, y un tiempo en que las mujeres no podían asistir a las universidades; quien no conoce eso le parece que las discusiones de hoy son justas, incluso necesarias, porque se están permitiendo barbaridades que pueden llevar a la degeneración de la sociedad. Sin embargo ese argumento es el que se utilizó en cada una de las batallas por obtener equidad. Ahora vemos esos acontecimientos como heroicos, pero en su momento se vieron por los contemporáneos de ese tiempo como rebeldes y subversivos; en contra de las tradiciones. 

Creo que por eso existe el Día Internacional de la Mujer, para recordar lo que tuvieron que hacer las mujeres por tener lo que tienen hoy. Los hombres no les dimos nada, ellas lo tomaron por su propia mano. Conocer la historia es conocer que los hombres hemos tenido siempre propiedad sobre las cosas y las personas. Desde que inventamos a Dios nos dimos el derecho divino sobre las mujeres, sobre los animales y sobre el mundo. Escribimos la Biblia para hacerlo oficial, y luego escribimos las leyes para hacerlo legal. Las minorías y las mujeres han tenido que luchar por los privilegios con que nacieron los hombres en el poder. En México las mujeres no podían votar sino hasta hace 65 años: es de asombrarse, si se piensa por un momento, que hay muchas mujeres vivas hoy que no tenían derecho a ser escuchadas cuando eran jóvenes. No poder votar significa que a los políticos no les importe lo que tu quieras o lo que tu pienses, porque no les beneficia en nada ayudarte. 

La muerte de Emily Davison puso los reflectores de la prensa
mundial en el movimiento de las mujeres por el sufragio
Las mujeres en Inglaterra no fueron escuchadas durante mucho tiempo a pesar de sus esfuerzos. Recurrieron a la violencia, rompieron vidrios, hicieron estallar edificios, todo por llamar la atención de su justa exigencia. Trataron de hacerse notar pacíficamente también, asistiendo a eventos que acaparaban la atención de los medios, y nada funcionó, hasta que una de ellas dio su vida por el movimiento. Fue hasta entonces que se le dio la atención debida; lamentablemente es algo que sucedió en casi todos los movimientos que buscaban justicia. 


Y hoy, en el día de la mujer, no solo quiero hacer un homenaje a las mujeres, que han luchado mucho por lo que es suyo y siguen buscando igualdad con sus iguales masculinos, sino que también quiero recordarles el motivo de esta celebración, reconocer que los derechos que se tienen no fueron un regalo, fueron el resultado de una guerra contra las tradiciones absurdas que no tienen razón de ser más que la misma tradición; contra el régimen establecido; contra el status quo. Recordarles que lo que ellas tienen todavía le falta a mucha gente que ahora está luchando de la misma manera que ellas antes, y que para lograr entender por qué la gente reprimida lucha por sus derechos hay que ver lo que otras personas tuvieron que hacer para que ahora nosotros tengamos estas libertades que a veces no valoramos. Ese para mí es el motivo de esta celebración, abrir los ojos ante lo que todavía falta y tener una mente más abierta y una conciencia más empática hacia quienes únicamente quieren lo que otros tienen por default. 

Feliz Día Internacional de la Mujer

Cualquiera menos AMLO... o Meade (segunda parte)

(Primera parte)...

Bueno, algo tengo claro, no voy a votar por el PRI y no voy a votar por Andrés Manuel. 

Hay algo que debe de quedar claro para entender por qué me rehuso a apoyar a un candidato que promete un cambio verdadero en el país: Andrés Manuel López Obrador no representa el cambio. Los que dicen que PRI y PAN son más de lo mismo deberían de tener claro que Andrés Manuel también es más de lo mismo. Tal vez la corrupción sea en otra forma, pero no va a hacer absolutamente nada para tratar de mejorar al país. Va inventar instituciones, va a inventar programas de ayuda, va a inventar propuestas, pero no va a mejorar al país. Los más pobres van a seguir siendo los más pobres. Los ricos van a seguir siendo los más ricos, tal vez solo se vayan a otro país, o tal vez solo sean menos ricos, pero seguirán siendo los mismos. Los políticos van a seguir haciendo de las suyas, y los que sean parte de su circulo cercano, esos sí se van a enriquecer. Esto lo tengo claro, el país no va a mejorar, solo va a cambiar de villano. 

Pero entonces si creo que no va a cambiar nada, ¿por qué no darle una oportunidad? Si como quiera son solo 6 años y luego podemos intentar con algún otro villano ¿por qué no votar por él? El problema es que Andrés Manuel es realmente un dictador en potencia. No repito lo que alguien más me dijo, evaluó lo que veo. Andrés Manuel no acepta que alguien lo contradiga. No acepta sus errores, descalifica a quién lo critique. Esto es lo que veo en él y cualquiera que lo conozca puede darse cuenta. Y cuando una persona no acepta sus errores y culpa a todos los demás por sus propias fallas jamás va a mejorar ni va a realizar un cambio, porque está seguro de que si algo no funciona quien tiene que cambiar es alguien más, no él, no su estrategia, no su ideología. No tiene autoridad moral para criticar a los demás porque no trata con respeto a nadie que dude de su palabra. Cuando alguien contradice lo que él asegura, lo descalifica, y la gente que lo sigue le cree ciegamente. Él sabe esto y lo usa a su favor, engaña a la gente porque sabe que confían en él. Su candidatura ya se volvió una religión, los hechos no importan, solo importa lo que él diga. 

Otra razón por la que no quiero que sea presidente es que no tiene ideas razonables. Cuando le preguntaron qué iba a hacer con la gente que robaba combustible su respuesta fue “vamos a llamar a los mexicanos a un acuerdo por la honestidad, esto va a cambiar, si el presidente es honesto los gobernadores van a ser honestos y todo el pueblo", "[¿eso va a desaparecer a la gente que se roba la gasolina?] claro que sí, porque no van a tener necesidad”. Esa fue su respuesta, la gente va a cambiar porque él no va a robar. Eso no es un plan, eso es un deseo, y ni siquiera él puede cumplir algo solo porque lo desea. De hecho se contradice a sí mismo, porque el fue jefe de gobierno de la ciudad de México del 2000 al 2005 y aunque dicen que hizo un buen trabajo no acabó con la corrupción (claro que él alegará que el presidente sí era corrupto y por eso no podía evitar la corrupción en su ciudad); pero veamos a su partido, donde él manda: la gente de su partido es corrupta, queda claro que si él no es corrupto no ayuda a que otros no lo sean, aunque en realidad yo pienso que sí es muy corrupto, tal vez por eso no le sale su plan. Y ese es el tipo de ideas ilógicas con las que Andrés Manuel responde cuando le hacen preguntas de fondo. Repite y repite que él es congruente y que no es corrupto, pero las evidencias hablan por sí solas; quienes le creen es porque lo idolatran y no quieren ver lo malo.

Desde el año pasado propuso una amnistía para los delincuentes, con lo que abre una ventana muuuuy grande para poder escapar cuando le cuestionen su incongruencia al aceptar a políticos corruptos o cuando no pueda acabar con el narcotráfico. Con cada idea descarrilada que menciona se puede ver un plan con el cual justificar algún acto de corrupción futuro o alguna política fallida. Se niega a aceptar que la universidad que creó solo sirvió para mantener a más personas desempleadas y mantenidas por el gobierno, y lo peor es que lo quiere implementar a nivel nacional cuando sea presidente. Todo bajo una ideología socialista, y es aquí donde entra mi miedo.

Está comprobado que el socialismo no funciona; el país que salió adelante siendo comunista (China) no lo hizo siguiendo las políticas económicas del comunismo, sino que se abrió al capitalismo. Regalar dinero a las personas no funciona y no dejo de escuchar a Andrés Manuel repetir eso. Y lo peor de todo es que conocemos en América un caso donde se implementaron ideas muy parecidas a las de Andrés Manuel. Venezuela lleva 18 años bajo el mismo régimen Chavista que los ha dejado hundidos en una crisis económica y social de las peores que hemos visto en las ultimas décadas. Yo no quiero poner en riesgo lo que tenemos (por más criticable que pueda ser) eligiendo al único candidato que tiene tintes de dictador. Y si no lo creen, busquen videos de Hugo Chavez antes de ser elegido presidente, escuchen lo que dice, es prácticamente Andrés Manuel. 

Los que critican a los partidos políticos, deben de criticar a Andrés Manuel, es lo mismo que todos. Salió del PRI, luego estuvo en el PRD y fue parte de la peor tribu de este partido, que ahora lo siguen en MORENA. Si pudiera cambiar algo, ya lo habría hecho. 

Y el otro candidato por el que jamás votaría es Jose Antonio Meade, y no porque él sea un mal candidato, sino por el partido que lo postuló. El PRI para mí representa lo peor que tenemos en este país. El PRI para mí es sinónimo de corrupción, de avaricia, de saqueo, de asco. Son los peores políticos en los que puedo pensar (y vaya que ya es decir mucho porque los odio a todos). En los gobiernos del PRI cambiaron los tratamientos de quimioterapia por agua destilada para los enfermos y se robaron el dinero que ahorraron. El PRI pacta con el crimen organizado y los dejan hacer lo que quieran. El PRI roba decenas de miles de millones de pesos cada sexenio en diferentes estados para financiar las campañas presidenciales o las de otros estados. Son el escaño más bajo en el que puede caer un político mexicano. Ellos inventaron las trabas en los trámites para poder pedir dinero al que necesite que sean eficientes. Se mueven solo por intereses y nada más. Jamás van a mover un solo dedo por algo que no les traiga algún beneficio personal y no se preocupan en absoluto por la gente necesitada del país. Para mí los priístas no valen nada. 

Por el PRI no voy a votar jamás, pero eso no me preocupa porque Meade empieza con el pie izquierdo, abajo de Ricardo Anaya. Ricardo Anaya, al día de hoy, 20 de febrero, es el candidato por quien votaría si hoy fueran las elecciones.

Creo que queda claro que odio a los políticos, y no defiendo a ninguno; pero yo creo que votar es lo correcto y que anular mi voto ayuda a los malos, prefiero votar por el menos peor, y ese es hoy Ricardo Anaya; en algunos meses veremos qué pasa y puede que mi decisión cambie, pero el PAN en esta ocasión no me parece mala opción, y si son la esperanza para que Andrés Manuel Lopez Obrador no sea presidente, entonces los voy a apoyar con mi voto. 

De los independientes no tengo muchas ganas de perder tiempo hablando de ellos. Margarita Zavala, la niña chiflada que se enojó porque quería ser la maestra y no la dejaron entonces se fue a jugar sola. El Bronco, un mentiroso que dejó su puesto de gobernador tirado sin importar sus promesas ni su dignidad (mi único consuelo es que lo más probable es que la gente que vote por él, votaría por Andrés Manuel de no estar en la boleta). Y a Armando Ríos Piter no lo conozco, no puedo dar una opinión de él. Recuerdo haber escuchado algo sobre él en las noticias el año pasado que me molestó, mas no sé nada de su trayectoria más que formó parte del PRD. 


En conclusión, la política de mi país es una burla. Los políticos son corruptos, todos. La gente que apoya a uno u otro o está negada a aceptar la realidad en la que viven, o van a recibir algún beneficio por su apoyo. Tengo esperanza en que un día llegue un político desinteresado que no pueda ser comprado con dinero o favores. Pero también tengo mucho miedo de que sigamos los pasos de Venezuela y perdamos la poca democracia que tenemos.  

Cualquiera menos AMLO... o Meade

Las elecciones este año arrancaron antes de lo que yo quisiera. Arrancaron el año pasado. Tres candidatos ÚNICOS se registraron como “pre-candidatos” para poder utilizar el tiempo de “pre-campaña” en el que se supone que deben de convencer a los militantes de su partido para que voten por ellos como candidatos a la presidencia. Los descarados  y corruptos políticos encontraron una manera legal de alargar las campañas y gastar más dinero del que se necesita, como si no fuera suficiente lo que ya despilfarran cada 3 años. Y entonces llegamos así al inicio de las campañas presidenciales con tres candidatos representando a los partidos políticos y tres más con la falsa bandera de independientes. 

De los tres candidatos representando a los odiados partidos políticos uno de ellos lleva haciendo campaña desde el 2005, o desde el 2000 si se quiere ver así. Andrés Manuel Lopez Obrador está contendiendo por tercera vez por la presidencia de la república, ahora con un nuevo partido, el suyo. No ganó en 2006 con el PRD, no ganó en 2012 con el PRD, y cuando se cansó por no poder controlar a los militantes de ese partido, fundó el suyo. ¿Alguien tenía alguna duda de quién iba a ser el candidato presidencial por ese partido cuando obtuvo su registro en 2014? Claro que no, iba a ser él y nadie más que él. 

En 2006 era el favorito para ganar la presidencia durante casi toda la campaña. Fue en los últimos meses que Felipe Calderón le arrancó la presidencia. Con una campaña de desprestigio en contra de Andrés Manuel y vendiendo el miedo de elegir a un dictador en potencia, las elecciones fueron las más cerradas de la historia de nuestro país. Estoy 100% seguro de que si Andrés Manuel hubiera sido un poco, solo un poco, más moderado, hubiera ganado la presidencia ese año. Pero ¿qué hizo? Despreció a los empresarios, a los medios de comunicación (¿les recuerda a alguien?) descalificó al organismo electoral y cada vez que alguien lo criticaba descalificaba a esa persona también. 

Cuando perdió las elecciones, en vez de moderar su forma de hablar y esperar 6 años, incitó a sus seguidores a organizar un plantón en la avenida Reforma de la Ciudad de México durante tres meses que afectó a miles de personas. Después se autoproclamó presidente de la república y mandó al diablo a las instituciones. Cuando se dio cuenta de que eso no funcionaba lo dejó por la paz (sinceramente no recuerdo qué hizo como “presidente legítimo”, creo que se fue a pasear por todo el país). Y después, contendió de nuevo por la presidencia en 2012. 

Ese año, 2012, no iba como favorito. El favorito era Enrique Peña Nieto, a quien Televisa le venía haciendo una campaña de imagen; el entonces gobernador del Estado de México tenía el completo apoyo de la televisora más importante del país. Peña Nieto, con números positivos inalcanzables por cualquier otro personaje político que quisiera contender contra él, comenzó la campaña en primer lugar con alrededor de 20 puntos de ventaja contra su siguiente competidor. No terminarían así las preferencias.

En esas elecciones solo el PAN realizó una elección interna para definir a su candidato, por lo que en diciembre de 2011 y hasta febrero de 2012 solo escuchamos spots del PAN en la radio y televisión. Andrés Manuel y Enrique Peña no podían hacer campaña; y por eso se entiende que esta vez los tres se hayan proclamado precandidatos, en vez de candidatos, y hayan hecho la faramalla de la precampaña, cuando claramente no tenían adversario contra quién competir. 

Josefina Vazquez Mota fue la candidata ganadora del PAN en 2012, y no fue su mejor carta; aunque sí era la única, me queda claro. Sus dos contrincantes no tenían nada qué hacer contra el desgastado gobierno de Felipe Calderón. Era Josefina o nadie. Ella empezó la campaña electoral en segundo lugar, pero su forma de hablar y la poca presencia que mostró pronto le cobró factura y empezó a perder simpatía rápidamente. El PAN la dejó prácticamente sola, de tal modo que fue la única que no rebasó los topes de campaña (aparte de Quadri, claro, quién acabo con 3% de los votos). No solo no los rebasó sino que se quedó corta por 100 millones de pesos. Quedó en tercer lugar. Andrés Manuel en segundo. Enrique Peña Nieto ganó las elecciones con 38.2% de la votación electoral, solo 6 puntos arriba del segundo. Pero esta vez Andrés Manuel por lo menos no exigió el recuento de votos como lo hizo seis años atrás ni hizo un plantón en Reforma (que porque la gente no quería). 

Un año antes de las elecciones Andrés Manuel había fundado una asociación civil llamada Movimiento Regeneración Nacional, formando el acrónimo MORENA. Esta asociación ganaría su registro en 2014 como partido político (uno más). Y así, Andrés Manuel Lopez Obrador, que había mandado al diablo a las instituciones 8 años antes, ahora estiraba la mano y exigía que le dieran recursos para hacer campañas electorales. El partido tuvo mucho éxito sus primeros años, creció en varios estados del centro del país y arrastró a los políticos de siempre a sus filas. Todo estaba listo para competir en el 2018. 

Ahora sí, Andrés Manuel llega en primer lugar (otra vez) con el 33% de la preferencia de electores según la mayoría de las encuestas. El PRI en un intento desesperado por recuperar algo de credibilidad con la población después de 6 años de saqueos y corrupción, nombra como su candidato a Jose Antonio Meade quien no está afiliado a ese partido. Creen y tienen la esperanza que al romper su tradición de escoger uno de los suyos tendrán la oportunidad de distanciarse de todos los militantes con cargos políticos que no hacen otra cosa que robar. Terminando las precampañas, Meade está en tercer lugar. A pesar de todos sus esfuerzos, el PRI no puede limpiar su imagen, y parecen sorprendidos, no están acostumbrados a eso. 

El PAN, desde hace dos años, libra una guerra civil que lo deja cada vez peor parado como partido. Sin embargo su candidato no es una mala carta. Ricardo Anaya logró nombrarse candidato a pesar de tener en contra a un personaje muy poderoso, la esposa del ex presidente Felipe Calderón. Margarita Zavala desde el 2015 anunció que iba a contender en las elecciones de 2018. Sin preguntarle a nadie lanzó su campaña por la candidatura y armó su ejercito para imponerse como candidata. Cuando no lo logró, se lanzó como independiente (cositas). El PAN se quedó resquebrajado y muchos militantes empezaron a saltar. La más mencionada, Gabriela Cuevas, quien después de más de 20 años de pertenecer a ese partido, renuncia y se integra ¡a MORENA! Al lado del candidato que llamó un fraude a las elecciones que dieron vencedor a su partido en 2006. Más panistas se unirían a Andrés Manuel. También priistas. También perredistas. Así son los políticos en este país: no trabajan para nadie más que para ellos mismos. Cuando huelen que algo se cocina tiran todo y se acercan con su plato en la mano. 


Entonces llegamos a las campañas del 2018 con un claro puntero y dos segundos lugares; uno mejor posicionado que el otro. Y la pregunta es ¿por quién voy a votar…? 


Después es Nunca

Lo descifré el otro día. En el trabajo. Tenía que organizar contratos de nuestros clientes para lo que necesitaba ayuda de una compañera. Me ayudó con uno, después se dio cuenta que no quería seguir haciendo eso y prefería hacer otra cosa, y me dijo ‘que tal si nos enfocamos en esta otra actividad que es más urgente, esto como quiera lo podemos hacer después’. Y nunca lo hicimos. Por lo menos no juntos, tuve que hacerlo yo por mi cuenta lo que me tomó el triple de tiempo. 

Es más, cuando estaba chiquito le pedía a mi mamá que me comprara juguetes cuando me llevaba al supermercado, y siempre me decía que no. A mí no me gustaba escuchar que no me iba a comprar lo que quería por lo que empecé a preguntarle si me lo podía comprar después, a lo que mi mamá siempre decía que sí. Yo me iba contento porque mi mamá había accedido a comprarme un juguete, aunque siempre me iba sin juguete. 

Claro que la palabra después se puede utilizar de la manera correcta, pero en estos casos donde lo único que se busca es dejar de hacer algo o, de plano, no empezar a hacerlo, después significa ‘no va a suceder’. Otro ejemplo sucedió un día que estábamos varios amigos juntos y decidimos ir al departamento de uno de ellos a nadar. Yo quería hacer una rutina de ejercicio que debía de realizar diariamente, y me di cuenta de que si no hacia la rutina antes de ir a nadar, no la iba a hacer ese día. Cuando dije que los alcanzaba en una hora y media, una amiga trató de persuadirme para que me fuera con todos en ese instante: ‘vente con nosotros, haz ejercicio después’. Después era nunca, por lo menos en ese día. No hagas ejercicio hoy. 

La manera de identificar cuando algo no va a suceder, pero te tratan de convencer de que sí sucederá prometiendo que sucederá después es cuando no ponen una fecha o un horario especifico. Si mi compañera me hubiera dicho ‘esto lo podemos hacer hoy a las 4pm, cuando acabe mis pendientes’ o ‘esto lo podemos hacer el martes, porque ese día es más tranquilo’ yo no hubiera desechado la oferta, hubiera trabajado en otros asuntos míos y hubiera programado la actividad para ‘después’, pero un después muy especifico. Este es el después de los políticos, no hacemos nada ahora porque no son tiempos políticos, esto lo podemos resolver después. Y 100 años después no han resuelto nada.

Pensar que tenemos tiempo en el futuro nos da la ilusión de que algún día sucederá lo que se nos ocurra. Es solo cuando el tiempo pasa y nada ocurre que nos damos cuenta que no importa cuanto tiempo tengamos, si no nos dedicamos a realizar algo esto no va a suceder. Engañarnos con la frase ‘esto lo puedo hacer después’ no solo nos hace improductivos, sino que nos encierra en un circulo vicioso en el que todo lo que queremos sucede en el futuro, y al final nada pasa. 

Por eso, ahora me doy cuenta, eso de hacer las cosas después solo nos crea la ilusión de que somos provechosos, o de que nuestros planes se están llevando a cabo. Nos hacer creer que logramos objetivos pero nunca tenemos los beneficios verdaderos alcanzarlos. Si yo hubiera escuchado a mi amiga y hubiera dejado el ejercicio para después, hubiera disfrutado mucho el tiempo en la piscina con ellos, pero hubiera perdido mi rutina, y la próxima vez que hubiera tenido la misma disyuntiva lo más probable es que hubiera escogido dejar el ejercicio para otra ocasión, al cabo ya no hubiera sido la primera vez. 


Si no hay compromiso, las cosas no suceden. No hay después.  



El cliente "siempre" tiene la razón

El argumento de que el cliente siempre tiene la razón hoy en día está mal entendido. La razón por la que se dice que el cliente siempre tiene la razón es porque en un mercado libre, tu no puedes obligar a alguien a comprar o utilizar un producto que el cliente no prefiere. No importa si tu producto es mejor que el de la competencia, si el cliente no lo quiere comprar, el cliente tiene la razón. 

Pero ahora, parece ser que el usuario quiere justificar su mal trato al proveedor utilizando este argumento: 'yo puedo hacer lo que quiera porque soy el cliente, y el cliente siempre tiene la razón'. El cliente no tiene la razón cuando trata mal al empleado, ni cuando exige un precio que no es justo, ni cuando exige entregas inmediatas de productos o servicios que tienen tiempo de entrega. Si el cliente cree que puede exigir lo que quiera y lo merece solo porque él es quien tiene el dinero, está muy equivocado, y le falta mucha educación. El cliente solo tiene la razón sobre lo que decide comprar en el libre mercado. Si alguien cree que lo que merece pagar por un mercedes son 10 mil pesos, pues se va a ir a su casa muy decepcionado. Pero si todas las personas piensan que un Mercedes no vale lo que la agencia pide por él, eventualmente el Mercedes va a bajar de precio, o va a quebrar la empresa. 

Por más que me da coraje que la gente pague tanto dinero por un café del Starbucks, el cuál creo que es de los peores cafés que he probado, no puedo hacer nada para evitarlo, la gente cree que lo que paga por ese café es un precio justo, y como lo siguen comprando, Starbucks no tiene ningún interés en bajarlo. Así funciona; el cliente tiene la razón. 

Pero ahora veamos cómo algunas personas han tratado a los empleados del Oxxo, exigiendo que les cobren los productos a  su manera, o gritándole a quienes les ayudan a subir el hielo a su coche,  porque son el cliente, entonces el empleado del Oxxo es quien tiene la razón y no debería de atenderlos. 

Cuando trabajaba en la construcción de casas para clientes específicos conocí personas que lejos de merecer respeto eran el vivo ejemplo de la falta de educación. Se enojaban cuando pedían que avanzáramos en una parte de su casa que todavía no iba en el programa de obra y nos exigían que hiciéramos lo que ellos decían porque ellos eran los dueños y ellos mandaban.  Les exigían a los albañiles que ignoraran mis órdenes porque ellos mandaban sobre mí. Se comparaban con sus vecinos y siempre creían que les habíamos dado un trato preferencial que ellos no tenían y esa era prueba de que su casa estaba quedando mal. Muchas veces quise hacerles ver lo patéticas que eran sus vidas cuando exigían frecuentemente cambios absurdos y luego se quejaban por el costo que estos generaban. Estaban seguros que su dinero podía comprarles lo que quisieran y creían que por ser los clientes podían tratar a los trabajadores con prepotencia. Gritaban, insultaban, amenazaban y acusaban de ser maltratados. Al menos tres de los dueños  las casas caían en la categoría de peor cliente que te puede tocar. 


Yo nunca les dije nada, he aprendido a dejar que las personas sientan que ganan las batallas con tal de que dejen trabajar. Pero aprendí mucho sobre cómo no se debe de tratar a quien te da un servicio. No importa quién seas tu ni quién te esté atendiendo, la buena educación aplica en todos los casos. Creer que el dinero consigue lo que sea es un error que te puede meter en muchos problemas; con dinero contratas un servicio, o consigues un producto, no compras el alma del vendedor. Los clientes no siempre tienen la razón, y aprender eso evita que te avienten café caliente en la cara. 





lógica de la felicidad



Fuimos concebidos en un relámpago de placer... no hay razón por la que alguien no deba ser feliz.





(No lo escribí yo pero no puedo encontrar quién lo dijo ni dónde lo leí.)

La industria de los Harvey Weinstein

¿Por qué será que se puso de moda denunciar los abusos y acosos de las personalidades famosas de Hollywood? Me da gusto que por fin esto haya sucedido y que después de la acusación a Harvey Weinstein hayan salido muchas más personas a denunciar a agresores sexuales. También me da gusto que hayan “castigado” y hecho ejemplo de estas personalidades, aunque obviamente me hubiera gustado alguna acción legal contra ellos, pero al menos su imagen se manchó y su trabajo se vio afectado. 

A mí lo que en realidad me hace ruido es que haya tardado tanto esto en hacerse público. 
Me sorprende que ahora todos se hagan los sorprendidos; esto era un secreto a voces. ¿Quién no conoce la oscura fama que tienen los  productores abuso de poder? ¿O la reputación del ambiente en el que se mueven los artistas y cantantes? Drogas, excesos, abuso sexual, y todo porque "así es en ese ámbito".  Roman Polanski, Bill Cosby y Woody Allen son solo algunos de los nombres que nos vienen a la mente pensando en escándalos de Hollywood, pero estos son solo los casos más famosos que salen a la luz porque es lo que vende en la prensa de farándula, pero es bien sabido que el ambiente de esa industria es muy sucio y pocas personas pueden presumir no haber participado en alguna conducta incorrecta. 

Cuando estaba estudiando en Italia el amigo de un amigo italiano trabajaba en una agencia de modelos y le contó a mi amigo cómo los directores y agentes de la empresa se acostaban con niñas de 14 años que querían ser modelos. Y la gente sabe esto, nadie es tan ingenuo para no saber en lo que se está metiendo, pero el problema es que los “beneficios” que les ofrecen, de fama y dinero, le ganan a la sensatez y al amor propio. Incluso algunos padres de estas pobres niñas las incitan a que tomen este papel, porque saben que es lo que se necesita para que tengan éxito en ese ambiente. Lo peor es que saben bien que si no están dispuestas a hacer eso no llegarán lejos, pero acostarse con los agentes no les garantiza que tengan éxito al final del día. 

Y continuando con esta línea, también debemos reconocer que este problema no es exclusivo de Hollywood. Ya mencioné lo que sucede con la industria de la moda en Italia, pero esto es básicamente el mismo ambiente, pero bien sabemos igualmente que en muchas empresas esta es una practica común. No es raro escuchar del empresario que solicita asistentes que estén dispuestas a olvidarse de sus valores para obtener el puesto. O sin ir tan lejos, la mamá que educa a su hija para que sea una esposa de millonario. Les enseñan que para conseguir a un hombre rico no es importante ser pudorosa ni casta, mientras te pague los lujos que buscas, qué importa complacerlo en lo que le gusta. Y ese es el punto esencial, es el dinero el que manda en estas situaciones. 

Volviendo al tema de Hollywood, nadie se atrevía a enfrentarse a Harvey Weinstein y denunciarlo porque el hombre generaba mucho dinero. Su poder en la industria lo hacia intocable. La Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas (responsable de otorgar los premios Oscar) ahora se da sus baños de pureza y lo expulsa de sus filas, pero ¿por qué no lo hicieron antes? ¿Por qué tuvieron que denunciarlo treinta mujeres antes de que saliera una publicación al respecto? ¿Esperan que creamos que no sabían acerca de esto? Claro que lo sabían, y hasta estoy seguro que todavía saben de más casos de los que no han dicho nada. Lo mismo que pasó con el presidente Trump y quienes lo acusaban de acoso, ¿por qué no se le dio el mismo trato que a los ahora expulsados de la academia? Porque el dinero es el que manda. Todos sabemos eso. Aquí en México esto es más que evidente, pero incluso en Estados Unidos, donde presumen mucho su sistema de justicia, vemos cómo esta no funciona igual para alguien con dinero que para alguien que no lo tiene. El influyente se saldrá con la suya, mientras que el transeúnte tendrá que pagar todas de todas. 

¿De qué nos quejamos cuando nos enteramos de estos casos si es una situación que
sucede a diario? ¿Qué pasaría si todas las mujeres (y hombres también) que fueran acosados dejaran de trabajar hasta que despidieran al acosador? De eso se trata quitarle el poder al poderoso. Las víctimas son las menos responsables de este fenómeno, pero yo creo que nuestra sociedad no hace el suficiente esfuerzo para evitar que los jóvenes idolatren el estilo de vida de los famosos. Los más responsables después del culpable directo son las personas que teniendo el poder suficiente para hacer algo no lo hacen por avaricia. Durante 30 años Harvey Weinstein fue solapado por una comunidad que permite este tipo de conductas; recibió premios y reconocimientos sin que nadie dijera nada, y peor aún, cada vez le daban más poder. El pecado de omisión es igual de grave que el de obra. ¿Cuantos de nosotros hubiéramos dejado de ver una película en protesta de un acosador? Que no nos sorprenda que estas cosas sigan sucediendo cuando no tenemos valor de renunciar a los beneficios que recibimos a costa del agobio de alguien más. 


Me queda claro que Weinstein no es el único criminal, y también me queda claro que este problema es soslayado porque se acostumbran a él. Pero sobre aviso no hay engaño, y si dejamos que la ambición le gane a nuestro sentido común, perdemos simpatía cuando nos convertimos en victimas de lo que idolatramos.